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Por
masculinidad se entiende una serie de significados de orden social que
son cambiantes y se van construyendo de acuerdo a las necesidades y también
por la interacción de "unos
con otros ".
Hay componentes biológicos que pueden influir de alguna manera,
pero esto es en muy pocos de los casos en donde la testosterona se encuentra
elevada y con ella se acentúan más los rasgos de agresividad.
También en lo referente a la virilidad está en constantes
cambios de acuerdo al contexto histórico, cultural, social, económico.
Y otros más.
No todas las masculinidades y virilidades son creadas iguales, hay diferencias
de un individuo a otro aunque cumplan con muchas similitudes sociales.
Por lo que frecuentemente escuchamos "Todos
los hombres son iguales" o bien, "hombre
tenía que ser".
Las características que comparten el concepto de virilidad son
los siguientes:
Los
varones masculinos tienen que ser lo suficientemente diferentes a las
mujeres.
Los hombres masculinos
son exitosos, con poder social.
Los hombres masculinos
deben ser calmados, confiables y tener todo bajo control.
Los hombres masculinos
deben ser agresivos, decisivos, temerarios.
Los hombres tratan de demostrar constantemente su virilidad y masculinidad
a través de actos que se alejen de lo femenino, dicha demostración
es constante durante todo el día y toda la vida. En ocasiones el
indicador más evidente de virilidad es la agresividad o la violencia,
ejerciendo ésta con quien esté enfrente para ser catalogado
como viril, y con esto ha hecho que se creen una serie de actitudes y
de cercos delimitando lo masculino como diferencia de lo femenino y no
con atributos propios y valiosos.
El aprendizaje social y cultural del ser masculino tiene como punto importante
el tener bajo control todas las emociones y sentimientos hacia sí
mismo, los demás y las situaciones en general por lo que desarrollan
un espacio emocional más limitado y menos flexible que las mujeres,
y llegan a confundir sus emociones con las expectativas que su grupo social
tiene para con ellos. Los afectos son creados socialmente, a diferencia
de las emociones que son respuestas internas a los estímulos externos
que nos provocan tanto personas como situaciones, y los varones, con frecuencia
confunden sus afectos(expectativas sociales) con sus necesidades y sus
emociones (internas) y por lo tanto lo expone a una vulnerabilidad porque
desconoce que pasa consigo mismo y se guía por las expectativas
sociales más que por su propio convencimiento.
Por.
Dra. Ma. Teresa Hurtado de Mendoza Z.
Médica Cirujana y Terapeuta Sexual
Educadora en sexualidad |