La
peste bubónica es una enfermedad infecciosa aguda
extremadamente rara y su nombre procede de la palabra
latina bubon que significa ingle.
Se trata de una zoonosis (enfermedad que afecta particularmente
a los animales, y que puede ser transmisible al hombre)
de la que aún se producen brotes en regiones donde
las condiciones de la vivienda y de higiene son deficientes.
La
OMS informa de la existencia de 1,000 a 3,000 casos de
peste al año en el mundo. En la actualidad existen
focos permanentes en zonas montañosas y desérticas
de Brasil y EEUU. La peste sigue activa también
en algunas zonas de África, Asia, Sudamérica,
en las zonas endémicas de peste la mayoría
de los casos afectan a la población indígena.
La peste afecta por igual a hombres y mujeres.
La
peste es una enfermedad conocida por la humanidad desde
la antigüedad. La primera pandemia (propagación
de una enfermedad infecciosa a casi todos los habitantes
de una región, a veces se usa como propagación
a toda la humanidad) conocida se inició en el antiguo
Egipto y se estima que produjo una mortalidad del 50 al
60% de la población de Africa del Norte, Europa,
Asia Central y del Sur.
La
segunda pandemia tuvo lugar en 1346, fue conocida como
“Muerte Negra” o “Gran Pestilencia”
y se estima que fue responsable de la muerte de una cuarta
parte de la población europea y tuvo grandes repercusiones
políticas, culturales y religiosas. En 1855 tuvo
lugar la tercera pandemia que se inicio en China y posteriormente
fue diseminada por ratas que iban en los barcos hacia
California y puertos de Sudamérica, Africa y Asia.
Durante
la primera mitad del siglo XX la India sufrió una
gran epidemia (desarrollo de una enfermedad o de un fenómeno
patológico que afecta simultáneamente a
numerosas personas en un territorio más o menos
extenso y sometido a influencias idénticas e inhabituales)
que causó la muerte a más de diez millones
de personas. En las décadas de 1960 y 1970 la peste
se localizó principalmente en Vietnam. En EEUU
la última epidemia humana ocurrió en Los
Angeles en 1924 - 1925.
Además
Yersinia Pestis se puede considerar una de las primeras
armas bacteriológicas usadas por la humanidad,
en el año 1346, tras sitiar la ciudad de Kaffa
durante tres años, los tártaros lanzaron
a la ciudad sus víctimas de peste, provocando una
epidemia en semanas. La peste urbana transmitida por ratas
pudo ser controlada en la mayoría de las ciudades
afectadas, pero la infección se transmitió
a roedores silvestres, lo que posibilitó que perdurará
en áreas rurales.
La bacteria causante de la peste fue identificada, en
1894, por André Yersin.
Sin el tratamiento especifico la peste bubónica
tiene una mortalidad del 50 al 60 %. De 2 4 días.
¿Qué
la ocasiona?
La
peste bubónica es provocada por una bacteria, la
Yersinia Pestis.
Esta bacteria es un cocobacilo gram negativo perteneciente
a la familia de las Enterobacterias. El microorganismo
puede mantenerse viable durante semanas en aguas, harinas
y granos húmedos, y es destruido por la luz solar
en pocas horas; se diferencia de la Yersinia enterocolítica
porque la Yersinia pestis es inmóvil a temperatura
ambiente.
El reservorio natural de la enfermedad son los roedores
salvajes, conejos y liebres, carnívoros salvajes
y gatos domésticos.
La
peste es transmitida al hombre por la picadura de la pulga
oriental de la rata, Xenopsylla Cheopis, por ello las
personas y los animales que viven o visitan lugares donde
recientemente han muerto roedores corren el riesgo de
contraer la enfermedad por las picaduras de las pulgas.
La
pulga introduce miles de bacilos en la piel, que emigran
a través de los vasos linfáticos hasta los
ganglios linfáticos regionales, donde se multiplican
causando la destrucción y necrosis (muerte de un
tejido) de la estructura ganglionar.
La
peste bubónica no se transmite de persona a persona
salvo que exista contacto físico con los bubones
supurantes. Las personas pueden infectarse también
al tener contacto con animales infectados, roedores, conejos,
carnívoros salvajes, perros y gatos, cuando las
bacterias infectadas penetran en su organismo a través
de la piel.
SÍNTOMAS
Tras
un periodo de incubación de entre dos a ocho días,
aparece bruscamente un cuadro de fiebre, cefalea (dolores
de cabeza), escalofríos y astenia (debilitación
del estado general). Después de algunas horas o
días los pacientes notan la presencia del bubón,
que es una adenopatía dolorosa al tacto, de 1 a
10 cm. de diámetro, que se localiza generalmente
en las regiones inguinal, axilar o en el cuello y que
en ocasiones pueden supurar.
La palpación de la adenopatía (inflamaciones
de los ganglios) produce un dolor muy intenso y por debajo
de la piel se palpa una masa firme y no fluctuante. Con
frecuencia se acompaña de hepatoesplenomegalia
(hígado y bazo anormalmente grandes) y es muy dolorosa.
Debe sospecharse la existencia de peste bubónica
cuando una persona tiene síntomas tales como adenopatía,
fiebre, escalofríos, cefalea y agotamiento extremo
con antecedentes de posible contacto con roedores, conejos
o pulgas afectadas.
PESTE
COMPLICACIONES:Consisten
en lesiones purulentas, necróticas y hemorrágicas
en diversos órganos y shock (caída grave
de la presión arterial, que hace peligrar la vida)
con una marcada hipotensión arterial, otras complicaciones
de la peste bubónica son peste septicémica,
coagulación intravascular diseminada y meningitis
(inflamación de las meninges, membranas que envuelven
la médula espinal y el cerebro) que es una complicación
rara; la faringitis (inflamación de la faringe)
de la peste que se presenta tras inhalación o ingestión
de los bacilos y se suele acompañar de adenopatía
cervical. También existe una forma más leve
de peste bubónica que se presenta como un cuadro
predominantemente gastrointestinal.
PESTE
NEUMÓNICA: La peste neumónica,
es la forma más grave y menos frecuente de peste,
se produce por la inhalación de bacilos de Yersinia
Pestis. Se denomina peste neumónica primaria cuando
los bacilos son inhalados directamente y peste neumónica
secundaria cuando la infección pulmonar ocurre
por diseminación hematógena en pacientes
con peste septicémica. Se puede contagiar de persona
a persona mediante la inhalación de las gotitas
expulsadas al toser. Clínicamente se caracteriza
por tener un curso muy rápido, con fiebre, linfadenopatías,
y un cuadro de bronconeumonía (infección
bronquial y pulmonar) caracterizado por tos, dolor torácico
y a menudo hemoptisis (expectoración de sangre).
Al principio el esputo suele ser mucoso pero en el transcurso
de los días se vuelve purulento. La forma primaria
puede ir acompañada de síntomas gastrointestinales.
Los estudios radiográficos demuestran focos de
bronconeumonía.
Sin el tratamiento adecuado los pacientes pueden morir
en un plazo de 48 a 72 horas.
PESTE SEPTICÉMICA:
Peste septicémica, cursa con afectación
general sin presencia de bubones. Se denomina peste septicémica
primaria cuando no aparece bubón y las bacterias
se diseminan a través de la sangre a diversas partes
del cuerpo. La peste septicémica secundaria generalmente
se presenta como una complicación de la peste bubónica.
La peste septicémica suele tener un periodo de
incubación de dos a siete días.
Pueden existir necrosis de vasos pequeños y lesiones
cutáneas de color púrpura, en etapas tardías
de la enfermedad aparecen gangrena de dedos y nariz.
Sin tratamiento el paciente puede evolucionar a shock
endotóxico o coagulación intravascular diseminada.
La tasa de mortalidad es 3 veces mayor que la asociada
a la peste bubónica debido al retraso en el diagnóstico
y tratamiento.
DIAGNÓSTICO.
El
diagnóstico es clínico, debiendo descartar
peste, en todo paciente febril con antecedentes de exposición
a roedores u otros mamíferos en un área
endémica.
El diagnóstico de confirmación se realiza
mediante el aislamiento de Yersinia en sangre, exudado
de bubón, liquido cefalorraquídeo o esputo.
Para ello se pueden realizar diferentes pruebas: frotis
y cultivos, test de anticuerpos fluorescentes, serología,
título de anticuerpos.
TRATAMIENTOS
Y RECOMENDACIONES
La
primera medida a tomar es aislar al paciente, para iniciar
un tratamiento sintomático y de sostén.
Para reponer líquidos y estabilizar al paciente.
El tratamiento antibiótico debe iniciarse lo antes
posible, con estreptomicina como antibiótico de
elección. La gentamicina, y tetraciclina son útiles
cuando no se dispone de estreptomicina; el cloramfenicol
debe administrarse en los casos de meningitis y de hipotensión
pronunciada.
Los bubones remiten sin necesidad de tratamiento local,
pero durante la primera semana de tratamiento pueden volverse
fluctuantes y aumentar de tamaño y puede ser necesaria
su incisión y drenaje.
EPIDEMIAS:
En
caso de epidemia de peste se deberán administrar
antibióticos por vía parenteral y aislar
48 horas, a aquellos que presenten fiebre o tos de corta
evolución. Los antibióticos preferidos como
profilaxis en caso de epidemia de peste son las tetraciclinas
o las sulfamidas.
La
profilaxis (prevención) en áreas endémicas
se basa en evitar la picadura adoptando medidas de protección
contra roedores y pulgas. El control ambiental disminuye
el riesgo de que las personas sean picadas por pulgas
de roedores y otros animales infectados. Para prevenir
los brotes de peste hay que adoptar medidas sanitarias
para disminuir la población de ratas y otros roedores.
La
vacuna contra la peste tiene un uso muy limitado. Debe
vacunarse el personal de laboratorio que trabaje con la
bacteria y aquellas personas que por su trabajo manipulen
o tengan un contacto estrecho con animales infectados,
así como aquellos que viajen a zonas endémicas.
Dr. Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736