La
úlcera de Buruli -conocida como la lepra del siglo XXI-
es una "nueva" enfermedad que produce lesiones muy graves
en el cuerpo humano -principalmente en los niños- que
pueden incluso causar la muerte de la persona que la padece.
Este
padecimiento debe su nombre a la región de Uganda en la
que, en 1958, se observaron numerosos casos de esta enfermedad
micobacteriana (de la misma familia que la lepra y la
tuberculosis).
Es
una enfermedad reciente y prácticamente desconocida, ya
que la extrema lentitud con la que se desarrolla la bacteria
en los cultivos de laboratorio ralentiza las investigaciones
que puedan realizarse con vistas a encontrar un tratamiento
preventivo o curativo adecuado.
La
denominada lepra del siglo XXI parece transmitirse principalmente
a través del agua y afecta principalmente a los niños
menores de 15 años.
Los primeros síntomas se manifiestan como pequeñas úlceras
y llagas que no son dolorosas pero que con el paso del
tiempo van siendo más extensas.
Posteriormente
devora literalmente los músculos y huesos afectados, provocando
amputaciones y, en ocasiones, la muerte.

SÍNTOMAS
1ª
FASE: Comienza a manifestarse con la aparición de un pequeño
grano o nódulo muy semejante al producido por la picadura
de un mosquito. No es doloroso y no parece revestir gravedad.
Basta un bisturí y un médico para extirparlo y eliminar
así la enfermedad.
2ª
FASE: A las pocas semanas, lo que parecía un granito inofensivo
se ha transformado en una úlcera que va devorando la piel
a su paso.
3ª FASE La úlcera avanza rápidamente destruyendo los tejidos
del enfermo hasta llegar al hueso y dejarlo al descubierto.
La curación en esta fase es muy cara y complicada: Exige
cirugía e implantes de piel.
4ª
FASE: Finalmente la úlcera acaba afectando a los huesos
del enfermo, que sufren deformaciones. La única solución
para evitar que se siga extendiendo al resto del cuerpo
es la amputación.
TRATAMIENTOS
Y RECOMENDACIONES
Respecto
a los tratamientos contra esta enfermedad, no se conoce
una forma segura de prevenirla, no responde a los antibióticos
y -hasta la fecha- la única forma eficaz de remediar sus
efectos consiste en la extirpación quirúrgica de los tejidos
afectados, los trasplantes de piel y la amputación de
los miembros deteriorados por la bacteria.
El
tratamiento quirúrgico, el único eficaz, es extremadamente
costoso y requiere de infraestructuras hospitalarias de
las que carecen en calidad y cantidad suficientes los
países afectados.
El
periodo de recuperación es muy largo y exige entre 6 y
36 meses de hospitalización, así como la posterior rehabilitación
de los enfermos.
Dr. Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736
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