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La
tuberculosis es una infección, con un periodo de
incubación muy variable.
Que principalmente ataca a pacientes con estado nutricional
deficiente, con inmunodepresión o enfermedades
crónicas. Así mismo las infecciones vírales
como el sarampión y la varicela, la tos ferina,
el estrés, la vacunación antivariolosa,
las infecciones pulmonares vírales graves y el
uso de esteroides puede activar un foco tuberculoso antiguo.
¿Qué
la ocasiona? y ¿Cómo se adquiere?
La
mayor parte de los casos de tuberculosis en el hombre
son causados por M. Tuberculosis hominis y la infección
ocurre como resultado de la inhalación del microorganismo.
Los cuales se encuentran en las gotitas de "Flugge",
que son expulsadas como consecuencia de la tos o el estornudo.
Los ambientes con ventilación deficiente que impiden
la dilución de las gotas con microorganismos, tienen
mayor potencial infectante.
Dentro de la familia de los Mycobacterum, encontramos
microorganismos ácido-resistentes, por resistir
la decoloración con ácidos fuertes y alcohol
una vez que han sido teñidos con carbolfuchsina.
No todos los bacilos ácido-resistentes son micobacterias.
Los dos principales tipos de bacilos tuberculosos patógenos
para el hombre son el M. Tuberculosis hominis y el M.
Tuberculosis bovis con una frecuencia de infecciones del
95% y 5% respectivamente.
En lo que respecta a la anatomía patológica,
la lesión primaria ocurre en el parénquima
pulmonar en más del 95% de los casos por ser la
inhalación el principal medio de contagio, pero
está lesión puede presentarse en cualquier
parte del organismo.
En las personas que se exponen por primera vez al bacilo
tuberculosis se presenta una acumulación inicial
de polimorfonucleares seguida por proliferación
de células epiteloides, que integran el típico
tubérculo. Aparecen células gigantes y toda
el área es rodeada por linfocitos. Posteriormente
los bacilos tuberculosos son transportados por los macrófagos
hacia los ganglios linfáticos regionales, broncopulmonares
cuando el foco de infección está en el parénquima
pulmonar, y paratraqueal cuando el foco está en
el vértice pulmonar.
La lesión primaria progresa, variando el periodo
de 2 a 10 semanas. Tiempo en que se desarrolla la hipersensibilidad
de los tejidos al microorganismo. La lesión de
la tuberculosis pulmonar primaria evoluciona generalmente
hacia la curación con caseificasión y calcificación
posterior. Sin embargo la lesión puede continuar
avanzando y provocar neumonía en el paréquima
circundante, así como extenderse a la pleura. También
puede licuarse el centro caseoso y vaciarse hacia un bronquio,
determinando la formación de una caverna (cavitación
primaria) o de nuevas áreas neumónicas.
La diseminación sanguínea se presenta con
mayor frecuencia durante la fase de caseificación
y puede producir lesiones miliares diseminadas que pueden
afectar ojos, pulmones, huesos, riñón, cerebro,
bazo o hígado.
Los ganglios linfáticos regionales involucionados
en la lesión primaria tienden a cicatrizar espontáneamente,
pero los bacilos tuberculosos pueden persistir durante
años.
La mayor parte de las complicaciones de la tuberculosis
primaria aparecen durante el primer año que sigue
al inicio de la infección, después son poco
frecuentes y es en la etapa de adolescencia o en el adulto
joven cuando se presenta la tuberculosis de tipo adulto
o de reinfección.

SÍNTOMAS
TUBERCULSIS
PULMONAR PRIMARIA.- La tuberculosis primaria incluye el
complejo primario (ya descrito) y la progresión
de cualquiera de sus componentes. Normalmente es asintomática
o bien la sintomatología es muy pobre y puede confundirse
con una infección de las vías respiratorias
superiores. Cuando llega a dar sintomatología ésta
se caracteriza por fiebre de predominio vespertino de
una a dos semanas de duración, acompañadas
de signos de infección de las vías aéreas
superiores, anorexia y astenia. En los casos avanzados
puede encontrarse neumonía, bronquitis, derrame
pleural y atelectasia.
TUBERCULOSIS PULMONAR CRÓNICA.- Es la forma más
frecuente de tuberculosis en el adolescente y en el adulto
joven. El mecanismo patogénico más aceptado
es la reinfección endógena a partir de un
foco tuberculoso previamente establecido. La vía
exógena es menos frecuente.
El enfermo manifiesta anorexia, perdida de peso, fiebre
vespertina poco importante y tos.
COMPLICACIONES
La tuberculosis primaria presenta como complicaciones
más frecuentes la linfadenitis periférica,
derrame pleural y tuberculosis miliar o meningea. Las
complicaciones tardías son menos frecuentes y puede
ser tb ósea, renal, cutánea, peritoneal,
ocular, genital o del mastoides y del oído medio.
Las tuberculosis pulmonares crónicas generalmente
permanecen localizadas como una enfermedad pulmonar.
TUBERCULOSIS
MILIAR.- Es una de las complicaciones más graves
y frecuentes de la tuberculosis primaria. Se presenta
generalmente durante los primeros 6 meses de iniciada
la infección tuberculosa. Se caracteriza por fiebre,
sintomatología respiratoria y hepatoesplenomegalia.
Así como ataque al estado general, decaimiento
y signos moderados o severos de insuficiencia respiratoria.
DERRAME
PLEURAL.- Esta complicación se presenta en el 5
al 8 % de los enfermos con tuberculosis, principalmente
en los escolares y adolescentes y está determinada
por la extensión directa de una lesión parenquimatosa.
El cuadro es insidioso, pero generalmente agudo, con fiebre
elevada, dolor torácico que se incrementa con los
movimientos respiratorios y en ocasiones dolor abdominal.
A la exploración física se encuentran los
datos del síndrome de derrame pleural.
LINFADENITIS
PERIFÉRICA.- Es la complicación más
frecuente de la tuberculosis primaria en los niños.
Se encuentra en el 2 al 5% de los casos y su localización
es cervical. Este cuadro se caracteriza por la presencia
de tumoraciones cervicales principalmente del lado derecho,
que posteriormente se abscesan, fistulizan y calcifican.
Se acompaña de fiebre moderada.
En
la tuberculosis pulmonar primaria rara vez se encuentran
alteraciones a la exploración física de
los campos pulmonares y en ocasiones solo se encuentra
una disminución del ruido respiratorio. En el examen
clínico de los campos pulmonares de un paciente
con tuberculosis pulmonar crónica puede ser normal
o revelar estertores alveolares en las zonas apicales.
La hemoptisis del adulto rara vez se presenta en el niño
y el adolescente. En las radiografías de tórax
se aprecia una pequeña zona neumónica apical
o zonas neumónicas lobares o segmentarias.
El diagnóstico de la tuberculosis miliar se hace
principalmente por el estudio radiográfico de tórax
que muestra un moteado difuso bilateral, ya que la prueba
tuberculínica es positiva solamente en el 65% de
los casos. Otro dato que es posible encontrar es tuberculosis
en la coroides y granulomas en la biopsia de hígado.
El cultivo resulta positivo para el 70% de los casos de
M. Tuberculosis.
El
diagnóstico de certeza de tuberculosis sólo
puede hacerse mediante el cultivo de Micobacterium tuberculosis,
utilizando muestras biológicas diversas como, exudado
traqueal, jugo gástrico, líquido pleural,
peritoneal o cefaloraquídeo, orina, médula
ósea y en biopsia de tejidos.
La prueba de la tuberculina es del tipo de la hipersensibilidad
retardada producida por respuesta inmune mediada por células
(alergia tipo IV) y es de gran ayuda para el diagnóstico,
ya que una reacción positiva indica la presencia
de infección tuberculosa.
TRATAMIENTOS
Y RECOMENDACIONES
En
el derrame pleural la toracocentesis es útil para
aliviar los síntomas, así como para cultivar
el bacilo.
El
tratamiento farmacológico de la tuberculosis pulmonar
puede dividirse en varios esquemas dependiendo del tipo
de Tb. Pero las drogas primarias incluyen a la Izonizaida
(HAIN), Etambutol, Estreptomicina, Ácido paraaminosalicílico
(PAS) y Rifampicina.
Las drogas secundarias son la Cicloserina, Viomicina,
Pirazinamida, Kanamicina, Capreomicina, Etionamida, y
Tiacetazona y están indicadas cuando se demuestra
resistencia del microorganismo, de tal manera que no pueda
tratarse con una combinación adecuada de las drogas
primarias.
PREVENCIÓN
En la quimioprofilaxis no se pretende prevenir la infección,
sino evitar el desarrollo de la enfermedad en los sujetos
que han sido infectados. Y la única droga que ha
demostrado ser efectiva en este tipo de casos es la Isoniacida
a dosis de 10 mg/Kg./día en los niños y
de 300 mg/día en el adulto.
VACUNA
CON BCG.- La vacuna BCG fue desarrollada por Calmette
y Guérin a partir de una cepa de Mycobacterium
bovis que fue subcultivada 231 veces, hasta que perdió
su poder de infectar (patogenicidad) al hombre.
La vacunación con BCG previene la infección
tuberculosa y limita su diseminación, razón
por la que se aplica en los lactantes y disminuye la frecuencia
de las formas graves (miliar y meningea).
Generalmente se aplica en la región deltoidea,
intradermica en todos los niños desde el nacimiento
hasta los 14 años de edad, sin prueba tuberculinica
previa. La protección que brinda va disminuyendo
al cabo de 10 años por lo que se recomienda otra
aplicación especialmente en los niños que
viven en zonas endémicas (alto riesgo).
Dr. Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736
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