INFORMACIÓN
GENERAL
¿Qué
es la rubéola?
La
rubéola es una enfermedad infecciosa transmisible,
de evolución generalmente benigna. Sus efectos
más llamativos y permanentes se pueden producir
en el feto, si la infección se presenta durante
el primer trimestre del embarazo. Las personas adultas
presentan inmunidad activa si contrajeron la enfermedad
durante la niñez. Esta inmunidad dura toda la vida.
¿Qué la ocasiona?
La
infección se transmite por contacto directo con
los enfermos, a través de gotitas o secreciones
de las vías nasales y de la faringe.
El
período de incubación de la enfermedad es
de 14 a 23 días y se puede transmitir una semana
antes del período de erupción y, por lo
menos, cuatro días después que éste
empiece. Dado que no siempre se presentan síntomas,
es posible que una persona aparentemente sana transmita
el virus.
Los
lactantes con rubéola congénita eliminan
grandes cantidades de virus en las secreciones faríngeas
y en la orina y son una importante fuente de infección
para sus contactos.
La
rubéola se puede presentar en forma subclínica
o asintomática en un 25 a 50% de los pacientes.
El reservorio de esta enfermedad es el ser humano.

SÍNTOMAS
La
enfermedad generalmente comienza con fiebre leve, dolor
de cabeza, malestar general y, en ocasiones conjuntivitis
y romadizo, esto en los adultos. En los niños,
habitualmente se presentan pocos síntomas generales
o bien no existen.
Al 5º día de iniciados esos síntomas,
aparecen pequeñas y finas manchas rosadas difusas
que pueden confundirse con sarampión o escarlatina.
Se inician en la cara y, después de un día,
se generalizan a todo el cuerpo, manteniéndose
durante alrededor de tres días. El signo más
característico de la enfermedad se presenta antes
de la erupción, como ganglios hinchados detrás
de la orejas y en la zona del cuello. En mujeres adultas
se produce a menudo dolor o inflamación de articulaciones.
Cuando se presenta el Síndrome de Rubéola
Congénita (SRC), puede ocasionar una o más
anomalías en el niño, como sordera, ceguera,
malformaciones cardíacas y retraso mental, entre
otras.
DIAGNÓSTICO
La rubéola se puede confundir con suma facilidad
con el sarampión o la escarlatina. De ahí
que sea necesario realizar estudios de laboratorio para
diferenciarlas. Estas muestras se toman de las secreciones
de la faringe o de sangre.
TRATAMIENTOS
Y RECOMENDACIONES
Lo
recomendable es prevenir, por lo que hay que vacunar a
los niños con la vacuna específica contra
la rubéola. Esta se aplica al año de edad
y se refuerza durante el primer año de Educación
Básica con una vacuna Bivírica (contra Sarampión
y Rubéola).
Las
mujeres embarazadas deberán de evitar la exposición
al virus, no teniendo contacto con personas enfermas,
principalmente durante el primer trimestre del embarazo,
ya que existe de un 80 a 90% de probabilidades de que
el feto nazca con una malformación congénita,
o se presente aborto espontáneo o muerte intrauterina.
El riesgo desciende a un 10% aproximadamente, si la embarazada
se infecta en la semana 16; y es raro que se produzcan
malformaciones si la infección se produce después
de la semana 20.
El
tratamiento farmacológico es sintomático
y algunos médicos recomiendan el uso de antivirales
para acortar el periodo de estado.
Dr. Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736
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