La
hemofilia es un desorden de coagulación sanguínea
que es causado por deficiencia de los factores coagulantes
VIII o Factor antihemofílico A (globulina antihemofílica)
en cuyo caso se habla de hemofilia A, o IX Factor antihemofílico
B (factor Christmas), caso en el que se trata de hemofilia
B. Si uno solo de los catorce factores coagulantes de
la sangre no funciona adecuadamente, la capacidad de coagular
las heridas para detener una hemorragia se ve fuertemente
disminuida o incluso desaparece.
¿Cómo
se contrae?
La
hemofilia es una enfermedad congénita, se transmite hereditariamente
y más frecuentemente en personas del sexo masculino. Las
mujeres pueden ser portadoras, pero es muy inusual que
presenten los síntomas, y sus hijos tienen una posibilidad
de 50% de contraer la enfermedad.
La
mayoría de los casos se dan en personas con historial
familiar de hemofilia, pero 33% aparecen en aquellos que
no tienen historial familiar de dicha enfermedad.
La
incidencia mundial de hemofilia A es de aproximadamente
un hombre por cada diez mil, y cinco veces menor para
la hemofilia B.

SÍNTOMAS
La
hemofilia se manifiesta en forma de hemorragias, en ocasiones
espontáneas pero más frecuentemente causadas por traumas
o golpes. Estas hemorragias pueden, en caso de no ser
detenidas, dañar articulaciones y músculos cuando son
internas (hematomas).
Es
frecuente que se origine una hemorragia a partir de un
trauma leve, casi imperceptible, frecuentemente en las
rodillas.
TRATAMIENTOS
Y RECOMENDACIONES
El
tratamiento de episodios de sangrado en un paciente hemofílico
puede ir desde la simple aplicación de presión sobre la
herida o hemorragia, o inclusive la administración directa
de los factores deficientes.
Es
recomendable llevar una buena higiene oral considerando
el riesgo que puede presentar una intervención dental.
Dr. Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736
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