INFORMACIÓN
GENERAL
¿Qué
es
el Fuego Labial?
Los
fuegos labiales son heridas ulcerosas en los labios, que
resultan ser muy dolorosas.
¿Cuáles
son las causas?
El
fuego labial es causado por la reactivación de una infección
crónica por el virus del herpes. Este virus vive en los
ganglios nerviosos (que son los lugares donde se concentran
las neuronas responsables de la sensibilidad), pero permanece
latente hasta que se produce alguna situación que desencadena
un estado de inmunosupresión.
SÍNTOMAS
Habitualmente
el herpes labial empieza con un ardor o sensación comezón
en el área afectada alrededor de los labios. Unos días
después,aparecerán las lesiones típicas de la enfermedad
que son pequeñas vesículas llenas de líquido que al reventarse
dejan expuesta una úlcera pequeña y muy dolorosa.
Durante
la erupción puede aparecer febrícula y malestar generalizado.
TRATAMIENTOS
Y RECOMENDACIONES
Los
primeros síntomas de molestias, puede aplicarse una de
las cremas tópicas que existen para el tratamiento de
esta enfermedad, mismas que le ayudarán a reducir la duración
de los síntomas.
Su
médico puede también prescribirle algunos medicamentos
para este fin. Para lograr este objetivo es muy importante
que usted inicie su tratamiento en cuanto advierta las
primeras molestias causadas por la enfermedad. No aplique
ningún otro remedio a las lesiones. Durante el período
en que hay lesiones de la enfermedad visibles, usted puede
trasmitir el virus a otras personas, por lo que debe tener
cuidado de no realizar actividades como besar hasta que
las lesiones hayan desaparecido. Puede tomar un analgésico
de venta libre para aliviar el dolor, recuerde leer bien
las instrucciones de la etiqueta.
Sin
embargo, NO DEBE TOMAR ASPIRINA. Lávese las manos con
frecuencia para evitar diseminar el virus a otras partes
del cuerpo. Algunas personas desarrollan las lesiones
del herpes en respuesta a algún estímulo identificable
tal como exponerse al sol, si ese es su caso, evite la
exposición a los desencadenantes.
Es
posible que quiera usar popotes para evitar el dolor causado
por el contacto con los alimentos.
Dr. Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736