INFORMACIÓN
GENERAL
¿Qué
es la espina bifida?
La
espina bífida es un defecto de nacimiento causante
de discapacidad severa que se presenta con mayor frecuencia.
Más niños son afectados por este problema
que por distrofia muscular, esclerosis múltiple
y fibrosis quística juntos.
La espina bífida ocurre con mayor frecuencia en
ciertos grupos raciales/étnicos, en particular
los hispanos y los blancos de extracción europea,
y es menos común entre los judíos Ashkenazi,
la mayoría de los asiáticos y los negros.
Aunque la espina bífida parece tener predisposición
en algunas familias, no sigue alguna ley específica
de la herencia. Si los padres tienen un niño con
espina bífida, el riesgo de que vuelva a tener
otro hijo con este padecimiento en cualquier otro embarazo
posterior es cerca de 1 por 40. Si hay dos niños
afectados, el riesgo en cualquier embarazo posterior es
cerca de 1 por 20. La espina bífida generalmente
es un defecto congénito aislado, también
puede ocurrir como parte de un síndrome con otros
defectos congénitos. En tales casos, los modelos
de herencia pueden diferir de los de la espina bífida
aislada.
¿Qué
lo ocasiona?
La
Espina Bífida es un defecto que presenta el niño
al nacimiento, es inhabilitante de la columna vertebral
que se presenta como consecuencia de la falla en el cierre
del tubo neural durante el primer mes de gestación.
La causa específica de la espina bífida
es desconocida, ya que existen múltiples factores
involucrados en su aparición. Aparentemente, este
problema es el resultado de una combinación de
factores genéticos y factores ambientales. En México
2 de cada 1,000 niños que nacen vivos tienen espina
bífida.
La médula espinal no se desarrolla normalmente,
teniendo como consecuencia daño en diferentes grados
en la médula espinal y el sistema nervioso. Este
daño es irreversible y permanente. En casos severos,
la médula espinal sobresale por la espalda del
bebé (mielomeningocele) La espina bífida
en muchos casos va acompañada de hidrocefalia,
que es una acumulación de líquido cefalorraquídeo
(LCR) dentro de la cavidad craneana.
Existen
3 variantes de la espina bifida y su diferencia estriba
en el grado de cierre de la columna vertebral y su sintomatología:
Oculta:
En esta forma generalmente asintomática de la espina
bífida, hay un defecto o boquete pequeño
en una o varias de las vértebras, que constituyen
la espina dorsal. La médula espinal y los nervios
generalmente son normales y la mayoría de los individuos
afectados no tienen problemas causados por esta anormalidad
menor.
Meningocele: En esta forma más rara de la espina
bífida, un quiste o una masa que se forma de las
membranas que cubren la medula espinal (meninges) atraviesa
la parte abierta de la espina dorsal. La médula
espinal y los nervios generalmente son normales. El quiste,
que puede ser tan pequeño como un fríjol
o tan grande como una toronja, puede ser extraído
por la cirugía, permitiendo que el bebé
se desarrolle normalmente.
Mielomeningocele: En esta forma más severa de la
espina bífida, el quiste atrapa las raíces
nerviosas de la médula espinal y muchas veces el
cordón mismo. O puede no haber quiste, sino solamente
una sección de la médula espinal y de los
nervios plenamente expuesta. El líquido cefalorraquídeo
puede fugarse fuera y el área a menudo está
cubierta con llagas. Los bebés afectados están
en alto riesgo de la infección hasta que la espalda
sea
cerrada quirúrgicamente. (El tratamiento con antibióticos
también se emplea para ayudar a prevenir las infecciones).
A pesar de la cirugía, quedan grados variables
de parálisis de las piernas y problemas con el
control de los esfínteres e intestinos.

SÍNTOMAS
Este
defecto al nacimiento provoca varios grados de parálisis
y pérdida de sensibilidad en las extremidades inferiores,
así como diversas complicaciones en las funciones
intestinales y urinarias.
Los defectos de cierre del tubo neural tales como la espina
bífida, mielomeningocele, anencefalia, etc. originan
alteraciones neurológicas que van desde algún
trastorno motor mínimo hasta la parálisis
cerebral.
DIAGNÓSTICO
La
espina bífida a menudo puede detectarse antes del
nacimiento empleando dos o más prueba, un análisis
de sangre llamado prueba de examen selectivo de alfafetoproteínas
(PFA) detecta embarazos con mayor riesgo.
Sí una mujer tiene un resultado alto de pruebas
de PFA que no puede ser explicado por factores como un
mal cálculo de la edad fetal, se recomiendan dos
pruebas adicionales que son muy exactas en detectar casos
graves de la espina bífida. Estos son un examen
detallado de ultrasonido de la espina dorsal fetal, y
la perforación del saco amniótico, en la
cual una aguja se emplea para retirar una cantidad pequeña
de líquido amniótico para que los niveles
de la PFA en el líquido amniótico puedan
medirse.
TRATAMIENTOS
Y RECOMENDACIONES
El
tratamiento se deberá de encaminar a prevenir las
fallas en el cierre del tubo neural, por lo que se recomienda
que toda mujer en edad de reproducción y que pueda
embarazarse, consuma 0.4 mg de ácido fólico
diariamente, con el propósito de reducir el riesgo
de tener un hijo afectado con espina bífida u otros
defectos del tubo neural. El ácido fólico
es una vitamina del complejo B que se encuentra en algunos
alimentos como cereales, vegetales verdes, hígado
de res y otros, así como en algunos suplementos
vitamínicos.
Toda
la familia con uno o más miembros afectados debe
planear y recibir asesoramiento genético, aún
cuando haya completado el número de hijos deseado,
ya que cada uno de los integrantes de dichas familias
tiene a su vez igual o mayor riesgo de procrear hijos
afectados.
QUIRÚRGICAS: Aún cuando la espina bífida
es relativamente común, hasta hace poco los niños
que nacían con mielomeningocele morían poco
después de su nacimiento. Con las técnicas
quirúrgicas actuales podemos esperar que el 85%
o 90% de los niños afectados puedan sobrevivir.
La intervención deberá de practicarse durante
las primeras 24 horas de vida extrauterina para cerrar
su espalda con el fin de minimizar el riesgo de infección
y preservar las funciones de la médula espinal.
La espina bífida oculta generalmente no requiere
ningún tratamiento. El meningocele, que no incluye
la médula espinal, puede repararse quirúrgicamente
y generalmente no hay parálisis. Los problemas
de la hidrocefalia y vesicales son poco comunes en los
niños con meningocele; sin embargo, los niños
afectados deben evaluarse para estos problemas para que
puedan tratarse con prontitud, si es necesario. La mayoría
de los niños con meningocele se desarrollan normalmente.
Cuando un bebé nace con la forma más severa
de la espina bífida, generalmente se opera inmediatamente
-dentro de 24 a 48 horas después del nacimiento.
Los médicos liberan la médula espinal quirúrgicamente,
la reemplazan en el canal espinal y la cubren con músculo
y piel. La cirugía inmediata ayuda a prevenir daño
nervioso adicional por infección o trauma. Sin
embargo, ni la cirugía inmediata puede revertir
el daño nervioso que ya haya ocurrido y, en ese
caso, la parálisis del miembro y los problemas
de la vejiga e intestinos generalmente permanecen.
La hidrocefalia que acompaña a la espina bífida
con frecuencia se controla implantando un tubo flexible
llamado válvula o derivación entre las cavidades
cerebrales (ventrículos). El tubo derivado controla
el flujo del líquido espinal y lo drena hacia otra
región del cuerpo, reduciendo la presión
en el cerebro. Sin este tratamiento los bebés pueden
sufrir daño cerebral irreversible o morir. Con
tratamiento, la capacidad mental del niño y su
vida son similares a las de otros miembros de la familia.
CORRECTIVOS: Los niños que padecen espina bífida
deberán desarrollar habilidades motoras, y generalmente
es con el uso de muletas, aparatos ortopédicos
o sillas de ruedas pueden lograr mayor independencia.
Además, con técnicas adecuadas estos niños
podrán llegar a ser independientes en el manejo
de su intestino y vejiga.
APOYO PSICOLÓGICO: Un niño con discapacidad
es primero un niño, con las mismas necesidades,
deseos y pensamientos que los otros niños. Él
desea ser aceptado, incluido en todas las actividades
y tener amigos. No busca lástima ni ser diferente.
Dr.
Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736
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