TRATAMIENTOS
Y RECOMENDACIONES
Es
frecuente que se inicie tratamiento después de
los 5 años de edad; dada la posibilidad de curación
espontánea en 15% de los pacientes, es preferible
iniciar el tratamiento entre los 6 y los 7 años.
La mayoría de los niños se curara de forma
espontánea.
El tratamiento se divide en medidas conductuales, medicamentos
y el uso de alarmas.
Dentro de las medidas conductuales tenemos: hay que restringir
la ingesta de líquidos a sólo 240 al. (un
vaso) en las tres horas anteriores a que se
duerma el niño, llevar al niño a orinar
justo antes de irse a dormir.
Ya
que hacer que se responsabilice y lleve un registro de
la evolución de su problema. Motivarlo a que permanezca
seco, reconocer su esfuerzo y darle recompensas por lograrlo;
nunca se le debe castigar, hacerle burla ni reprimirlo
por mojar la cama.
El tratamiento farmacológico o medicamentoso contempla
fármacos como el acetato de desmopresina (DDAVP)
y los antidepresivos tricíclicos como la imipramina.
DDAVP: Es un análogo sintético de la hormona
llamada vasopresina u hormona antidiurética, que
ayuda en el tratamiento de la enuresis, ya que
disminuye el volumen urinario durante el sueño.
Existe en spray nasal y en comprimidos.
Se
debe dar de 30 a 60 minutos antes de ir a la cama y se
debe restringir la ingesta de líquidos desde la
tarde. El tratamiento con DDAVP disminuye el número
de noches que el niño se moja, pero al suspender
el medicamento el problema vuelve a presentarse.
IMIPRAMINA: Este fármaco es un antidepresivo tricíclico.
Su mecanismo de acción en la enuresis incluye cambios
en la profundidad del sueño. No es
eficaz por mucho tiempo al descontinuar el medicamento.
Un problema de este medicamento es que ocasiona muchos
efectos colaterales, y puede llegar a causar intoxicaciones.
Las alarmas consisten en una esponjita que se coloca en
el pijama del niño y que está unida por
medio de un cable a un timbre que se fija al hombro o
al brazo del niño; cuando se moja la esponjita
suena la alarma.
Actualmente hay modelos de alarmas inalámbricos,
y que en lugar de hacer sonar un timbre funcionan en forma
vibratoria.
De cualquier forma, cuando la esponja se moja, se cierra
el circuito eléctrico y la alarma suena o vibra.
El niño puede responder al ruido o a la vibración
levantándose justo al activarse la alarma, o sea,
al inicio que empieza a orinarse, lo que le permite que
termine de hacerlo en el baño.
La alarma ayuda a condicionar al niño a que contraiga
el esfínter y se levante al baño a terminar
de vaciar la vejiga. Su mecanismo de acción puede
inducir a que el cerebro aprenda a aligerar el sueño,
o que el músculo que forma la vejiga (detrusor)
aprenda a relajarse durante el
sueño, aumentando así su capacidad.
Por lo general, varias noches después del uso de
la alarma muchos niños se despertarán en
forma espontánea. Puede llevar hasta varias semanas
que el niño logre dejar de mojar la cama. Se recomienda
suspender la alarma cuando el niño es capaz de
mantenerse seco toda la noche a pesar de tener una ingesta
de líquidos normal. En el caso de una recaída,
se reinicia la restricción de líquidos y
el uso de la alarma hasta que se alcance un mes
sin mojarse.
Dr.
Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736