Es
una enfermedad maligna caracterizada por el carcinoma
de células renales o adenocarcinoma de riñón,
que se presenta en el parénquima del riñón,
es la forma más común de cáncer y
se origina en la proliferación de células
epiteliales de los túbulos renales. Es más
común en hombres que en mujeres y es raro que afecte
a menores de 35 años. El carcinoma de células
renales se extiende a la porción medular del riñón,
a la vena renal y, algunas veces, a la vena cava. Las
metástasis más comunes son hacia pulmones,
huesos, cerebro e hígado.
¿Qué predispone al
cáncer de riñón?
El
hábito de fumar es un predisponente al desarrollo
del adenocarcinoma de riñón. Otros factores
de riesgo son la obesidad, los cálculos renales,
el consumo de analgésicos que contienen fenacetina
y acetominofeno y la exposición al asbesto, cadmio
o gasolina. Las personas que desarrollan enfermedad quística
mientras reciben diálisis crónica tienen
mayor riesgo de contraer éste.

SÍNTOMAS
Dolor
persistente en el costado del cuerpo y una masa abdominal
lo suficientemente notoria como para ser palpada. Fiebre,
pérdida de peso, anemia e hipercalcemia (niveles
aumentados de calcio en la sangre). El 40% de los pacientes
con carcinoma renal presentan una importante hematuria
(glóbulos rojos en la orina). Puede haber también
un aumento de la presión arterial debido a una
deficiente irrigación del riñón lo
que provoca la liberación de renina (Hormona que
produce el riñón).
TRATAMIENTOS
Y RECOMENDACIONES
Radiografías
de riñón, uréteres y vejiga. Otras
técnicas de diagnóstico por imágenes:
ecografía, tomografía computada y resonancia
magnética- brindan mayor información sobre
la extensión del tumor: si es sólido o quístico,
si ha comprometido zonas adyacentes o vasos sanguíneos.
En caso de tratarse de quistes, puede extraerse por punción
el líquido que contienen para su estudio citológico.
La angiografía de la arteria renal es muy útil
para determinar con precisión la irrigación
del tumor.
El
tratamiento de elección para los casos de adenocarcinoma
de riñón localizado es la extirpación
quirúrgica, aunque puede desaconsejarse si la enfermedad
se ha diseminado. La hemorragia, el dolor y la fiebre
causados por el crecimiento del tumor pueden ser controlados
mediante el bloqueo de la arteria renal, que impide la
irrigación de sangre al riñón. El
uso de radioterapia en casos de adenocarcinoma de riñón
es materia de controversia, pero en general se acepta
antes y después de la cirugía. La quimioterapia
no ha sido efectiva en el tratamiento de este tipo de
cáncer.
Dr. Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736
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