INFORMACIÓN
GENERAL
¿Qué
es el cáncer del hueso?
Son
tumores primarios óseos, relativamente raros en
comparación con las neoplasias secundarias o metastásicas.
¿Qué
provoca y cuáles son sus orígenes?
Los tumores de hueso pueden ser benignos o malignos (cancerosos),
pero son más comunes los primeros. Ambas clases
de tumores pueden proliferar y comprimir tejido óseo
sano, reabsorberlo y reemplazarlo por tejido anormal.
El cáncer que se origina en el mismo hueso (cáncer
primario) no tiene las mismas características que
el que se ha propagado hasta el hueso proveniente de otro
tumor (cáncer secundario o metástasis).
El tipo más común de cáncer primario
es el osteosarcoma, que se forma en tejido óseo
en desarrollo. El condrosarcoma prolifera en el cartílago
y el sarcoma de Ewing se origina en el tejido inmaduro
de la médula ósea. El sarcoma de Ewing y
el osteosarcoma ocurren más frecuentemente en niños
y adolescentes, mientras que el condrosarcoma afecta principalmente
a adultos.
No se tiene certeza de las causas que originan el cáncer
de hueso, pero se reconocen factores que aumentan el riesgo
de padecerlo. Ocurre con mayor frecuencia en niños
o adultos jóvenes que han recibido algún
tipo de radiación o quimioterapia para tratar otras
enfermedades. Los adultos con enfermedad de Paget (desarrollo
anormal de nuevas células óseas) también
presentan un mayor riesgo de desarrollar osteosarcoma.
Asimismo influyen factores hereditarios.

SÍNTOMAS
Pueden
variar dependiendo de la ubicación y del tamaño
del tumor, pero en general todos son dolorosos. Aquellos
tumores localizados en articulaciones o cerca de ellas
pueden provocar hinchazón en la zona. El cáncer
de hueso también puede interferir en los movimientos
normales y debilitar tanto los tejidos que ocasionen fracturas.
Otros síntomas pueden ser: debilidad, fatiga, anemia,
fiebre y pérdida de peso.
TRATAMIENTOS
Y RECOMENDACIONES
El
médico debe realizar un completo examen e indagar
sobre la historia clínica personal y familiar.
Un análisis de sangre determina la concentración
de la enzima fosfatasa alcalina, cuyos niveles están
muy aumentados en los momentos de formación activa
de hueso (niñez, luego de una fractura) o debido
a enfermedades como el cáncer. Como normalmente
se pueden encontrar altos niveles de fosfatasa alcalina
en niños y adolescentes, esta prueba no es un índice
confiable para diagnosticar cáncer de hueso. Las
radiografías pueden localizar un tumor y revelar
su forma y tamaño. En el caso de que se sospeche
de un tumor canceroso, se recurre a otras técnicas
de diagnóstico por imágenes: tomografías,
resonancia magnética o angiografía. De todos
modos, la prueba diagnóstica concluyente es la
biopsia de tejido óseo, cuya muestra se puede obtener
por diferentes métodos.
Las
opciones dependen del tipo, tamaño, etapa del cáncer,
edad y estado general de la persona. Comúnmente,
la cirugía es el abordaje terapéutico inicial.
La quimioterapia pre y post quirúrgica ha contribuido
a evitar muchas amputaciones de miembros. Debido a la
tendencia del sarcoma de Ewing a producir metástasis
rápidamente, generalmente se usa en estos casos
una quimioterapia combinada, además de radioterapia
o cirugía del tumor.
Dr. Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736
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