Es un trastorno que afecta a niños pequeños
(antes de los 3 años) y se caracteriza por una
falta de respuesta al contacto con otros seres humanos,
deficiencias en el desarrollo del lenguaje y respuestas
anormales ante los estímulos ambientales. En general,
los autistas adoptan comportamientos compulsivos, repiten
acciones en forma mecánica y manifiestan rechazo
por el contacto físico.
¿Cuáles
son las causas?
No se conoce, aunque se presume, que inciden en su desarrollo
factores psicológicos, fisiológicos y sociológicos.

SÍNTOMAS
Dificultades
en el lenguaje, que se manifiestan en un aprendizaje más
lento de lo que corresponde a la edad o en la repetición
o inversión de palabras. Además, los niños
que padecen autismo muestran falta de respuesta a la gente
en general e indiferencia y ausencia de apego hacia sus
padres y personas cercanas. Sus músculos se sienten
fláccidos. En ocasiones, los autistas manifiestan
extraños y recurrentes patrones de comportamiento
que pueden ser autodestructivos: golpear la cabeza, gritar
o flamear los brazos.
Debido al gran apego que manifiestan por los objetos que
les son familiares, los mínimos cambios a su alrededor
son vividos como situaciones estresantes.
La
prueba de Desarrollo de Denver (DDST) muestra un desarrollo
retrasado en las áreas del lenguaje y sociales.
Determinar el coeficiente de inteligencia puede revelar
valores bajos que pueden deberse a la falta de cooperación
de parte del niño más que a una capacidad
mental disminuida. De todos modos, se estima que un 70
% de los niños autistas sufren algún grado
de retraso mental. Las técnicas de diagnóstico
por imágenes (como la tomografía computada
o la resonancia magnética) revelan ciertas alteraciones
en la estructura cerebral.
TRATAMIENTOS
Y RECOMENDACIONES
Se
trata de armar un grupo de trabajo que reúne a
padres, profesionales y maestros para trabajar en forma
coordinada en la adaptación social y el aprendizaje
del lenguaje.
Este
proceso de aprendizaje puede tener lugar en instituciones
especializadas o en la propia casa. Se recomienda la asistencia
psicológica para el grupo familiar.
Dr. Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736
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