No
solo el daño por traumatismos mecánicos
y mal uso pueden afectar a las articulaciones. En muchas
ocasiones la estructura articular puede ser blanco de
infecciones (por virus y bacterias), en forma similar
a lo que ocurre en otras partes del organismo.
Estos
gérmenes o microorganismos pueden destruir uno
o todos los componentes de la articulación si su
avance no es detenido a tiempo. De esta función
se encargan las células de defensa del organismo,
de las cuales las más importantes son las que se
conocen como glóbulos blancos de sangre.
Estas
células se trasladan al sitio donde la infección
ha comenzado y hacen uso de las numerosas armas que poseen
en su interior para destruir a los gérmenes infectantes.
Los glóbulos blancos, entonces, liberan una gran
cantidad de sustancias conocidas como enzimas que son
capaces de liquidar al microorganismo.
Por
otra parte algunas de las células de este tipo
se especializan en producir otras sustancias que funcionan
como mensajes de alta velocidad que se transmiten a los
demás compañeros de su equipo, ya sea que
se encuentren en vecindad o alejados del sitio de la lesión.
Se
trata de una forma muy eficiente de atraer nuevas compañeras
para participar en la defensa y así acelerar el
control de la infección o del estímulo dañino
inicial.
Estas
sustancias mensajeras son claves para el desarrollo de
la manifestación de lucha contra la agresión
o lesión externa (que, como ya vimos, puede deberse
a trauma, infección u otras causas).
SÍNTOMAS
Cuando
el organismo lucha para controlar agentes dañinos
se produce un mecanismo de defensa que se conoce como
inflamación.
Un
órgano que presenta inflamación tiene algunas
características que casi nunca están ausentes:
el dolor, la presencia de calor en el mismo sitio y el
enrojecimiento de esta zona.
Todos
estos cambios se deben a la intensa actividad que desarrollan
los mecanismos de defensa del organismo en su lucha contra
el agresor.
TRATAMIENTOS
Y RECOMENDACIONES
En
la actualidad se cuenta con medicamentos de gran potencia
para disminuir el dolor.
Sin
embargo, el paciente con artritis requiere no sólo
esto sino un verdadero cambio de actitud frente a su enfermedad,
ya que muy posiblemente deberá convivir con ella.
De
esta forma, el ambiente psicológico que rodea al
enfermo, su alimentación, la realización
de ejercicio recreativo, la fisioterapia y el uso de medicamentos
deberán unirse en un conjunto que llevará
a una mejor calidad de vida para el afectado.
Dr. Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736