Aunque
presentan escaso interés en las personas vivas, existen aquellos
que pueden llegar a tener relaciones con una si ésta permanece
quieta, como si estuviera muerta, aunque esto es sólo una imitación
de lo que realmente les proporciona una gratificación erótica.
La
necrofilia se ha manejado como una desviación sexual, perversión
o parafilia y es en general un impulso compulsivo en el carácter
y puede pasar desapercibido por la gente que rodea al individuo que
padece este trastorno.
Las
tendencias a la perversión existen en toda persona sólo
que en forma latente, y no se manifiesta fácilmente - los mecanismos
por medio de los cuales se hace franca, son dudosos.
De
lo anterior se puede deducir que todos tenemos una parte necrofila
latente o manifiesta, ya sea como individuos o como sociedad. Y prueba
de ello es que de una u otra manera todas o casi todas las sociedades
rinden tributo a la "Santa Muerte" . O como es el caso de
la sociedad mexicana que destina un día al año para
adorar a nuestros muertos. (Día de Muertos)
Cabe
mencionar que según estadísticas, en el siglo pasado
la humanidad gozó, solamente un mes de paz, tiempo en que no
se presentaron conflictos armados a nivel a nivel sociedad. No así
a nivel individual, que nunca a dejado de existir la agresión,
evento en el cual desgraciadamente hay perdida
de vidas humanas, muchas de ellas con fines negrófilos.
Freud
y la concepción de la Muerte
El
tabú de la Muerte.
A los pueblos salvajes se les atribuye una increíble crueldad
para con sus enemigos, pero pocos son quienes saben las rigurosas
consecuencias que traía para ellos la victoria.
Éstas consecuencias son las costumbres tabú, que pueden
ser agrupadas en cuatro categorías:
1.-reconciliación
con un enemigo muerto,
2.-restricciones,
3.-actos de expiación o purificación del que mata,
4.-prácticas ceremoniales.
Un
ejemplo de la primera es las tribus de la isla de Timor, que ofrecen
sacrificios para apaciguar las almas de los enemigos muertos que,
de lo contrario, atraerían desgracias sobre los vencedores.
Entre
las restricciones, se observa el ejemplo de que aquel que ha matado
en la tribu Toaripí o Motumotú en Nueva Guinea, no puede
tocar a su mujer ni tocar los alimentos con sus manos, recibiendo
alimentos
especiales de manos de otras personas hasta la luna nueva siguiente.
De
la expiación o purificación puede darse el ejemplo de
la tribu Pima de América del Norte cuyos miembros, de matar
a otro, vivían un período de ayuno de dieciséis
días donde no podía comer carne ni sal, ni mirar el
fuego, ni dirigir la palabra a alguien, y al decimoséptimo
día eran purificados él y sus armas en una ceremonia
pública, ejemplo esta misma de la última categoría.
Además
de los tabúes que representa el homicidio, también los
hay respecto a aquellos fallecidos de causas naturales:
Entre los Maoríes, por ejemplo, aquel que ha tocado a un muerto
o ha acudido a un entierro se hace extremadamente impuro y es privado
de toda comunicación con sus semejantes y se le prohibe tocar
cualquier cosa, so riesgo de hacerla impura, cuando el período
de aislamiento llega a su fin todo lo que estuvo en contacto directo
o indirecto con él, es destruido.
En
Tonga sucede algo similar, durando la impureza un tiempo determinado
según el rango del difunto, creyéndose que aquel que
infringe el luto enferma gravemente y sufre desgracias...
Muchas tribus también tienen la tendencia a hacer del nombre
de los difuntos un tabú, haciéndose éste impronunciable
e incluso llegándose a cambiar el nombre a cosas, animales
y actos para no recordar en la conversación al difunto.
Pero, ¿a qué se debe que haya tabúes alrededor
de la muerte?
Esto es debido a un miedo profundo a ésta y a un instinto de
supervivencia: el ser humano intuye que un cadáver es un potencial
foco de infección, pero su carácter animista y totemista
le hace crear una cierta idiosincrasia que puede incluir desde creencias
mítico-religiosas, como es el caso de las tribus "salvajes",
o un código de respeto como se da en la cultura actual.
DÍA
DE MUERTOS
El
Día de Muertos se celebra en México el día 1
y el 2 de noviembre, para celebrar a los niños y adultos, respectivamente.
En
estos días, las familias mexicanas van a los cementerios a
visitar las tumbas de sus seres queridos, las limpian y tal vez pintan
las lápidas, encienden velas y ponen flores, especialmente
las llamadas
zempoalxúchitl o flor de muertos.
También
en las casas las familias mexicanas hacen altares dedicados a sus
familiares muertos, algunos muy sencillos y otros muy elaborados,
generalmente llenos de objetos que le gustaban en vida al difunto,
incluyendo la comida y bebida favoritas. Los altares dedicados a las
ánimas de los niños muertos incluyen juguetes, dulces
y otras golosinas.
Los
altares u ofrendas también contienen objetos de figuras de
azúcar o alfeñiques, que pueden ser animales como borregos,
platos de comida en miniatura, ataúdes, a veces con calacas,
y por supuesto,
calaveras.
Las
calaveras se hacen con una mezcla de agua hervida, azúcar glass
y limón, vaciado en moldes de barro remojados en agua, se decoran
con papel metalizado para los ojos y un tipo de crema coloreada para
el cabello, se escriben nombres en las calaveras, y los niños
mexicanos, muchas veces, intercambian estas calaveras con sus amigos.
También
hay papel picado en las ofrendas. Esta arte de papel picado en México
es una tradición muy antigua, y el pueblo de San Salvador Huixcolotla,
en el estado de Puebla, tiene fama por su arte fino de
papel picado. Aunque se usa como decoración en muchas fiestas
mexicanas como bodas y bautizos, también este tipo de decoración,
con temas del Día de los Muertos, es muy popular.