Volumen
25, Número 1. Enero - Febrero 2004
Poco
tiempo antes de finalizar el año 2003, se supo a través
de una nota aparecida en la Revista Española de Cardiología
que había fallecido el Dr. Manuel Quero.
En Latinoamérica y desde luego en México, se le conoció
y se le tuvo en gran estima por sus varios atributos: haber sido pionero
de la cardiología pediátrica en España, al frente
del Servicio que él fundó; haber trascendido las fronteras
de su patria a través de sus artículos, de sus libros,
de su participación en congresos internacionales; en fin por
su genuina entrega a los problemas de los niños cardiópatas.
Esta entrega fue para Manuel Quero una devoción. Quienes trabajaron
a su lado dan fe de su laboriosidad, de su inteligencia, de su espíritu
inquieto, de su iniciativa, de su asombrosa capacidad de trabajo a un
grado tal que frecuentemente podía quedarse todo un día
y una noche atendiendo las necesidades de sus pacientes hospitalizados.
Sacrificó el descanso y el esparcimiento a los que tenía
todo el derecho, a costa de su bienestar. Fue así como finalmente
se quebrantó su salud y terminó su vida.
Su ausencia deja un vacío difícil de llenar. El mejor
recuerdo de él, a las jóvenes generaciones es saber que
dejó muchas enseñanzas y sobre todo, que dejó un
ejemplo que bien puede calificarse de apostolado.
Dr. Jorge Espino Vela
Editor en Jefe