LA INVESTIGACIÓN
EN LOS NIÑOS
LA IMPORTANCIA DE LOS PRINCIPIOS
Hace 30 años, Mario
Bunge señalaba la rigurosa actualidad que tenía este tema y el
cuestionamiento que la juventud se hacía acerca de la moralidad de la
ciencia 1. Hoy podemos afirmar que ha adquirido más relevancia y se mantiene
en constante discusión, ya que los grandes avances científicos,
además de cautivar, generan creciente preocupaciones.
La investigación que se lleva a cabo en pediatría debe ofrecer
más y mayores garantías para una práctica clínica
correcta y por supuesto, para una mejor atención de la salud de la población
infantil, por cierto muy numerosa en México. Su propósito esencial
es la validación de las prácticas clínicas y son los fines
y los medios utilizados para adquirir los conocimientos los que se deben justificar
desde el punto de vista ético. Partamos del hecho de que los investigadores
habrán de plantear protocolos sensatos y consecuentes con la realidad
y el raciocinio. No es por demás señalar que el proceso de la
investigación debe realizarse bajo los principios del método científico,
ahora muy distante del empirismo y el dogma.
Los niños son considerados como grupo frágil y vulnerable, argumento
que se apoya en su limitada capacidad (?) para el consentimiento de investigaciones
y por su carencia de autonomía; por esta razón debe ser protegido.
El cuestionamiento que aflora es si es necesario realizar experimentación
en los pequeños. La respuesta es pronta: sí, es necesario efectuar
investigaciones en niños, es obligación imperiosa, porque muchas
veces no es posible extrapolar en ellos los conocimientos emanados de la investigación
en modelos animales y en humanos adultos y los niños no son adultos pequeños.
El punto medular, que debe cumplirse a carta cabal, es que debe garantizar la
seguridad de los menores que participarán en los protocolos y evitar
que los investigadores cometan abusos, arbitrariedades y tensiones injustificadas;
así, la investigación, no sólo la que incumbe a los niños,
debe sustentarse de manera absoluta en los principios morales vigentes de medicina
y sociedad.
Sobre el noble y legítimo propósito de la investigación
se cierne una amenaza que es consecuencia del desgaste de los valores humanos
y la pérdida del respeto por los demás, que generan conductas
permisivas, algunas veces carentes del menor escrúpulo para obtener lo
que se desea. Harold Kroto y Jean Dausset, Premios Nobel de Química y
Medicina, han expresado recientemente su inquietud por la utilización
que se le puede dar a los increíbles y fascinantes avances de las ciencias
médicas en estos tiempos difíciles en que múltiples aspectos
de la vida están fuera de control y donde se ha impuesto un creciente
hedonismo que todo permite y donde todo se vale 3,4.
Ejemplos de excesos en la investigación hay muchos que han sido considerados
como convulsiones de la historia médica, baste señalar los de
Krugman en el estudio del virus de la hepatitis A efectuado en 250 niños
con retraso mental de la escuela estatal de Willowbrood, EE.UU.; el de los 400
negros de Tuskegee, Alabama, en quienes se conocieron los temibles efectos tardíos
de la lúes; los múltiples experimentos realizados en la Alemania
nazi donde hubo eliminación sistemática de más de 90,000
discapacitados y ancianos y todos los estudios en los campos de concentración
sobre infecciones, hipotermia, fracturas, radiaciones, desnutrición,
tolerancia a la altura, entre otros. Estos estudios fueron realizados para nuestra
sorpresa, por médicos de uno de los pueblos más cultos de ese
momento, muchos de ellos catedráticos de escuelas de medicina. De aquí
surgen las primeras directrices operativas y legales sobre la regulación
de la investigación en humanos 5, el Código de Nuremberg, seguido
de las Declaraciones de Helsinki y en 1993, las Pautas Eticas Internacionales
para la Investigación Biomédica en Seres Humanos, del Consejo
de Organizaciones de Ciencias Médicas y la Organización Mundial
de la Salud (CIOMS). A pesar de estos esfuerzos reguladores seguimos conociendo
evidencia de investigaciones que atentan contra los derechos y dignidad de las
personas como fueron los realizados por el Departamento de Energía Atómica
en EE.UU. que fueron informados en 1994 y muchos más que se suceden día
a día en la medicina moderna.
En 1978, en el seno de la Comisión Nacional para la Protección
de las Personas de la Experimentación Biomédica, se produjo el
informe Belmont, que no sólo fue útil para la evaluación
ética de la investigación, sino que se convirtió en pilar
de la bioética. (La Bioética es una disciplina filosófica
encargada del estudio sistemático de la conducta humana en el campo de
las ciencias de la salud y en relación a los valores y principios morales).
En él se formulan tres principios básicos: Autonomía, Beneficencia
y Justicia. En 1979, Beauchamp y Childress, amplían dicho informe y desgajan
el principio de la No Maleficiencia del de beneficencia, ambos principios con
la misma jerarquía. Gracia, considera que los de mayor jerarquía
son los de No Maleficencia y Justicia, que contemplan no sólo el pretendido
beneficio y el no dañar, sino que todas las personas sean tratadas por
igual, con la misma consideración y respeto 6.
En cuanto a los derechos de los pacientes pediátricos, precisados en
la Declaración Internacional de los Derechos de los Niños promulgada
en 1959, es innegable la necesidad que tenemos de avanzar en relación
al consentimiento y determinar cuándo es la edad propicia para ello.
Para la ley mexicana, las personas alcanzan su autonomía a los 18 años.
Requerimos estudios que incluyan las opiniones de los adolescentes, avanzar
en la búsqueda de cuáles son los mejores intereses de los niños
y abandonar o al menos tratar de mejorar la tradicional conducta de decidir
por ellos. Estos capítulos de la Bioética estarán por escribirse.
Por lo tanto, en la investigación debe prevalecer el respecto a cada
una de las personas, de acuerdo a sus deseos y preferencias, aunque no las compartamos.
Es indispensable que las investigaciones tengan en cuanta los intereses del
niño y que en general, estén enfocados a su mayor beneficio y
a evitarles riesgos injustificados. Se puede hacer investigación, aunque
no beneficie directamente al niño estudiado, siempre y cuando esté
exenta de riesgos perceptibles 7.
La ciencia es un medio para indagar la verdad y exige una conducta recta. Es
menester que no se corrompa y se ponga al servicio de la destrucción,
del privilegio, la opresión y el dogma o que se transforme en materia
comercial. Es necesario promover y conservar la interacción precisa de
los principios y valores morales con las reglas del método científico.
A la ciencia nada se le puede cuestionar; en forma inherente no es mala; pero
sí a las formas de planear, adquirir y utilizar los conocimientos, que
de ninguna manera deben atentar contra la dignidad de las personas o los pueblos.
Cada vez surgirán más y más dilemas que generarán
temores en la sociedad, sobre todo en el campo de la genética y su espectacular
crecimiento, por lo que el talento, conciencia y conducta de los investigadores
deberán dar respuesta cabal y garantizar la máxima seguridad de
las personas sujetas a investigación, sobre todo de los niños.
La investigación habrá de continuar aportando constantemente nuevos
conocimientos como su principal deber, seguramente se sucederán triunfos
y fracasos, pero debemos empeñarnos en que se apegue a nuestros principios
y valores, sólo así se podrá lograr una aplicación
inteligente y correcta, sin exclusiones utilitaristas, lo que proyectará
confianza a la sociedad y nos dará esperanzas de forjar un mejor futuro.
Esta debe ser una reflexión obligada de hombres y mujeres preocupados
por un mejor porvenir para las nuevas generaciones.
Dr. Armando Garduño
Espinosa
Dr. Luis Heshiki N.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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2. Pérez MA. Etica de la experimentación en humanos. Gac Med Mex
1982;118:83
3. Kroto WH. Premio Nobel de Química. Conferencia magistral en la UNAM.
La Jornada, 8 de junio1998
4. Dausset J. Bioética y Responsabilidad Científica. Conferencia
presentada en el Primer Congreso Internacional de Bioética. México
1994
5. Organización de las Naciones Unidas, Convención sobre los Derechos
del Niño. Declaración Internacional. Arch Pediatr 1990;41:105
6. Gracia D. Citado por de Abajo FJ, Investigación Clínica en
Niños: Fundamentación y requisitos éticos. Rev Esp Pediatr
1997;53:134
7. Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación
para la Salud. Ley General de Salud 14 Ed. Porrúa México 1997;p386
PILOMATRIXOMA MALIGNO. ESTUDIO DE UN CASO Y REVISIÓN DE LA LITERATURA MÉDICA
Dr. Jesús G. Dávila
Flores *
Dr. José Luis Treviño González *
Dra. Consuelo Treviño Garza **
Dr. Baltazar González Andrade *
Dra. Illen González Guajardo **
Dra. Mónica Rangel Fuentes **
Dr. Aquiles Quiroga Garza **
DR. Ramiro Santos Lartigue *
* Servicio de Otorrinolaringología. Hospital Universitario "Dr.
José E. González" UANL
** Departamento de Pediatría. Hospital Universitario "Dr. José
E. González" UANL
Correspondencia: Dr. Jesús G. Dávila Flores. Servicio de Otorrinolaringología,
Hospital Universitario "Dr. José E. González". Av. Madero
y Gonzalitos sin número C.P. 64420 A.P. B4054 Monterrey, Nuevo León,
México Tel. 333 42 99 Fax. 333 29 17
RESUMEN
El pilomatrixoma maligno es una neoplasia extremadamente rara. Hasta 1997 existían
36 casos informados en la literatura médica. Es una masa dérmica
o subcutánea, con predilección por el área posterior del
cuello, espalda y área preauricular. Es agresiva localmente y tiende
a recurrir. El estudio histológico es la base del diagnóstico.
El tratamiento de elección es la excisión quirúrgica. El
presente caso, de un niño de ocho años de edad es el segundo más
joven de la literatura.
Palabras clave: Pilomatrixoma maligno, neoplasia, masa dérmica, subcutánea.
Acta Pediatr Mex 2000;21:
ABSTRACT
Malignant pilomatrixoma is an extremely rare neoplasm. Until 1997, 36 cases
had been reported. It is a dermic or subcutaneous mass with preference for the
posterior neck area, back and preauricular zone. It is localy aggressive and
trends to recurr. The histological study is the basis for the diagnosis. Surgical
excision is the treatment of election. The present case is an eight year old
boy who is the second youngest reported.
Key words: Malignant pilomatrixoma, neoplasm, subcutaneous dermic mass.
INTRODUCCIÓN
El pilomatrixoma es un tumor dérmico o subcutáneo habitualmente
maligno, de crecimiento lento, que mide de 1 a 3 cm de diámetro y se
presenta antes de la segunda década de la vida en el 60% de los casos
1,6. Fue descrito por primera vez en 1880 por Malherbe y Chenantais, como un
tumor calcificante benigno; se creía que se originaba de las glándulas
sebáceas 2-4. En 1949, Lever y Griesemer sugirieron que el origen del
tumor era las células de la matriz pilosa. Forbis y Helwig revisaron
una serie de 228 pacientes en 1961 y propusieron el nombre actualmente aceptado
de "pilomatrixoma". Existe evidencia por microscopia electrónica
y de luz, confirmada por estudios de inmunohistoquímica, de que estos
tumores se originan en la matriz del folículo piloso 3,6. La variante
maligna del pilomatrixoma es extremadamente rara. Hasta 1997 existían
36 casos descritos 1,2.
En la literatura revisada, este caso es el segundo paciente más joven
informado, pues se presentó a los ocho años de edad, con dos años
de evolución previa 1,2.
DESCRIPCIÓN DEL CASO
Niño de ocho años de edad sin antecedentes de importancia. Presentaba
una tumoración indolora en la región preauricular izquierda de
dos años de evolución, de crecimiento lento, de 4 x 4 cm. Inicialmente
se resecó en su lugar de origen tres meses antes de ser visto en nuestro
hospital. Acudió por presentar nuevamente una tumoración de 4
x 5 cm en la misma región; estaba ulcerada, con áreas de necrosis;
tenía superficie irregular y consistencia dura, fija a planos profundos.
Había una cicatriz quirúrgica en el borde inferior de la tumoración
(Fig. 1). No había adenomegalias cervicales ni datos de parálisis
facial ipsilateral; el resto del examen físico fue normal. No presentaba
fiebre, pérdida de peso, ni malestar general.

Los exámenes de biometría hemática completa, química
sanguínea, pruebas de función hepática y radiografía
de tórax fueron normales. La tomografía computada de cuello reveló
una tumoración bien definida en la región preauricular izquierda
que afectaba principalmente tejidos blandos; medía 2.5 x 3 cm de diámetro;
presentaba calcificaciones en su interior; se le veía mejor con material
de contraste intravenoso (Fig. 2).

Se tomó una biopsia por aspiración con aguja fina. Se identificó
una neoplasia de células pequeñas redondas y azules; posteriormente
una biopsia truc-cut reveló adenocarcinoma poco diferenciado de la glándula
parótida. El paciente fue sometido a una resección amplia de la
tumoración que incluyó el lóbulo del pabellón auricular,
parotidectomía superficial y el vaciamiento ganglionar yugulodigástrico.
Se realizaron biopsias transoperatorias de todos los bordes quirúrgicos
incluyendo el tejido adyacente al nervio facial; fueron negativas para células
neoplásicas.
Se hizo una reconstrucción con un colgajo deltopectoral e injerto de
piel de espesor parcial. En el postoperatorio inmediato presentó necrosis
del extremo distal del colgajo; se corrigió satisfactoriamente con injerto
libre de espesor parcial. Tres meses después de la resección quirúrgica
no había datos de recurrencia. No pudo hacerse el seguimiento debido
a emigración del paciente.

El examen macroscópico del espécimen quirúrgico mostró
una tumoración de 5.3 x 5 cm (Fig. 5), de color gris blanquecino, de
consistencia firme y aspecto nodular; a la sección se veían múltiples
áreas blanquecinas de aspecto calcificado y queratósico. El examen
microscópico mostró células pequeñas de aspecto
basaloide, núcleos ovales, hipercromáticos con actividad mitótica
frecuente y atípica; las células tienen una disposición
en nidos y empalizadas, separadas por bandas gruesas de tejido fibroconectivo,
entre los cuales se observan focos de infiltrado inflamatorio crónico,
con reacción inflamatoria granulomatosa de tipo cuerpo extraño
y numerosos focos de diferenciación escamosa. Las
mitósicas atípicas, así como el marcado pleomorfismo celular
son características histológicas del proceso maligno (Fig. 4)
que aunado a los datos del pilomatrixoma hicieron llegar al diagnóstico
definitivo de pilomatrixoma maligno.

Los ganglios linfáticos yugulodigástricos fueron negativos para
infiltración neoplásica; el tejido parotideo no tenía alteraciones.
DISCUSIÓN
El pilomatrixoma de comportamiento agresivo fue descrito por primera vez por
Gromiko en 1927 5. Loparsri y Mihn después de revisar seis casos de pilomatrixoma
invasivo, sugirieron que el término de carcinoma pilomatrix fuera usado
para alertar a los médicos del comportamiento agresivo de estos tumores
2. Gould destacó que el pilomatrixoma invasivo "tiene un potencial
biológico similar al carcinoma de células basales", con el
cual debe hacerse diagnóstico diferencial 6.
Esta neoplasia se presenta más frecuentemente en individuos de edad media,
en promedio a los 49 años; es más común en hombres (3:1);
aparece en la región posterior del cuello, espalda superior y región
preauricular 3. Nuestro caso es el segundo paciente más joven de la literatura
y por tanto, excepcional.
Histológicamente se caracteriza por nódulos dérmicos y
subcutáneos bien delimitados, que se componen de vainas y bandas de células
basaloides, generalmente distribuidas en la periferia del tumor. Las células
basaloides muestran escaso citoplasma pálido, núcleos pequeños
y uniformes y un nucléolo pequeño; se encuentran en áreas
extensas de queratinización, diferenciación escamosa y formación
de células fantasmas. La calcificación y la reacción de
cuerpo extraño, son características importantes; la diferenciación
escamosa y la formación de células fantasmas ocurren de manera
organizada hacia el centro de los nódulos. El tumor entero a veces es
reemplazado por material queratósico, células fantasmas y reacción
de cuerpo extraño, dejando sólo un delgado anillo de células
basaloides en la periferia 2,3,6. Estos son tumores muy agresivos localmente;
tienen una tasa de recurrencia del 59%, sobre todo cuando son resecados en forma
incompleta como nuestro paciente que la presentó a los tres meses de
su resección inicial. Se han descrito dos casos de metástasis
pulmonares y un caso de metástasis viscerales múltiples (cerebrales
y pulmonares) y muerte a pesar de quimioterapia y radioterapia 6,7.
El pilomatrixoma maligno comparte con el pilomatrixoma habitual la composición
de sellas basaloides y células fantasmas. Para el diagnóstico
definitivo, no fueron suficientes dos especímenes de biopsia pequeña
y se requirió la revisión histológica de todo el espécimen
quirúrgico. Esto significa que porciones pequeñas del tumor pueden
no dar suficiente información para distinguir tumoraciones benignas de
los tumores invasivos 1. En 1980 Laponsri y Minm informaron dos características
del pilomatrixoma maligno que no se observan en el benigno; proliferación
activa de células basaloides vesiculares hipercromáticas con numerosas
mitosis e infiltración de la grasa, estructuras subyacentes, o ambas
por las mismas 3,6,9.
El tratamiento de elección es la excisión quirúrgica amplia,
asegurando márgenes quirúrgicos libres de neoplasia. Puede ser
necesario, como en este caso, realizar el cierre con colgajo deltropectoral
además de injertos dérmicos de espesor parcial. Se desconoce el
estado actual del paciente. Aun cuando se logró que los bordes quirúrgicos
estuvieran libres del tumor, cabe la posibilidad de recidiva debido a la alta
tasa de recurrencias locales.
CONCLUSIONES
El pilomatrixoma maligno, una variante del pilomatrixoma, es muy raro, habiendo
sólo 36 casos informados en la literatura. Predomina en la edad media
en el sexo masculino 3:1. Se caracteriza por ser masas dérmicas o subcutáneas,
con predilección por el área posterior del cuello, espalda y área
preauricular. Histopatológicamente comparte con el pilomatrixoma benigno
la composición de células basaloides y células fantasmas.
Hay que destacar que porciones pequeñas del tumor no proporcionan suficiente
información para distinguir los tumores benignos de los malignos. Es
un tumor de comportamiento agresivo localmente y tiende a recurrir en un 59%,
especialmente cuando se reseca en forma incompleta, por lo que el tratamiento
debe ser una excisión amplia. Actualmente el beneficio de la radioterapia
es incierto.
PIES DE FIGURAS
Fig. 1. Tumoración en la región preauricular izquierda de 4 x
5 cm, ulcerada, con área de necrosis y de superficie irregular, dura
y fija a planos profundos.
Fig. 2. Tomografía computarizada. Corte axial de cuello, muestra la tumoración
en la región preauricular izquierda de 2.5 x 3 cm.
Fig. 3. Fotomicrografía a poco aumento que muestra neoplasia celular
en nidos ue alterna con áreas acelulares que corresponden a zonas de
queratinización (HE 10x).
Fig. 4. Zona de transición entre las células epiteliales de aspecto
basaloide con pérdida de empalizadas que se continúan con "células
fantasmas" (HE 40x).
Fig. 5. Componente neoplásico con células pequeñas de núcleo
claro y escaso citoplasma con numerosas mitosis y moderado pleomorfismo 100x.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Lineaweaver WC, Wang T-Nao, Leboit PL. Pilomatrix carcinoma. J Surg Oncol
1988;37:171-4
2.Lopansri S, Mihn MC. Pilomatrix carcinoma of calcigying epitheliocarcinoma
of Malherbe. Cancer 1980;45:268-73
3. Pumima S, Lupton GP, Graham JH. Pilomatrix carcinoma. Cancer 1993;71:2491-8
4. Sasaki CT, Yue A, Enriques R. Giant calcifying epithelioma. Arch Otolaryngol
1976;102:753-5
5. Gromiko N. Sur kenntnis der bosartigens Umwamdlung des Verkalkten Hautepithelioms.
Arch Pathol Anat 1927;265:103-16
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with pulmonary metastasis. Report of a case. Cancer 1984;54:370-2
7. Niedermeyer HP, Perisk Hofler H. Pilomatrix carcinoma with multiple visceral
metastases. Report of a case. Cancer 1996;77:1311-4
8. Carbonaro V, Pietribiasi F, Penno A. Malignant facial pilomatrixoma. Case
report. Acta Otorhinolaryngol 1997;17:444-7
9. Mu Coloch Ta, Sinh S, Cotton DW. Pilomatrix carcinoma and multiple pilomatrixomas.
Br J Dermatol 1996;134:368-71
HEMOPERITONEO MALIGNO, COMPLICACIÓN INFRECUENTE. PRESENTACIÓN DE TRES PACIENTES CON TUMOR ABDOMINAL
Dr. Carlos Baeza Herrera *
Dr. Luis Manuel García Cabello **
Dr. Francisco J. Alvarez Rodríguez ***
Dr. Roberto Velásquez Aldama ****
Dr. Demetrio Ulises Rueda González *****
* Profesor Titular del Curso de Cirugía Pediátrica y Jefe del
Departamento de Cirugía General Hospital Pediátrico Moctezuma
** Médico Adscrito
*** Jefe del Departamento de Oncología
**** Residente de Cirugía
***** Ex residente
Correspondencia: Dr. Carlos Baeza Herrera. Oriente 158 No. 189. Col. Moctezuma 2ª Secc. Del. Venustiano Carranza México D.F. 15500 Tel. 55 71 40 57 Fax. 55 71 17 37
RESUMEN
Introducción. El hemoperitoneo como resultado de la ruptura de una tumoración
sólida en pacientes oncológicos pediátricos es una complicación
muy rara. En nuestro país, no ha sido descrita, no obstante las grandes
series de enfermos con tumor de Wilms, neuroblastoma y hepatoblastoma.
Material clínico. Se practicó laparotomía exploradora en
tres pacientes con una tumoración intraperitoneal maligna y hemoperitoneo.
En dos de ellos había una tumoración hepática histológicamente
compatible con hepatoblastoma embrionario; en el otro, un tumor de senos endodérmicos.
Conclusiones. El hemoperitoneo maligno, complicación infrecuente, puede
ser secundario a la ruptura de cualquier tumoración abdominal sólida
maligna.
Palabras clave: Tumores malignos, hemoperitoneo, hepatoblastoma, neumoperitoneo,
neuroblastoma.
Acta Pediatr Mex 2000;21:
ABSTRACT
Introduction. Hemoperitoneum as result of the rupture of a solid tumor in pediatric
oncologic patients is a very rare condition. In our country this complication
has not been reported, despite large series of hepatoblastoma, Wilm's tumor
and neuroblastoma.
Clinical material. A laparotomy was performed in three cases of spontaneous
rupture of a solid abdominal tumor. All three had a significant hemoperitoneum.
Two cases had a hepatic tumor histologically consistent with an embrionary type
hepatoblastoma. In the other patient there was an ovaric endodermal sinus tumor.
Conclusions. Malignant hemoperitoneum is a unusual complication. It may be secondary
to the rupture of any malignant solid neoplasm.
Key words: Malignant tumor, hepatoblastoma, hemoperitoneum, pneumoperitoneum,
neuroblastoma.
INTRODUCCIÓN
Hemos denominado hemoperitoneo maligno a la patología que consiste en
un grupo de alteraciones clínicas debidas a una gran pérdida hemática
que obliga a la intervención quirúrgica, ya que la sangre se encuentra
en la cavidad peritoneal cuyo origen es la ruptura de una neoplasia sólida
maligna.
La oncología pediátrica atiende una enorme cantidad de neoplasias
en varios países como el nuestro. Esto justifica la existencia de grupos
multidisciplinarios de trabajo dedicados exclusivamente a la especialidad. Probablemente
debido a esa elevada frecuencia, la morbilidad operatoria es significativa y
está especialmente ligada al tratamiento de las neoplasias sólidas
de cualquier cavidad del cuerpo humano 1. Desde hace mucho, se han descrito
como posibles complicaciones secundarias a la presencia de un tumor sólido,
hechos relacionados con el sufrimiento del intestino, como isquemia, necrosis
y perforación u otras enfermedades causadas por la quimioterapia, cuyo
pronóstico es sombrío no sólo porque el niño generalmente
es inmunocomprometido, sino porque el diagnóstico suele ser tardío.
La colección espontánea o traumática de sangre en la cavidad
peritoneal que concurra con una neoplasia, es extraordinariamente rara. En una
revisión de 20 casos de hepatoblastoma, efectuada por Ruano y cols. 2
no se relata esta complicación.
El objetivo de esta revisión es presentar nuestra experiencia de los
Departamentos de Cirugía General y Oncología de nuestra unidad
hospitalaria, con tres pacientes observados en seis años de trabajo,
que sufrieron hemoperitoneo maligno Son los primeros casos que se conocen en
nuestro país.
CASO 1. Niña de seis años; ingresó al Servicio de Urgencias;
su padecimiento se inició un mes antes. Durante las 24 horas previas,
sus molestias aumentaron. Examen físico: Paciente íntegra, sin
movimientos anormales, pálida, diaforética; tensión arterial
80/40 mm Hg; había signos de irritación peritoneal. Los estudios
preoperatorios fueron normales. No fue posible practicar estudios de gabinete.
Se realizó una laparotomía exploradora; se encontró hemoperitoneo
de 450 mL (Fig. 1) y una tumoración hepática rota, localizada
en el lóbulo derecho, con invasión por contigüidad hacia
el epiplón y el colon. Se cohibió la hemorragia, se aspiró
la sangre libre y se obtuvo biopsia de la tumoración. El estudio histológico
reveló un hepatoblastoma embrionario, en estadio III. La niña
se recuperó; por ser derechohabiente del IMSS fue trasladada. Se desconoce
el curso clínico.

CASO 2. Niña de 22 meses; ingresó a la Sala de Urgencia. Inició
su padecimiento cuatro días antes, con rechazo al alimento, vómito
y palidez. A su llegada se le encontró pálida, diaforética,
con mal estado general; a la palpación del abdomen, se encontró
tumoración dura que medía 20 por 25 cm, dolorosa, que no permitía
la libre palpación del resto del abdomen. Dado que se encontraba estable,
se transfundió sangre total y se efectuaron estudios de gabinete. La
TAC y la gammagrafía mostraron una tumoración hepática,
sólida de 30 por 20 cm, localizada en el lóbulo izquierdo. Se
diagnosticó hemorragia tumoral activa. Se operó y se encontró
hemoperitoneo de 200 mL y una tumoración hepática rota, por lo
cual se efectuó bisegmentación izquierda, omentectomía
parcial (Fig. 2); se resecaron ganglios regionales sospechosos. El diagnóstico
histológico fue hepatoblastoma embrionario. Se administró quimioterapia
y evolucionó satisfactoriamente.

CASO 3. Niña de 12 años que ingresó a Urgencias 24 horas
después de haber iniciado su padecimiento, con dolor abdominal y vómito.
No había historia de tumor abdominal. Estaba en regulares condiciones
generales, hipotensa, pálida y diaforética. Exploración
física: En el abdomen se palpó una tumoración hipogástrica,
redonda de 10 cm de diámetros mayores, dura, dolorosa y desplazable.
Se le transfundió sangre total y se le efectuó TAC que mostró
un tumor ovárico derecho; se sospechó hemorragia activa por la
presencia de líquido en su entorno. Se efectuó laparotomía
exploradora; se encontraron 450 mL de sangre libre y una tumoración del
ovario derecho, rota y con hemorragia activa (Fig. 3). Se hizo salpingooforectomía
ipsilateral y biopsia del lado opuesto. El estudio histológico mostró
un tumor gonadal de senos endodérmicos, estadio III. Se le dio quimioterapia
y actualmente se encuentra bajo observación en la consulta externa.

DISCUSIÓN
Difícilmente se piensa en esta patología, especialmente si no
hay antecedentes o signos de neoplasia; no es posible integrar el diagnóstico
correcto antes de la intervención quirúrgica. El cirujano debe
tratar de discernir el origen de un hemoperitoneo, independientemente de su
magnitud.
El comportamiento de los tumores casi siempre se hace aparente, pero por causas
difíciles de aclarar, otras veces no es así. En los casos 1 y
2, de hepatoblastoma, nunca hubo datos de tumoración intraabdominal grave,
sino un síndrome abdominal agudo por ruptura y hemoperitoneo. El caso
3 debe diferenciarse de tumoraciones ováricas que por torsión
de su pedículo, producen sangrado, pero no hemoperitoneo por ruptura
sino por estasis venosa.
De los tres casos relatados, en dos se hizo el diagnóstico preoperatorio
sindromático correcto. Sin embargo, esto no siempre será factible
pues ciertos tumores de hígado y riñón que se rompen causan
una hemorragia interna que obligará a efectuar una intervención
quirúrgica sin un diagnóstico cierto.
En hematooncología pediátrica ocurren muchas situaciones que requieren
tratamiento quirúrgico. Kuffer et al 3, analizaron 731 expedientes de
niños con leucemia, con enfermedad de Hodgkin y con tumores sólidos,
entre los cuales el 59% tuvieron algún tipo de complicación que
requirió intervención quirúrgica. Entre ellas hubo en orden
decreciente, abscesos extraabdominales, abscesos intraabdominales, oclusión
intestinal, úlcera gástrica o duodenal, pancreatitis y colecistitis
litiásica. Entre los tumores que cursaron con alguna complicación
estuvieron el tumor de Wilms y el neuroblastoma.
El abdomen agudo en el niño con neoplasia, se comporta de manera distinta
al del niño sin esa patología y no se contempla, al menos en esta
clasificación, el hemoperitoneo. Se han descrito cuatro tipos de lesión
intestinal en niños con leucemia: necrosis hemorrágica, infiltración
leucémica, necrosis agranulocítica y enteritis fúngica.
Las entidades más frecuentes son la apendicitis, la invaginación
intestinal y la pancreatitis. La peculiaridad de estos cuadros, es que los signos
y síntomas clásicos de abdomen agudo con frecuencia no existen
o se han enmascarado, especialmente cuando el niño está recibiendo
esteroides 4.
La presencia de sangre libre en la cavidad peritoneal por ruptura de una neoplasia
maligna, rara vez se menciona en la literatura médica. En un informe
de 56 casos sólo dos pacientes se complicaron de hemoperitoneo; en uno,
se produjo al hacer punción de hígado para obtener una biopsia;
el otro, después de aplicar maniobras violentas de reanimación
5,6.
El hemoperitoneo maligno en la edad adulta por neoplasia hepática es
relativamente común 7-9, pero es rara en niños. La ruptura visceral
en casos de hepatoblastoma no es frecuente de acuerdo a grandes series publicadas.
De 165 casos, Hsu et al 10, sólo hallaron un niño que presentó
dolor y distensión abdominal; en la laparotomía se encontró
un gran hemoperitoneo y ruptura de la tumoración. Como en uno de nuestros
casos, se realizó una bisegmentectomía izquierda.
Según algunos autores 8, la hemorragia se debe a la ruptura que causa
la presión interna de la neoplasia; Chearanai et al 11 postulan que son
muchos más los factores que precipitan el percance: problemas de coagulación,
ruptura espontánea por un trauma insignificante y ruptura como consecuencia
del impacto físico de las excursiones respiratorias sobre el diafragma
que continuamente percuten sobre un tumor de la cara superior del hígado.
En nuestra experiencia, ningún paciente tenía antecedente traumático;
pero conviene mencionar que estos suelen ser tan leves que frecuentemente él
mismo olvida dónde, cuándo y cómo sufrió el impacto
que originó la extravasación de sangre hacia el peritoneo.
Debe pensarse en esta patología en un niño que presente palidez
repentina de tegumentos y manifestaciones de irritación peritoneal. La
sangre colectada en la cavidad serosa abdominal, causa molestias y su intensidad
depende de la cantidad de sangre extravasada.
Clínicamente se pueden identificar dos tipos de hemoperitoneo: primero,
cuando origina un cuadro grave que requiere laparotomía exploradora de
inmediato; segundo, cuando se asocian manifestaciones clínicas de poca
intensidad, lo que permite hacer estudios de laboratorio y gabinete para medir
la pérdida hemática. El primer tipo difícilmente se puede
convertir en el segundo tipo; pero el segundo tipo sí se puede convertir
rápidamente en un cuadro grave. Es difícil distinguirlos. Se propone
que el ultrasonograma sea intencionado buscando la presencia de sangre peritumoral.
La tomografía ocupa el segundo lugar en utilidad y puede detectar irregularidades
que hacen suponer la existencia de hemorragia activa, como en uno de nuestros
pacientes. La gammagrafía es probablemente el método más
recomendable para identificar hemorragia activa. Para ratificar que la pérdida
sanguínea está siendo vertida hacia el peritoneo, el cirujano
no cuenta con muchos recursos; recomendamos que cuando se sospeche una situación
similar a la que estamos describiendo, se examine periódicamente al enfermo
como recurso más útil y confiable. La laparotomía exploradora
debe hacerse de inmediato en la primera variedad para cohibir la hemorragia.
En ocasiones bastan medidas ordinarias pero en otras, se requerirá de
algún tipo de cirugía mutilante 12 como en el caso 2 de nuestra
serie.
Es importante que antes de concluir la operación, se demarque si es menester,
el lecho tumoral mediante la colocación de grapas radiopacas a fin de
delimitar el campo para radioterapia.
PIES DE FIGURAS
Fig. 1. Nótese la gran cantidad de sangre contenida en la cavidad peritoneal
de este paciente. Una vez que se aseó la cavidad, inesperadamente se
encontró la tumoración hepática rota.
Fig. 2. Se aprecia una porción de la tumoración del hígado
y del epiplón extirpados. La parte inferior de la fotografía muestra
una colección sanguínea en el epiplón mayor.
Fig. 3. El tumor ovárico recostado sobre el campo quirúrgico,
muestra la base de implantación de la neoplasia. El sitio de la hemorragia,
no visible en esta fotografía; estaba en la mitad libre de la masa.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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TAMIZ NEONATAL DEL HIPOTIROIDISMO
CONGÉNITO EN MÉXICO.
FRECUENCIA EN LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS
Dra. Marcela Vela
Dr. Salvador Gamboa
Dra. Blanca E. Aguirre
Dra. Isabel Cicerón
Dra. Martha E. Pérez-Andrade
Dr. Joel Orrtiz
Dra. Araceli Urióstegui
Dra. Claudia González
Dr. Angel Catalán
Dr. Gregorio Pérez-Palacios
Dr. Antonio Velázquez
Unidad de Genética
de la Nutrición. Instituto Nacional de Pediatría.
Dirección General de Salud Reproductiva, SSA
Correspondencia: Dra. Marcela
Vela Amieva. Laboratorio de Genética de la Nutrición. Instituto
Nacional de Pediatría. Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco
México D.F. 04530
correo electrónico: amieva@servidor.unam.mx
RESUMEN
El hipotiroidismo congénito, es una urgencia endocrinológica que
requiere tratamiento inmediato. El tamiz neonatal es el método mundialmente
aceptado para su detección oportuna; en México es obligatorio
desde 1988. Este artículo refiere la frecuencia del hipotiroidismo congénito
en México en los últimos diez años. La frecuencia global
nacional obtenida mediante el tamizaje de 1,547,009 recién nacidos, es
de 3.9 por cada 10,000 recién nacidos, cifra ligeramente mayor que la
de otros países. Conocer estos datos permite mejorar las estrategias
y la operatividad de los programas de tamiz neonatal existentes; sirve para
reafirmar que el hipotiroidismo congénito es un problema de salud importante
en nuestro país.
Palabras clave: Hipotiroidismo congénito, tamiz neonatal, frecuencia
de hipotiroidismo
Acta Pediatr Mex 2000;21:
ABSTRACT
Congenital hypothyroidism is a birth defect that constitutes an endocrinological
emergency. Its treatment must begin immediately. Neonatal screening is the world
wide accepted way to establish an early diagnosis. It is mandatory in México
since 1988. We present the results of the annual incidence of congenital hypothyroidism
in Mexico in the last 10 years. Screening of 1,547,009 newborns, showed an incidence
of 3.9 cases in 10,000 newborns, slightly higher than reported in other countries.
The knowledge of these data are useful to opitmize the existing screening programs
and to implement new carefully planned strategies in our country.
Key words: Congenital hypothiroidism, neonatal screening, incidence of hypothyroidism.
INTRODUCCIÓN
El hipotiroidismo congénito (HTC) constituye una urgencia endocrinológica.
Si no recibe tratamiento oportuno, tiene consecuencias devastadoras entre las
que destaca el retraso mental irreversible 1. El hecho de que los datos clínicos
neonatales sean muy sutiles o no estén presentes en la mayoría
de los casos, ha originado mundialmente los programas de "tamiz" neonatal,
para "buscar" la enfermedad en todos los recién nacidos aparentemente
sanos 2,3. En nuestro país el tamiz neonatal se inició formalmente
en 1988 con la expedición de la Norma Técnica 321 4 y actualmente
su realización es obligatoria para todos los centros de atención
materno infantil, según lo establece la Norma Oficial Mexicana-007-SSA2-1993
5. En la República Mexicana existen cerca de 1,125 unidades médicas
de la Secretaría de Salud, de todos los niveles de atención, que
realizan dicha prueba y los resultados iniciales del programa mexicano de tamiz
neonatal han sido publicados 6-10.
El establecimiento de los programas de tamiz neonatal en México ha sido
un proceso difícil, inicialmente impulsado por el Instituto Nacional
de Pediatría y ahora coordinado por la Dirección General de Salud
Reproductiva de la Secretaría de Salud (SSA). Recientemente este esfuerzo
ha tenido impacto en otras instituciones del Sector Salud, especialmente en
el IMSS y el ISSSTE, donde desde hace un año iniciaron sus propios programas
de tamiz neonatal para el HTC.
El objetivo del presente trabajo es dar a conocer la frecuencia de HTC en nuestro
país, obtenida mediante el tamiz de los recién nacidos en el Secretaía
de Salud en los últimos diez años.
MATERIAL Y MÉTODO
De 1989 a 1998, se analizaron 1,547,009 muestras de sangre de recién
nacidos de las 32 Entidades Federativas del país, en 1,125 unidades médicas
de primero, segundo y tercer nivel de atención, de la SSA. El cuadro
1 muestra el número de recién nacidos tamizados en cada Estado.
Las muestras se obtuvieron por punción del talón entre 48 horas
y 45 días de vida, o bien mediante punción del cordón umbilical,
en la primera media hora de vida; se depositaron en papel filtro Schleicher
& Schuell 903-M TM (tarjeta ce Guthrie oficial), con las técnicas
internacionalmente aceptadas 3,11,12; se dejaron secar por un mínimo
de dos horas a temperatura ambiente. Las muestras secas se enviaron por mensajería
a uno de los laboratorios del Programa para la Prevención del Retraso
Mental de la SSA (Fig. 1), donde se cuantificó la hormona estimulante
de la tiroides (TSH) por el métodos de ELISA; se usaron estuches comerciales
(Immuchem TM Neonatal TSH-MW ELISA ICN Pharmaceuticals, Inc.).

Para realizar el método ELISA se obtuvo de cada tarjeta de Guthrie, con un perforador manual, un disco de 3 mm con un contenido promedio de 50 mL de sangre, que se depositó en placas de 96 pozos. Cada muestra se sometió a un proceso de elución, incubación y lavado; posteriormente cada placa fue leída en un lector Dynatech MR 5000, con filtro de 450 nm de absorbancia. En cada placa se colocaron seis estándares de concentración conocida de TSH y tres controles (alto, medio, bajo) de la misma hormona. Los controles de calidad externos del programa son provistos por el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Atlanta 13. Las muestras elevadas fueron procesadas dos veces. Los neonatos de término con valores de TSH por arriba de 20 mUI/mL para sangre de talón y de 40 mUI/mL para sangre de cordón fueron considerados positivos; los prematuros con valores de TSH por arriba de 18 mUI/mL para sangre de talón y de 35 mUI/mL para sangre de cordón se consideraron positivos, es, sospechosos de HTC, procediéndose a su localización para la realización de exámenes confirmatorios consistentes en perfil tiroideo, edad ósea y gammagrafía; este último estudio no se ha podido realizar en todos los pacientes, debido a que en algunas Entidades Federativas no cuentan con el mismo. En la mayoría de los casos el perfil tiroideo se realizó mediante radioinmunoanálisis (RIA). Cuando los resultados fueron positivos, el recién nacido se registró como caso confirmado de HTC, iniciándose el tratamiento consecuente, con L-tiroxina (Tiroidine MR tabletas). La dosis utilizada fue de 10 a 15 mg/kg/día, por vía oral, por la mañana y en ayuno, según lo establecido en la literatura 14,15. El ajuste de la dosis se realizó a las cuatro semanas. En la figura 2 se muestra la ruta crítica para la operación del programa de tamizaje en México de la Secretaría de Salud.

La frecuencia anual de HTC se calculó como el número de casos
confirmados en cada año sobre el número total de recién
nacidos tamizados en dicho período (frecuencia), multiplicada por 10,000
16.
RESULTADOS
Desde enero de 1989 hasta diciembre de 1998, hemos tamizado 1,547,009 recién
nacidos, en un número cada vez mayor de unidades médicas (Fig.
3).

Todos los Estados de la República están representados en la muestra anterior; Baja California Sur es la entidad que ha tamizado un menor número de neonatos (14,957), el Distrito Federal que ha tamizado el mayor número (332,717), como se observa en el cuadro 1. Se han encontrado 605 casos de HTC confirmados, lo que indica una frecuencia global nacional de 3.9 por cada 10,000 recién nacidos (Cuadro 2). La proporción de falsos positivos en nuestro programa es de 0.031% (1 de cada 3,223 recién nacidos) y hasta el momento hemos detectado 14 casos falsos negativos (1 de cada 110,500 recién nacidos). De los 605 casos confirmados, 382 (63.1%) son femeninos y 223 (36.9%) son masculinos lo que señala una predominancia del sexo femenino de 1.71:1; la frecuencia de esta enfermedad en los últimos 10 años se muestra gráficamente en la figura 4.

DISCUSIÓN
El estudio de la frecuencia de algunos defectos al nacimiento, por ejemplo de
la fenilcetonuria, hiperplasia suprarrenal congénita, fibrosis quística
y galactosemia entre otros, mediante al análisis de casos diagnosticados
a través del tamiz neonatal ha sido un método ampliamente utilizado
en otros países en los cuales los programas de tamiz neonatal para dichas
enfermedades son obligatorios 17,18. El tamiz neonatal revela que la frecuencia
global mundial de HTC es de dos a tres casos por cada 10,000 recién nacidos
19,20. En nuestro país en los últimos 10 años, la frecuencia
de HTC ha variado de 3.1 a 7.3 por cada 10,000 recién nacidos, cifra
mayor a la de otros países según los estudios de Toublanc 19.
Es interesante destacar que este mismo autor sostiene que en Estados Unidos
de Norteamérica, la población de origen hispano es la que tiene
la mayor frecuencia de este defecto al nacimiento 21-24.
Los resultados de nuestro programa de tamiz neonatal, con una muestra de más
de un millón de recién nacidos, parecen confirmar que en las poblaciones
"hispánicas", es más frecuente el hipotiroidismo.
Las variaciones observadas en los primeros años del programa, especialmente
la de 1991 (7.3 casos por 10,000 recién nacidos), pudiesen deberse más
que a un comportamiento real de la enfermedad, a un sesgo, puesto que en esas
fechas se recibían con mayor frecuencia muestras de niños "seleccionados"
con sospecha de la enfermedad por ejemplo niños con ictericia prolongada,
fontanela posterior amplia, hernia umbilical, etc.; en cambio en la actualidad
se reciben muestras de todos los recién nacidos, sin selección
previa. Es pertinente señalar, que en el último año estamos
realizando el tamiz para HTC en niños que fallecen en forma inmediata
en el cunero y es interesante que de 25 muestras analizadas 2 (8%) mostraron
cifras de TSH por arriba del valor de corte de 40 UI/mL. Esta elevada proporción
de sospechosos de HTC en fallecidos está siendo estudiada por nuestro
grupo, pero en forma preliminar nos lleva a pensar que el HTC pudiese ser un
factor que contribuye en forma importante a la mortalidad perinatal.
Nuestros resultados muestran que el HTC es más frecuente en el sexo femenino
(63.1%); su predominio en mujeres, cuya causa se desconoce, se presenta en otras
poblaciones 21.
Nuestro programa ha mejorado a lo largo del tiempo y los pasos críticos
tales como el lapso entre la toma de la muestra hasta el inicio del tratamiento,
ha cambiado sensiblemente; por ejemplo, en 1994 dicho tiempo promedio era de
54 días (con límites de 18 a 73); en 1998 fue de 27 días
(con límites de 4 a 41). Este tiempo todavía es prolongado; uno
de nuestros objetivos inmediatos es disminuirlo.
Es bien sabido que en países o zonas geográficas con deficiencia
de yodo es mayor la frecuencia de HTC 25,27. La elevada frecuencia de HTC observada
en nuestro país pudiese estar relacionada con dicha deficiencia.
El conocimiento de esta información es útil para diseñar
estrategias y establecer prioridades con miras a una mejor operatividad del
tamiz neonatal en nuestro país. Esta es la primera publicación
en la que se da a conocer la frecuencia anual del HTC en México, en el
último decenio.
CONCLUSIÓN
La frecuencia del hipotiroidismo congénito en México es de 3.9
casos por cada 10,000 recién nacidos, predomina en el sexo femenino (1.71
mujeres por 1 hombre) y es más frecuente que en países de Europa,
América del Norte y del Sur. Las causas de que este defecto congénito
se presente más frecuentemente en nuestro país están siendo
investigadas por nuestro grupo, especialmente en lo que se refiere a la deficiencia
de yodo en algunas zonas de la República Mexicana.
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Sweden 1999
ANTECEDENTES FARMACOLÓGICOS
GESTACIONALES IMPLICADOS CON LA ETAPA NEONATAL. FARMACOCINÉTICA DURANTE
EL EMBARAZO
Dr. en C. Ismael Lares Asseff, M en C Hugo Juéarez Olguín, Dra.
Dora Luz Hueda M.
LA REVISTA CIENTÍFICA EN MEDICINA (VIII de XIV)
Dra. Ma. Cristina Sosa de Martínez, M en C José Luis Pablos Hach,
Ma. Cristina Martínez Sosa
ADOLESCENCIA
FACTORES DE RIESGO PARA EVALUAR LA CONDUCTA ADOLESCENTE
Dr. Oscar Sánchez Guerrero *
* Médico Adscrito
al Servicio de Salud Mental. Instituto Nacional de Pediatría
Especialista en Psiquiatría con Maestría en Psiquiatría
de Niños y Adolescentes.
Correspondencia: Dr. Oscar Sánchez Guerrero. Instituto Nacional de Pediatría. Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. México 04530 D.F.
RESUMEN
Se plantean las dificultades para evaluar la conducta patológica del
adolescente en relación a las diferencias culturales, sociales y de desarrollo
individual.
Es necesario detectar factores de riesgo para hacer un trabajo preventivo y
no sólo un diagnóstico temprano y la limitación del daño.
Se plantean ocho factores de riesgo divididos en dos grupos: los inherentes
al sujeto y los que tienen que ver con su grupo o familia.
Grupo A. Criterios principales: Patología emocional infantil, enfermedades
crónicas o defectos físicos graves, uso de tóxicos, intentos
suicidas, inicio temprano de la sexualidad.
Grupo B. Criterios secundarios: Historia de carencia o pérdidas afectivas
importantes, fracaso escolar o bajo rendimiento constante, disfunción
familiar crónica.
Palabras clave: Patología emocional infantil, tóxicos, fracaso
escolar, disfunción familiar, adolescente, tóxicos, suicidio.
Acta Pediatr Mex 2000;1:
ABSTRACT
Difficulties in evaluating adolescent behaviour are showed in regard to cultural,
social, and individual differences.
In order to implement a preventive approach, and not only an early diagnosis
and early treatment, it is necessary to determine the risk factors.
Eight risk factors are proposed, divided into two groups: those inherent to
the subject and those related to the group or family in which he is developing.
Group A. Main criteria: Early emotional pathology, chronic illness or great
physical defects, use of toxics, suicide attempts, early sexual activity.
Group B. Secondary criteria: Early affective loss, low scholar performance or
dropping out of school, chronic family disfunction.
Key words: Emotional pathology, use of drugs, low scholar performance, family
disfunction.
--------------------------------------
La adolescencia, como fenómeno eminentemente psicocultural, presenta
muchas dificultades para su evaluación debido precisamente a dicho carácter,
ya que cada conducta puede tener varias explicaciones acertadas desde cada perspectiva
y aun así, son insuficientes para entender el porqué de los actos
de los jóvenes 1,2.
Es por ello que siempre ha sido especialmente difícil una predicción
de la futura vida adulta del adolescente tomando como base las conductas que
pueda estar manifestando 3. En efecto, no es raro que haya jóvenes con
una vida turbulenta durante este período 4,5, que en la vida adulta viven
de acuerdo a las normas de su grupo o por el contrario, adolescentes no problemáticos
que devienen adultos frustrados, conformistas e incapaces de transformar su
mundo 6-8.
Se han hecho diversos intentos de establecer parámetros pronósticos
con objeto de detectar a los adolescentes con mayor riesgo de no tener éxito
en la resolución de los conflictos característicos de esta etapa
del desarrollo y de esta manera, hacer la adecuada canalización e inicio
de un tratamiento precoz que limite los daños causados en el aparato
psíquico del joven 9,10.
Desde el punto de vista epidemiológico, es importante el diagnóstico
temprano y la limitación del daño; ambos se inscriben en el segundo
nivel de Leavell y Clark 11 en la historia natural de las enfermedades y sería
deseable que estuviésemos capacitados para que antes de que dichos daños
se establezcan, pudiéramos detectar a los adolescentes proclives a ellos
a fin de dirigir nuestros esfuerzos a los aspectos preventivos es decir, al
primer nivel de la atención médica.
Es comprensible la gran dificultad para describir los elementos preventivos;
nos abocamos más a hacer diagnósticos, a veces no tan tempranos,
lo que se debe a la poca información sobre el desarrollo del adolescente
normal, entre los profesionales que nos dedicamos a este grupo de edad y que
no comprende exclusivamente a los médicos, sino también a maestros,
psicólogos, pedagogos, etc. con puntos de vista a veces no sólo
divergentes sino francamente contradictorios 12.
El planteamiento central del trabajo es que para llegar a hacer una verdadera
prevención tenemos que partir de la posibilidad de detectar casos de
patología presente; que esto sólo es posible si conocemos el desarrollo
adolescente normal, dentro de la gran diversidad en la adolescencia; que entre
más conozcamos este desarrollo y sus variantes podremos detectar más
temprano los problemas, ganando terreno en la detección temprana, hasta
aislar los factores que dan lugar a patologías, es decir, establecer
los verdaderos factores de riesgo en el desarrollo del adolescente que puedan
llevar a un joven a la manifestación sintomática, más o
menos aguda, más o menos aparatosa, más o menos maladaptativa,
pero siempre desviada del desarrollo esperado.
No se pretende desglosar dicho desarrollo adolescente, sino hacer énfasis
en la detección temprana de factores que hagan pensar en la instalación
de patología emocional si se dejan avanzar.
Con la experiencia obtenida atendiendo adolescentes en dos centros hospitalarios
de tercer nivel, proponemos una muestra de los factores de riesgo más
indicativos de patología futura en el adolescente evaluado (o patología
presente pero no detectable si no se piensa en esa posibilidad). Se han separado
en dos grupos, según el orden de importancia: los inherentes al sujeto
y los que tienen que ver con el grupo o familia en el cual se desenvuelve.
Entre más factores se encuentren, es más alto el riesgo; se consideran
como Criterios Principales y Criterios Secundarios.
GRUPO A. CRITERIOS PRINCIPALES
1. Patología emocional infantil.
Entre más temprano se inicia una alteración emocional es más
probable que haya consecuencias durante la adolescencia y la edad adulta. Hay
que tomar en cuenta si es patología grave o no (por ejemplo un cuadro
de ansiedad de separación severo y largo o un cuadro de enuresis secundaria
transitoria, que tienen diferente etiología y evolución) 13,14.
2. Enfermedades crónicas o defectos físicos graves.
Durante la adolescencia las características corporales adquieren una
importancia no igualada en otra época de la vida, debido a la centralidad
que la maduración biológica tiene para el muchacho y a la necesidad
de comparación y competición con sus iguales; por eso no es difícil
comprender por qué un joven que ha estado crónicamente enfermo
y expuesto a verse y sentirse diferente (las más de las veces sentirse
inferior) respecto a los otros, tenga de principio una imagen devaluada de sí
mismo, con los consiguientes sentimientos depresivos y de enojo 15.
3. Uso de tóxicos.
El problema del uso de tóxicos (alcohol, mariguana, inhalantes volátiles,
etc.) es cada vez más frecuente a edades más tempranas. Los aspectos
sociales y la disponibilidad, así como la promoción de su uso
para pertenecer al grupo, son de indudable importancia. Aquí se hace
énfasis sobre todo en los determianates personales de cada joven para
involucrarse en el uso de dichas sustancias y en los problemas familiares y
sociales que esto pueda causarle; es decir, insistimos en el desarrollo de una
personalidad dependiente que lo lleva a buscar compensar pérdidas a través
de los tóxicos 16.
4. Intentos suicidas.
Entre los jóvenes, la autoagresión extrema generalmente tiene
dos determinantes: es resultado de un proceso depresivo crónico con desesperanza
y pérdida de intereses características de dicha patología
y como resultante de una situación de impulsividad muy común en
esta edad; con una situación que desencadena un conflicto con la familia,
en la búsqueda de autonomía e independencia 17,18.
Sea por depresión o impulsividad, sea o no manipulatorio (buscar o no
morir directamente), debemos pensar en la desesperación del joven para
suponer que no hay otra solución. Esta desesperación debe entenderse
a la luz del desarrollo que ha tenido su personalidad y no únicamente
por el evento desencadenante. Cuando el intento suicida se repite, la gravedad
del pronóstico del problema aumenta de manera muy importante.
5. Inicio temprano de la sexualidad.
En los últimos 20 años, nuestro país ha vivido un cambio
impresionante en el comportamiento sexual, pese a la aparición en la
última década, de las enfermedades de transmisión sexual
como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Observamos cómo,
sobre todo entre clases bajas, las primeras experiencias sexuales tienen lugar
a edades menores de 15 años, con el consiguiente aumento de riesgo de
embarazo, de enfermedades de transmisión sexual y conceptualización
inadecuada de la sexualidad como objeto de cambio y no como interacción
humana en el más amplio sentido, distorsionando el desarrollo de su aparato
mental 19.
GRUPO B. CRITERIOS SECUNDARIOS
1. Historia de carencias afectivas importantes.
Tanto las carencias como las pérdidas afectivas, sobre todo a edades
tempranas, inciden en el desarrollo ulterior del individuo. Es importante en
esta evaluación conocer cómo fueron manejadas por la familia para
poder darles su justo valor.
2. Fracaso escolar o bajo rendimiento constante.
Sabemos que hay mayor exigencia en la escolarización infantil que no
se ha generalizado a todos los niveles de enseñanza (pública o
privada) y que para algunos jóvenes significa estar siempre bajo presión
extra al no poder competir con los demás, generalmente porque no están
adecuadamente estimulados en casa y entonces la diferencia de conocimientos
con los mejor adaptados, favorece las de por sí oscuras expectativas
de trabajo, al futuro de inserción al mercado productivo, etc. Así,
la importancia de este punto, son las frustraciones constantes que estos sujetos
viven y que los aísla de su grupo de pares.
3. Disfunción familiar crónica.
Para definir este apartado tomamos como base la Clasificación Triaxial
de la Familia. Hemos encontrado que el adolescente que se desarrolla en una
familia disfuncional tiene menos posibilidades de lograr éxito en las
tareas básicas de separación-independencia del grupo familiar
y por ende, de conceptualizarse como responsable de sí mismo, manteniendo
ligas afectivas inmaduras, situación que se da con mucha frecuencia en
nuestro país.
Estos son los factores de riesgo cuando evaluamos a un adolescente. Sabemos
que hay otros, pero se señalan los más frecuentes en nuestro medio
e insistimos que entre más se superpongan, específicamente dos
criterios principales y un criterio secundario, más nos dirigen casi
directamente al diagnóstico de enfermedad emocional severa. Cuando el
adolescente es evaluado por un profesional no médico, debe ser canalizado
para atención psicológica por un trabajador adiestrado en el manejo
de adolescentes.
Cuando el personal de primer contacto (médicos generales, enfermeras
en centros primarios de salud) conoce los aspectos de desarrollo y la existencia
de estos factores de riesgo, ya no se está haciendo trabajo en el segundo
nivel de atención de las enfermedades, sino Medicina Preventiva. Esta
es nuestra única oportunidad de éxito en un país donde
la mitad de la población es menor de quince años y que cada día
requiere mayor atención médica a todos los niveles.
FACTORES DE RIESGO EN LA ADOLESCENCIA
GRUPO A. CRITERIOS PRINCIPALES
PATOLOGÍA EMOCIONAL INFANTIL
ENFERMEDADES CRÓNICAS O DEFECTOS FÍSICOS GRAVES
USO DE TÓXICOS
INTENTOS SUICIDAS
INICIO TEMPRANO DE LA VIDA SEXUAL
GRUPO B. CRITERIOS SECUNDARIOS
HISTORIA DE CARENCIAS AFECTIVAS IMPORTANTES
FRACASO ESCOLAR O BAJO RENDIMIENTO CONSTANTE
DISFUNCIÓN FAMILIAR CRÓNICA
DOS CRITERIOS PRINCIPALES
+
UN CRITERIO SECUNDARIO
PATOLOGÍA PSÍQUICA GRAVE
TRES CRITERIOS PRINCIPALES = PATOLOGÍA PSÍQUICA GRAVE
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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CRITERIOS PEDIÁTRICOS
ERUPCIÓN DENTARIA
Dr. Eduardo de la Teja Angeles, Dra. Pilar Lona Cervantes, Dr. Gerardo Elías
Madrigal, Dr. Francisco Belmont Laguna, Dr. Jorge Téllez Rodríguez,
Dra. Antonia Cadena Galdós, Dr. Angel Escudero Castro, Dra. Hilda Ceballos
Hernández, Dra. Marcela Frías Picco
IN MEMORIAM
Recientemente la Universidad
de Carolina del Sur en Charleston EE.UU. organizó un simposium en memoria
de la Dra. María Victoria de la Cruz Toyos intitulado "Segmental
Cardiac Morphogenesis". Este evento reunió a especialistas de diversos
países del mundo.
En la convocatoria para este evento se incluyó la siguiente información:
"La Dra. María
Victoria de la Cruz Toyos nació el 24 de abril de 1916 en Spiritus Sancti,
Cuba. Después de obtener su título de médico en Cuba, se
especializó en embriología en el Instituto Politécnico
Nacional de México, la Universidad de Colombia, la Universidad de Michigan,
la Universidad de Johns Hopkins y el Instituto Carnegie de Washington.
De 1958 a 1976 fue Jefe del Laboratorio de Embriología del Instituto
Nacional de Cardiología de la Secretaría de Salud en la Ciudad
de México. De 1976 a 1978 la Dra. de la Cruz fue Jefe del Departamento
de Embriología Experimental en el Instituto Venezolano de Cardiología
en Venezuela; después fue Jefe del Laboratorio de Embriología
Cardiovascular del Centro Especial Ramón y Cajal de la Seguridad Social
de Madrid, España donde se le otorgó el grado Doctor Honoris Causa
de la Universidad Autónoma de Barcelona.
En 1983 regresó a México para ocupar un puesto en el Instituto
Nacional de Pediatría; en 1985 ingresó al Hospital Infantil Federico
Gómez como Profesora y Presidenta del Departamento de Biología
del Desarrollo y Teratogénesis Experimental.
La Dra. de la Cruz es bien conocida por sus estudios de "mapeo" del
corazón primitivo. Sus investigaciones desafiaron el dogma convencional
de que el corazón tubular consta de unidades que tienen una correlación
simple y directa con el corazón maduro. A través de su dedicación
a este estudio, estableció que los ventrículos maduros son unidades
anatómicas resultantes de la integración de tres segmentos diferentes
del corazón primitivo. Sus experimentos sugirieron que la vía
de salida conotroncal tiene un origen cardiogénico diferente al del resto
del corazón.
La Dra. de la Cruz publicó 86 artículos en revistas científicas,
15 capítulos de libros y cuatro libros. En México obtuvo varios
premios como el Premio Nacional de Cardiología en 1985 y el nombramiento
de Investigador Emérito en 1993. Falleció el 1º de diciembre
de 1999 a la edad de 83 años. Dejó tres manuscritos en preparación,
que dan fe de la vitalidad, capacidad y pasión de quien fue como persona
y científica realmente talentosa y enormemente admirada".
No obstante que su estancia en el Instituto Nacional de Pediatría fue
corta, siempre tuvimos una relación de amistad y académica de
muchos años que continuó hasta el final. Ella trabajó virtualmente
hasta el último día. Su aportación científica postrera
fue el libro "The Living Morphogenesis of the Heart", obra con la
que coronó su destacada personalidad científica reconocida internacionalmente.
Dr. Jorge Espino Vela
Editor en Jefe Acta Pediátrica de México
LIBRO DE RECIENTE APARICIÓN
La Confederación
Nacional de Pediatría de México ha editado, a través de
la coordinación del Dr. Mario Arellano Penagos, el libro CRISIS EN LA
INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA.
El Dr. Arellano, destacado pediatra mexicano, ha tenido el buen tino de reunir
a expertos en diferentes áreas de la atención a niños y
adolescentes, conjuntándolos para ofrecer una visión holística
de algunos de los problemas que aquejan a la población infantil en esta
época.
Los colaboradores de esta obra, todos reconocidos especialistas en su campo,
abordan la situación de desarrollo, familiar, etc. de chicos con dificultades
sociopsicológicas diversas, desde sus aspectos legales, aspectos de desarrollo
y conformación familiar, formas diversas de interacción padres-hijos,
psicopatología específica, suicidio, adicciones, enfermos crónicos,
hasta algunas variantes dolorosas de la realidad infantil: los niños
de la calle, los niños que trabajan, los niños "cibernéticos"
etc.
Esta conjunción de esfuerzos no intenta convertirse en un tratado dogmático,
sino que abre un foro de discusión para buscar formas de resolver tan
lancinantes problemas. De ahí la importancia de su lectura para todos
los médicos que atienden niños y adolescentes sea cual sea su
especialidad, ya que de manera cuasi-natural, es a ellos a quienes los padres
se dirigen cuando detectan alteraciones de conducta en sus hijos.
El libro, de 464 páginas, agrupadas en 23 capítulos, muestra un
interés loable de la Confederación Nacional de Pediatría
para no caminar aislada en la atención de niños y adolescentes
y en la comprensión de que la Salud Mental es parte de la salud integral
de la población.
CRISIS EN LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA. Arellano M. Ed. Confederación
Nacional de Pediatría, México 2000
Dr. Oscar Sánchez
Guerrero
Servicio de Salud Mental. Instituto Nacional de Pediatría