EUTANASIA
¿UNA OPCIÓN PARA NIÑOS ENFERMOS EN FASE TERMINAL?
La eutanasia no es una
opción de atención para niños con enfermedades en estado
terminal. Conviene realizar algunas reflexiones.
La modernidad ha traído consigo nuevos y múltiples escenarios
en los que emerge la globalización como el más notable, generando
repercusiones negativas que golpean a muchas naciones: pobreza, desigualdad
e injusticia social; violencia, corrupción, drogadicción, impunidad,
intolerancia, valores desgastados, por citar algunas. En este panorama sombrío
la muerte acecha más de cerca.
El final de la vida, que a todos atañe, es motivo de una constante discusión
que tiende a crecer en estos tiempos difíciles, que se caracterizan por
un gran progreso científico y técnico y han dotado al hombre de
innumerables recursos que le han permitido luchar por conservar la vida y combatir
la muerte, a la que se ha podido ir postergando pero a la que finalmente no
se vence.
Recordemos que en el siglo XVIII la esperanza de vida no rebasaba los 25 años;
hoy en México supera los 70 años. A finales del siglo XIX de cada
1,000 nacidos vivos se esperaba que murieran 200 antes de cumplir el primer
año.
Para los enfermos en fase terminal los conocimientos y las técnicas médicas
modernas aplicadas con las mejores intenciones, paradójicamente pueden
incrementar los sufrimientos y la agonía, una realidad engendrada por
el progreso que necesita respuestas urgentes.
Hoy, muchos ancianos ponen más atención al sentimiento de la muerte
e incluso la desean. Son viejos que llevan a cuestas décadas y múltiples
deficiencias orgánicas. En tiempos pasados recibían un trato reverente
y preferencial; hoy no es así y son relegados. El buen trato fue sustituido
por soledad, abandono e indiferencia de la gente sobre todo cuando sus capacidades
orgánicas, funcionales y sociales han sido mermadas por la presencia
de una enfermedad grave. Ellos reclaman una muerte más digna, porque
consideran que la que ofrece la medicina moderna no lo es. Están a favor
de la eutanasia porque no desean padecer el final de su existencia miserable
con una carga de sufrimientos incontrolables.
Esta segregación en la que viven muchos de nuestros viejos es el polo
opuesto de lo que sucede en los niños, a quienes la sociedad considera
como el futuro de la humanidad. Para ellos prevalece un sentimiento de protección,
principalmente de las madres; sin embargo, muchas veces esta capacidad protectora
se ve resquebrajada cuando los menores son víctimas de graves enfermedades
que malogran prematuramente su vida. Esta es una experiencia destructora y aniquilante
para los padres que deberán anclarse en su fe para encontrar algún
sentido a esta pérdida irreparable; nunca se espera que los niños
mueran, pero la muerte de los viejos se considera "natural", pues
ya han vivido.
La muerte se ha considerado equivocadamente como el mayor fracaso de una medicina
irreconciliable y no como un fenómeno natural de la fase terminal. La
forma en que se llega a la muerte hoy ha cambiado sustancialmente. Antaño
se moría en casa, rodeado de nuestra gente; el médico familiar
era suficiente para ayudar y acompañar al enfermo en este trance fina.;
Hoy la mayoría de los decesos ocurre en los hospitales donde los enfermos
en fase terminal reciben atención con ayuda de numerosos artificios y
bajo un marcado entorno de futilidad. Esta forma de asistir a los pacientes,
empecinada en curar lo incurable a toda costa, sólo produce agonías
prolongadas, mayores sufrimientos a pacientes y familia y prolonga dolorosamente
el proceso de morir. Este enfoque distanásico o de obstinación
terapéutica no tiene un propósito definido y moralmente es reprobable.
Kraus, señala que una parte de esta historia la cuentan los familiares
de estos enfermos, quienes consideran que se les puede evitar sufrimientos innecesarios;
la otra parte la cuentan los propios pacientes, quienes con mortificación
resumen sus angustias como experiencias de soledad, abandono y atropellos a
su dignidad.
Sus reflexiones se sintetizan así: "dependencia de múltiples
aparatos, sondas, agujas y catéteres; imposibilidad para moverse, alimentarse,
hablar, asearse; soledad, dolor físico desfigurado, malos aromas, indiferencia
de los otros"; consideran que estas heridas son más sangrantes y
dolorosas que las orgánicas y que atentan contra su autonomía
y dignidad. Kübler-Ross ha observado una situación similar en los
niños, con la salvedad de que estos encaran la enfermedad terminal de
un modo más apacible, sereno y valiente, saben de la cercanía
de la muerte e incluso son capaces de pedir ayuda para mitigar el sufrimiento
de sus padres. Los niños en general, no padecen los temores, inseguridad,
angustias, egoísmos y amarguras de los padres y eso establece una gran
diferencia con los adultos.
La eutanasia significa "buena muerte" en el sentido de muerte apacible,
tranquila, sin sufrimientos ni dolores innecesarios; pero es preciso hacer énfasis
que sólo hay dos tipos de eutanasia: la pasiva y la activa. En la primera
conocida como ortotanasia, se omiten acciones, no se actúa; no se aplican
medidas extraordinarias para mantener o prolongar la vida; no precisa acortar
ni alargar la vida. Se dan cuidados paliativos mínimos para brindar bienestar
al paciente; este procedes se acepta como una forma humanitaria de ayudar a
bien morir. No es delito, pues no hay impericia, dolo ni intención de
provocar la muerte. Es una acción-omisión responsable, juiciosa,
prudente.
La eutanasia activa consiste en privar de la vida por medios de apariencia médica,
sin dolor, a una persona con enfermedad en fase terminal, incurable, que padezca
sufrimientos intolerables y a solicitud del enfermo. Esta forma de eutanasia
es prohibida oficialmente en todos los países del mundo, aunque tolerada
bajo ciertas normas en Holanda. Desde el punto de vista legal esta acción
se incluye en el capítulo del suicidio asistido y también podría
ser considerado como homicidio piadoso, con atenuantes. Sin embargo, efectuado
en niños, considerados como grupo vulnerable, se consideraría
como homicidio calificado, con todas las agravantes y con las sanciones más
severas.
La eutanasia es un tema candente de gran actualidad, que divide a los médicos,
juristas, filósofos y sociedad entera. Discusiones y proyectos van y
vienen, con argumentos a favor y en contra. Hay temores justificados de que,
de legalizarse se cometerían abusos. Si se precisa que la eutanasia sólo
es por decisión del enfermo y no de otras personas incluyendo los médicos,
se eliminaría dicho riesgo. Encontrar una respuesta a situación
tan compleja es un asunto complicado. Es indispensable crear los encuentros,
espacios y debates necesarios, para desterrar los dogmas y fanatismos y hacer
que impere la tolerancia y un respeto profundo por lo que piensan estos enfermos.
Se logre o no una respuesta que satisfaga de manera pronta a la sociedad, lo
que es un hecho indiscutible, es que los médicos debemos estar al lado
de nuestros enfermos, hasta el final; ayudarles a bien morir, sin traicionar
nunca su confianza, independientemente de nuestras creencias o ideas sobre el
final de la vida.
Los adultos tienen la capacidad jurídica de tomar sus propias decisiones,
pero los infantes son dependientes absolutos de lo que elijan sus padres, tutores
o representantes legales. Sólo ellos pueden otorgar el consentimiento
que pretende buscar el mayor beneficio para el niño, apelando a su buen
juicio, capacidad de raciocinio y protección, como salvaguarda de sus
derechos fundamentales. Por esta razón la eutanasia activa y voluntaria
no es permitida en los niños y hasta el momento actual todas las disquisiciones
acerca de la eutanasia no son aplicables a los niños. ¿Cuál
es la respuesta para los niños enfermos en fase terminal? La respuesta
la deben ofrecer los cuidados paliativos, enfocados a otorgarles una mayor calidad
de vida, si es que se puede hablar de ella en estas críticas situaciones,
para lo cual es indispensable la formación y capacitación de estos
grupos, cuyo noble esfuerzo permitirá a los niños seguir siendo
tratados con la dignidad, respeto y solidaridad que merecen en la etapa final
de su corta existencia.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Acta Pediatr Mex 1996;17:175
ABSCESO CEREBRAL POR
Streptococcus pyogenes, ASOCIADO A SÍNDROME DE WAARDENBURG-KLEIN.
INFORME DE UN CASO Y REVISIÓN DE LA LITERATURA
Dr. José de Jesús
Coria Lorenzo *
Dra. Adriana Alonzo Rojo **
Dr. Gonzalo Antonio Neme Díaz ****
Dra. Mercedes Macías Parra ***
* Pediatra infectólogo.
Departamento de Infectología. Hospital Infantil de México "Federico
Gómez"
** Pediatra egresado del INP
*** Pediatra infectólogo. Departamento de Infectología. INP
**** Pediatra infectólogo adscrito al Servicio de Infectología
del Hospital del Niño "Rodolfo Nieto Padrón", Tabasco
Correspondencia: Dr. José de Jesús Coria Lorenzo. Departamento de Infectología. Hospital Infantil de México "Federico Gómez. Dr. Márquez No. 162. Col. Doctores. México 06720 D.F.
RESUMEN
Se informa el caso de un niño de 11 años de edad, portador de
una cardiopatía congénita cianógena: atresia tricuspídea
clásica, estenosis pulmonar, CIV, CIA y PCA. Fue operado a los 14 días
de nacido; se realizó fístula de Blalock-Taussig. Se complicó
con un absceso cerebral por un estreptococo, lo que es relativamente infrecuente
para este germen. Se trató de un Streptococo pyogenes del grupo A de
Lancefield; lo que es interesante por ser este germen principal causante de
la morbilidad y mortalidad en casos de fiebre reumática y de glomerulonefritis
postestreptocóccica. Durante su estancia en el hospital se diagnosticó
en el paciente, síndrome de Waardenburg-Klein.
Palabras clave: Absceso cerebral, Streptococcus pyogenes, factores predisponentes,
cardiopatía congénita, glomerulonefritis.
Acta Pediatr Mex 2000;21:
ABSTRACT
The case of an 11 year-old school boy with a congenital cyanotic cardiopathy
is presented (classic tricuspid atresia, pulmonary stenosis, ventricular and
atrial septal defects; patent ductus arteriosus). A Blalock-Taussig anastomosis
was done at 14 days of age. He developed a brain abscess caused by Streptococcus
pyogenes group "A" of Lancefield's classification, which is a relatively
uncommon occurrence with this organism., and because it is responsible for morbility
and mortality in rheumatic fever and in poststreptococcal glomerulonephritis.
In addition the diagnosis of syndrome of Waardenburg-Klein was made in this
patient.
Key words: Brain abscess, Streptococcus pyogenes, predispose factors, congenital
heart disease, glomerulonephritis.
INTRODUCCIÓN
El absceso cerebral es el más común de los procesos supurativos
intracraneanos. Puede verse a cualquier edad de la infancia, pero es más
frecuente entre los cuatro y ocho años de edad. Ocurre en un 80% en los
lóbulos frontal, parietal y temporal; el 20% se presenta en el lóbulo
occipital y el cerebelo 1.
El absceso cerebral generalmente se presenta por infección contigua o
por diseminación hematógena; los abscesos de origen ótico
o de senos paranasales son infrecuentes. Este sitio primario de infección
es el responsable de la mayoría de los casos. Muchos abscesos secundarios,
se deben a otitis crónica. Las infecciones pulmonares crónicas,
cardiopatías congénitas cianógenas, hipoxia crónica,
policitemia, entre otras, se complican de absceso cerebral. Su etiología
depende de factores predisponentes y del estado inmunológico del paciente;
hasta el 30% es causado por dos o más agentes patógenos. Se aíslan
Streptococcus aerobios o microaereofílicos hasta en 70%; los más
frecuentes son los del grupo milleri; los anaerobios se presentan hasta en un
30%. Su expresión clínica clásica se presenta en menos
de la mitad de los pacientes; se caracteriza por cefalea, fiebre y déficit
neurológico; este último puede manifestarse por crisis convulsivas,
letargia, estupor y coma. Las manifestaciones clínicas también
dependen de la localización del absceso, su asociación o no con
meningitis o por su ruptura. El diagnóstico se sospecha por las manifestaciones
clínicas y se confirma con tomografía axial computada (TAC), que
tiene una sensibilidad de 95 a 99%. La resonancia magnética nuclear con
gadolinio, es más sensible y específica, sobre todo en las fases
tempranas de la formación del absceso, ya que los exámenes de
laboratorio son frecuentemente inespecíficos. El tratamiento generalmente
requiere medidas médicas y quirúrgicas; se usa antibioticoterapia
intravenosa, en promedio de tres a seis semanas o cursos más cortos dependiendo
de la evolución clínica y de que se haya hecho o no resección
quirúrgica 2.
El síndrome de Waardenburg-Klein, fue descrito en 1948. Se han informado
más de 1,400 casos. El síndrome adopta una de dos formas, según
la presencia o no de distopia cantorum (aumento en la distancia del canto interno
de ojos); si está presente es tipo I y si ausente, se considera tipo
II. Este síndrome se hereda en forma autosómica dominante; se
caracteriza por sordera congénita, distopia cantorum, raíz nasal
ancha, frente hipocrómica, heterocromía del iris y albinismo parcial.
Los datos principales se observan en cara, ojos, oídos y nariz, pelo
y piel, sistema gastrointestinal y esquelético. En la cara se observan
poliosis (mechón entrecano), sinofiris (confluencia de las cejas), heterocromia
del iris, raíz nasal ancha, cartílago alar nasal hipoplásico
y marcado prognatismo, esto último sobre todo en el tipo I. En ojos los
datos relevantes son la distopia cantorum que causa blefarofimosis, dato sine
qua non en el tipo I. Las escleras pueden estar cubiertas medialmente dando
la falsa impresión de esotropia. El unto lagrimal inferior está
desplazado lateralmente; existe gran susceptibilidad a la dacriocistitis. La
hiperplasia de la porción medial de las cejas se ve en 85% de los casos
en el tipo I y 25% en el tipo II; la heterocromia del iris, en una tercera parte
de los casos en ambos tipos. En pelo y piel los datos son la poliosis en un
30 a 40% de ambos tipos; puede desaparecer con la edad. El encanecimiento prematuro
de cejas, pestañas y pelo ocurre en 20 a 35% del tipo I y en 5% en el
tipo II. Puede encontrarse vitiligo hasta en 20% en ambos tipos. Datos en oídos
y nariz: pérdida de la audición neurosensorial, en 20% del tipo
I y en 55% del tipo II; habitualmente es unilateral. A nivel gastrointestinal
el tipo I de este síndrome se ha asociado con enfermedad de Hirschsprung,
atresia anal y esofágica; el tipo II rara vez se asocia con la enfermedad
de Hirschsprung. A nivel esquelético se han informado pocas alteraciones,
en algunos casos: defectos en huesos de tórax, extremidades superiores
largas anormales, huesos del carpo anormales, sindactilia, sacralización
de la quinta vértebra lumbar, hoyuelo sacral y espina bífida 3.
Los estreptococos son cocos gram positivos que carecen de enzimas citocromo;
se agrupan en pares o cadenas; son inmóviles, no esporulados, anaerobios
facultativos con metabolismo fermentativo que producen ácido láctico
y fórmico, etanol y CO2; crecen a 37°C. Se ha separado a las especies
del género Sterptococcus en tres géneros: Streptococcus, Enterococcus
y Lactococcus 4.
El Streptococcus es el de mayor interés médico; es de forma oval
o esférica de 0.5 a 1.0 m de diámetro; forma cadenas largas si
se cultivan en caldo; algunas especies forman parte de la flora normal del hombre;
otras causan diferentes patologías, principalmente de vías respiratorias
superiores, piel, tejido celular subcutáneo y sistema nervioso central.
El Streptococcus pyogenes pertenece al grupo A de Lancefield y es el principal
agente causante de faringitis y amigdalitis; aunque últimamente se ha
relacionado con enfermedades invasivas, es causa relativamente infrecuente de
complicaciones purulentas (sinusitis, linfadenitis cervical, absceso cerebral,
etc.). Su importancia radica en su morbilidad y mortalidad y en las secuelas
no purulentas, fiebre reumática aguda y glomerulonefritis postestreptocóccica
5,6. En el sistema nervioso central (SNC), los Streptococcus del grupo milleri
(SMG) son responsables de la mayor parte de los eventos de absceso cerebral.
Este grupo de Streptococcus SMG se ha clasificado en tres diferentes especies
7, fácilmente identificables, con los métodos derivados del esquema
de Facklam, en:
1. Streptococcus intermedius: No b-hemolíticos, fermentadores de lactosa.
2. Streptococcus constellatus: No b-hemolíticos, no fermentadores de
lactosa.
3. Streptococcus anginosus: b-hemolíticos, en el que se incluye al Streptococcus
del grupo "F" de Lancefield.
Esta clasificación ya no se emplea y se acepta su clasificación
taxonómica en base a su reacción hemolítica y serológica
de acuerdo a Lancefield.
Entre los Streptococcus b-hemolíticos, se conocen especies no relacionadas
que pueden producir antígenos idénticos a los de Lancefield y
cepas genéticamente relacionadas que también pueden producir antígenos
heterógenos de Lancefield.
La clasificación de Lancefield se usa para dividir a los Streptococcus
en amplias categorías como primer paso en identificación de aislamientos
clínicos. Los aislamientos b-hemolíticos con antígenos
de Lancefield del grupo A, C o G pueden subdividirse en dos grupos: formadores
de colonias grandes (>0.5 mm de diámetro) y formadores de pequeñas
colonias (<0.5 mm de diámetro). Los grupos "A", C y G de
Streptococcus pyogenes son cepas formadoras de grandes colonias y son "piogénicos";
poseen una gran cantidad de mecanismos de virulencia. Las cepas b-hemolíticas
formadoras de colonias pequeñas son miembros de un grupo de especies
("SMG") seguidos de los Streptococcus viridans. A pesar de que estas
cepas son menos patógenas por ser comensales en muchas ocasiones, también
participan en procesos infecciosos, como sucede con el Streptococcus del grupo
milleri en el absceso cerebral 8.
Hay otros tipos de Streptococcus causantes de absceso cerebral, como lo hacen
otros patógenos de este género. En un estudio multicéntrico
europeo de DeLouvois y cols. 9 de 46 pacientes no hubo caso de absceso cerebral
causado por S. pyogenes como. Dos estudios tratan el aspecto bacteriológico
del absceso cerebral. Uno de ellos incluyó adultos y niños; en
dos casos de un total de 60 pacientes se aisló S. pyogenes. El otro estudió
exclusivamente niños, se aisló S. pyogenes en tres casos de un
total de 23 pacientes con absceso cerebral 10,11.
En la mayoría de las series no se informa aislamiento de S. pyogenes
como agente frecuente de esta patología. Por ello se considera importante
informar el presente caso de absceso cerebral con aislamiento puro de este germen.
Presentación del caso
Niño de once años de edad, originario y residente del estado de
Guanajuato. Ingresó al servicio de Infectología del Instituto
Nacional de Pediatría donde estuvo hospitalizado por 27 días.
Antecedentes de importancia: padre y un hermano con secuelas de parálisis
cerebral infantil; ambos sin afectación del coeficiente intelectual;
el hermano tenía hemiparesia derecha. El paciente tenía una cardiopatía
congénita cianógena del tipo de la atresia tricuspídea.
A los 14 días de vida se le realizó una fístula de Blalock-Taussig;
a los nueve años se le diagnosticó miopía y desde los cuatro
años de edad ha padecido infecciones de vías respiratorias superiores,
principalmente otitis media supurada bilateral. Inició su padecimiento
12 días antes de su ingreso con dolor abdominal intermitente tipo cólico
generalizado, leve a moderado; cefalea frontal moderada de aparición
súbita, pulsátil que irradiaba a hemicara izquierda y a región
retroocular izquierda, acompañada de fotofobia y fosfenos; cedía
temporalmente con metamizol. Un médico diagnosticó migraña
y recetó medicamentos no especificados. Al día siguiente tuvo
tres crisis convulsivas tónico clónicas generalizadas de dos minutos,
acompañadas de vómito de contenido gástrico y fiebre no
cuantificada. Fue llevado a un hospital privado donde se realizó una
TAC que mostró un absceso en la región occipital. De ahí
fue enviado al Instituto Nacional de Pediatría.
Fue recibido en el servicio de Urgencias. Se hallaba íntegro, consciente,
con Glasgow de 15, cianosis generalizada (+++), hipocratismo digital, heterocromía
del iris, nariz ancha, albinismo parcial, pupilas anisocóricas, con buena
respuesta a la luz; en fondo de ojo se vió edema papilar bilateral y
plétora venoarterial. No había afección de pares craneales.
Tenía disminución bilateral de la agudeza auditiva; fuerza muscular
4/5; respuesta flexora bilateral; tono y trofismo normales. Pectum excavatum.
Soplo sistólico eyectivo en C2-2, grado II/VI; segundo ruido pulmonar
disminuido, pulsos periféricos presentes normales; resto de la exploración
normal.
Biometría hemática: Hb 18 g; hematócrito de 54%; leucocitos
11,600/mm3, segmentados 56, linfocitos 35, monocitos 1, mielocitos 4, eosinófilos
1, bandas 2 y plaquetas de 278,000/mm3. Se operó de urgencia por el cuadro
clínico y la evidencia tomográfica; se obtuvo material purulento
fétido (35 cc). Estuvo en Terapia Intensiva Pediátrica tres días;
fue trasladado al Servicio de Infectología donde recibió triple
esquema antimicrobiano: ceftazideme 100 mg/kg/día por 28 días;
vancomicina 60 mg/kg/día por 21 días y metronidazol 30 mg/kg/día
por 21 días. Durante su estancia el Servicio de Estomatología
diagnosticó maloclusión y malposición dentaria; no había
caries dental. Tenía una otitis media adhesiva derecha y acentuada desviación
septal a la izquierda. La audiometría mostró alteración
conductiva derecha. El Departamento de Genética diagnosticó síndrome
de Waardenburg-Klein.
La evolución del paciente fue satisfactoria; permaneció afebril,
sin déficit motor y en buen estado general. A la tercera semana de internamiento
se obtuvo el resultado del cultivo de secreción obtenida el absceso cerebral;
se identificó de Streptococcus b-hemolítico del grupo A (pyogenes);
se obtuvieron pruebas de sensibilidad a todos los antibióticos beta lactámicos,
así como a vanccomicina, clindamicina, rifampicina y eritromicina. Sin
embargo, como la evolución era satisfactoria y sólo faltaba una
semana de tratamiento se decidió continuar con ceftazideme. Se vigiló
el paciente en la consulta externa durante dos meses; no hubo secuelas neurológicas.
DISCUSIÓN
El absceso cerebral es relativamente infrecuente, pero potencialmente fatal
en el paciente pediátrico. El absceso puede originarse a partir de estructuras
contiguas infectadas: otitis media crónica, mastoiditis, infecciones
dentales y sinusitis. O puede ocurrir por diseminación hematógena
de un sitio infectado remoto, por ejemplo en niños con enfermedad cardiopatía
congénita cianógena; puede ser a consecuencia de un traumatismo
craneano, cirugía de cráneo o de meningitis. En algunos casos
no es posible identificar la causa ni la ruta de producción del absceso
cerebral 12,13, aunque habitualmente sí se identifica y en tal caso pueden
conocerse el o los patógenos involucrados. Por ejemplo, los gérmenes
cuya ruta de infección es a través de estructuras contiguas como
sinusitis e infecciones dentales, pueden ser predominantemente Streptococcus
anaeróbicos, aeróbicos (usualmente los del grupo milleri), Haemophilus
sp, Bacteroides sp (no fragilis), Fusobacterium sp; y el sitio afectado, el
lóbulo frontal. En infecciones de origen otógeno, los agentes
pueden ser Streptococcus sp, Bacteroides sp (incluyendo B. fragilis), P. aeruginosa
y enterobacterias; los sitios principales de afección son el lóbulo
temporal y el cerebelo.
Los gérmenes con diseminación hematógena hbitualmente dependen
de la ruta de diseminación: en la endocarditis participan el Streptococcus
viridans y el S. aureus. En infecciones de vías urinarias participan
enterobacterias y gérmenes del género Psudomonaceae. En infecciones
intraabdominales se han aislado Streptococcus sp, enterobacterias, enterococos
y anaerobios. Si existe absceso pulmonar relacionado con absceso cerebral, habrá
que pensar en patógenos tales como Streptococcus sp, Actinomyces sp,
Nocardia sp, Fusobacterium y otros anaerobios. El S. aureus es el principal
patógeno después de un traumatismo penetrante de cráneo;
pueden participar enterobacterias y Clostridium sp. Eventos secundarios en el
postoperatorio de cirugías de cráneo o pacientes con infección
de sistemas de una válvula de derivación ventriculoperitoneal,
en la que los agentes son S. epidermidis, enterobacterias y P. aeruginosa.
Hay pocos informes sobre absceso cerebral en niños debido a que la infección
es infrecuente y a que pocos autores han realizado estudios amplios; la mayoría
de las series revisadas incluyen niños y adultos, por su similitud en
cuanto a aislamientos; en el período neonatal, los principales agentes
aislados son los gérmenes entéricos gramnegativos.
Una revisión por Shu-Yuan Yang 17 en 1981 de 400 casos de absceso cerebral
en un período de 20 años (1952-1972) sobre pacientes menores de
60 años, incluso niños, mostró que la causa más
común de absceso cerebral fue la otitis media crónica con 263
casos (65.7%), seguida de diseminación hematógena (52 casos, 13%);
en 40 casos (10%) no se identificó el factor predisponente. Los principales
agentes aislados fueron Sl aureus, Streptococcus aeróbicos y Proteus
sp. Hubo 30 casos con múltiples organismos y 116 con cultivos negativos.
En 1989 Sáez-Llorens y cols. 13 estudiaron 101 niños entre seis
días a 15 años de edad; la causa más común de absceso
cerebral fue la meningitis (24 casos); seguida de otitis-mastoiditis (22 casos);
de causa desconocida (20 casos), cardiopatía congénita cianógena
(14 casos) y otras (44 casos). Veintinueve pacientes mostraron dos factores
predisponentes. Hubo una gran variedad de gérmenes, predominó
el Streptococcus y entre éstos el S. viridans y el S. pneumoniae; no
hubo S. pyogenes en esta serie. En los aislamientos, el 70% fueron puros; en
20% hubo dos organismos y un 10% mostró tres organismos.
Sey Doux y Francioli 18 en una revisión de diez años (1977 a 1987)
de 39 casos estudiados con absceso cerebral, hallaron que el 85% fueron adultos
y 15% en niños; no encontraron factor predisponente en 15 casos (38%);
sí lo hubo para todas las edades, en 24 casos (62%). Las infecciones
de oído medio, nariz y garganta fueron el principal factor; siguieron
la cardiopatía y el absceso pulmonar. Los principales agentes fueron
S. viridans, S. milleri, Haemophilus sp, S. aureus, S. epidermidis; no hallaron
S. pyogenes ni en los casos de absceso cerebral polimicrobiano, que en esta
serie correpondieron a un 46% (15 casos).
En una serie de 1961- a 1973 con 60 casos entre adultos y niños, se hallaron
dos casos de S. pyogenes cuyas causas predisponentes para absceso cerebral fueron
otitis y sinusitis 10. En un estudio de 23 niños, Brook 11 halló
tres casos de absceso cerebral por S. pyogenes cuya causa predisponente fue
la meningitis.
Idriss y cols. 19 en 1978, estudian 34 casos con predominio de S. aureus, Peptostreptococcus
y Bacteroides. Brook 20 en 1981, informó 19 casos con organismos predominantes
como Peptostreptococcus, Bacteroides y Fusobacterium. Fisher y cols. 21 en 1981
publican una de las series más grandes con 94 casos, los gérmenes
más frecuentemente aislados fueron Streptococcus, S. aureus, Haemophilus
y Peptostreptococcus. Series más recientes de 1991 y 1992 de Aebi y cols.
22 y de Brook no muestran diferencias con los autores anteriores respecto a
aislamientos y factores predisponentes, lo cuales fueron sinusitis, otitis media
crónica, abscesos dentales y cardiopatías congénitas 23.
CONCLUSIÓN
El absceso cerebral puede ser causado por diversos microorganismos principalmente
bacterianos y por ciertos hongos y parásitos, estos últimos sobre
todo en pacientes inmunocomprometidos. Los organismos causantes de absceso cerebral
dependen de factores predisponentes y del estado inmunológico del paciente
23,24.
Los factores predisponentes que más se han relacionado con absceso cerebral
han sido otitis media crónica, mastoiditis, sinusitis y cardiopatías
congénitas principalmente cianógenas. En el caso que se comunica,
el paciente presentaba dos factores de riesgo muy importantes para desarrollar
un absceso cerebral: cardiopatía congénita cianógena y
otitis media crónicas supuradas frecuentes. Este último se considera
que fue la vía de entrada para la formación del absceso. Además,
se aisló S. pyogenes en el líquido del absceso cerebral, lo que
no es frecuente en infecciones de oído medio. Por otro lado a pesar de
que en el síndrome de Waardenburg-Klein existe afección auditiva,
en la literatura no se ha correlacionado éste con la frecuencia o recurrencia
de infecciones a nivel del oído medio. De acuerdo a lo investigado parece
que éste sería el primer caso de absceso cerebral asociado a síndrome
de Waardenbur-Klein de tipo I. Consideramos que hay que estar atentos al tipo
de eventos supurativos invasivos en pacientes con este síndrome para
determinar si forma parte de los factores de riesgo para tales eventos.
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DISPLASIA FIBROSA CRANEOFACIAL.
PRESENTACION DE CUATRO CASOS
Dr. Laureano Palacio Zurita, Dr. Enrique Azuara Pliego
DIFERENCIACIÓN SEXUAL NORMAL
Dr. Raúl Calzada
León *
Dra. María de la Luz Ruiz Reyes *
Dra. Maritza García Flores *
Dra. Nelly Altamirano Bustamante *
Dra. Victoria del Castillo **
* Servicio de Endocrinología Instituto Nacional de Pediatría
** Departamento de Genética
Correspondencia: Dr. Raúl Calzada León. Instituto Nacional de Pediatría. Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. México 04530 D.F.
RESUMEN
La diferenciación sexual normal depende de la interacción de las
proteínas producidas por diversos genes, contenidos tanto en autosomas
como en los cromosomas sexuales.
Una vez establecido el complemento cromosómico XX o XY, la diferenciación
del tejido gonadal a partir del mesodermo, requiere la participación
de los genes LIM y WT-1 para posteriormente producirse el desarrollo de la gómada
bipotencial hacia testículo (mediante la acción de los genes SOX-9
y SRY) o hacia ovario (regulada por el gen DAX-1).
La diferenciación de los genitales internos es dependiente de la acción
de la hormona antimülleriana y de testosterona para producir un fenotipo
masculino, en tanto que la diferenciación pasiva lleva a la constitución
de un fenotipo femenino.
Palabras clave: Gónada, genitales, determinación sexual, genes,
complemento cromosómico.
Acta Pediatr Mex 2000;21:
ABSTRACT
Normal sexual differentiation is regulated by several protein interaction, which
are synthetized by different autosomal and sexual genes.
Once XX or XY chromosomic complement is stablished, LIM and WT-1 genes produces
gonadal tissue differentiation from mesodermal tissue, and from this point,
SOX-9 and SRY genes are involved in testicular development and DAX-1 gene in
ovarian differentiation.
Internal and external genitalia requires antimüllerian hormone and testosterone
actions to produce a male phenotype, meanwhile,female phenotype is acquired
in a passive way.
Key words: Gonad, genitalia, sexual determination, genes, chromosomic complement.
La diferencia entre géneros, no es sólo indispensable con fines
de reproducción, sino que además es probablemente la característica
fentípica más apreciada y fácil de identificar entre los
humanos.
De hecho, para el establecimiento de cualquier tipo de relación interpersonal,
es la primera condición en ser identificada y en base a ésta se
modifican los patrones conductuales sobre los que se desarrollará el
comportamiento individual.
En la vida adulta, la identificación del sexo psicosocial de un individuo
depende primariamente del reconocimiento de las características sexuales
secundarias que expresa y se espera que el comportamiento biológico sea
acorde con ellas.
Sin embargo, desde el punto de vista reproductivo, legal, educativo y moral,
son las características sexuales primarias, representadas por la apariencia
de los genitales externos, el determinante de la asignación del género
en el momento del nacimiento, asumiéndose entonces que el sexo cromosómico
y el funcionamiento gonadal son armónicas con respecto a ellas.
Cuando los genitales externos de un neonato presentan modificaciones cualitativas
o cuantitativas, se produce un desbalance en las esferas afectiva y social del
niño y sus padres. Se generan entonces dos urgencias médicas,
ya que por un lado se debe establecer un abordaje diagnóstico que permita
la identificación de la causa y con ello poder definir el sexo de asignación
definitivo y por otro se inicia un abordaje terapéutico que conlleva
aspectos funcionales psicológicos y reproductivos para el paciente y
psicológicos para su familia.
La definición etiológica del trastorno, debe fundamentarse en
una comprensión adecuada de los mecanismos involucrados en el proceso
de diferenciación sexual y dado que en años recientes se han producido
avances importantes en este campo, consideramos conveniente hacer una revisión
extensa que permita la actualización de los conocimientos de la comunidad
médica.
El desarrollo de un fenotipo sexual determinado, está condicionado por
cuatro estadios consecutivos:
1. Determinación cromosómica: Se establece a partir del momento
de la fecundación y condiciona no sólo el complemento cromosómico
XX o XY, sino también los genes contenidos en los cromosomas autosómicos
y que se encuentran involucrados en el proceso de diferenciación sexual.
2. Diferenciación gonadal: Regula el desarrollo de una gónada
bipotencial hacia testículo u ovario.
3. Diferenciación sexual primaria: Dirige el desarrollo de los órganos
reproductivos internos y externos del embrión, también llamadas
características sexuales primarias.
4. Diferenciación sexual secundaria: Responsable de la respuesta en tiempo
y lugar de múltiples tejidos a las hormonas gonadales.
Determinación cromosómica
En condiciones fisiológicas, el óvulo tiene siempre una fórmula
cromosómica 23,X, por lo que la determinación del complemento
sexual en este estadio depende del espermatozoide, que pude ser 23,X o 23,Y.
El huevo fecundado, puede entonces tener un complemento XX que dará origen
a el desarrollo de un individuo del sexo femenino, o bien XY que dirigirá
la diferenciación hacia el sexo masculino.
La ausencia de cromosoma X en el óvulo, que da origen a una fórmula
cromosómica 45, Y0 es incompatible con la vida y todos los productos
son abortados en el primer trimestre de la gestación.
Sin embargo, los fetos con una fórmula cromosómica 45,X0, se diferencian
hacia el sexo femenino, con desarrollo de derivados Müllerianos a pesar
de que la estructura gonadal es anormal y ocasiona disgenesia del ovario. No
obstante, una monosomía 45,X0 universal, es difícilmente compatible
con la vida por lo que los fetos son habitualmente abortados en el primer trimestre
del embarazo. Cuando la monosomía involucra a las células sexuales
pero no a todas las células somáticas, la viabilidad del producto
es mayor y un porcentaje considerable completan su desarrollo intrauterino y
son identificados como portadores de un síndrome de Turner en la vida
extrauterina.
En algunos casos, existe un complemento cromosómico anormal, ya sea por
exceso o por falta de uno o más de los cromosomas sexuales, lo que frecuentemente
da origen a alteraciones en las etapas consecutivas de la diferenciación
sexual. Así por ejemplo, individuos con complementos 45,X0/46,XY, 46,XX/46,XY,
47,XXY y otras fórmulas, presentan diferentes tipos de severidad de alteración
en la diferenciación gonadal que ocasiona a su vez modificaciones en
la diferenciación sexual primaria y secundaria.
La mayoría de los individuos con fórmulas 47,XXX y 47,XYY, corresponden
respectivamente a mujeres y varones con fenotipos aparentemente normales desde
el punto de vista de la diferenciación sexual.
A partir de la fertilización, además de quedar establecido el
sexo genético del embrión, es importante considerar la constitución
autosómica, ya que cada vez son más los genes contenidos en éstos
que se identifican como participantes activos del proceso de diferenciación
sexual y cuya deficiencia puede dar lugar a alteraciones fenotípicas
y reproductivas.
Diferenciación gonadal.
La constitución de una gónada primaria, tanto en el aspecto histológico
como ultraestructural es idéntica en los fetos XX y en los XY, por lo
que no parece ser dependiente del sexo. Sin embargo, una vez que existe la gónada
bipotencial, deben iterrelacionar diversos genes para dirigir la diferenciación
hacia testículo u ovario.
En una primera etapa, a partir de a quinta semana de gestación, existe
un engrosamiento del área celómica o del epitelio mesodérmico
en el borde medioventral de la cresta urogenital. La proliferación de
las células de este epitelio, junto con el mesénquima subyacente
(mesodermo intermedio), produce un agrupamiento celular en el lado medial del
mesonefros, conocido como cresta urogenital, en donde se van alojar proyecciones
epiteliales llamadas cordones sexuales y que contiene a las células germinales
primordiales que han migrado desde el mesodermo extraembrionario, para constituir
a la gónada bipotencial durante la sexta semana de gestación.
Las células germinales son fundamentales para asegurar la fertilidad,
pero sin embargo, no lo son para la diferenciación de la gónada
en testículo ni para el desarrollo posterior de la diferenciación
sexual primaria ni secundaria del varón, en tanto que si no se encuentran
presentes, no se formará tejido ovárico. Para la octava semana,
el número de células germinales ha aumentado hasta cerca de 500,000
1.
Hay una diferencia en tiempo para la diferenciación gonadal entre los
sexos. Bajo la influencia de los genes testículo-determinantes, la configuración
histológica del testículo inicia entre la sexta y séptima
semanas, en tanto que el ovario permanece en estado indiferenciado hasta la
12 semana.
A partir de 1986 se han descrito una serie de genes que codifican la síntesis
de proteínas reguladoras de la diferenciación de la gónada
en testículo o en ovario. Si bien algunos trabajos muestran datos aún
contradictorios y diversos, la mayoría de las investigaciones apoyan
aspectos funcionales bien definidos que permiten establecer secuencias de regulación
en el proceso de desarrollo gonadal. Los principales genes involucrados en este
proceso se presentan en el cuadro 1.
Los genes ZF
En 1986, al establecer un mapa genético del cromosoma Y, se identificó
un gen en la región seudoautosómica del brazo corto (cercano a
la localización del gen SRY), que codifica para una proteína de
404 aminoácidos que contiene 13 motivos de "dedos de zinc",
similar estructuralmente a lo informado para diversos factores de transcripción.
Se le denominó ZFY (Zinc Finfer gene on Y chromosome) y aunque al principio
se pensó que únicamente estaba contenido en este cromosoma, pronto
se identificó un homólogo en el cromosoma X. al que se le dio
el nombre de ZFX (Zinc Finfer gene on X chromosome) 2.
Aunque inicialmente se pensó que ZFY jugaba un papel importante en el
proceso de diferenciación de la gónada bipotencial hacia testículo,
diversos estudios han puesto en duda esta función, debido a que tanto
éste como ZFX se expresan en distintas líneas celulares entre
la etapa de dos células y la formación del blastocisto, en lo
que corresponde a un período pregonadal, además del hecho de que
en otros mamíferos está contenido en cromosomas autosómicos
y de que también se expresa en reptiles. Su función en la diferenciación
gonadal de humanos parece radicar en la regulación de la diferenciación
del mesodermo intermedio, del que se originará posteriormente la cresta
genital. Sin embargo, ya formados los ovarios o los testículos, mantienen
la viabilidad, crecimiento y cantidad de células germinales en ambas
gónadas. En etapas embrionarias posteriores ZFY está involucrado
en la formación del epidídimo y en la vida adulta continúa
expresándose en los testículos, mientras que ZFX parece estar
implicado en la prevención de algunos estigmas del síndrome de
Turner 3-9.
WR-1
Localizado en el brazo corto del cromosoma 11 (11p13) este gen determina la
síntesis de una proteína que contiene "dedos de zinc"
y cuya función es regular la transcripción de DNA, particularmente
durante las etapas de interacción entre los tejidos mesenquimatoso y
epitelial 10
Su nombre deriva de la asociación con individuos que desarrollan tumor
de Wilms, aunque también se han descrito casos de síndrome de
WAGR (tumor de Wilms, aniridia, anormalidades genitourinarias y retraso mental)11.
Se expresa en el epitelio germinal y en los cordones sexuales (células
de Sertoli en el varón y células de la granulosa en la mujer),
pero no en las células germinales y es indispensable para el desarrollo
inicial de las gónadas y de los riñones 12.
Cuando existe una mutación homocigota, su expresión ocasiona una
falla casi total para el desarrollo de riñones y de gónadas, en
tanto que en heterocigotos para la mutación se presenta el síndrome
de Denys-Drash (síndrome nefrótico congénito, tumor de
Wilms y anormalidades genitales) 13,14.
En México se han descrito pocos casos de síndrome de Denys-Drash,
se menciona la asociación de testículos abdominales disgenéticos
y gonadoblastoma bilateral con esclerosis mesangial difusa y nefroblastoma 15.
Las alteraciones genitales son específicas de individuos XY y varían
de manera considerable, en tanto que las alteraciones gonadales, particularmente
estrías, gónadas inmaduras y ovotestis, aunque son más
frecuentes con cariotipo XY, se pueden encontrar en pacientes XX 16.
LIM-1
El gen se localiza en el brazo corto del cromosoma 11 (11p12-13) y codifica
para la síntesis de una proteína de 384 aminoácidos que
contiene dos dominios ricos en cisteína unidos por zinc y un dominio
de caja, necesarios para la regulación de la transcripción de
DNA 17.
Está involucrado en la diferenciación inicial del tejido mesonéfrico
que dará origen a las gónadas y se expresa en el mesodermo intermedio
y en los cordones mesonéfricos, para posteriormente limitarse a estructuras
encefálicas, al conducto mesonéfrico y los túbulos renales
18.
La deleción homocigota produce una falla total para el desarrollo de
riñones y gónadas 19.
FTZ-F1
Este gene se localiza en el brazo largo del cromosoma 9 (9q33) y contiene varias
regiones funcionales: dos dedos de zinc, una caja reguladora y dos sitios involucrados
en la unión del ligando y en la dimerización y el dominio AF-2,
que sintetiza una proteína conocida como factor de esteroidogénesis-1
(SF-1) que es un receptor nuclear de hormonas 20.
Se expresa en la cresta urogenital de la que derivarán las glándulas
adrenales y las gónadas, siendo indispensable para la formación
de estos órganos. Su expresión continúa activa en la corteza
adrenal diferenciada y en las células de Sertoli del testículo
(favoreciendo la síntesis y secreción de hormona antimülleriana),
pero en el ovario se deja de expresar durante todo el desarrollo embrionario
y no se reactiva sino hasta que la diferenciación del folículo
primario se completa 21.
La mutación homocigota produce un fallo completo para el desarrollo de
las gónadas (con regresión rápida hacia la apoptosis),
las adrenales y el hipotálamo 22.
Las funciones de SF-1 son: regulación de la expresión de los genes
involucrados en la síntesis de las hidroxilasas de esteroides y de la
aromatasa P-450, aumento en la síntesis de testosterona y disminución
de la conversión de andrógenos a estrógenos. Además
se piensa que este gen regula el inicio de la transcripción de la hormona
antimülleriana 23.
A nivel hipotalámico es necesario para la formación del núcleo
ventromedial y la síntesis de la hormona liberadora de gonadotropinas
hipofisiarias (FnRH), en tanto que en la hipófisis juega un papel importante
en la capacidad de producir LH y FSH 24.
SRY
Inicialmente denominado factor determinante testicular, consiste en un gen único
(con sólo un intrón y sin exones), que se encuentra localizado
cerca de la región seudoautosómica del brazo corto del cromosoma
Y. Su nombre deriva de la Región del cromosoma Y involucrada en la determinación
del Sexo 25.
Su expresión se observa en la células somáticas de la gónada
pero no en las células germinales y sintetiza una proteína de
204 aminoácidos, en cuya región central se encuentra una caja
HMG (proteínas de alta movilidad) constituida por 79 aminoácidos,
que corresponde a su dominio funcional, la cual se une a la estructura del DNA
tanto en una secuencia no específica como al reconocer la secuencia 5'-AACAAAG-3',
induciendo un giro de 80° en la hélice de DNA, que permite la expresión
de una región "permanentemente" oculta del genoma, que entre
otras funciones actúa como gen promotor para la expresión de los
genes de la hormona antimülleriana y de la aromatasa P450 26,27.
La importancia del papel que juega este gen en la diferenciación sexual,
deriva de los siguientes estudios:
a) Si a huevos fertilizados de ratones transgénicos XX se les inyecta
el gen SRY, se obtienen productos con testículos y genitales externos
masculinos 28,
b) En el 15 a 20% de los casos de varones XX se presentan mutaciones del gen
SRY 28,
c) Con excepción de dos mutaciones que se presentaron en pacientes con
hermafroditismo verdadero, todas las demás se observan en pacientes con
disgenesia gonadal completa que tienen una falla total en la determinación
testicular y cuyo resultado es la formación de ovarios que muestran una
degeneración rápida hacia estrías de tejido conectivo,
totalmente carentes de células germinales 30.
Dado que entonces las mutaciones se asocian a infertilidad, se asume que todos
los casos informados corresponden a mutaciones de novo.
La función de SRY parece ser competir con el gen SOX3 para su unión
con el gen SOX9 y producir un cambio conformacional que facilita la transcripción
de este último, al impedir que SOX9 se una a la proteína producida
por el gene SOX3, que la inhibiría 31.
SOX9
Pertenece a los genes relacionados con SRY (SRY-box-related), con el que muestra
una homología estructural de 71% a nivel de la caja HMG, por lo que se
pienca que es un regulador de la transcripción de DNA. Probablemente
codificado en el brazo largo del cromosoma 17 (17q24-25) su identificación
se debió al estudio de pacientes SY con displasia campomélica
que presentaban reversión sexual (fenotipo femenino) y malformaciones
gonadales y genitales 32.
La expresión en la cresta urogenital, túbulos colectores del riñón
metanéfrico en desarrollo y en las zonas de formación de cartílago,
se encuentra en ambos sexos, pero a partir del momento en que se inicia la expresión
del gene SRY, cesa en la gónada femenina, en tanto que se incrementa
en el testículo (particularmente en las células de Sertoli, en
la rete testis y en los túbulos seminíferos), así como
alrededor de los conductos Müllerianos y en los túbulos mesonéfricos
que originarán al epidídimo 33.
La mayoría de los casos de displasia campomélica son heterocigotos
para una mutación, lo que sugiere su carácter dominante y dado
que no se han encontrado mutaciones en individuos SY que no presentan la asociación
de anormalidades óseas y alteraciones gonadales, se asume que son inseparables
la función sobre el desarrollo del testículo y en la condrogénesis.
En ésta última, es un factor activador del gen para la colágena
tipo II (COL2A1), que sintetiza una proteína constituyente de la matriz
extracelular del cartílago 34.
DAX-1
Este gen se encuentra en el brazo corto del cromosoma X (Xp21) y se expresa
en el hipotálamo y en las células somáticas de la cresta
urogenital que formará a las glándulas adrenales, pero al contrario
de lo que sucede con el gen SOX9, su expresión cesa en el testículo
al momento en el que se expresa el gen SRY, pero continúa en el ovario
durante todo el proceso de su diferenciación 35.
Pertenece al tipo de genes DSS, cuya función depende del número
de copias que se expresan (locus de reversión sexual sensible a la dosis)
y dado que alteraciones en la misma región del cromosoma X producen hipogonadismo
hipogonadotrópico e insuficiencia adrenal por falta de desarrollo de
la corteza suprarrenal definitiva conocida como hipoplasia adrenal congénita
(HAC) ligada al X, se propuso el nombre de gen 1DSS de la región crítica
del cromosoma X, parta el desarrollo de HAC 36.
Las principales funciones de la proteína sintetizada por este gene son:
a) Antagonizar las funciones de la proteína sintetizada por el gene SRY
de manera cuantitativamente competitiva. Es decir, cuando existe una copia del
gen DAX-1 (organismos XY), el SRY es capaz de reprimirlo, po lo que se favorecerá
la diferenciación de la gónada bipotencial hacia testículo
37.
b) Al unirse al gen promotor de la proteína reguladora de la esteroidogénesis
(StAR), actúa como represor de la expresión de ésta, que
es la encargada de transportar el colesterol a través de la membrana
de la mitocondria (evitando que se una SRY que es un estimulador) 38.
c) Compite con SRY por la unión con SF-1. El complejo SF-1/DAX-1 tiene
un efecto bloqueador sobre la actividad de la proteína StAR, en tanto
que SF-1 libre (cuya síntesis es favorecida por SRY) tiene acciones estimuladoras
39.
d) Regula la expresión del gen DAX-1, de tal manera que al aumentar la
cantidad de proteína, se une al DNA de manera independiente de la secuencia
de nucleótidos y reprime la expresión del gene.
Así entonces, en un individuo XY sano, el SRY favorece la transcripción
y síntesis de StAR y la síntesis de SF-1, el cual potencia la
acción de esta proteína, garantizándose consecuentemente
la síntesis de andrógenos. Al mismo tiempo, al evitarse competitivamente
la unión de la proteína DAX-1 con el gen que codifica para la
síntesis de StAR, se produce un exceso de la proteína DAX-1 libre,
que bloqueará la transcripción de su propio gen, por lo que su
concentración sérica disminuirá significativamente y favorecerá
el aumento de la relación SRY:DAX-1.
Otros genes involucrados en la diferenciación gonadal
Deleciones de la región terminal del brazo corto del cromosoma 9 (9p)
se observan en un gran porcentaje de pacientes que presentan disgenesia gonadal
sin alteraciones extragonadales, así como en pacientes 46,XY con reversión
sexual pero sin alteraciones gonadales. Es interesante mencionar que un gen
homólogo a ZFY, pero autosómico, ha sido encontrado en la región
9p22-pter 40.
Los pacientes 46,XY 9p-, sin otras alteraciones cromosómicas asociadas
presentan microcefalia, genitales femeninos aparentemente normales incluso con
derivados müllerianos normales, pero con útero muy hipoplásico,
remanentes de estructuras wolffianas, estrías gonadales, síntesis
normal de esteroides adrenales y función adrenohipofisiaria normal 40.
Por otro lado, en pacientes con deleción 18p se puede presentar disgenesia
de las gónadas, en tanto que la deleción 10q (especialmente 10q25.3-q26.2
o 10q26-qter) se asocia a reversión sexual en individuos con cariotipo
XY, con un fenotipo que puede ser femenino o bien ambiguo, constituido por gónadas
no descendidas (100%) o micropene (66%), retraso de crecimiento intrauterino
(33%), microcefalia, malformación de pabellones auriculares, micrognatia
y clinodactilia (50%) y limitación para la extensión del codo
y sindactilia (20%) 41,42.
En el brazo largo del cromosoma X se encuentran otros dos genes asociados a
alteraciones gonadales: En la región Xq28 se localiza el gen MTM-1, cuya
deleción produce una Miopatía MioTubular y genitales ambiguos,
en tanto que en la localización Xq13.3 está el gen XH2, que codifica
para la síntesis de una helicasa de DNA, que produce disgenesia gonadal,
atrofia óptica y retraso mental severo si muestra una estructura anormal
43,44.
En resumen, los genes LIM-1, WT-1 y FTZ-F1 actúan sobre los estadios
iniciales de la formación de la cresta urogenital para permitir la organización
tisular que ocasionará la formación de la gónada bipotencial.
La diferenciación de ésta en testículo requiere de la actividad
de SRY, SOX9 y StAR, en tanto que la presencia de DAX-1 favorece la formación
de un ovario (Fig. 1). Estos genes pueden dividirse en tres grupos, de acuerdo
a su mecanismo de acción:
a) Genes que codifican la síntesis de proteínas con dedos de zinc
que se unen al DNA como reguladores de la transcripción: LIM-1 y WT-1.
b) Genes que producen proteínas que se contactan con la región
de unión entre las cadenas de nucleótidos del DNA e intervienen
en su plegamiento: SRY, SOX9.
c) Genes que codifican receptores nucleares para hormonas: DAX-1 y FTZ-F1.
Bajo la dirección
en tiempo y espacio de los genes mencionados y muy probablemente de otros aún
no descritos, se produce la diferenciación de ambas gónadas.
Diferenciación testicular
Histológicamente es ya evidente en la séptima semana de gestación,
cuando los cordones sexuales primitivos (cordones seminíferos) se han
condensado y extendido en la región central o medular, conformando el
rete testis, que contiene tanto células germinales primitivas como células
de Sertoli (derivadas del epitelio superficial). Los cordones seminíferos
son separados entre sí por tejido mesenquimatoso que más tarde
dará origen a las células de Leydig o intersticiales. En este
momento, coincidiendo con la formación de la túnica albugínea
(cápsula fibrosa gruesa), que rompe el contacto entre los túbulos
seminíferos y el epitelio superficial, cesan la meiosis y la proliferación
y se detiene la maduración de las células germinales en estado
de espermatogonias primitivas. Aunque evidentemente existe una substancia inhibidora
de la meiosis, existe discrepancia sobre si ésta es producida por las
células de Sertoli o por la separación física de las espermatogonias
y el rete testis. Durante la octava semana de gestación aparecen las
células de Leydig, que una semana después inician la producción
de testosterona por efecto de la gonadotropina coriónica y más
tarde por la hormona luteinizante (LH) producida por la hipótesis fetal;
estas células proliferan durante el tercer y cuarto meses de vida intrauterina,
momento en el que se alcanza el pico máximo de producción de testosterona
(semana 16), para posteriormente disminuir hasta que al nacimiento se encuentran
concentraciones séricas similares a las observadas en la etapa prepuberal
45.
Diferenciación ovárica
Ante la ausencia de genes testiculo-determinante, la gónada indiferenciada
se desarrolla inherentemente hacia ovario. A partir de la decimasegunda semana,
en tanto existan células germinales presentes y ambos cromosomas X mantengan
intacta la región crítica Xq1-Xq27, éstas proliferan y
bajo la influencia de una substancia inductora de la meiosis (producida por
el rete ovarii), se transofrman en oogonias y posteriormente en oocitos. En
la semana 16, los cordones corticales rodean grupos celulares y forman los folículos
primordiales. Bajo la influencia de la hormona estimulante del folículo
(FSH), producida por la hipófisis fetal, se alcanza la máxima
formación folicular entre las semanas 20 y 25, hasta alcanzar una población
de 6 a 7 millones (en varios estados de diferenciación y degeneración),
al séptimo mes de gestación. A partir de este momento empieza
a disminuir su número y los oocitos detienen su diferenciación
en estado de profase de la primera división meiótica (dictioteno),
en la que permanecen hasta que se produce un ciclo ovulatorio al término
de la pubertad 46.
DIFERENCIACIÓN SEXUAL PRIMARIA
Desarrollo común en varones y mujeres
A las siete semanas de gestación, asociadas con el mesonefros, existen
dos pares de estructuras conocidas como mesonéfricas o derivados Wolffianos
y paramesonéfricos o deirvados Müllerianos. Después de que
la diferenciación gonadal se llevó a cabo, estas estructuras se
desarrollan o no, de acuerdo a la acción de la hormona antimülleriana
y de la presencia de testosterona, formando los genitales internos (Fig. 2).
En el varón, a partir de las estructuras mesonéfricas y de la
acción de estas dos hormonas, se forman el conducto deferente y el epidìdimo,
en tanto que en las mujeres, ante la ausencia de las dos hormonas, los derivados
Müllerianos dan origen a parte de la vagina, el útero y las trompas
de Falopio 47.
En el extremo inferior los derivados Wolffianos alcanzan la pared lateral de
la cloaca y forman el seno urogenital primitivo, separado del recto por la cresta
alantoidea. La parte frontal del seno urogenital primitivo da origen al primordio
vesicoureteral, mientras que la porción caudal al seno urogenital definitivo.
Por su parte, el extremo celómico de los derivados Müllerianos dan
lugar al ostium de las trompas de Falopio. En su porción superior éstos
están localizados externamente con respecto a los derivados Wolffianos,
pero a nivel del polo inferior de la gónada primitiva, cruzan ventralmente,
de tal manera que su extremo inferior es interno con respecto a los derivados
paramesonéfricos. En su porción terminal inferior las dos estructuras
Müllerianas se fusionan para formar el conducto uterovaginal, que toma
contacto con la pared posterior del seno urogenital y forma el tubérculo
Mülleriano 47.
Los genitales externos derivan de un primordio bipotencial. La porción
terminal del intestino posterior o cloaca está cerrado por la membrana
cloacal que tiene dos porciones: anterior o membrana urogenital y posterior
o anal. Lateralmente a la membrana urogenital se desarrollan los pliegues uretrales,
que se encuentran envueltos por los cojinetes labioescrotales. La membrana urogenital
termina frontalmente en el tubérculo genital, localizado en la región
infraumbilical del abdomen en desarrollo 47.
Desarrollo masculino
Cuando los testículos han terminado su diferenciación, las células
de Sertoli empiezan a producir una glucoproteína (codificada en el brazo
corto del cromosoma 19), conocida como hormona antimülleriana (AMH), que
es responsable de la regresión de las estructuras Müllerianas, al
producir apoptosis o muerte programada de las células que las constituyen
48.
La AMH se une a los receptores de membrana de las células nesenquimatosas
que rodean a los conductos Müllerianos e induce la involución en
dirección apical-caudal. Este evento no es sólo dependiente de
la cantidad de hormona, sino también limitado a un momento determinado
del desarrollo, como lo demuestran los siguientes estudios:
a) El grado de regresión anatómica de las estructuras Müllerianas
muestra una correlación directa con los niveles de AMH y se requieren
concentraciones locales elevadas para que el efecto de la AMH sea completo.
En individuos con disgenesia gonadal mixta, en los cuales una o ambas gónadas
presentan disminución de la función, se observa la persistencia
de estructuras müllerianas ipsilaterales a la gónada más
afectada 49,50.
b) Sin embargo, al término de la octava semana, las estructuras paramesonéfricas
dejan de ser sensibles a esta hormona porque son incapaces de continuar sintetizando
al receptor específico (proteína cinasa serina/treonina con un
solo dominio transmembrana). La producción de AMH por las células
de Sertoli está favorecida por SF-1 (que se une a una secuencia de 20
pares de bases del gen para AMH, induciendo su transcripción) y probablemente
también por SRY, aunque la función de éste como activador
transcripcional directo se ha puesto en duda 51.
c) Cuando existen mutaciones del gen de AMH o bien resistencia a su acción
por alteraciones a nivel del receptor o eventos postreceptor, se observa persistencia
de las estructuras Müllerianas en individuos con fenotipo masculino y fórmula
cromosómica XY 52.
A la sexta u octava semanas de gestación, las células de Leydig
aparecen en el testículo, producto de la diferenciación de células
mesenquimatosas del neuroectodermo que migraron a la cresta gonadal y debido
al efecto de la gonadotropina coriónica (que actúa a través
de un receptor de membrana cuyo dominio transmembrana está acoplado con
el sistema de las proteínas G) empiezan a secretar andrógenos,
cuya acción es fundamentalmente la masculinización del feto 53.
La existencia de alteraciones estructurales de los dominios extracelular o transmembrana
del receptor para gonadotropina coriónica o para LH en las células
de Leydig, produce aplasia de estas células con la consecuente falta
de producción de andrógenos. El fenotipo de los pacientes afectados
puede variar desde genitales externos femeninos, testículos inguinales
con pocas células de Leydig inmaduras, presencia de epidídimo
y vasos deferentes pero ausencia de próstata y vesículas seminales,
una vagina pequeña que termina en fondo de saco y falta de desarrollo
mamario, hasta genitales externos masculinos pero con micropene (con o sin hipospadias),
testículos inguinales con células fibroblásticas pero sin
células de Leydig o incluso varones fenotípicamente normales pero
infértiles 54-56.
Los defectos en el receptor para FSH producen sólo oligoespermia moderada
a severa, pero el desarrollo gonadal y genital corresponde a un fentipo masculino
57.
El efecto de la gonadotropina coriónica a partir de la octava semana
y de ésta hormona y de LH combinadas a partir de la duodécima
semana, ocasiona no sólo un incremento en la biosíntesis de andrógenos,
sino la diferenciación y proliferación de las células de
Leydig, las cuales son más intensas en las semanas 14 y 15 de la gestación,
llegando a ocupar la totalidad del espacio intersticial. Si bien se requiere
sólo de testosterona para que se produzca desarrollo de los conductos
Wolffianos entre las semanas 9 y 13 de la gestación, su conversión
a dihidrotestosterona (DHT) por la enzima 5-a-reductasa es esencial para la
virilización del seno urogenital y de los genitales externos, ya que
esta hormona tiene mayor afinidad por el receptor de andrógenos y una
vez unida a éste, el complejo hormona-receptor es más estable
y mantiene consecuentemente una vida media mayor. Las células de Leydig
fetales difieren de las del adulto en que tienen una menor actividad de la aromatasa
y una capacidad reducida para desensibilizarse a la acción de LH y HCG,
lo que ocasiona una elevada producción de andrógenos aún
con concentraciones elevadas de estas hormonas 58-60.
Por efecto directo de la testosterona se desarrollan los conductos eyaculadores,
los vasos deferentes, las vesículas seminales y el epidídimo,
en tanto que se requiere de la acción de DHT para la constitución
del escroto, pene y próstata 60.
La síntesis de andrógenos por las células de Leydig inicia
en la décima semana alcanzando su máximo entre las semanas 14
y 16 y aparentemente está regulada por la presencia de SF-1 que induce
en esta misma etapa la expresión de los genes de las enzimas esteroidogénicas
P450scc, P450c17 y P450c21 60.
La acción de los andrógenos sobre cada conducto wolffiano es responsable
de la formación y desarrollo del epidídimo en su extremo distal,
cerca de los testículos. El resto de las estructuras mesonéfricas
da origen a los vasos deferentes, a partir de los cuales se forman las vesículas
seminales en su extremo proximal, cerca de la uretra. El segmento que se encuentra
entre la vesícula seminal y la uretra forma el conducto eyaculador.
Los genitales externos empiezan a masculinizarse a partir del día 65
de la concepción, observándose los siguientes eventos (Fig. 3):
a) La distancia anogenital aumenta.
b) Se fusionan los cojinetes labioescrotales, de tal manera que cada uno forma
la mitad ipsilateral del escroto.
c) Los bordes del pliegue uretral se fusionan para formar el pene y el orificio
uretral externo se mueve hacia el glande.
d) Los cuerpos cavernosos y esponjoso derivan del tejido mesenquimatoso del
falo.
Si bien el proceso de masculinización está completo a las 14 semanas
de gestación, no se observan diferencias entre el tamaño del pene
y el del clítoris sino hasta después de la semana 16, aunque el
crecimiento más importante ocurre entre la semana 20 y el término
de la gestación.
Cualquier defecto en la síntesis de andrógenos produce alteraciones
tanto en los genitales internos como en los externos, en tanto que la deficiencia
en la formación de DHT afecta sólo a los genitales externos.
Después del nacimiento, hay una regresión funcional de las células
de Leydig cuya causa es aún desconocida y no se sabe aún si las
células fetales inactivas permanecen en el testículo, se diferencian
o si degeneran. Aproximadamente al segundo mes de vida postnatal, se observa
un incremento en el desarrollo de células de Leydig, asociado con un
incremento en la producción de testosterona, dependiente de la producción
hipofisiaria de LH, pero a partir de este momento y hasta el final del primer
año de vida decrece el número de células y no es sino hasta
el inicio de la pubertad cuando se presenta otra oleada de diferenciación
de células mesenquimatosas hacia células de Leydig 61.
El descenso del testículo, localizado inicialmente a nivel abdominal,
se lleva a cabo en dos fases:
1. No dependiente de andrógenos: El testículo diferenciado permanece
cercano a lo que posteriormente será la región inguinal (mientras
el abdomen crece en sentido craneocaudal), anclado en ese lugar por el ligamento
suspensorio caudal o gubernáculo, que se acorta y engruesa, siempre y
cuando el ligamento suspensorio craneal que mantiene al tracto urogenital cercano
al diafragma en desarrollo, presenta una regresión progresiva 62.
2. Dependiente de andrógenos: A partir de la semana 24 de la gestación,
el testículo alcanza el anillo inguinal interno y en el séptimo
mes pasa a través del canal inguinal hacia el escroto, de tal manera
que en el 97% de los recién nacidos a término ambos testículos
se localizan en su posición escrotal definitiva. Los andrógenos
son indispensables para que se produzca la migración inguinoescrotal,
aunque otro tipo de factores como la presión abdominal y la migración
del gubernáculo a través de la región púbica del
escroto son necesarias.
Desarrollo femenino
La formación de folículos se inicia durante el cuarto mes de vida
fetal. Al momento del nacimiento existen entre 3 y 5 millones de folículos,
encontrándose tanto folículos primordiales como intermedios y
folículos primarios pequeños 64.
El crecimiento del folículo basal a las etapas prenatales (también
conocido como crecimiento folicular tónico) es independiente de las gonadotropinas,
ya que en este estadio de diferenciación, no existen receptores celulares
para FSH, pero a partir de que los folículos alcanzan 2 a 5 mm, el crecimiento
y la diferenciación hasta el estadio preovulatorio y el crecimiento de
las células de la granulosa son dependientes de FSH, en tanto que LH
controla la esteroidogénesis de las células de la teca. Los folículos
más sensibles a FSH, producen predominantemente estrógenos por
aumento de la actividad de las enzimas P450scc, del complejo D5-3b hidroxiesteroide
deshidrogenasa-D4-5 isomerasa (que favorecen la síntesis de progesterona)
y de la aromatasa 65.
El receptor para LH/HCG es una proteína de 699 aminoácidos con
un peso molecular de 75 kDa, codificada en el cromosoma 2p21 y que contiene
una porción extracelular con forma de herradura, en donde se une la hormona
(con seis sitios potenciales para glucosilación y 14 secuencias repetidas
de 25 aminoácidos, característico de glucoproteínas ricas
en leucina), un dominio transmembrana de 7 hélices, característico
de los receptores acoplados al sistema de las proteínas G y una porción
intracelular rica en serinas y treoninas, sitios probables de fosforilación
66.
Las pacientes con mutaciones homocigotas que inactivan al receptor para LH,
presentan una diferenciación sexual, un desarrollo puberal y folicular
normales, pero son anovulatorias y amenorreicas 67.
El receptor para FSH está codificado en el cromosoma 2p21 y está
constituido por 678 aminoácidos con un peso molecular de 76.5 kDa. La
porción extracelular de 348 residuos y 4 sitios potenciales para N-glucosilación,
tiene una homología estrcutral de 50% con el receptor para LH/HCG, en
tanto que ésta es del 70% en el dominio transmembrana de 264 animoácidos
68.
Las mujeres con mutaciones para el receptor de FSH presentan una pubertad retrasada
sin que se afecte la diferenciación genital, pero los ovarios muestran
un desarrollo folicular prepuberal con predominio de folículos primarios
69.
En ausencia de hormonas testiculares, el desarrollo del primordio de los genitales
internos y externos es hacia el sexo femenino, independientemente de la existencia
o no de ovarios.
Debido a la ausencia de AMH, las estructuras Müllerianas permanecen estables
y se desarrolla: su porción superior, localizada entre la apertura de
la cavidad celómica y el punto de cruce del ligamento inguinal, forma
las trompas de Falopio. A partir de este punto, se fusionan centralmente para
constituir al útero y el extremo inferior contribuye a la formación
de la vagina. Debido a la ausencia de andrógenos, existe regresión
de las estructuras wolffianas a partir de la décima semana, en tanto
que el seno urogenital muestra un crecimiento importante a partir de la undécima
semana y da origen a una evaginación conocida como bulbo senovaginal
que en la semana 15 se fusiona con el tubérculo mülleriano para
formar la vagina. Hacia la mitad de la vida intrauterina, la vagina adquiere
su lumen y su extremo caudal avanza por debajo de la uretra, para alcanzar el
perineo mediante un orificio propio.
La feminización de los genitales externos comienza con la formación
de la comisura dorsal, entre los engrosamientos labioescrotales que darán
origen a los labios mayores. Los pliegues uretrales no se fusionan y en cambio
se diferencia hacia labios menores y el tubérculo genital da origen al
clítoris. La porción fálica del seno urogenital forma el
vestíbulo, en el cual desembocan el meato uretral, el orificio vaginal
y el ostium de las glándulas vestibulares (Fig. 3).

PIES DE FIGURAS
Fig. 2. Diferenciación de genitales internos.
Fig. 3. Diferenciación de genitales externos.
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LA REVISTA CIENTÍFICA
EN MEDICINA (VII de XIV)
3. LA PUBLICACIÓN DE UN ARTÍCULO CIENTÍFICO.
La revisión del manuscrito
Dra. Ma. Cristina Sosa de Martínez *
M. en C. José Luis Pablos Hach *
Ma. Cristina Martínez Sosa **
(*) División de Investigación, Instituto Nacional de Pediatría,
S.S
(**) Revista Ingeniería, Investigación y Tecnología, Universidad
Nacional Autónoma de México
() Beca Conacyt No 86532. Maestría en Metodología de la
Ciencia. PESTyC. Instituto Politécnico Nacional
Correspondencia: Dra. Ma. Cristina Martínez. Departamento de Metodología
de Investigación. Instituto Nacional Pediatría Col. Insurgentes
Cuicuilco 04531 México, D.F.
correo electrónico: mcmtz@cenids.ssa.gob.mx
RESUMEN
El séptimo artículo de la serie tiene como finalidad describir
aspectos relevantes sobre la publicación de un artículo científico,
en particular, los estudios realizados para evaluar la calidad de la revisión
del manuscrito y algunas características de la forma en que se lleva
a cabo la revisión, como por ejemplo el tiempo que dedican los revisores,
el papel que desempeñan algunos factores, tales como el anonimato del
autor, del revisor o de ambos, así como el resultado de seleccionar a
los revisores según la sugerencia del autor. Se mencionan también
estudios del posible efecto en la revisión de factores tales como la
institución donde labora el autor, la calidad de la presentación
del manuscrito, el hecho de que se trate de un manuscrito con resultados negativos.
Finalmente se señalan algunas investigaciones sobre la concordancia entre
los dictámenes de los revisores.
Palabras clave: Revisión por pares, revistas médicas.
Acta Pediatr Mex 2000;21:
ABSTRACT
The purpose of the seventh article in this series is to describe some relevant
topics about the publication of a scientific article in a medical journal. In
particular, studies to evaluate the quality of peer review, as well as some
characteristics in the way the review is performed. For example, the time reviewers
spend reviewing a manuscript; the role played by some factors, such as blinding
the author, the reviewer or both, as well as selecting the reviewer according
to the author's suggestion. The possible effect of some aspects on the review
are mentioned, such as the author's working place, the quality of the manuscript
presentation or negative results. Some studies performed regarding reviewers'
report concordance are mentioned.
Key words: Peer review, medical journal.
3.3.2. La revisión
del manuscrito
La forma en que se lleva a cabo la revisión por pares en diferentes revistas,
su dictamen, las recomendaciones resultantes y la concordancia entre los revisores
ha sido motivo de estudio.
Para determinar si la forma en que se lleva a cabo la revisión por pares
es semejante en todas las revistas médicas, Weller,1,2 establece a priori
dos categorías de revistas médicas: Grupo I, formado por revistas
de mucho prestigio con orientación clínica (16 revistas) y Grupo
II, revistas especializadas o interdisciplinarias indexadas en Index Medicus.
Obtiene la información de todo el Grupo I entrevistando a sus editores
y en el Grupo II envía un cuestionario a 124 editores de ese Grupo de
los que responde el 69%.
El Cuadro 1, muestra que los grupos difieren en la forma en la que realizan
la revisión. Por ejemplo, en el Grupo I se solicita con menor frecuencia
la revisión por pares porque cuenta con equipo editorial. Sin embargo,
en ambos grupos se recurre a un promedio de 2.1 revisores por manuscrito.
Cuadro 1
Papel del editor en la comunicación entre autores y revisores (en %)2
Grupo I (n=16) Grupo II (n=86)
El autor desconoce quién es el revisor 100 96
El revisor cegado a la identidad del autor 0 33
Informe final sin firma del revisor 36 (s/iª=2) 86 (s/iª=4)
El revisor es sugerido por el autor 40 (s/iª=1) 18 (s/iª=24)
No se recurre a quien solicita el autor 73 (s/iª=1) 77 (s/iª=25)
El autor recibe copias de la revisión 94 83
La decisión final se informa al revisor 94 68
Los informes de los revisores pueden ser vistos por los demás revisores
81 36 (s/iª=1)
Tasa de rechazo 67 48
(s/iª=n) = sin información en n revistas
Cleary y Alexander,3 envían
un cuestionario a 114 editores de revistas médicas en inglés,
de los que responde el 84%, para determinar si tanto los revisores, como los
editores conocen la identidad del autor. Encuentran que los revisores están
cegados en 19% de las revistas, mientras que ninguno de los editores lo está.
Para conocer el tiempo que dedican a la revisión, así como algunas
características de los revisores de Br Med J, su editor, S. Lock,4 envía
en 1984 un cuestionario a 343 revisores, de los que responde el 87%. Observa
que 146 son editores o miembros de comités editoriales; revisan manuscritos
para un promedio de cinco revistas; sólo una tercera parte de dichas
revistas no es de la especialidad del revisor; los revisores dedican en promedio
menos de dos horas a cada manuscrito.
Yankauer,5 estudia la carga de trabajo de los revisores de Am J Public Health
durante 1988 y 1989. Calcula las siguientes medianas de las respuestas de 259
de los 276 revisores encuestados: realizan revisiones en 3.6 revistas; dedican
2.4 horas a la revisión, es decir, un promedio de 26.6 h en los dos años
del estudio. Entre los hallazgos del estudio se encuentra que el tiempo que
dedican es inversamente proporcional a la cantidad de manuscritos que revisan.
En cambio, en el estudio realizado por N. Black y cols.,6 encuentran que se
incrementa la calidad de la revisión en función del tiempo que
se le dedica, siempre y cuando no exceda de tres horas.
Hatch y Goodman,7 en un estudio sobre los revisores de la revista J Nat Cancer
Inst encuentran que 199 de los 388 revisores que contestan su encuesta, realizan
su propia revisión bibliográfica para los artículos que
se les envían.
3.3.2.1. Evaluación de la calidad de la revisión
En el Segundo Congreso Internacional de Revisión por Pares en las Publicaciones
Biomédicas de 1993, Feurer y cols.,8 presentan la validación de
un instrumento para medir la calidad de la revisión por pares. Los factores
considerados, así como el peso que reciben son: 1. Puntualidad 21%; 2.
llenado de la hoja de evaluación 7%; 3. cortesía en la presentación
de los comentarios 7%; 4. revisión sección por sección
21%; 5. ofrecimiento de referencias de apoyo 14%; 6. Resumen, recomendaciones
o ambos 14% y 7. sugerencia de nuevas ideas y perspectivas 14%, no se menciona
a qué corresponde el 2% restante.
3.3.2.3. Papel de algunos factores sobre la revisión
1. Autor enmascarado
Ante la inquietud de que la calidad de la revisión es mayor cuando los
revisores están cegados a la identidad del autor que cuando no lo están,
McNutt y cols.,9 realizan un estudio en la revista J Gen Intern Med. El estudio
consiste en enviar el mismo manuscrito a dos revisores, un total de 127 manuscritos
consecutivos, con la diferencia de que en uno de los manuscritos, se quita el
nombre del autor y de su institución (aunque no se enmascaran las referencias
al trabajo del autor). Como dato curioso para demostrar la facilidad con que
enmascaran la identidad del autor, señalan que al inicio del estudio,
tardan 30 minutos en cegar el estudio y al final, solamente cinco. Las instrucciones
para los revisores y la forma de evaluar la revisión son las utilizadas
por A. T. Evans y cols.10 Las variantes son: 1. el editor asigna una calificación
global y 2. se le envían al primer autor los comentarios de cada uno
de los revisores, para que desde su punto de vista califique los mismos cinco
aspectos y también asigne una calificación global.
Cuando se comparan las calificaciones del editor, en relación a que el
revisor esté o no cegado a la identidad del autor, la calidad de la revisión
del revisor es significativamente mayor (p<0.02), especialmente con respecto
a 1. determinar la importancia de la cuestión; 2. enfocar su atención
a los aspectos relevantes del manuscrito y 3. evaluar los métodos. Al
comparar las calificaciones otorgadas por el autor, solamente se detectan diferencias
significativas respecto al conocimiento del tema que tiene el revisor cegado
(p<0.05). Cuando se analizan conjuntamente la opinión de los editores
y de los autores, también se detectan diferencias significativas (p=0.007)
a favor de los revisores cegados. La mediana de tiempo dedicado a la revisión
es de 2.5 horas, sin que se detecten diferencias significativas entre revisores
cegados, de aquéllos que sí lo están. Al preguntar a los
revisores si les fue posible descubrir la identidad del autor, la respuesta
fue negativa en el 73% de los casos.
M. Fisher y cols.,11 hicieron un estudio en 57 manuscritos consecutivos enviados
a la revista J Dev Behavior Pediatr, entre septiembre de 1991 y marzo de 1992;
compararon los dictámenes de aceptación o rechazo de 112 revisores
cegados con los de 108 que no lo están, no se detectaron diferencias
significativas. Cabe señalar que la mitad de los 108 revisores cegados,
que regresan un cuestionario anexo, identifican correctamente al autor, tanto
por las referencias bibliográficas del trabajo, como por conocer el tipo
de trabajo que se desempeña en el área. El 86% de los revisores
considera que estar cegados no influye sobre la calidad de la revisión;
el 73% cree que tampoco se incrementa su dificultad.
Revisor cegado
Otro motivo de preocupación en la revisión por pares es el anonimato
del revisor. Se ha señalado que el anonimato de los revisores abre la
puerta a las críticas irresponsables o inmoderadas, aspectos que el editor
debe poder identificar. En el estudio de McNutt y cols.,9 43% de los revisores
firma sus revisiones. Sin embargo, no se detectan diferencias significativas
en la calidad de la revisión, entre aquéllas que son firmadas
por su revisor y aquéllas que no lo son.
Golbeck-Wood,12 editora asistente del Br Med J señala que a partir de
1998, la revisión por pares será abierta, ya que se les solicitará
que firmen su revisión.
Selección de revisores según la sugerencia del autor
Para comparar las calificaciones otorgadas a un manuscrito por los revisores
que sugiere el autor, con respecto a aquéllos seleccionados por los editores,
así como la decisión de aceptar o rechazar un artículo,
Scharaschmidt y cols,13 estudiaron 1,000 manuscritos consecutivos recibidos
en J Clin Invest entre junio de 1989 y abril de 1990. Observan una concordancia
significativa entre las calificaciones de ambos tipos de revisores, ligeramente
mayor que la que se esperaría por el azar; sin embargo, las calificaciones
asignadas por los revisores recomendados por los autores son estadísticamente
mayores (p=0.003). Los revisores designados por la revista, tienden a otorgar
calificaciones intermedias y rara vez optan por aceptar el artículo como
está o rechazarlo.
Institución de procedencia
Se ha considerado que cuando los revisores examinan un manuscrito procedente
de investigadores que trabajan en instituciones de gran prestigio, hay mayor
temor de cometer evaluaciones "falsas negativas", es decir, de rechazar
manuscritos de calidad. Ocurre lo contrario cuando el investigador labora en
una institución menos conocida.
A fin de determinar, entre otras cosas, si el prestigio de la institución
de origen influye en la aceptación de un manuscrito, Peters y Ceci,14
seleccionan un artículo de cada una de las 12 revistas norteamericanas
más prestigiadas y más leídas de psicología, con
un alto índice de rechazo (80%) y revisión no ciega, de investigadores
de departamentos de psicología norteamericanos, con prestigio y alta
productividad. Los artículos que seleccionan han sido publicados entre
18 y 32 meses antes y tienen un índice de citas promedio de 1.5.
Los citados autores no realizan ningún cambio en el artículo,
a excepción de que substituyen los nombres de los autores y de las instituciones
con nombres ficticios. En tres casos, los artículos fueron identificados
por los editores o los revisores; otro de los artículos es aceptado;
ocho son rechazados por 36 revisores, no por falta de originalidad, sino por
diseño inadecuado del estudio, análisis estadístico inadecuado
y falta de calidad.
Calidad en la presentación del manuscrito
Para evaluar el efecto de la calidad del informe del artículo de investigación,
Solberg,15 analiza 100 manuscritos consecutivos enviados a la revista Fam Pract
Res J; establece once criterios que debe cumplir un manuscrito bien preparado,
que se califican en una escala entre uno (no satisfactorio) y cuatro (excelente)
(Cuadro 2). Establece también escalas semejantes para calificar la calidad
de los métodos de investigación y la importancia de la incógnita
de investigación.
Inicialmente, sólo cinco manuscritos son aceptados para publicación
y 40 son aceptados después de ser revisados entre una y cuatro veces.
De este último grupo, 16 manuscritos tienen que volver a escribirse,
mientras que 24 se deben volver a revisar. Respecto a la preparación
del manuscrito se encuentra que las cinco áreas con calificaciones más
bajas (entre 1 y 2) son: redacción (41% de los manuscritos); incógnita
a contestar (42%); métodos (56%); y conclusiones (60%).
Entre los hallazgos de este estudio, se ve que si bien la calidad de los métodos
y la preparación del manuscrito están relacionados, cuando el
trabajo tiene bases científicas adecuadas, no es posible presuponer una
buena preparación o viceversa. Asimismo, cuando se comparan los dictámenes
de los revisores con respecto al dictamen inicial del editor, se observa que
los revisores aceptan una mayor proporción de artículos y se interesan
menos en la presentación del manuscrito.
Cuadro 2
Evaluación de la calidad de la preparación de un manuscrito15
(4=excelente; 1=no satisfactorio)
Manuscrito con resultados
negativos
Para investigar la presencia de sesgos en la revisión en función
de que los resultados sean positivos o negativos, en el área de psicología,
Mahoney,16 envía aleatoriamente uno de cinco manuscritos a 75 pares de
una revista. Todos los manuscritos tienen la misma sección de Introducción
y de Métodos, pero difieren en la de Resultados o de Discusión.
Un grupo de pares recibe manuscritos que en estas últimas dos secciones
describían resultados positivos; otro grupo, negativos; el tercer grupo,
evalúa el manuscrito en función de la sección de Métodos,
sin que se le proporcionen los datos; los grupos cuarto y quinto recibieron
manuscritos con resultados "mixtos", es decir, una Discusión
con resultados tanto positivos como negativos. Los revisores deben evaluar:
relevancia, métodos, presentación de datos, contribución
científica y mérito para publicación. El resultado del
estudio es que los manuscritos con resultados negativos reciben menor calificación
en la calidad de los Métodos, que cuando son resultados positivos o mixtos.
La misma situación se presenta en los demás aspectos evaluados
por los revisores.
Por su parte, Koren y cols.,17 realizan un estudio para determinar si los resultados
negativos de un estudio influyen sobre la posibilidad de ser aceptado. Para
ello investigan los 58 resúmenes enviados a la Sociedad de Investigación
Pediátrica entre 1980 y 1989, sobre el resultado de la exposición
fetal a la cocaína. Encuentran diferencias significativas, ya que de
los nueve resúmenes negativos que muestran que no hay efectos adversos
solamente uno es aceptado, mientras que 28 de los 49 resúmenes positivos
son aceptados.
3.3.3. Concordancia entre los dictámenes de los revisores
Se ha supuesto que cuando hay calidad en la revisión por pares, no deben
discordar las opiniones de los revisores. En 1974, Ingelfinger,18 editor de
la revista N Engl J Med analiza la concordancia entre parejas de revisores.
Encuentra que es ligeramente mayor que la que se esperaría por el azar.
Como ejemplo señala que en 496 artículos, el 42% de concordancias
es explicable porque una cuarta parte es rechazada por ambos revisores. Hay
discrepancias máximas entre dos revisores en 10% de los artículos.
En el estudio de Wilkes y Kravitz, 19 20% de los editores refieren que por lo
menos en la mitad de los casos se presentan discrepancias entre los revisores
con respecto a la aceptabilidad de un manuscrito. De los editores que señalan
cómo lo resuelven, 40% toman ellos mismos la decisión; 43% envía
el manuscrito a revisores adicionales; 12% lo vuelve a enviar a revisión
y pide que se le vuelva a someter a consideración; 1% se reúne
con su equipo editorial a fin de tomar una decisión conjunta y el resto
refiere que utiliza otro método.
Uno de los aspectos que habría que tomar en cuenta cuando se analizan
las discrepancias entre los revisores, es si verdaderamente están evaluando
los mismos aspectos. Un ejemplo de lo anterior se detectó en el trabajo
realizado por Godlee y cols.,20 en el que en un manuscrito aceptado, previa
autorización del autor para realizar el estudio, introducen artificialmente
ocho problemas y lo envían a 221 revisores, los cuales solamente detectan
un promedio de dos problemas por manuscrito.
Emerson y cols.,21 en un estudio con gran rigor metodológico que podría
ser utilizado para evaluar la concordancia entre revisores, evalúan el
diseño y análisis de 84 ensayos clínicos publicados en
seis revistas de cirugía general, entre julio de 1981 y junio de 1982.
El estudio consiste en evaluar mediante un cuestionario: 1. criterios de selección;
2. admisión antes de asignación; 3. asignación aleatoria;
4. método de realizar la asignación aleatoria; 5. información
del paciente con respecto al tratamiento ("ciego"); 6. evaluación
ciega del resultado; 7. tratamiento de las complicaciones; 8. pérdidas
durante el seguimiento; 9. análisis estadístico; 10. métodos
estadísticos y 11. potencia (descripción del cálculo del
tamaño de muestra). En dicho cuestionario los evaluadores califican cada
inciso mediante tres opciones: 1. presente, en cuyo caso deben indicar en qué
sitio del informe se encuentran; 2. omitido y 3. ambiguo. Cuando consideran
que no procede evaluar un aspecto, éste se considera como informado (por
ejemplo, un paciente no puede ignorar que va a someterse a una amputación),
o bien cualquier comentario que permita resolver discrepancias.
Los evaluadores, estudiantes de doctorado o en estancias postdoctorales en el
Departamento de Bioestadística y Epidemiología de Harvard reciben
un entrenamiento de cinco horas. Se utiliza una forma estratificada de asogmar
aleatoria a fin de que cada evaluador reciba el mismo porcentaje de artículos
de cada revista en estudio, así como para que una pareja de evaluadores
no reciba un mismo artículo como el primero o el último. Se observa
que 59% de todos los aspectos evaluados son informados claramente, 5%, en forma
ambigua y 36% no se informan. Lo interesante del estudio es que cuando evalúan
las discrepancias, ocurren en 23% de las preguntas y dos terceras partes corresponden
a opciones de "presente" y "omitido" y en su mayor parte
son debidos a que el evaluador no los detecta.
R. y S. Fletcher,22 editores de Ann Intern Med, investigan las discrepancias
en el dictamen de los revisores con respecto a la aceptación o rechazo
de un manuscrito, expresado en una escala ordinal de cuatro puntos. En una muestra
de 100 manuscritos, solamente 27 revisores asignan la misma calificación.
La explicación de lo anterior se debe a que en dicha revista se selecciona
a los revisores de tal manera que representen puntos de vista diferentes y complementarios;
por ejemplo, un experto en el contenido y en los métodos y alguien que
no esté de acuerdo con la tesis del artículo. Les interesa más
el análisis crítico de las virtudes y de las debilidades del artículo,
que la recomendación con respecto a su publicación. Abundando
en lo anterior, Bailar,23 hace notar que elegir revisores con puntos de vista
semejantes puede resultar contraproducente.
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ADOLESCENCIA ( Introducción
a una nueva sección )
DIFICULTADES DE LAS ADOLESCENTES Y SUS MADRES PARA ASIMILAR LA INFORMACION
SOBRE SEXUALIDAD Y REPRODUCCION
Dra. Raquel Larson Guerra, Dra. Bera Blum Grinberg, Dr. César Jiménez
Villanueva, Dra. Raffaela Schiavon.