Las dificultades que enfrentan las revistas médicas mexicanas y en general
todas las que se editan en habla hispana han sido discutidas por varios autores
1-8. Se han analizado aspectos tales como historia, cuántas, cuáles,
dónde, tribulaciones, impacto y supervivencia; son problemas comunes
incluso para la revista más antigua de México, la Gaceta de la
Academia Nacional de Medicina.
La labor editorial de las revistas en general y en nuestro caso, las médicas
en particular, se ha convertido en una especialidad con muchas facetas que exigen
conocimientos y aptitudes singulares del cuerpo que forma el Comité Editorial:
miembros nacionales y extranjeros adecuadamente seleccionados; coeditores, editor
en jefe; todos abocados a dictaminar con espíritu crítico constructivo,
la calidad de la producción científica de su centro de trabajo.
Requiere conocimiento de la materia que se publica; conocimiento del idioma
nacional, a saber, ortografía, analogía, sintaxis; conocimiento
del idioma inglés; conocimiento de los elementos de tipografía
y de ilustración; conocimiento actualizado de las normas, que cada vez
son más exigentes, con la intención de dar la máxima calidad
de información a los lectores.
En relación a los 20 años de nuestra revista es muy grato saber
que en la valoración que toma en cuenta las Normas Editoriales de Vancouver,
está entre las de mayor puntuación no sólo en el área
pediátrica, sino entre todas las de los Institutos Nacionales de Salud
como se muestra en la tabla resumida de la publicación de la Dra. Sosa
de Martínez 9.
Estos resultados son muy satisfactorios y estimulantes para quienes colaboramos
en la revista, como autoridades del Instituto, editor, editores asociados, revisores
y en particular para los integrantes del equipo de salud que envían artículos
para ser publicados. Esto nos motiva para mejorar diversos aspectos y lograr
aún mejor puntuación en el nuevo siglo, sobre todo si se compara
la calificación en la valoración previa de 1995, cuando sólo
alcanzábamos 27 de 60, que era el máximo posible 10.
Nuevamente la Dra. Sosa de Martínez 11 nos advierte que en las Normas
mencionadas, la puntuación máxima de 60 ha cambiado y con los
nuevos requisitos, ha llegado a 167 items a calificar, lo que obligará
a revisar los puntos señalados para aumentar y mejorar nuestra calificación
a fin de continuar el proceso de superación en forma y en fondo, con
la intención de llegar a ser la mejor revista pediátrica mexicana.
Dr. Carlos Robles Valdés
Jefe del Departamento de Especialidades Médicas
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Comparación de las normas para autores de revistas médicas mexicanas
con las Normas de Vancouver. Rev Invest Clin 1995;47:203-10
11. Sosa de Martínez MC, Pablos Hach JL, Martínez Sosa MC. La
revista científica en medicina. IIc. Normad de Vancouver para la publicación
de un artículo científico. Acta Pediatr Mex 2000;21:
GEMELOS UNIDOS ASIMÉTRICOS. ISCHIO-PYGOPAGUS, HEMICORPORIS TOTAL IZQUIERDO
Dr. Luis de la Torre Mondragón
*
Dr. Guillermo Hernández Peredo Rezk *
Dr. Miguel Vargas Gómez *
Dr. Alfonso Rojas Rodríguez **
Dra. Gabriela Braun Roth ***
* Departamento de Cirugía
General. Instituto Nacional de Pediatría
** Departamento de Ortopedia. INP
*** Departamento de Patología. INP
Correspondencia: Dr. Luis de la Torre Mondragón. Instituto Nacional de Pediatría. Insurgentes Sr 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. México 04530 D.F.
RESUMEN
Los gemelos unidos simétricos o siameses son del mismo tamaño
y mantienen simetría en espejo sin importar de dónde estén
unidos. Los gemelos unidos asimétricos o heterópagos se denominan
así cuando uno está completo y casi normal (gemelo autósito)
y el otro es incompleto (gemelo parásito) y depende del autósito
para su crecimiento. El gemelo parásito puede ser endoparásito
o ectoparásito. Existen aproximadamente 60 casos informados de endoparásitos;
se desconoce la frecuencia de los ectoparásitos pero son más raros.
Presentamos el caso de unos gemelos unidos asimétricos con un ectoparásito
formado por un hemicuerpo total izquierdo, que es una forma de gemelos unidos
asimétricos que no había sido descrita.
Palabras clave: Gemelos unidos, asimétricos, heterópago, endoparásito,
ectoparásito.
Acta Pediatr Mex 2000;21:
ABSTRACT
Symmetric conjoined or siamese twins are of equal size and have an overall symmetry
no matter where they are joined. When one of the twins is complete and nearly
normal (autosite twin) and the other is incomplete (parasite twin) and dependent
on the autosite for its growth, they are named asymmetric conjoined twins or
heteropagus. The parasitic twin can be endoparasite or ectoparasite. There are
approximately 60 cases of endoparasitis twins reported in the literature; the
incidence of ectoparasitic twins is unknown but they are uncommon. A case of
asymmetric conjoined twins with an ectoparasite formed by a left total hemicorporis
is described in this paper. The present case is an extremely rare form of asymmetric
conjoined twin not previously reported.
Key words: Conjoined twins, asymmetric, heteropagus, endoparasite, ectoparasite.
INTRODUCCIÓN
Los gemelos unidos constituyen una malformación congénita rara
del cigoto, interesante y misteriosa que ha llamado la atención de artistas,
genetistas, obstetras y cirujanos durante siglos. El primer caso registrado
es el de las doncellas de Biddenton, Inglaterra en el año 1100. El primer
artículo médico es el de Ambrose Paré en 1679 y la primera
separación quirúrgica con éxito fue realizada por Konig
en 1689. Debido a los gemelos Bunker, Eng y Chang, nacidos en Siam (hoy Tailandia)
en 1811 también son conocidos como siameses. Estos últimos gemelos
nunca fueron separados, casaron y tuvieron 21 hijos normales 1,2.
La frecuencia de esta malformación es de 1 en 50,000 nacimientos y existe
una variación informada de 1 en 6,454 en Taipei, hasta 1 en 200,000 en
Sudáfrica. El 90% son mujeres. La sobrevida se desconoce, pero se sabe
que el 60% nacen muertos y 35% sobrevive un día y que de cada 2,000,000
de nacimientos habrá un gemelo unido con posibilidades de corrección
quirúrgica 3,4.
Los gemelos unidos pueden ser simétricos o asimétricos; los primeros
son más o menos del mismo tamaño y mantienen simetría en
espejo sin importar de dónde estén unidos. Los gemelos unidos
asimétricos, también llamados heterópagos, se llaman así
cuando uno de ellos denominado gemelo autóstio, es completo y casi normal
y el otro denominado gemelo parásito, es incompleto, unido al autósito
y depende de él para su crecimiento. El gemelo parásito puede
ser endoparásito o fetus in fetus cuando está dentro del gemelo
autósito o ectoparásito cuando está unido a la superficie
de éste. Para nombrarlos, primero se debe especificar que son gemelos
unidos asimétricos, después señalar el sitio de unión
y al último las estructuras anatómicas que forman el parásito
3,5.
El ectoparásito es el más raro de los gemelos unidos; se desconoce
su frecuencia 6. Generalmente están formados por segmentos corporales
o inclusive duplicaciones completas de la mitad inferior del cuerpo. Se ha propuesto
la posibilidad de ectoparásitos formados por duplicación de la
mitad superior, sin que a la fecha se haya publicado esta realidad. El presente
caso es el de un gemelo parásito formado por un hemicuerpo completo (superior
e inferior) izquierdo unido a un autósito con sobrevida.
CASO CLÍNICO
Recién nacido de término, producto de la gesta 2, sin control
prenatal, obtenido por cesárea. Peso 3,300 g; talla 46 cm. Exploración
física. Cabeza, cuello, tórax, extremidades superiores y región
lumbar normales. Abdomen: onfalocele hipogástrico y mucosa extrofiada.
Pelvis: luxación bilateral de cadera con gran abducción de las
extremidades inferiores y pie varo bilateral (Fig. 1). Genitales: masculinos
con criptorquidia derecha y una fístula rectoperineal.
Unido al paciente en la pelvis dorsal, se encontraba un gemelo ectoparásito
formado por un hemicara izquierda (Fig. 2) con cabello, ojo, nariz, boca y apéndices
auriculares (Fig. 3) que se continuaba hacia la pelvis ventral formando un hemitórax
izquierdo con nódulo mamario, una extremidad superior malformada y constituida
por brazo, antebrazo, mano y cuatro dedos; un hemiabdomen y pelvis; una extremidad
inferior malformada y constituida por muslo, pierna, pie y cinco dedos (Fig.
4). Entre el miembro pélvico derecho del gemelo autósito y la
extremidad inferior del parásito se encontraba un falo con meato uretral
que terminaba en fondo de saco y un hemiescroto sin gónada palpable.
Una radiografía de tórax mostró dextrocardia en el gemelo
autósito, sin otra anomalía asociada. La serie esofagogastroduodenal
(SEGD) y el colon por enema fueron normales. El ultrasonido cerebral mostró
hidrocefalia leve e hipoplasia cerebelosa. La radiografía de abdomen
y pelvis mostraron a nivel del gemelo parásito, estructuras óseas
malformadas que corresponden a una hemicara, vértebras, costillas, clavícula,
escápula, húmero, cúbito, radio y fémur del ectoparásito.
La tomografía computada no mostró alteraciones de los órganos
abdominales en el gemelo autósito y en los cortes perineales del gemelo
parásito se identificaron las estructuras óseas antes mencionadas
y un riñón (Figs. 5,6). El cariotipo resultó 46 XY.
A los 12 días de vida se realizó colostomía; no se encontraron
alteraciones intraabdominales del gemelo autósito. A los 23 días
se resecó el gemelo parásito que estaba unido a planos superficiales
sin involucrar órganos o vasos que comprometieran al gemelo autósito;
se encontró una cavidad celómica y caja torácica; además
se realizó cierre del onfalocele y plastia del periné. Al mes
de edad se colocó una válvula de derivación ventrículoperitoneal.
Estudio patológico. En el gemelo parásito había hemicara
y hemicráneo izquierdos, miembro torácico izquierdo con cuatro
dedos, miembro pélvico izquierdo con cinco dedos; en la cavidad celómica
se encontraron hígado, bazo, páncreas, riñón e intestino
malformados; a nivel cervical se identificó tejido tiroideo y en la cavidad
torácica no había estructuras cardiacas.
El paciente operado fue seguido por un año; no tuvo complicaciones; infortunadamente
no regresó, dejando pendiente su tratamiento ortopédico y rehabilitación.
DISCUSIÓN
Los gemelos dicigotos no idénticos, se forman por la fecundación
de dos óvulos y su frecuencia es de uno por cada 90 nacidos vivos. Los
gemelos monocigotos idénticos, se forman por la división completa
de un cigoto en los primeros días de la gestación y son los menos
frecuentes; tres por cada 1,000 nacidos vivos; la causa se desconoce, pero se
ha propuesto la falta de oxigenación al cigoto antes de su implantación,
lo que provoca que su desarrollo se detenga y el huevo se divida 7.
Los gemelos unidos simétricos constituyen una malformación derivada
de los gemelos monocigotos con frecuencia de uno por cada 50,000 nacidos vivos
y se forman por una separación incompleta del cigoto alrededor del décimo
día. La causa no se conoce, pero se han propuesto dos teorías
principales: 1ª duplicación parcial o separación incompleta
del disco embrionario antes de la tercera semana de gestación; 2ª
por ruptura de la zona pelúcida que da lugar a herniación del
blastocisto 1. Sin embargo, existe la posibilidad de que los gemelos unidos
sean dicigotos y se formen por la fusión de dos embriones y no por la
separación de un cigoto 8. Se nombran con base a la región anatómica
que los une seguido del sufijo pagos y tienen la siguiente frecuencia: los toracópagos,
unidos en el tórax, 40%; los onfalópagos, unidos en el abdomen,
33%; los pigópagos, unidos en la pelvis ventral, 19%; los isquiópagos,
unidos en la pelvis dorsal, 6% y los craneópagos, unidos en la cabeza,
2%.
Los gemelos unidos asimétricos son extremadamente raros. En su variedad
de endoparásito o fetus in fetus existen aproximadamente 60 casos informados
6 y se desconoce su frecuencia en la variedad ectoparásitos. Se ha propuesto
que los gemelos asimétricos se originan por una división desigual
de la masa celular interna o por una perfusión desigual entre ambos gemelos,
con aporte sanguíneo insuficiente al parásito que causa su atrofia,
reabsorción o desarrollo incompleto 1,8,9.
Los gemelos unidos ectoparásitos informados en la literatura médica
consultada son infrecuentes y la mayoría están formados por estructuras
de la mitad inferior del cuerpo y unido al gemelo autósito casi siempre
al tórax bajo o epigastrio 6,8-16 y con menos frecuencia a la pelvis
16-20 o a la cabeza 16,21. Como posibilidad teórica se ha descrito al
ectoparásito formado por la mitad superior del cuerpo 22, sin que a la
fecha se haya publicado un caso demostrativo. El gemelo parásito formando
de un hemicuerpo izquierdo o derecho completo, no ha sido mencionado ni como
posibilidad teórica en la literatura médica.
El paciente que se describe es el primer caso donde el gemelo parásito
es un hemicuerpo total izquierdo; además, el tener órganos intraabdominales
en una cavidad celómica lo hace más interesante, ya que el desarrollo
de órganos en los ectoparásitos tampoco se ha descrito. Es probable,
suponiendo que son monocigotos, que la falta de estructuras cardiacas del gemelo
parásito se debe a que estaba formado por un hemicuerpo izquierdo y que
el gemelo autóstio tenía dextrocardia. Este caso es una variedad
no descrita de gemelos asimétricos unidos y que amplía aún
más el espectro de estas malformaciones.
Los gemelos unidos son un reto para el cirujano pediatra debido a la gran diversidad
y complejidad de muchos casos. Con los simétricos el reto es la separación
y supervivencia de ambos. Con los asimétricos, es la supervivencia del
autóstio con las menores secuelas. El estudio de estas malformaciones
requiere un equipo multidisciplinario y una evaluación integral de los
gemelos para definir su tratamiento quirúrgico. En este caso fue necesario
realizar una colostomía transversa de bocas separadas para evitar la
contaminación del periné, donde se resecó el gemelo parásito
once días después. En estos casos es necesario realizar estudios
genéticos para determinar si los gemelos unidos son monocigotos o dicigotos,
ya que existe la posibilidad de que los gemelos unidos sean dicigotos 8.
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PIES DE FIGURAS
Fig. 1. Gemelos unidos asimétricos, aspecto ventral. El gemelo autóstio
presenta luxación bilateral de cadera con gran abducción de las
extremidades inferiores y pie varo bilateral. El gemelo parásito se une
en la pelvis.
Fig. 2. Gemelos unidos asimétricos, aspecto dorsal. El gemelo parásito
se une a la pelvis dorsal formando una hemicara izquierda.
Fig. 3. Hemicara del ectoparásito. Se aprecia cabello, ojo, nariz, boca
y apéndices auriculares.
Fig. 4. Hemitórax y hemiabdomen del ectoparásito den la pelvis
ventral del gemelo autósito. N = nódulo mamario; ES = extremidad
superior; EI = extremidad inferior; G = genitales.
Fig. 5. Corte tomográfico del gemelo parásito. Se observan estructuras
óseas que forman una escápula y costillas malformadas.
Fig. 6. Corte tomofráfico del gemelo parásito. Se observa una
cavidad celómica con un riñón que capta el medio de contraste
intravenoso y estructuras de huesos largos y vertebrales malfomadas.
OFTALMÍA NEONATAL POR GONOCOCO QUE PRODUCE CEGUERA MONOCULAR
Dr. Mario Turati *
Mauricio Turati **
* Oftalmólogo.
** Pasante de medicina
Correspondencia: Dr. Mario Turati. Tule No. 125. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. C.P. 29299 Tel: (9) 678 35 41 Fax: (9) 678 52 09 e-mail: Turati@mundomaya.com
RESUMEN
Se presenta el caso de un niño indígena del estado de Chiapas,
México, con oftalmía neonatal por gonococo, que produjo ceguera
de un ojo. Se mencionan las medidas de prevención y se sugiere el uso
profiláctico de iodopovidona.
Palabras clave: Oftalmía neonatal, gonococo, ceguera, prevención,
profilaxis.
Acta Pediatr Mex 2000;21:
ABSTRACT
The case of an Mexican Indian child from the state of Chiapas with neonatal
gonococcic ophtalmiae which caused blindness in one eye is presented. Preventive
measures are analyzed and the prophylactic use of povidone iodine is suggested.
Key words: Neonatal ophtalmiae, gonococcus, blindness, preventive measures,
prophylaxis.
CASO CLíNICO
Recién nacido originario de Jol Sacum, municipio de Chilon, Chiapas,
México. Horas después de su nacimiento presentó secreción
ocular abundante de color amarillo verdoso e hinchazón de los párpados
de ambos ojos.
Los primeros dos días, únicamente le limpiaban los ojos con agua,
después lo llevaron con el trabajador primario de salud de la comunidad
quien le prescribió cloranfenicol en gotas: una gota en cada ojo, tres
veces al día; no hubo mejoría y lo llevaron al médico general
quien ordenó gotas de neomicina con dexametasona: una gota en cada ojo,
tres veces al día. Cuando empeoró lo llevaron al oftalmólogo.
Exploración física. Edema palpebral bilateral, mayor del lado
derecho; costras amarillo verdosas, que mantenían los párpados
cerrados (Fig. 1). Al despegar los párpados, salió secreción
amarillo verdosa, muy adherente. La córnea del ojo derecho se veía
ectásica, totalmente opaca, de color blanco amarilla, quemosis conjuntival
intensa (Fig. 2). La córnea del ojo izquierdo era transparente, había
quemosis conjuntival severa. Reflejo retiniano presente en el ojo izquierdo.

Se hizo diagnóstico presunto de oftalmía neonatal por gonococo
que fue confirmado con frotis que mostró diplococos gram negativos.
Antecedentes.
El padre es indígena con escolaridad hasta tercer año de primaria;
ha tenido relaciones sexuales con diferentes personas; nunca usa protección
de barrera. Refirió haber padecido infecciones de transmisión
sexual en varias ocasiones; la última tres meses antes. Fue tratado con
cuatro inyecciones intramusculares de penicilina ordenadas por el trabajador
primario de salud comunitaria.
La esposa es analfabeta, no recibió tratamiento. Tres meses antes del
parto notó cambio en el flujo vaginal; se volvió amarillo verdoso
y de mal olor. No tuvo vigilancia antenatal, ya que no se acostumbra entre las
mujeres indígenas. El parto fue asistido por familiares en su domicilio
que es un solo cuarto. No se hizo profilaxis de los ojos del recién nacido.
Se informó a los padres lo grave de la situación; que había
la posibilidad inmediata de perforación de la córnea del ojo derecho.
Se indicó la necesidad de hospitalización y fueron informados
que si se perforaba la córnea, se debía enuclear el ojo afectado.
El padre no aceptó la indicación. Entre los indígenas hay
miedo a hospitalizar a sus enfermos. Solicitó tratamiento sin hospitalización.
Se prescribió:
1. Ceftriaxona 250 mg IM, una vez.
2. Eritromicina oral, 80 mg cada seis horas por 14 días.
3. Ciprofloxacina gotas, aplicar dos gotas cada 15 minutos las primeras 24 h;
después dependiendo del resultado, continuar por dos semanas.
4. Limpiar frecuentemente los ojos con agua hervida quitando la secreción
de los ojos.
5. Regresar a valoración al otro día; si se perforaba la córnea
de inmediato acudir a consulta.
No regresaron a consulta. Se ignora qué sucedió.
Comentarios.
La oftalmía neonatal llamada también conjuntivitis del recién
nacido, se refiere a cualquier conjuntivitis con secreción que ocurra
en los primeros 28 días de la vida 1. Puede ser causada por Neisserias
(especialmente N. gonorrhoae), Chlamydias, Streptococcus pneumoniae, Estafilococos,
Pseudomonas, Escherichia coli y otras bacterias, virus herpes simplex especialmente
tipo II 1-3.
La oftalmía neonatal más peligrosa es la ocasionada por el gonococo;
hay que estar muy atentos, porque es la que más riesgo tiene de producir
ceguera por perforación de la córnea. Es una conjuntivitis hiperaguda,
con abundante secreción muy adherente 2,3. Con frecuencia se encuentran
Neisserias y Chlamydias juntas; el más frecuente es la Chlamydia 4.
El diagnóstico de oftalmía neonatal gonocóccica habitualmente
es clínico; debe sospecharse cuando hay conjuntivitis hiperaguda con
secreción purulenta abundante, quemosis conjuntival, párpados
hinchados, córnea opaca, absceso corneano y perforación de la
córnea 1-3,5.
En lugares donde no hay facilidades de laboratorio para realizar cultivos, el
frotis de la secreción ocular con tinción de Gram, muestra diplococos
gram negativos, lo que hace el diagnóstico específico. Si fuera
negativo, debería pensarse en infección por Chlamydias 1,4,5.
La OMS recomienda el siguiente esquema de tratamiento 5:
1. Ceftriaxone (100 mg/kg) una sola vez.
2. Eritromicina (50 mg/kg/día) dividido en cuatro tomas durante 14 días.
3. Ciprofloxacina gotas a los ojos. El primer día cada 15 min, después
cada hora durante 24 h, seguir dos días más cada dos h y continuar
cada cuatro h día y noche hasta completar dos semanas).
Hay cuatro niveles de intervención para la prevención de la ceguera
y morbilidad ocular en la oftalmía neonatal 5:
1º Prevención de enfermedades de transmisión sexual a la
población a través de programas educativos referentes al comportamiento
sexual, promoviendo relaciones monógamas y el uso de preservativos como
barrera.
2º Vigilancia antenatal. La oftalmía neonatal puede prevenirse si
las mujeres embrazadas son examinadas, diagnosticadas y tratadas a tiempo.
3º La aplicación de profilaxis ocular a todo recién nacido.
Esta es simple y barata.
4º Diagnóstico temprano y tratamiento adecuado de la oftalmía
neonatal, particulamente de infección gonocóccica; puede prevenirse
la ulceración de la córnea y la ceguera. Se debe recordar que
hay Neisseria gonorrhoae penicilinasa resistentes.
Para eliminar la oftalmía neonatal se requiere una acción interdisciplinaria
con ginecólogos, neonatólogos y oftalmólogos en la educación
de los trabajadores primarios, como los que atienden a los indígenas
de Chiapas 6.
Todos los trabajadores primarios de salud del estado de Chiapas, deben ser educados
sobre la oftalmía neonatal, sus causas, prevención y tratamiento;
dirigir en forma urgente a los casos sospechosos con el oftalmólogo más
cercano.
Los autores han sugerido en varias ocasiones a las autoridades de salud en el
país, que se deje de aplicar el cloranfenicol ocular como profilaxis
al recién nacido; debe cambiarse por Iodopovidona diluida al 50% que
es un medicamento fácil de usar, barato y seguro. Como la solución
es de color café, quien lo aplique tendrá la seguridad que entró
al ojo del recién nacido, lo que disminuirá los casos de niños
afectados 1,7.
Es una tragedia que un recién nacido quede ciego a consecuencia de una
infección ocular que es fácil prevenir.
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ophtalmiae neonatorum. N Engl J Med 1995;332:600
PIES DE FIGURAS
Fig. 1. Edema palpebral; costras amarillo verdosas.
Fig. 2. Córnea ectásica y opaca; quemosis conjuntival.
DISPLASIA FIBROSA CRANEOFACIAL. PRESENTACIÓN DE CUATRO CASOS
Dr. Laureano Palacio Zurita *
Dr. Enrique Azuara Pliego **
* Adscrito al Servicio de Otorrinolaringología. INP
** Jefe del Servicio de Otorrinolaringología. Fundación Clínica
Médica Sur
Correspondencia: Dr. Laureano Palacio Z. Instituto Nacional de Pediatría. Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. México 04530 D.F.
RESUMEN
Se presenta la experiencia en el tratamiento de pacientes con displasia fibrosa
craneofacial (DFCF) en el Servicio de Otorrinolaringología (ORL) del
Instituto Nacional de Pediatría (INP).
Se operó a los pacientes con resultado satisfactorio a corto y largo
plazo en tres casos; el cuarto tuvo recidivas y complicaciones severas, por
la invasión tumoral a estructuras vitales, como el seno cavernoso y extensión
intracraneal, así como afección a órganos de gran importancia
para la vida de relación: ojos, nariz y senos paranasales.
El estudio histopatológico de la pieza quirúrgica confirmó
en todos los casos el diagnóstico.
Palabras clave: Displasia fibrosa craneofacial, seno cavernoso, extensión
intracraneal, estudio histopatológico.
Acta Pediatr Mex 2000;1:
SUMMARY
We present the experience in the treatment of cranio-facial fibrous dysplasia
in the Otorhinolaryngology Department at the Instituto Nacional de Pediatría.
Three of the four patients studied were successfully operated. The fourth patient
had severe complications due to tht extension of the process to the cavernous
sinus and intracranial which caused severe damage to the eyes, nose and paranasal
sinus. The histopathologic study confirmed the diagnosis in every case.
Key words: Cranio-facial fibrous dysplasia, cavernous sinus, intracranial extension,
histopathologic study.
INTRODUCCIÓN
La displasia fibrosa es un defecto del desarrollo del sistema musculoesquelético.
Afecta uno o varios huesos en forma de fibrosis de la médula diafisiaria.
La epífisis no se afecta o lo hace tardíamente 1. Es una lesión
benigna, lentamente progresiva, del tejido fibroóseo que reemplaza al
hueso normal.
Es posible operar y resecar los tejidos afectados con buen resultado. En ocasiones
no es posible hacerlo debido a la diseminación o extensión de
la lesión, que llega a afectar órganos y tejidos vitales.
PRESENTACIÓN DE LOS CASOS
Caso 1. Niña de 13 años; mostraba aumento de volumen de la región
malar derecha de ocho meses de evolución, de crecimiento lento, no dolorosa.
Se diagnosticó clínicamente como DFCF monostótica; se confirmó
el diagnóstico con radiografías simples y tomografía computada.
Se resecó la lesión; evolucionó satisfactoriamente. A cuatro
años de seguimiento no presentó recidivas.
Caso 2. Niña de 13 años de edad con aumento de volumen de la región
malar derecha de dos años de evolución; de crecimiento lento,
no doloroso. Se hizo el diagnóstico clínico de DFCF monostótica
y se corroboró con radiografías simples y tomografía computada,
que mostraron la afección de la región malar derecha y de la pared
externa del seno maxilar derecho. Se resecó la lesión y la parte
afectada del seno maxilar. Tuvo evolución satisfactoria; a los cuatro
años de seguimiento no tuvo recidivas.
Caso 3. Niña de siete años; presentaba obstrucción nasal
derecha, de seis meses de evolución; asimetría facial derecha
e hipertelorismo, sin afección de la agudeza visual. Rinoscopia: Se observó
una tumoración que desplazaba la pared nasal y el septum hacia la izquierda;
no había cambios en la mucosa nasal. Se diagnosticó clínicamente
como DFCF monostótica; se confirmó con radiografías simples
y tomografía computada que mostraron la afección de la región
etomoidal y el maxilar derecho con desplazamiento de la pared lateral y el septum
hacia la izquierda. Se realizó etmoidomaxilectomía subtotal derecha.
Evolucionó satisfactoriamente sin recidiva a tres años de seguimiento.
Caso 4. Niña de siete años de edad. Ingresó al Servicio
de Neurocirugía del INP, enviada de un hospital privado con diagnóstico
de DFCF monostótica, donde se realizó un abordaje quirúrgico
bicoronal y rinotomía lateral izquierda con resección del 20%
de la tumoración. Tres semanas después sin mejoría del
cuadro, se decide su traslado al Servicio de Neurocirugía del INP.
Presentaba amaurosis del ojo derecho, disminución de la agudeza visual
del ojo izquierdo y obstrucción nasal izquierda. Exploración física.
Había exoftalmos derecho, cicatriz quirúrgica de rinotomía
lateral izquierda e hipertelorismo. Rinoscopia: Se observó un tumor sólido
que ocupaba la totalidad de la fosa nasal izquierda; desplazaba la pared lateral
nasal y el septum nasal a la derecha; no había cambios de coloración
en la mucosa nasal.
Una tomografía computada de nariz y senos paranasales, órbitas
oculares y cráneo en cortes axiales, coronales y reconstrucciones tridimensionales,
mostraba una tumoración de densidades heterogéneas, con zonas
de hiperdensidad periférica que correspondían a tejido fibroóseo
y zonas de hipodensidades en el centro, que correspondían a zonas de
necrosis. La tumoración invadía en su totalidad el esfenoides,
etmoides y seno maxilar izquierdo con desplazamiento de la pared lateral nasal
izquierda y el septum nasal hacia la derecha; se extendía hacia ambas
órbitas y hacia la fosa craneal media comprimía los dos nervios
ópticos.
Se operó por los Servicios de Neurocirugía y Otorrinolaringología
con abordajes combinados, bicoronal con fronto-orbitotomía bilateral
y sublabial ampliada con maxiloetmoidectomía subtotal izquierda.
La paciente mejoró clínicamente en forma significativa. No hubo
progresión de la pérdida visual del ojo izquierdo. La tomografía
de control postquirúrgica inmediata (una semana) mostró que un
95% de la tumoración había sido resecada; quedó una pequeña
lesión tumoral residual en la región orbitaria derecha.
A los cuatro meses de operada la paciente presentó obstrucción
nasal y pérdida casi total de la agudeza visual (veía sombras)
por el ojo izquierdo, por lo que se hizo un nuevo estudio de tomografía
computada y de resonancia magnética, que mostraron nuevamente la tumoración,
pero con extensión a la fosa craneal media, anterior y senos cavernosos.
Se hicieron necesarias dos resecciones más; una por vía endoscópica
transnasal y otra por abordaje bicoronal con frontoorbitotomía bilateral.
La paciente ha tenido complicaciones en dos ocasiones con abscesos de saco lagrimal,
que requirieron drenaje quirúrgico.
Actualmente se encuentra con recidiva tumoral extensa que abarca todo el macizo
facial, con extensión a fosa craneal media, anterior y nasofaringe. Presenta
amaurosis bilateral. La amplia extensión del tumor indica que el pronóstico
es grave para la función y la vida.
El diagnóstico definitivo se confirmó en los cuatro casos con
el estudio histopatológico de las piezas quirúrgicas.
DISCUSIÓN
Se desconoce la etiología de la displasia fibrosa. Existen algunas teorías
al respecto: Lichtenstein y Jaffe propusieron que la enfermedad representa una
anomalía congénita del desarrollo, con actividad defectuosa del
mesénquima formador de hueso, similar al defecto que causa los hamartomas
2.. Schlumberger piensa que la proliferación-de tejido conectivo es una
respuesta básica del cuerpo al trauma y que la displasia fibrosa puede
ser un proceso reparativo 2. Albright sugiere que hay un descontrol hormonal
para explicar la aparición de las lesiones esqueléticas en casos
de pubertad precoz 2. Changus, utilizando técnicas histoquímicas
halló que el estroma del fibroblasto tiene alta actividad de fosfatasa
alcalina. Concluyó que la displasia fibrosa representa una hiperplasia
del osteoblasto en respuesta a un estímulo indeterminado 2. Shapiro y
Edgerton proponen que la displasia fibrosa es resultado de un estímulo
por un gen mutante cuya proteína produce efectos sobre el hueso, la pigmentación
y el metabolismo hormonal. La lesión aparece en el hueso normal y por
lo tanto puede ser resultado de la mutación de una célula somática
2.
Las lesiones de esta enfermedad se clasifican en monostóticas y poiliostóticas.
En la displasia fibrosa monostótica sólo está afectado
un hueso; el maxilar es el que sufre con más frecuencia esta lesión.
La poliostótica, se refiere a los casos de afección de varios
huesos en asociación con anormalidades endocrinológicas. Ejemplo
de ello es el síndrome de Albright que se manifiesta con displasia fibrosa
e hiperparatiroidismo 2.
No se conoce con exactitud la prevalencia de esta patología, debido a
que es sumamente rara. La costilla, el fémur y el maxilar son los huesos
más comúnmente afectados. La afección craneofacial ocurre
en todos los casos de displasia fibrosa poliostótica y en 30% de los
casos de displasia fibrosa monostótica. Existe ligero predominio del
sexo masculino, con una relación de 1.3:1 2.
Cuadro Clínico.
Cuando la displasia fibrosa afecta la región craneofacial causa un crecimiento
gradual, indoloro, de predominio unilateral. En estadios más avanzados
pueden estar afectadas extensas áreas del cráneo. Las alteraciones
visuales son causadas por la parálisis de los músculos extraoculares
y compresión del nervio o del quiasma óptico. La obstrucción
de los senos paranasales puede propiciar la formación de mucoceles. Es
raro el dolor facial. El excesivo tejido de vascularización en esta lesión
puede causar fístulas arteriovenosas 1.
En el hueso temporal, los síntomas más comunes en orden de presentación
y frecuencia son: hipoacusia progresiva unilateral, deformidad temporal, estenosis
meatal y vértigo. La otalgia es rara a menos que se asocie a un proceso
infeccioso del conducto auditivo externo. La deformación preauricular
provoca disfunción de la articulación temporomandibular, con su
consecuente sintomatología.
Diagnóstico. No existe manifestación clínica patognomónica
por lo cual el diagnóstico sólo puede realizarse después
de una correlación clínica, exploración física minuciosa
y un estudio radiológico e histopatológico. El diagnóstico
de displasia fibrosa se puede hacer con radiografías simples, en las
cuales se ve la lesión de un aspecto catacterístico de vidrio
moteado o esmerilado sin bordes nítidos. La tomografía computada
y la resonancia magnética son estudios útiles para delimitar los
márgenes específicos y la extensión de la lesión
2.
Histopatología. La displasia fibrosa no tiene un patrón histológico
uniforme. Se puede encontrar tejido fibroso, neoformación ósea
y pleomorfismo. El componente histológico básico de la lesión
es un desarrollo excesivo de tejido fibroso. El estroma fibroso puede ser acelular
con predominio de colágena. Las trabéculas y masas de formación
ósea pobremente membranosas están irregularmente dispersas con
el tejido fibroso. Ocasionalmente existe cartílago hialino y nidos de
células gigantes multinucleadas adyacentes a las áreas de extravasación
sanguíneas. La lesión no está encapsulada y es imposible
determinar el verdadero límite de la enfermedad 2.
Diagnóstico diferencial. Debe hacerse con:
A) Osteoma: Se presenta generalmente en la pubertad y en la edad adulta y es
más frecuente en pacientes masculinos.
B) Fibroma osificante: Es un tumor que predomina en mujeres adultas; radiológicamente
se observan capas bien circunscritas.
C) Meningiomas: Comprenden el 15% de todas las lesiones intracraneales y se
extienden del cráneo hacia la cavidad nasal; es 16 veces más frecuente
en el sexo masculino.
D) Osteoblastoma y osteocondrosarcoma: Son tumores raros en nariz y senos paranasales
4.
Tratamiento. La displasia fibrosa es de crecimiento lento y tiende a estabilizarse
en la edad adulta. Por esta razón, no está indicada la resección
quirúrgica, a menos que cause problemas funcionales, estéticos
o ambos. Durante la cirugía suele ser imposible eliminar todo el tejido
displásico. En su lugar se intenta corregir los problemas funcionales
y estéticos sin realizar una cirugía excesiva 3.
La quimioterapia no retarda la progresión de la enfermedad. La radioterapia
está contraindicada y ha dado origen a cambios sarcomatosos, cáncer
de tiroides y alteraciones en el crecimiento craneofacial 5.
Pronóstico. Es bueno para la vida y la función de los órganos
afectados, ya que en la mayoría de los casos hay tendencia a la limitación
de la lesión en la pubertad y no se requiere tratamiento. Sin embargo,
los pacientes que presentan recidivas frecuentes y afección a estructuras
vitales tienen mal pronóstico por la agresividad de la lesión
y porque requieren resecciones quirúrgicas múltiples.
CONCLUSIONES
La displasia fibrosa es una lesión de comportamiento benigno que puede
afectar uno o varios huesos. Sin embargo, existen casos raros como el caso 4
de este informe que pueden comportarse como tumores sumamente agresivos que
afectan estructuras vitales como los senos cavernosos y tienen extensión
intracraneana, así como afección de órganos de gran importancia
para la vida de relación: ojos, nariz y senos paranasales.
Debido a que es un tumor de límites difusos, no encapsulado, su resección
en casos de gran extensión es un gran problema y ello favorece la presencia
de lesiones residuales que a largo o mediano plazo se reactivan y afectan otros
órganos.
El comportamiento benigno de la mayoría de los casos, hace necesario
su tratamiento oportuno.


PIES DE FIGURAS
Fig. 1. Radiografía simple, lateral de cráneo y cara que muestra
una tumoración en la región centrofacial con imagen en vidrio
despulido, extensión a fosa craneal media. Se observan dos cortes quirúrgicos
sobre el hueso frontal.
Fig. 2. Tomografía computada de nariz y senos paranasales simple. Corte
axial, se observan los límites de la lesión y las estructuras
anatómicas involucradas.
Fig. 3. Absceso de saco lagrimal derecho, secundario a un proceso obstructivo
de la tumoración.
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USOS CLÍNICOS DE LA ANFOTERICINA B (2ª Parte)
Dr. José de Jesús Coria Lorenzo *
Dr. Oscar Vázquez Tsuji **
Dra. Martha Rosibell Castillo ***
Dra. Teresita Campos Rivera ****
* Adscrito al Departamento de Infectología. Hospital Infantil de México
Federico Gómez
** Jefe del Servicio de Parasitología y Micología. Instituto Nacional
de Pediatría
*** Residente de Cuarto año de Infectología. Hospital Infantil
de México Federico Gómez
**** Adscrito al Servicio de Parasitología y Micología. INP
Correspondencia: Dr. José de Jesús Coria Lorenzo. Hospital Infantil de México Federico Gómez
4. Histoplasmosis
Aunque la AnB continúa siendo eficaz para tratar la histoplasmosis, se
puede emplear itraconazol en los casos leves. La histoplasmosis pulmonar aguda
generalmente no requiere tratamiento específico, pero si es sintomática
y el paciente no tolera los azoles, se pueden usar dosis bajas de AnB. En lactantes
y niños mayores la histoplasmosis puede ser severa, con gran tendencia
a la diseminación. En ellos los procesos agudos, responden favorablemente
a la AnB, con dosis máximas de 1 mg/kg/día casi al tercer día.
Se puede continuar la terapia de siete a 19 días.
La AnB siempre se usa para la histoplasmosis diseminada, especialmente en pacientes
inmunocomprometidos, pues la mortalidad en ellos es mayor del 80%. Se alcanza
una curación clínica del 90% 36. Para niños la dosis es
de 1 mg/kg/día por seis semanas. En pacientes con VIH e histoplasmosis
diseminada se obtiene buena respuesta clínica a la AnB con dosis totales
de 1 a 2 g 37.
5. Blastomicosis
Hay diferencias de opinión respecto al tratamiento de la blastomicosis
pulmonar autolimitada. Algunos autores recomiendan diferir el tratamiento y
observar la evolución del cuadro durante dos semanas; otros recomiendan
tratar a todos los pacientes debido al riesgo de exacerbación pulmonar
aguda y de enfermedad extrapulmonar crónica 38. La droga de elección
para el paciente inmunocomprometido, con infecciones que ponen en peligro la
vida o con enfermedad del sistema nervioso central, es la AnB.
El paciente inmunocomprometido debe recibir por lo menos 1 g de AnB seguida
por lo menos de seis meses de terapia oral con azoles. Powell y cols. recomiendan
que todos los niños con blastomicosis sean tratados con AnB sin esperar
que la enfermedad se autolimite. Por otro lado, el itraconazol puede reemplazar
el tratamiento primario de una blastomicosis no complicada incluso en pacientes
inmunocomprometidos 39.
6. Coccidioidomicosis
Muchos pacientes con infección pulmonar primaria, no requieren tratamiento
a menos que haya una infección sistémica severa; persistencia
de los síntomas por más de seis semanas, enfermedad subyacente
o inmunodeficiencia, ya que en esos casos aumenta el riesgo de diseminación
de la enfermedad. El tratamiento de una neumonía coccidioidal persistente
o una enfermedad cavitaria pulmonar crónica se ha tratado tradicionalmente
con AnB IV a la dosis inicial de 1 a 1.5 mg/kg/día; luego 1 a 1.5 mg/kg
tres veces a la semana hasta completar una dosis total de 1 a 2.5 g; al mismo
tiempo se valora la necesidad de remover quirúrgicamente la cavidad 40.
La enfermedad extrapulmonar siempre requiere tratamiento. La enfermedad diseminada
está sujeta a remisiones y exacerbaciones espontáneas, por lo
que es difícil evaluar el efecto del tratamiento. El paciente inmunocomprometido
o infectado por VIH siempre debe tratarse; sin embargo, la sobrevida de este
último no es mayor de un mes. Una forma de diseminación es la
meningitis, con sobrevida de dos años sin tratamiento, por lo que su
manejo representa un problema especial, dado que la AnB penetra mal al SNC y
la obstrucción al flujo del LCR puede causar hidrocefalia no comunicante,
lo que dificulta la erradicación; por ello la terapia puede durar años
o ser indefinida. Se recomienda la administración directa de AnB en el
LCR junto con AnB IV (0.5 a 1.0 g). La administración por vía
lumbar debe ser de 0.5 mg de AnB en 5 ml de solución salina hipertónica
con el paciente inclinado sobre una tabla para asegurar el paso de la AnB hacia
el área basilar. Se sugiere administrar simultáneamente hidrocortisona
a razón de 25 mg para reducir la reacción local y complicaciones
que puedan limitar esta forma de tratamiento. La AnB también puede usarse
por vía intraventricular mediante un reservorio de Ommaya, particularmente
usado cuando hay evidencia de diseminación hacia el espacio ventricular
y obstrucción del LCR. La dosis y duración de la terapia intraventricular
depende de la respuesta a la infección; en algunos casos la terapia supresiva
directamente dentro del LCR puede requerir años o toda la vida. El tratamiento
se inicia con 0.01 mg y aumentos graduales hasta 1.5 mg en tanto sean toleradas.
La AnB se administra tres veces por semana durante tres meses o hasta que los
leucocitos en el LCR sean menores de 10 células/mm3; así, la dosis
podrá reducirse a una vez por semana por varios meses y gradualmente
disminuirse a una vez cada seis semanas. Se sugiere revisar el LCR regularmente
para detectar recaídas. La terapia debe continuar por lo menor un año
después de la normalización de los parámetros del LCR 41.
La artritis coccidioidomicósica crónica debe tratarse con AnB
IV o con alguno de los azoles, con sinovectomía, inmovilización
y AnB intraarticular. Para articulaciones grandes la dosis es de 15 a 50 mg
instilada intraarticularmente tres veces por semana por dos semanas, luego semanalmente
por seis semanas, seguida de aplicaciones intraarticulares cada dos semanas
por cuatro meses. Generalmente se recomiendan 5 a 15 mg inyectados en los espacios
intraarticulares 42.
7. Paracoccidioidomicosis
Esta micosis está limitada a América Latina. Es difícil
de tratar y la AnB sola no es curativa. La dosis total recomendada en casos
graves cuando la terapia oral ha fracasado, es de 1.2 a 3.0 g; debe continuarse
el mantenimiento con sulfonamida o algún azol (prinicipalmente ketoconazol
o itraconazol). No se ha determinado el tiempo de mantenimiento 43.
8. Mucormicosis (zygomicosis, ficomicosis)
El nombre de zygomicosis designa a todas las infecciones micóticas de
dos órdenes de la clase Zygomycetes (Phycomycetes) llamados los Mucorales
y los Entomophtorales. La mucormicosis es una enfermedad grave, que ocurre principalmente
en huéspedes inmunocomprometidos, como pacientes con leucemia, trasplantados
de médula ósea y diabéticos. Tiene alta mortalidad. Afecta
sobre todo vasos sanguíneos rinocerebrales, pulmonares o gastrointestinales.
La enfermedad diseminada es resultado de progresión de la infección
pulmonar o de diferentes órganos. Existe una forma cutánea usualmente
asociada con traumatismos leves y diabetes; también se han descrito brotes
debidos a contaminación de vendajes elásticos 44.
La mucormicosis puede ser causada por siete familias patogénicas del
orden Mucorales: Mucoraceae, Cunninghamellaceae, Saksenaeaceae, Montierellaceae,
Syncephalastracae, Apophysomyceae y Thamnidiceae. Los mucorales incluyen los
géneros Absidia, Mucor, Rhizomucor y Rhizopus, que son los más
comúnmente asilados. La mucormicosis invasiva es relativamente refractaria
al tratamiento médico solo y se requiere reversión de las condiciones
predisponentes subyacentes: acidosis en el paciente diabético, neutropenia
o inmunosupresión en el paciente leucémico postrasplantado. La
mucormicosis invasiva se manifiesta como enfermedad rinocerebral. La AnB es
el más confiable de los agentes contra la mucormicosis. Después
de una dosis de prueba de 1 mg, la dosis debe incrementarse rápidamente
hasta alcanzar 0.70 a 1.0 mg/kg. La duración del tratamiento no se ha
establecido; debe ser individualizada según la respuesta clínica.
Hamill y cols. recomiendan que cuando la dosis acumulada es de 1500 mg de AnB,
se debe tomar una biopsia después de cada incremento de 500 a 750 mg;
si existe evidencia histológica de infección, se recurre a la
desbridación y se debe continuar la AnB. La combinación sinergista
de AnB y rifampicina es valiosa contra la especie Rhizopus 45.
9. Esporotricosis
Se recomienda el uso combinado de cirugía más AnB para las formas
de infección sistémica articular o pulmonar. El yoduro de potasio
no es eficaz para la enfermedad pulmonar ni sistémica. Cuando la AnB
se usa sola, cura el 35% de los casos. La resección quirúrgica
total es la mejor terapia para la esporotricosis pulmonar 46.
Se recomienda una dosis acumulada total de 2 a 3 g de AnB. Desgraciadamente
la AnB no es eficaz en infecciones cutáneas leves o infecciones linfocutáneas
que usualmente responden al yoduro de potasio oral. Puede emplearse el itraconazol
en los casos de intolerancia o resistencia al yoduro de potasio 47.
10. Meningoencefalitis amibiana primaria
Esta infección debida a Naegleria fowleri es rápidamente fatal
y de la mitad de los casos informados, sólo se han descrito cinco sobrevivientes
48, de los cuales, cuatro se trataron con AnB y uno recibió AnB intratecalmente.
Los informes más recientes confirman que a pesar del inicio temprano
de AnB IV e intraventricular la mortalidad es alta. El cuarto paciente referido,
recibió altas dosis de AnB IV intratecal, más miconazol IV e intratecal,
así como rifampicina oral; el quinto paciente recibió una combinación
de AnB IV a 0.5 mg/kg/día por 14 días y un mes de rifampicina
oral junto con ketoconazol. Otros autores han recomendado el uso de AnB, rifampicina,
miconazol y tetraciclinas en diversas combinaciones por vía intratecal
49.
11. Leishmaniasis
La leishmaniasis visceral (Kala-azar) es una infección oportunista en
el paciente inmunocomprometido, como en el caso de pacientes con VIH, en quienes
la respuesta a los antimoniales es menor del 75% y el porcentaje de recaída
hasta de 40% 50. Los pacientes en quienes el manejo con antimoniales pentavalentes
ha fallado o en quienes se ha desarrollado resistencia al medicamento, deben
ser tratados con AnB a la dosis de 0.5 mg/kg/día o 1 mg/kg en días
alternos durante ocho semanas; en algunos casos se ha empleado durante seis
meses. La AnB es una alternativa eficaz en paciente con leishmaniasis mucocutánea
(leishmaniasis cutánea, debida a L. Mexicana o L. Braziliensis) en donde
se ha presentado falla o recaída a pesar del tratamiento con antimonio.
Una dosis de 0.5 mg/kg/día o de 1 mg/kg en días alternos hasta
llegar a un total de 1.5 a 2 g es lo indicado. El uso de AnB liposomal en estos
casos ha mostrado eficacia superior y toxicidad reducida. Se ha recomendado
un régimen de Amphocil (ABCD) de 2 mg/kg/día por siete días
51,52. Seaman y cols. han sugerido que un régimen óptimo de AnB
liposomal para leishmaniasis visceral complicada por recaída después
de un tratamiento con antimonio o resistencia al antimonio es de 4 mg/kg en
días alternos; 0, 3, 6, 8, 10 y 13. También se ha usado complejo
lipídico de anfotericina B, aparentemente con un porcentaje de curación
del 100%, a las dosis de 3 mg/kg/día por cinco días en pacientes
que no responden o presentan recaída después de cuatro a ocho
semanas de terapia con antimonio pentavalente 53,54.
12. Cromomicosis (cromoblastomicosis)
Esta infección micótica ocurre más frecuentemente en regiones
tropicales y subtropicales; es causada por un hongo demateaceos como Fosecaea
pedrosoi, Cladosporium carrionii y Phialophora verrucosa. Su tratamiento es
difícil, debido a que a menudo el hongo es resistente a la AnB. Existen
informes del uso intravenoso de AnB, en forma tópica o intralesionalmente
55.
La 5-fluocitocina puede ser eficaz combinada con AnB. El tratamiento recomendado
con AnB en adultos es de 50 mg IV en días alternos y 5-fluocitocina a
la dosis de 70 a 100 mg/kg/día en cuatro dosis, con una duración
total de seis a doce meses 56.
DISCUSIÓN
La anfotericina B es estructuralmente similar a la membrana de los esteroles
y su principal mecanismo de acción es a través de la interacción
con estas membranas; favorece la creación de poros en la membrana externa
del hongo. Por ello los resultados clínicos de la anfotericina B se deben
a la mayor afinidad de la droga por el ergosterol (presente en la membrana celular
micótica) que por el colesterol (principal esterol en membranas celulares
de mamíferos) 57. Para tratar las patologías por estos hongos
algunos recomiendan la anfotericina asociada a intralipid. La anfotericina B
con complejo lipídico (ABLC, ABELLET) se usa para reducir la toxicidad
y optimar la dosis de anfotericina en infecciones fúngicas invasivas.
El ABLC consta de anfotericina con dos lípidos 1:1. Recientemente se
aprobó por la FDA para pacientes refractarios o intolerantes a la terapia
convencional 58.
En un estudio comparativo con anfotericina B convencional más ABLC 231
pacientes con candidiasis severa presentaron un porcentaje de respuesta parecido:
65% en los tratados con ABLC y 61% con anfotericina B; sin embargo, la nefrotoxicidad
fue mucho menor con ABLC. Se han propuesto varios mecanismos para reducir la
nefrotoxicidad: el primero propuesto por Mehta y cols. es por transferencia
selectiva moderada por lípidos de ABLC a la membrana celular fúngica.
El segundo es la concentración relativamente reducida de anfotericina
B lipídica en el riñón (Jannoff y cols.). El tercer mecanismo
es la degradación selectiva del complejo lipídico por lipasa y
fosfolipasa derivada del hongo, los cuales liberan anfotericina B directamente
dentro de las células fúngicas. El cuarto mecansimo propuesto
por López Berenstein y cols. refiere que la unión preferencial
del ABLC es a lipoproteínas de alta densidad, en comparación de
la convencional, que se une a lipoproteínas de baja densidad 59. Se ha
considerado últimamente que si se usa intralipid asociado a la ANB disminuye
marcadamente la nefrotoxicidad cuando la ANB se utiliza sola. Se sugiere que
la anfotericina puede mezclarse con intralipid al 20% a razón de 120
mL por cada 50 mg de anfotericina y administrarse en infusión convencional.
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LA REVISTA CIENTÍFICA
EN MEDICINA (VI de XIV)
3. LA PUBLICACIÓN DE UN ARTÍCULO CIENTÍFICO
Selección de la revista por el autor. Valoración inicial del manuscrito.
Revisión por pares
Dra. Ma. Cristina Sosa de Martínez *
M. en C. José Luis Pablos Hach *
Ma. Cristina Martínez Sosa **
(*) División de Investigación, Instituto Nacional de Pediatría
(**) Revista Ingeniería, Investigación y Tecnología, Universidad
Nacional Autónoma de México
() Beca Conacyt No 86532. Maestría en Metodología de la
Ciencia. PESTyC. Instituto Politécnico Nacional
Correspondencia: Dra. Ma. Cristina Martínez Apdo. Postal 101-51 Instituto Nacional de Pediatría Col. Insurgentes Cuicuilco 04531 México, D.F. correo electrónico: mcmtz@cenids.ssa.gob.mx
RESUMEN
El presente artículo de la serie y los dos que le siguen tienen como
finalidad describir aspectos relevantes sobre la publicación de un artículo
científico en una revista médica.
En este artículo, se describen algunos aspectos sobre la forma en que
el autor selecciona la revista a donde enviará su manuscrito, es decir,
el papel que desempeñan diferentes factores.
Cuando un manuscrito es sometido a consideración para su publicación
en una revista médica, generalmente se lleva a cabo una valoración
inicial, para ser turnado después a la revisión por expertos en
el tema, también llamados árbitros o "pares". Se señalan
algunas características de la forma en la que se lleva a cabo la revisión
por pares entre las que se encuentran la cantidad de revisores por manuscrito
y la forma en que son seleccionados, así como el resultado de algunos
estudios en que se busca determinar el perfil de los árbitros que realizan
revisiones de calidad.
Palabras clave: Revisión por pares, revistas médicas.
Acta Pediatr Mex 2000;1:
ABSTRACT
The purpose of this article and the next two in this series is to describe some
relevant topics concerning the process that a manuscript follows from its reception
in a biomedical journal, to the moment it is published.
In this article, we review some factors an author takes into consideration when
selecting to which medical journal he/she submits a manuscript.
When a manuscript is received at a medical journal, generally an initial evaluation
takes place, before the manuscript is sent to peer review. Some peer review
aspects are mentioned, for example, the amount of reviewers per manuscript,
the way they are selected, as well as the results of some studies that try to
determine the characteristics of peer reviewers who produce good-quality reviews.
Key words: Peer review, medical journals.
3. LA PUBLICACIÓN DE UN ARTÍCULO CIENTÍFICO
El publicar los resultados de un proyecto de investigación en una revista
científica es la etapa final del proceso de investigación. Implica
que un grupo independiente de expertos ha considerado que el trabajo es adecuado
para publicación y que sus resultados tienen el suficiente valor científico
para ser agregados al cuerpo del conocimiento de ese campo particular 1. Price
señala que una investigación no publicada, simplemente no existe
2.
La conversión de un estudio científico en un texto digno de publicación
es un proceso complejo que entraña tareas complementarias de un equipo
de personas con distintas capacidades. En su nivel más elemental puede
estar constituido por autores, editores, revisores, lectores de pruebas y tipógrafos
e impresores 3.El procedimiento difiere de una revista a otra.
3.1. Procedencia de los manuscritos
El avance en la ciencia es imprevisible y los resultados de los proyectos de
investigación aparecen a intervalos irregulares. Los experimentos no
pueden acelerarse o frenarse para cumplir con una fecha de publicación
4.
Aunque pudiera esperarse que cuando una revista solicita artículos científicos
sobre un tema, impulsa la investigación, dicha aseveración no
ha podido ser sustentada. La investigación es la que debe conducir la
publicación y no viceversa. Es posible que pueda haber estudios extraordinarios
que, por casualidad, están listos para publicarse, pero la premura por
entregar un artículo, puede disminuir la calidad del material.
3.1.1. Cómo selecciona el autor una revista
Según Fye 5 un autor selecciona una revista para enviar su manuscrito
en función de dos factores: idoneidad de acuerdo con el contenido y prestigio.
Por su parte, E. Frank,6 investiga la importancia que los investigadores de
la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford conceden a once factores
para seleccionar la revista a la cual envían un manuscrito, mediante
una escala entre 1 (sin importancia) y 6 (muy importante), tanto la primera
vez que envían el manuscrito, como cuando por no haber sido aceptado
en la primera instancia, lo envían a una segunda revista. Aceptó
participar el 64% de 479 investigadores. En el caso de manuscritos enviados
por primera vez, las respuestas obtenidas sobre los factores estudiados expresadas
en promedios (pese a que la variable se mide en escala ordinal) son: prestigio
de la revista (5.2); auditorio al que va dirigida (4.8); publicación
de artículos sobre ese tema (4.8); posibilidad de aceptación del
manuscrito (4.4); circulación de la revista (4.1); prontitud en la respuesta
(4.1); presencia de buenos editores (3.9); posibilidad de sugerencias útiles
de los revisores (3.4); antecedente de haber publicado en esa revista (3.4);
posibilidad de sugerencias útiles sobre bioestadística (2.6);
presencia de editores conocidos por el autor (2.1); posibilidad de llamar la
atención de la prensa (1.9).
Cuando el manuscrito ha sido rechazado por la primera revista, y se tiene que
enviar a una segunda, los dos factores más importantes son: la posibilidad
de que el manuscrito sea aceptado (5.0) y que la revista publique artículos
de ese tipo (4.7).
Weller 7 en 1996, para determinar también los factores que influyen en
la selección de una revista por un autor, establece a priori dos grupos
de revistas médicas: Grupo I, formado por revistas muy conocidas con
orientación clínica (17 revistas) y Grupo II, revistas especializadas
o interdisciplinarias incluidas en el Index medicus (742 revistas). En el cuestionario
que envía a los autores deben calificar la importancia de siete factores,
en una escala del 1 (muy importante) al 5 (sin importancia). Sus hallazgos son:
Cuadro 1.
Razones de los autores para seleccionar una revista (en %)7
Grupo I (n=233) Grupo II (n=245)
Cobertura del tema por la revista 94 (n=226) 92 (n=235)
Lectura de la revista 90 (n=225) 87 (n=232)
Prestigio de la revista 91 (n=225) 73 (n=234)*
Calidad de los artículos 90 (n=225) 76 (n=235)*
Calidad del equipo editorial 54 (n=223) 54 (n=230)
Velocidad en la publicación 33 (n=227) 44 (n=233)
Recomendación de un colega 17 (n=226) 25 (n=229)
(*) p < 0.01
Como dato curioso, en el estudio mencionado, Weller encuentra que los autores
de ambos grupos de revistas revisan sus manuscritos aproximadamente la misma
cantidad de veces: 1.2 en el Grupo I y 1.1 en el II.
3.2. Valoración inicial
En muchas revistas, el editor decide si el manuscrito es idóneo y pertinente
para los lectores de la revista y por lo tanto, entra al proceso de revisión
por pares, o bien, es rechazado en primera instancia 8.
A continuación, se revisa si el manuscrito cumple con diversos lineamientos,
entre los que se encuentran los Requisitos uniformes para preparar los manuscritos
que se proponen para publicación en revistas biomédicas, también
llamados Normas de Vancouver 9 ya mencionados en el artículo anterior
10.
3.3. La revisión por pares
En la mayoría de las revistas, los pares fungen como consultores de los
editores al proporcionar una opinión especializada sobre la calidad del
manuscrito; en otras, también hacen recomendaciones al editor sobre la
pertinencia de publicar o no el artículo en la revista. El editor espera
que se le informe si se cumplen las siguientes condiciones:11 1. las ideas del
informe son importantes, originales y apropiadas para la revista; 2. son satisfactorios
los aspectos técnicos del estudio, su diseño y sus métodos;
3. las interpretaciones están justificadas por los resultados obtenidos;
y 4. la presentación es lógica, coherente, concisa, clara, gramaticalmente
correcta y los acrónimos son mínimos y reconocibles.
Seiken 12 refiere que E. Ruoslahti comenta que algunas revistas, entre las que
se encuentra la revista Science, de la cual es miembro del comité editorial,
esperan que el revisor indique si el artículo se ubica dentro del 10%
de los mejores artículos en su área.
Bailar 13 señala que para muchos investigadores, la revisión por
pares es un procedimiento remoto y misterioso, que es concebido mediante cuatro
modelos:
1. El tamiz (donde se separan los manuscritos valiosos de los que no lo son)
2. El switch (donde un investigador persistente puede lograr publicar cualquier
cosa, pero la revisión por pares determina el sitio)
3. El herrero (los trabajos son moldeados en formas nuevas y mejores mediante
el martillo de la revisión por pares y el yunque de los estándares
editoriales).
4. El disparo en la obscuridad (un proceso impredecible e irreproducible y por
tanto, aleatorio)
Considera el citado autor que cuando el proceso de revisión por pares
funciona correctamente, realiza las siguientes funciones:
1. Detecta informes de investigación mal concebidos, diseñados
y ejecutados, triviales, no originales o no interpretables
2. Asegura que el trabajo relevante previo sea tomado en cuenta y reciba el
reconocimiento pertinente
3. Produce revisiones útiles y mejora substancialmente los manuscritos
revisados
4. Ayuda a dirigir los resultados de investigación hacia las revistas
más apropiadas
5. Eleva la calidad técnica del campo, como un todo, ya que mejora el
entrenamiento, la educación y la motivación de los científicos
de investigación
6. Coloca un sello de calidad sobre los artículos, para ayudar a quienes
no son expertos en el área, cuando desean utilizar dichos resultados
7. Mejora la aceptación profesional y la aprobación de revistas
que la utilizan.
Relman 14 editor del N Engl J Med, considera que en las revistas en donde se
lleva a cabo una revisión rigurosa por pares, hay mayor probabilidad
de que se reciban manuscritos de mayor calidad, que aquellas en las que la revisión
es más laxa. Por ello, hay un proceso de aprendizaje por parte de los
autores, quienes detectan qué revistas están dispuestas a aceptar
artículos sin pasar por la tediosa y prolongada revisión por pares,
para enviarles algunas de sus investigaciones. Por su parte, P. Morgan,15 considera
que la influencia de revistas con estándares muy elevados se manifiesta
en que: "los artículos que rechazan fluyen, al igual que el agua,
corriente abajo hacia caminos de menor resistencia: a revistas de menor calidad,
-a no ser que en el proceso, algunos artículos se purifiquen y otros,
se evaporen".
Soffer 16 señala que en Arch Inter Med, se considera que aunque el manuscrito
sea rechazado, la revisión por pares es una experiencia educativa para
los autores, por lo que se les envían los comentarios de los revisores;
en otras revistas, los comentarios son para uso de los editores, y sólo
en forma secundaria, para ser vistos por los autores, por lo que se reservan
el derecho de enviarle al autor comentarios detallados o bien una simple carta
de rechazo.
Wilkes y Kravitz 17 al estudiar el perfil y las opiniones de los editores de
las revistas médicas más prestigiadas publicadas en Estados Unidos
de Norteamérica y en Canadá, encuentran que aunque el 98% de los
editores definen a sus revistas como con revisión por pares, no envían
a arbitraje todos sus artículos, sino 98% de los artículos originales,
50% de los artículos sobre política, 87% de los artículos
de revisión, 44% de los editoriales y 13% de los anuncios. Solamente
8% de los 221 editores están de acuerdo en que se deben señalar
los nombres de los revisores al final del artículo. En dicho estudio,
investigan la opinión de dichos editores sobre la revisión por
pares. Como se puede apreciar en el Cuadro 2, la opinión casi generalizada
(97%) es que dicho procedimiento permite mantener estándares elevados
en la profesión.
Cuadro 2.
Opinión de 221 editores sobre la revisión por pares (% de acuerdo)17
Asegura la exactitud en
la investigación científica 83
Produce retraso en la publicación de estudios importantes 44
Se requiere para:
Detectar aseveraciones falsas 83
Mantener estándares elevados en la profesión 97
Proteger al público de información falsa 81
Medir el éxito para la promoción académica 59
Asegurar una justa selección para la publicación 89
Descartar investigación sin importancia 85
Mantener lo "noticioso" de la investigación 21
Promover subscripciones y ventas 19
Detectar fraude 62
Desalienta ideas novedosas en medicina 19
Perpetúa el "club de amigos" 64
Al investigar si hay alguna
relación entre el tamaño de circulación de la revista (<
de 5 mil ejemplares; entre 5 mil y 50 mil; más de 50 mil) y la opinión
del editor, no detectan diferencias significativas, a excepción de que
los editores de las revistas con mayor circulación opinan que la revisión
por pares retrasa considerablemente la publicación de estudios importantes.
Desde el punto de vista financiero, no se conoce con certeza el costo real de
la revisión por pares. En Ann Intern Med, en 1972, sus editores calculan
que el envío a revisión por pares de cada manuscrito les cuesta
más de cien dólares.18. Relman,19 señala que al final de
la década de los 80s, el costo excedía a un millón de dólares
anual, además de que requiere entre 15,000 a 20,000 horas de trabajo
voluntario de los revisores.
3.3.1. Los revisores
La elección de los revisores es determinante en el proceso de la revisión
por pares, por lo que se ha tratado de estudiar diferentes aspectos del citado
proceso, por ejemplo, cómo se seleccionan los revisores, cuál
es la cantidad ideal de árbitros para un manuscrito, cuál es el
efecto de aceptar los revisores recomendados por el autor, en función
de sus recomendaciones y dictámenes; cómo se puede caracterizar
a los revisores.
3.3.1.1. Tasa de revisores por manuscrito
Wilkes y Kravitz 17 al investigar la opinión del editor sobre cuál
es la cantidad ideal de revisores para un manuscrito, encuentran que 7% de los
editores considera que deben ser cuatro revisores, 51%, tres y 41%, dos.
3.3.1.2. Proceso de selección de los revisores
En JAMA, Carney y Lundberg 20 envían un cuestionario a más de
4 mil revisores potenciales, preguntándoles si están interesados
en servir como revisores de dicha revista, en cuyo caso, indicar las áreas
médicas en que tienen experiencia. Responden 2,500 revisores potenciales
de diversos países, información que se encuentra en una base de
datos automatizada, en la que cuando son seleccionados, se lleva un registro
sobre su actividad como revisores.
La base de datos de la revista Br Med J es de aproximadamente 2,000 revisores;
allí se señala "su especialidad e intereses", así
como la carga de trabajo que tienen y cuál ha sido su desempeño.21
En 1982, Richard Smith,22 en aquel entonces editor asistente de la citada revista,
señala que el pago a los revisores es de 5 libras esterlinas; en 1998,
de 25 libras esterlinas 23.
Wilkes y Kravitz 17 también encuentran variaciones sobre la forma en
que los editores eligen a sus revisores. El 88% de los editores responde que
utilizan sus archivos; 39%, los seleccionan como resultado de las juntas del
equipo editorial; 19%, de las referencias de los autores y solamente 2% en función
de las sugerencias hechas por los autores.
Cuando en el artículo hay aspectos estadísticos, la conducta también
varía. S. George 24 envía un cuestionario a editores de revistas
médicas en inglés con revisión por pares, en donde se publica
investigación. Responden 83 de los 98 editores de su muestra original.
Los hallazgos son: en 62 revistas, el editor es quien decide si se requiere
de un revisor estadístico; en seis, todos los artículos se envían
a revisión estadística y en otras siete, el manuscrito se envía
a revisión estadística después de una revisión inicial;
seis editores consideraron que nunca o casi nunca se requiere este tipo de revisión
y dos más esperan que sean los revisores habituales quienes se encarguen
de revisar también lo estadístico.
3.3.1.3. Perfil de los revisores
Para tratar de determinar el perfil de los revisores que producen revisiones
de calidad, A. T. Evans y cols. 25 realizan un estudio sobre el 91% de 226 revisores
de 131 manuscritos consecutivos de J Gen Intern Med, que aceptan participar
y proporcionar datos de su curriculum vitae. Para ello califican la calidad
de una revisión mediante una escala entre 1 (mínima calificación)
a 5; para fines del estudio 4 y 5 representan una buena revisión y 1
y 2, mala.
El estudio consta de tres fases: en la primera, el revisor debe evaluar cada
manuscrito de acuerdo a la importancia de la cuestión, originalidad,
métodos, presentación, idoneidad para la revista; dictaminar si
el manuscrito se debe aceptar, aceptar después de haber sido modificado
o rechazar. En la segunda fase, el editor, que desconoce la identidad del revisor,
evalúa la calidad de la revisión, tomando en cuenta si el revisor
1. concede suficiente atención a la importancia de la pregunta planteada
en el artículo; 2. enfoca su atención sobre los temas claves;
3. identifica claramente la solidez y la debilidad de los métodos de
estudio; 4. hace comentarios constructivos acerca de la calidad de la redacción
y de la presentación de la información. En la última fase,
el editor trata de calificar la revisión desde el punto de vista del
autor y evaluar si es, 1. completa; 2. constructiva; 3. justa; 4. cortés
y 5. con conocimiento sobre el tema.
En la regresión logística realizada para el análisis estadístico,
se determina que cuando el revisor tiene menos de 40 años, procede de
una institución académica de prestigio; es conocido bien por el
editor que lo elige y desconoce la identidad de los autores, la probabilidad
de obtener una buena revisión es del 87%.
En un estudio similar sobre 690 revisiones de 345 manuscritos, realizado por
N. Black y cols.,26 se encuentra que el único factor asociado con revisiones
de elevada calidad, juzgadas tanto por editores, como por los autores, es que
el revisor cuente con conocimiento en epidemiología o en estadística.
Según la evaluación realizada por los editores, la juventud del
revisor también permite predecir la calidad de la revisión. En
cambio, según los autores las revisiones con peores calificaciones son
las realizadas por miembros del consejo editorial.
Utilizando otro enfoque, Siegelman 27 editor de Radiology, plantea como hipótesis
que las variaciones entre los revisores sobre lo que constituye o no un artículo
aceptable, pueden hacer que el proceso de revisión por pares se torne
injusto. Para ello solicita que los revisores de dicha revista asignen calificaciones
entre uno (aceptar) y nueve (rechazar), analiza el promedio de calificaciones
otorgadas por 660 revisores que han recibido más de 10 manuscritos durante
cuatro y medio años.
Encuentra que la calificación promedio otorgada por 87% de los revisores
es de 4.8 (DE 0.8). En función de las desviaciones de la media, el citado
autor identifica cinco categorías de revisores que denomina: los fanáticos
de que todo se acepte; los barcos, los de línea media; los degradantes
y finalmente, los asesinos. A continuación, a fin de descartar la posibilidad
de que a los revisores más críticos se les hayan enviado los artículos
con menor mérito, compara los resultados obtenidos entre parejas de revisores,
encontrando diferencias significativas que considera sustentan la forma en que
clasifica a los revisores. Siegelman concluye que no reconocer y controlar la
variación entre los revisores puede resultar injusto para los autores.
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ERUPCIÓN DENTARIA
Dr. Eduardo de la Teja Angeles
*
Dra. Pilar Lona Cervantes *
Dr. Gerardo Elías Madrigal *
Dr. Francisco Belmont Laguna *
Dr. Jorge Téllez Rodríguez *
Dra. Antonia Cadena Galdós *
Dr. Angel Escudero Castro *
Dra. Hilda Ceballos Hernández *
Dra. Marcela Frías Picco *
* Servicio de Estomatología Pediátrica. Instituto Nacional de Pediatría
Correspondencia: Dr. Eduardo de la Teja Angeles. Instituto Nacional de Pediatría. Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. México 04530 D.F.
La dentición humana consta de dos períodos: la dentición
temporal (decidua, primaria o de leche), está constituida por 20 dientes
(incisivos centrales y laterales, caninos, primeros molares y segundos molares)
y la permanente por 32 órganos dentarios (incisivos centrales, laterales,
caninos, primeros premolares, segundos premolares, primeros molares, segundos
molares y terceros molares). Todos los órganos dentarios se forman a
partir de los tejidos ectodérmico y mesodérmico. El primero da
origen al esmalte y el segundo a la dentina y la pulpa. Las etapas del desarrollo
dentario son: período proliferativo, calcificación, erupción,
atrición, resorción y exfoliación (este último en
temporales).
El término erupción de un diente representa un cambio de posición
axial, que va desde su sitio de formación y desarrollo dentro de los
maxilares hasta su posición final en la cavidad oral. Los factores que
afectan la erupción dentaria son: generales y locales como: herencia,
raza, sexo, condición sistémica, desarrollo radicular, diferencia
topográficas, secuencias eruptivas, etc.
La cronología y secuencia de erupción temporal en un estudio realizado
en el Servicio de Estomatología del INP tuvo los siguientes resultados
(De la Teja A, Lona CP, Observaciones no publicadas 1996).
DIENTE MASCULINO FEMENINO
(edad en meses) (edad en meses)
Incisivo central inferior 6.5 7
Incisivo central superior 8.5 9
Lateral superior 9.5 11
Lateral inferior 11 12
Primer molar inferior 14 14
Primer molar superior 17 17
Canino inferior 20 19
Canino superior 23 25
Segundo molar inferior 26 29
Segundo molar superior 34 38
Para la dentición permanente se utiliza la tabla sugerida por Logan WHG y Kronfeld R (1993) modificada por McCall y Schour 3.
Dientes superiores (edad
en años) Dientes inferiores (edad en años)
Primer molar 6-7 Primer molar 6-7
Incisivo central 7-8 Incisivo central 6-7
Incisivo lateral 8-9 Incisivo lateral 7-8
Primer premolar 10-11 Canino 9-10
Segundo premolar 10-12 Primer premolar 10-12
Canino 11-12 Segundo premolar 11-12
Segundo molar 12-13 Segundo molar 11-13
Tercer molar 18 ± Tercer molar 18 ±
La patología que se asocia al momento de la erupción dentaria puede ocurrir en:
Dentición temporal
Dentición permanente
Quistes de erupción Anomalías dentarias como: dientes supernume-
Hematomas de erupción rarios, retenidos, incluidos
Dientes natales y neonatales Quistes de erupción
Dolor Hematomas de erupción
Ulceras en la lengua (Riga Fede) Infecciones: abscesos localizados, pericoronitis
Ulceras en el pezón de la madre Persistencia de dientes temporales
Infecciones locales Erupción ectópica
Patología asociada
al momento de la erupción dentaria principalmente con la temporal:
Irritabilidad Fiebre
Salivación profusa Problemas gastrointestinales
Dolor Comezón
Las patologías ocurren
tanto en la dentición temporal como en la permanente, por rompimiento
de la microvascularidad en el momento de emergencia del órgano dentario;
por la presencia de restos epiteliales en alguna etapa de crecimiento y formación
del órgano dentario; por la formación de yemas dentarias de más
o por colocación del germen dentario por arriba del plano normal dentro
del maxilar, lo que causa su erupción temprana.
La patología asociada al momento de la erupción dentaria (principalmente
la temporal), se relaciona sobre todo al momento en que el niño entre
seis y 12 meses de edad quien explora su medio ambiente a través de su
cavidad oral y se introduce objetos que causan infecciones, fiebre irritabilidad,
etc. o bien produciendo laceraciones de mucosa que aunadas a una deficiente
higiene oral pueden provocar infecciones locales o dolor.
La salivación excesiva se debe a que entre los seis y los siete meses
de edad, se duplica el flujo salival por maduración de las glándulas
salivales y el niño inicialmente no la sabe deglutir. Sobre la irritabilidad
y el llanto que presentan los niños en esta etapa no hay estudios formales
y no se pueden emitir conclusiones.
En dentición permanente, las patologías asociadas al momento de
la erupción se relacionan al tiempo de erupción que puede estar
alterado en relación al potencial de erupción, debido a la poca
formación radicular, o bien, la guía de erupción puede
estar alterada por falta o pérdida de espacio causado por la extracción
prematura de dientes temporales.
Caries temprana de la infancia.
Al momento de hacer erupción los dientes, la flora bacteriana de la cavidad
oral cambia y aparecen microorganismos capaces de adherirse a superficies duras,
como el S. mutans y el L. Acidophilus entre otros. Existen estudios que demuestran
que las cepas del primero provienen de las personas (con caries) que cuidan
y alimentan al niño y son transferidos por la saliva a través
de besos y al compartir los utensilios para la alimentación.
El S. mutans se adhiere a la superficie del diente y conjuntamente con los carbohidratos
de la dieta comienzan a producir ácidos que desmineralizan al esmalte,
cuya superficie se vuelve áspera, porosa y cambia de color a blanco mate.
En este momento ya se considera que existe caries dental y es la única
fase en la que el tratamiento oportuno a base de fluoruro y soluciones remineralizantes
pueden contrarrestarla. Posteriormente, de continuar el ataque ácido,
se forman cavidades que corresponden a la pérdida de prismas del esmalte.
En este momento la caries dental ya es irreversible y se observa una pequeña
cavidad de color café pardusco. Las lesiones continúan desmineralizando
al diente hasta que se destruye completamente la corona y afecta tanto a la
dentina como a la pulpa dentaria.
La caries temprana de la infancia (antes conocida como caries por biberón)
tiene un patrón de destrucción único que se inicia en los
incisivos superiores, posteriormente ataca a los molares superiores e inferiores,
luego los caninos y finalmente los incisivos inferiores. El patrón de
ataque es debido a la fisiología de la succión y deglución,
en la que el pezón, chupón o biberón se coloca entre las
apófisis alveolares o dientes superiores y la lengua, que está
debajo, protege a los dientes inferiores; la musculatura vestibular protege
a los caninos. El momento de máximo ataque ácido ocurre durante
la noche, cuando se alimenta por última vez al niño y éste
queda dormido con el biberón en la boca. El biberón generalmente
es mal utilizado como pacificador de la conducta y no como medio de alimentación;
el llenarlo con líquidos azucarados o muy ácidos, favorece la
formación de caries. Los problemas causados por el uso indebido del biberón
además de la caries temprana de la infancia, se presentan por el cambio
tardío de la deglución visceral o infantil a la somática
o madura, produciendo lo que se conoce como "hábito de lengua"
en el que la lengua se coloca entre los dientes al momento de la deglución
en lugar de posicionarse detrás de los dientes superiores. Se deglute
saliva más de 1000 veces al día y se ejerce una presión
considerable que causa una mordida abierta, un paladar profundo y problemas
de fonación.
La pérdida prematura de los incisivos superiores puede disminuir la dimensión
vertical de la boca y causa apariencia de viejo a los niños. El pediatra
y el estomatólogo deberán enseñarles a los padres el uso
correcto del biberón para prevenir los problemas; deben indicar la edad
oportuna para retirarlo y fomentar el uso de la taza entrenadora o del vaso
con pajilla en lugar del chupón. Sobre todo tratar de no endulzar el
contenido del biberón y no permitir que el niño duerma con el
biberón en la boca.
El chupón del biberón deberá ser ortopédico para
que permita que los músculos de la cavidad bucal se desarrollen perfectamente
y para que la lengua continúe su proceso de maduración y ordeñe
al chupón; para que las apófisis alveolares se ejerciten al igual
que la articulación temporomandibular y disminuya el riesgo de producir
los hábitos de lengua y mordida abierta. El chupón debe ser suficientemente
corto para que al fluir la leche toque los paladares duro y blando; de esta
manera estimulará la primera fase de la deglución y la leche no
llegará directamente a la faringe.
Prevención de caries dental con fluoruro sistémico.
El efecto del flúor sobre la superficie del esmalte dentario es un agente
eficaz para prevenir la caries dental al sustituir en el esmalte dental los
cristales de hidroxiapatita por cristales de fluorapatita que son más
resistentes al ataque ácido responsable de la caries dental.
El 27 de mayo de 1991, se ordenó en la República Mexicana la fluoración
de la sal de mesa (dosificación de fluoruro sistémico) en la Norma
Oficial Mexicana: NOM-040-SSAI-1993 Bienes y Servicios, sal yodada y sal yodada
fluorada. Existen varios Estados y municipios de la República que cuentan
con una cantidad de flúor en el agua de manera natural superior a 0.7
partes por millón (dosis considerada óptima para la prevención
de caries dental); por lo tanto la población que la consume no requiere
de suplementos de flúor en ninguna de sus presentaciones.
Entre esos estados se encuentran Aguascalientes, Durango, Zacatecas, Sonora,
algunos municipios del Estado de México, etc. donde puede presentarse
el efecto contrario, que es la fluorosis por exceso de fluoruro ingerido. Para
dosificar el fluoruro sistémico se elaboró el siguiente cuadro:
Cantidad de fluoruro en
el agua de consumo (ppm= partes
por millón)
Edad Menos de 0.3 ppm De 0.3 a 0.6 ppm Más de 0.6 ppm
Nacimiento a 6 meses 0 0 0
6 meses a 3 años .25 mg 0 0
3 años a 12 años .50 mg .25 mg 0
Tomando en cuenta que la
preparación de la dieta de los niños requiere poca cantidad de
sal, la regulación de la dosis de fluoruro de sodio por vía sistémica
se fijó en 0.25 mg diarios que equivale a 3 gotas en las presentaciones
comerciales del producto. Estas gotas se aplican directamente en la cavidad
oral, para que al pasar por el intestino delgado se absorba el fluoruro y llegue
por la circulación capilar a los órganos dentales en formación.
Se recomienda a partir de los seis meses de edad y se suspende a los 12 años
en las poblaciones que tienen menos de 0.3 partes por millón de ion flúor,
como es el caso del Distrito Federal.
A partir de los tres años de edad se debe aplicar el fluoruro (flúor
fosfato acidulado) en el consultorio dental de manera tópica en una concentración
de 1.23% cada seis meses.
Diversos estudios han demostrado que durante el embarazo, el paso selectivo
de flúor por la placenta ocurre en dosis mínimas, por lo que se
ha determinado que se dosifique durante este período y durante el amamantamiento
en 1 mg diario, equivalente a 12 gotas del producto o a una tableta de 1 mg
en su otra presentación.
El índice de dientes con caries, perdidos y obturados en nuestro país
indica que los niños menores de 12 años presentan entre 4.5 y
6.5 órganos dentarios afectados. La Organización Mundial de la
Salud considera a México como un país severamente afectado por
la enfermedad, por lo que todo esfuerzo preventivo deberá ser tomado
en cuenta en nuestra población.
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y sal yodada fluorada.
REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA NO. 1, 2000
No. 1
Tracy RE, Guileyardo JM. Renovasculopathies of hypertension in Hispanic residents
of Dallas, Texas. Arch Med Res 1999;30:40-8
Los autores estudiaron
la tensión arterial media (TAM) analizando la información de estudios
en población de la ciudad de México y de los residentes blancos
y negros de los Estados Unidos de Norteamérica, a través de muestras
de tejido renal obtenido de autopsias forenses.
Encontraron que la TAM es inferior en cualquier edad y sexo, en la población
mexicana comparada con la población negra y blanca de los EE.UU. Asimismo,
que la población hispana residente en EE.UU. muestra una elevación
intermedia en la TAM; que los inmigrantes recientes tienden a mantener la TAM
semejante a la de la población mexicana a diferencia de los inmigrantes
antiguos, cuya TAM es similar a la de la población negra y blanca de
aquel país.
Concluyen que es deseable un estudio que confirme si en los inmigrantes mexicanos
residentes en EE.UU. aumentan las vasculopatías renales con la consecuente
aparición de hipertensión.
NO. 2
Fajardo Gutiérrez A, García H, Yamamoto-Kimura L. Maternal infertility and ultrasonography exposure during pregnancy as associated risk factors of congenital heart disease. Bol Med Hosp Infant Mex 1998;55:569-75
Los autores investigaron
la relación que existe entre la infertilidad femenina, la exposición
al ultrasonograma (USG) y el desarrollo de cardiopatía congénita.
Estudiaron 142 casos y 171 controles. Se aplicó un cuestionario precodificado
con diferentes variables. Se calcularon razón de momios (RM), intervalos
de confianza al 95% (IC95%) y se utilizó regresión logística
no condicionada.
La infertilidad tuvo una RM de 4.38; la exposición al USG de 1.53 que
aumentó durante el primer trimestre del embarazo; la amenaza de aborto
de 2.2; la tendencia fue estadísticamente significativa (p=0.03).
Concluyen que la infertilidad, la exposición al USG y la amenaza de aborto
se asocian al desarrollo de cardiopatía congénita principalmente
durante el primer cuarto del embarazo y que disminuye con el progreso del mismo.
NO: 3
Padilla Mendoza G, González Muñoz ME, López González H. Comparación del crecimiento del lactante alimentado con leche humana vs fórmula de inicio. Rev Mex Puericult y Pediatr 1998;6:135-8
Los autores estudiaron
dos grupos de niños; el Grupo I de 50 lactantes alimentados con leche
materna y 50 (Grupo II) alimentados con fórmulas lácteas durante
cuatro meses, con evaluación mensual. Todos pesaron entre 2,500 y 3,800
g, talla de 48 a 51 cm y perímetro cefálico de 33 a 36 cm al nacer.
Al término del estudio hubo incremento de peso, talla y perímetro
cefálico en ambos grupos; en el Grupo I fueron de 4.274 kg, 15.25 cm
y 7.85 cm respectivamente. En tanto en el Grupo II fue de 3.375 kg, 13.16 cm
y 6.2 cm respectivamente.
Concluyeron que la leche humana es el alimento ideal para los lactantes, ya
que el contenido de poliaminas, vitaminas, proteínas y ácidos
grasos es en cantidad suficiente para su óptimo crecimiento; además,
las inmunoglobulinas de la leche humana impiden el desarrollo de infecciones,
lo que ayuda al mejor aprovechamiento de los nutrientes.
No. 4
Izquierdo Estévez A, Hernández Fernández CM, León
García RE, Padrón Concepción TL. Actividad lactásica
en niños con enfermedad diarreica por Giardia lamblia. Rev Cubana Pediatr
1998;70:27-31
Los autores estudiaron
dos grupos de niños; 40 eutróficos con trofozoitos de Giardia
lamblia en el duodeno y un grupo control de 40 niños eutróficos,
sanos.
Determinaron la actividad enzimática de la disacaridasa intestinal lactasa
(actividad lactásica AL) referida a un gramo de mucosa intestinal húmeda
o seca o por gramo de protéina contenida en dicha mucosa.
Realizaron biopsia de intestino delgado con cápsula de Watson a nivel
del ángulo de Treitz; el fragmento se dividió en dos; una parte
se homogeneizó y se tomaron alícuotas para determinar AL con la
técnica de Dahlqvist. Aplicaron pruebas de X2 de Pearson y ANOVA.
Concluyen que en niños con enfermedad diarreica por Giardia lamblia hay
reducción de la AL; que aumenta la misma con la edad y que existe relación
directamente proporcional entre estado de nutrición y AL e inversamente
proporcional entre AL y grado de atrofia de la mucosa intestinal
CARTA AL EDITOR
Recientemente Delfín
García y cols. en un estudio publicado sobre ketotifeno vs ketotifeno
+ cetirizina en la prevención del asma en niños, incluye una clasificación
de "Criterios para el diagnóstico del asma" 1. Probablemente,
por una omisión involuntaria, en este estudio, no se menciona a los autores
originales de esta clasificación 2.
Hace tres años el Dr. Juan Salgado Gama y cols. en Coatzacoalcos, Veracruz,
propusieron en una conferencia sobre asma, una clasificación sobre "Criterios
diagnósticos de asma: basado en un sistema de puntaje" realizando
una investigación prospectiva que fue enviada a publicación a
la Revista de Alergia, Asma e Inmunología Pediátrica, que aún
se encuentra en revisión para su publicación 2. En este trabajo,
los autores tuvieron como objetivo determinar el diagnóstico de asma
basado en un sistema de puntaje de acuerdo a parámetros clínicos,
de laboratorio, radiológico y con pruebas de función pulmona