TRASPLANTE DE MÉDULA ÓSEA EN MÉXICO
En nuestro país,
la práctica del trasplante de médula ósea se remonta a
las aféresis, para transfusiones de granulocitos y plaquetas que inicialmente
eran las únicas técnicas de soporte en el tratamiento de los padecimientos
oncológicos.
Posteriormente, se incorporaron los procedimientos de fraccionamiento y criopreservación
medular, los cultivos hematopoyéticos, la obtención, mediante
aféresis, de precursores de sangre periférica, los tratamientos
"ex vivo", etc. que hicieron posible la práctica rutinaria
del trasplante autólogo de médula ósea, que ya es una sólida
alternativa terapéutica en el tratamiento de un gran número de
neoplasias.
Fue precisamente el desarrollo continuo de esta tecnología, lo que motivó
que surgieran técnicos responsables de los diferentes equipos de trasplante
de médula ósea.
Existen varios tipos de trasplante de médula ósea: el de procedencia
autóloga (el donador es el mismo paciente); el alogenéico (donador
HLA compatible) y el trasplante de células tallo (madres) periféricas.
En el autotrasplante el paciente es el donador para sí mismo. Su médula
ósea extraída y cosechada se conserva por cierto tiempo preferentemente
mediante congelación; posteriormente se le reinfunde. Este método,
en ausencia de un donador adecuado puede ser la única solución.
Otras veces y considerando los conceptos de tratamiento de cada protocolo, el
autotrasplante es el método de elección aun cuando haya la posibilidad
de realizar un aloinjerto.
El trasplante de células tallo es uno de los procedimientos que ofrece
la posibilidad de obtener buenos resultados sin necesidad de técnicas
especializadas y sin los altos costos de otras formas de trasplante. Este método
consiste en emplear diversos modelos de separadores celulares capaces de obtener
de la sangre circulante un número suficiente de células hematopoyéticas
mediante sesiones repetidas con programas específicos de aféresis.
En tal forma se puede efectuar un injerto alternativo a la extracción
de médula ósea. Actualmente parece preferible para algunos autotrasplantes
en que la infiltración de médula ósea hace un poco útil
su extracción.
El trasplante alogenéico es el más difícil de efectuar
no por su aspecto técnico, sino por la dificultad de contar con un donador
HLA compatible ya que de no ser así, las complicaciones serían
de una gravedad extrema. Durante la década pasada este tipo de trasplante
demostró ser una alternativa terapéutica para la corrección
de diversos desórdenes letales tanto congénitos como adquiridos,
así como de enfermedades hematopoyéticas y del sistema linfoide.
Actualmente el trasplante alogenéico de médula ósea alcanza
un alto índice de éxito en pacientes que cuentan con un donador
HLA idéntico.
El trasplante de médula ósea (TMO) es actualmente una alternativa
terapéutica en los padecimientos oncohematológicos.
Debido a los resultados con este tipo de tratamiento, su empleo rápidamente
se ha generalizado en la mayoría de los hospitales que atienden enfermos
de cáncer.
El trasplante de médula ósea se acepta mundialmente como una modalidad
de tratamiento estándar para la curación y corrección de
distintos padecimientos neoplásicos y no neoplásicos. En muchos
casos es la única alternativa de curación como en las inmunodeficiencias
congénitas, en la anemia aplasia; en otros casos representa la posibilidad
de abatir la presencia de clonas resistentes al tratamiento convencional.
El mejor conocimiento de todos los aspectos médicos y técnicos
relacionados con el trasplante de médula ósea como biología
molecular, así como el desarrollo de una mejor terapia de sostén
(antiviral, antibiótica, etc.) ha permitido la curación de pacientes
sometidos a este tipo de tratamiento, sino la preservación de una adecuada
calidad de vida.
Dra. Roció Cárdenas
Cardós
Jefe del Departamento de Oncología
ENFERMEDAD DE HIRSCHSPRUNG. ESTUDIO DE 50 CASOS. PROBLEMAS DE DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO EN MÉXICO
Dr. Luis de la Torre Mondragón
*
Dr. Tomás Torres Manjarrez *
* Departamento de Cirugía General. Instituto Nacional de Pediatría
Correspondencia: Dr. Luis de la Torre Mondragón. Instituto Nacional de Pediatría. Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. México 04530 D.F.
RESUMEN
Antecedentes. La enfermedad de Hischsprung es un padecimiento congénito
que puede ser diagnosticado y tratado durante el período neonatal y debe
ser considerado en el diagnóstico diferencial en pacientes con estreñimiento.
Sin embargo, en nuestro medio esto no sucede así y muchos pacientes con
enfermedad de Hirschsprung sufren retraso en su diagnóstico, son mal
diagnosticados y sometidos a tratamientos innecesarios.
Material y mètodo. Se revisaron los expedientes clínicos de 50
pacientes con diagnóstico de enfermedad de Hirschsprung y se analizaron
los problemas generados antes y después de su tratamiento quirúrgico
definitivo.
Resultados. El 92% de los pacientes tuvieron problemas; un 67% ocurrió
antes del tratamiento quirúrgico definitivo y en 40% después de
él. La mortalidad fue de 4%. Los problemas más frecuentes fueron
retraso en el diagnóstico que varió de siete meses a 14 años,
complicaciones relacionadas a la colostomía y diagnósticos equivocados.
Discusión. La frecuencia de problemas en nuestro país para el
diagnóstico y tratamiento en pacientes con enfermedad de Hirschsprung
es muy alta y se debe a la falta de estudio de los pacientes con estreñimiento
e inexperiencia para diagnosticarla y tratarla.
Palabras clave: Enfermedad de Hirschsprung, megacolon, estreñimiento,
colostomía, aganglionosis.
Acta Pediatr Mex 1999;20:
ABSTRACT
Background. Hirschsprung's disease is a congenital defect that can be diagnosed
and treated during the newborn period and it should be considered as differential
diagnosis in constipated patients. However, in our country this is not true
and most of the patients with Hirschsprung's disease suffer a delayed diagnosis,
wrong diagnosis and unnecessary treatments.
Material and method. The clinical charts of 50 patients diagnosed as Hirschsprung's
disease were reviewed and the problems originated before and after the definitive
surgical treatment procedure were analyzed.
Results. 92% of the patients had problems; 67% occurred before the definitive
surgical treatment and 40% after it. Mortality was 4%. The most frequent problems
were delayed diagnosis, which occurred between 7 months and 14 years, complications
related to colostomy and misdiagnosis.
Discussion. The problem in our country for the diagnosis and treatment of patients
with Hirschsprung's disease is high, because constipated patients are not properly
studied and many physicians do not have experience in the diagnosis and treatment
of the disease.
Key words: Hirschsprung's disease, constipation, colostomy, megacolon, aganglionosis.
INTRODUCCIÓN
Harald Hirschsprung describió en 1888 una enfermedad congénita
caracterizada por estreñimiento, distensión abdominal, desnutrición
y en esa época, mortal en todos los casos. Tenía como característica
una gran dilatación del colon y desde entonces se le conoce como megacolon
congénito o Enfermedad de Hirschsprung (EH) 1.
Los primeros intentos para tratar esta enfermedad se hicieron con enemas y sustancias
catárticas; sin embargo, los pacientes se desnutrieron, sufrían
distensión abdominal y fallecían por infección y diarrea,
cuadro clínico que ahora conocemos como colitis asociada a Hirschsprung.
El primer tratamiento paliativo que permitió la sobrevida de algunos
pacientes fue la derivación intestinal. Después de 60 años
de su descripción y de varios intentos de tratamiento definitivo sin
éxito, en 1948 Ovar Swenson estableció los tres principios quirúrgicos
que han permitido el desarrollo de distintas técnicas para tratar esta
enfermedad: 1. Resección del segmento agangliónico; 2. descenso
de un segmento intestinal normogangliónico y 3. anastomosis a dos cm
de la línea pectínea 2.
En la actualidad, para corregir la aganglionosis de segmento corto y largo existen
tres técnicas principales, Swenson, Soave y Duhamel. Para la aganglionosis
total se utiliza la técnica de Lester Martin o la de Kimura-Boley. Los
pacientes con acalasia anal o Hirschsprung ultracorto requieren miectomía
posterior del recto. Muchos pacientes son tratados sin colostomía previa
y con una sola operación y no con dos o tres como se hacía anteriormente
en todos los casos, lo que evita los problemas asociados a la derivación
intestinal. Para diagnosticarla, el confirmar la ausencia de células
ganglionares en el estudio histológico de la biopsia de recto sigue siendo
el estándar de oro, con excepción de la acalasia anal o la mal
llamada enfermedad de Hirschsprung de segmento ultracorto (EHU); en ésta,
el diagnóstico se hace con manometría con lo que se demuestra
la ausencia de relajación del esfínter anal interno, ya que la
biopsia de recto es normal. El enema con bario es útil para calcular
la longitud del segmento agangliónico al observar una zona de transición
del calibre del colon 3.
En la literatura anglosajona, esta enfermedad se diagnostica en el período
neonatal en el 80 a 90% de los casos y prácticamente en el 100% antes
del primer año. El tratamiento quirúrgico definitivo se realiza
con una sola operación a esta edad, empleando técnicas de mínima
invasión con buenos resultados y en consecuencia, las complicaciones
antes observadas en pacientes diagnosticados tardíamente o tratados en
forma sintomática ya no ocurren 4.
En nuestro medio lo anterior no se ha logrado; por el contrario, la mayoría
de pacientes con estreñimiento son tratados de forma sintomática
sin conocer su etiología y muchos con EH no son diagnosticados de forma
oportuna o son mal diagnosticados y no reciben un tratamiento correcto; esto
causa múltiples problemas y complicaciones que deben evitarse.
Este estudio tiene como objeto, analizar y dar a conocer los problemas y complicaciones
de algunos pacientes con EH durante su estudio y tratamiento. Los resultados
pueden reflejar lo que sucede en muchas partes de nuestro país, ya que
la población de pacientes atendidos en el Servicio de Cirugía
General del INP proviene de toda la República Mexicana.
MATERIAL Y MÉTODO
La muestra para este estudio fueron todos los pacientes con diagnóstico
de EH que acudieron de 1988 a 1993 al Servicio de Cirugìa General del
INP de México. Se recabó toda la información de los expedientes
clínicos y de las notas de envío.
Las variables analizadas fueron: lugar de origen, número y especialidad
de los médicos que atendieron al paciente antes de llegar al INP, nivel
de atención médica donde habían sido tratados, edad al
inicio de los síntomas, edad al diagnóstico y problemas que tuvieron
durante su estudio y tratamiento.
Los problemas durante la fase de estudio fueron: 1. de diagnóstico; 2.
relacionados a la derivación intestinal. Los problemas originados después
del tratamiento quirúrgico definitivo (TQD) se analizaron en relación
al tipo de operación empleada.
Se hizo un análisis estadístico descriptivo de los resultados
con medidas de tendencia central y se compararon con lo publicado en parte de
la literatura anglosajona.
Definiciones operativas. Tratamiento quirúrgico definitivo: última
operación realizada para resolver el problema de aganglionosis. Retraso
en el diagnóstico: paciente con estreñimiento por más de
seis meses de evolución sin diagnóstico etiológico.
RESULTADOS
La muestra fue de 50 pacientes. Treinta y ocho (76%) acudieron de distintos
estados de la República, 11 del área metropolitana y uno de Honduras.
Cuarenta y ocho (96%) habían consultado entre dos y ocho médicos
antes de ser atendidos en el servicio de cirugía del INP y sólo
dos fueron de primera vez. Los médicos que atendieron estos pacientes
son pediatras, médicos generales, cirujanos generales, gastroenterólogos
y cirujanos pediatras en centros de atención de primero, segundo y tercer
nivel tanto privados como institucionales.
En 46 pacientes (92%) se detectaron problemas, en 31 (62%) se originaron durante
la fase de estudio y en 20 (40%) después del TQD. Cinco pacientes tuvieron
problemas en ambos períodos. Sólo cuatro (8%) se diagnosticaron
correctamente antes de los seis meses de evolución y no tuvieron problemas
ni complicaciones.
Problemas de diagnóstico. Cuadro 1
La edad al inicio de los síntomas fue de uno a 22 días. La edad
al diagnóstico fue de un día a seis meses en 19 (38%) y más
de seis meses en 31. Hubo retraso en el diagnóstico en 62% con una variación
de siete meses a 14 años y promedio de tres años nueve meses.
Un grupo de doce pacientes (24%) fue mal diagnosticado y sometido a un procedimiento
quirúrgico equivocado e innecesario. Diez fueron diagnosticados como
EHU y tratados con miectomía posterior del recto; todos evolucionaron
con estreñimiento igual o más severo después de la operación;
a ninguno, se le había practicado manometría anorrectal. Al estudiarse
con manometría anorrectal, biopsia de recto y enema con bario, se hallaron
dos pacientes con aganglionosis de recto y sigmoides; en los otros ocho la manometría
y la biopsia de recto fueron normales por lo que nunca tuvieron EH. El undécimo
paciente fue diagnosticado como estenosis de recto y operado de rectoplastia
de Mikulicz por abordaje sagital posterior, evolucionó mal con persistencia
del estreñimiento. Al estudiarse se halló una aganglionosis de
recto y sigmoides. El duodécimo paciente acudió por persistencia
del estreñimiento después de haber sido operado de colostomía
y descenso Duhamel; al estudiarse se descubrió que tenía agenesia
de sacro.
Un paciente fue sometido a tres laparotomías para llegar al diagnóstico
y realizarle una colostomía. En la primera se tomaron biopsias intestinales;
ninguna tomada correctamente; en la segunda, el estudio de las biopsias mostró
aganglionosis de recto y sigmoides y fue operado por tercera ocasión
para realizar una colostomía. Posteriormente se practicó un descenso;
en una quinta operación se efectuó el cierre de la colostomía.
Problemas relacionados con la derivación intestinal. Cuadro 2
Cuarenta y dos pacientes se sometieron a derivación intestinal; 40 con
aganglionosis de segmento corto o largo, a colostomía antes del descenso;
uno con aganglionosis total se operó de ileostomía antes y después
del descenso y uno más complicado después de una miectomía
posterior, se sometió a una colostomía.
De los 40 pacientes con colostomía primaria, 14 (35%) tuvieron problemas
relacionados a la derivación. En cinco hubo dehiscencia o prolapso; dos
desarrollaron impacción fecal severa en el segmento distal a causa de
una colostomía en asa, derivación inadecuada para el tipo de obstrucción;
un paciente presentó oclusión intestinal por adherencias y seis
sometidos a derivación en un segmento agangliónico. De este último
grupo, un paciente falleció de enterocolitis y cinco fueron operados
con derivación de dos a cuatro veces por recurrencia de la obstrucción.
Problemas después del TQD. Cuadro 3
Ocho pacientes tuvieron complicaciones no relacionadas con la técnica
quirúrgica. En cuatro se debieron a problemas de cicatrización
o infección de la herida; un paciente sufrió obstrucción
debido a que fue descendido en un segmento agangliónico y falleció
de enterocolitis; uno se reoperó por la presencia de un cuerpo extraño
en la cavidad abdominal; dos egresaron después de operados con descenso
y no tuvieron seguimiento.
Con la técnica de Duhamel, siete pacientes tuvieron complicaciones, principalmente
estenosis y fìstulas de la anastomosis. Con la técnica de Soave-Boley,
dos pacientes desarrollaron estenosis de la anastomosis. Con la técnica
de Lester Martin, un paciente presentó dehiscencia parcial de la anastomosis
ileocólica. Con la miectomía posterior de recto se complicaron
dos pacientes, uno desarrolló hematoma de recto y otro múltiples
fístulas rectocutáneas después de una miectomía
por abordaje sagital posterior, ya que durante el procedimiento se perforó
el recto; el paciente requirió colostomía (Fig. 1).

La mortalidad fue de 4%, Dos por enterocolitis, uno con colostomía y
otro ya descendido, ambos en un segmento agangliónico.
DISCUSIÓN
El principal problema en pacientes con EH en nuestro medio es el "retraso
en el diagnóstico". En este estudio el 62% se diagnosticó
después de siete meses y 14 años de evolución.
¿Por qué no se diagnostica la EH oportunamente? El retraso en
el diagnóstico puede explicarse porque se desconoce la existencia de
la enfermedad o por pensar que el estreñimiento es una enfermedad curable
con dieta y laxante y no un síntoma de muchas enfermedades que debe ser
estudiado. Aunque el estreñimiento es un problema frecuente en los primeros
meses de vida que en la mayoría no corresponde en su origen a una aganglionosis,
sí es frecuente que un recién nacido con EH no se estudie y sea
tratado con "éxito" a base de estimulación rectal, supositorios,
enemas o laxantes y logre sobrevivir esta etapa; sin embargo, el lactante será
un constipado crónico que continuará siendo tratado con "éxito"
hasta que alguien decida estudiarlo.
¿Por qué se debe diagnosticar oportunamente la EH? Existen tres
razones principales. Primera. El paciente con EH siempre está en riesgo
de presentar enterocolitis por obstrucción y fallecer y quien no ha sido
diagnosticado tiene mayor riesgo debido a que el tratamiento de la enterocolitis
no será orientado a resolver la obstrucción 5,6. Segunda. El paciente
no diagnosticado, sometido a tratamiento paliativo desarrolla desnutrición
hasta de tercer grado, hipoalbuminemia, detención de peso y talla, deformidades
musculoesqueléticas, hiporexia severa, alteraciones de autoestima y de
relación social, fobias importantes por tantos fracasos en sus tratamientos,
retraso en su desempeño escolar y en su familia, angustia y problemas
sociales (Fig. 2).

Estos problemas que no son
considerados en la experiencia anglosajona, hacen más difícil
el manejo del paciente; infortunadamente se ven con mucha frecuencia. Tercera.
Se debe brindar al paciente la oportunidad de una mejor calidad de vida. En
la actualidad, el diagnóstico de EH puede hacerse en el período
neonatal y la mayoría de estos pacientes pueden tratarse de forma inmediata
con una sola operación, sin colostomía, empleando técnicas
de mínima invasión y con buenos resultados. Esto evita realizar
una derivación intestinal por seis a doce meses y da tiempo a que el
paciente crezca y a que se hagan una o dos operaciones para el descenso y cierre
de colostomía 7-11.
Otro problema son los "diagnósticos equivocados" en pacientes
con EH o estreñimiento y los tratamientos innecesarios. En esta serie
hubo 12 pacientes con estas características. Tres con aganglionosis de
recto y sigmoides habían sido mal diagnosticados como EHU (dos) y estenosis
de recto (uno) y operados de miectomía y rectoplastia de Mickulicz respectivamente,
en vez de lo indicado, es decir, colectomía y descenso. Por el contrario,
de nueve sin EH, ocho fueron operados de miectomía posterior y uno se
operó de colostomía y descenso con el diagnóstico de EH
corto.
¿Por qué es frecuente el diagnóstico equivocado de EHU?
La EHU también llamada acalasia anal no es una "aganglionosis"
y para muchos es una entidad no bien definida y motivo de confusión.
Hay dos consideraciones para entender este problema 3,12: La primera, es que
existe una zona agangliónica que comprende el canal anal y aproximadamente
17 mm de recto proximal a la línea pectínea, lo que complica su
definición. La segunda, es que se puede confundir más, porque
contradice al estándar de oro para el diagnóstico de EH, a saber:
1) presencia de células ganglionares en la biopsia de recto; 2) colon
por enema sin zona de transición; 3) manometría con falta de relajación
del esfínter anal interno y 4) estreñimiento crónico. En
consecuencia el diagnóstico de EHU es manométrico y no histopatológico.
Infortunadamente la manometría no está disponible en la mayoría
de los hospitales de nuestro país y basar el diagnóstico de EHU
en las biopsias de recto es erróneo, por lo tanto, muchos pacientes "diagnosticados"
como EHU han recibido un tratamiento quirúrgico inadecuado e innecesario.
¿Cómo diagnosticar correctamente la EH? Múltiples factores
influyen para confirmar o descartar el diagnóstico de EH con sus variantes,
incluida la de segmento ultracorto. Además de una historia clínica
adecuada, los estudios para su diagnóstico son la biopsia de recto, el
enema con bario y la manometría anorrectal. Para su realización
e interpretación se requiere experiencia del cirujano, patólogo,
gastroenterólogo y radiólogo que los realice, de lo contrario
la biopsia no tendrá la profundidad ni localización adecuada o
será mal interpretada por un patólogo sin experiencia de la histopatología
de la aganglionosis. Estas son las causas más frecuentes de error, como
en el paciente sometido a tres laparotomías para su diagnóstico
y los dos que fallecieron por enterocolitis secundaria a obstrucción,
ya que la derivación realizada en uno y el descenso en el otro, fueron
de un intestino agangliónico.
Después del retraso en el diagnóstico, los problemas relacionados
a la colostomía fueron los más frecuentes. La colostomía
se realizó en 40 pacientes inicialmente, antes del descenso y 35% se
complicaron. Otros problemas son la dermatitis periestomal, el gasto económico,
el impacto sobre la familia de tener un hijo con derivación intestinal,
etc. La única forma de evitar los problemas asociados a la colostomía,
es no hacerla y en caso necesario, realizarla en el lugar y con la técnica
adecuada con control de biopsias transoperatorias.
¿Es necesaria la colostomía en pacientes con EH? En la gran mayoría,
no. La colostomía es un tratamiento paliativo para aliviar la obstrucción
intestinal, que debe ser utilizada en casos graves. Desde hace 20 años
la mayoría de los pacientes con EH se tratan con descenso primario sin
colostomía, lo que elimina los problemas de la derivación intestinal
y se obtienen los mismos resultados funcionales que en pacientes tratados con
colostomía 13,14. Hacer una derivación intestinal en pacientes
con EH requiere conocer aspectos técnicos, vasculares, fisiopatológicos
e histopatológicos propios de la enfermedad para lograr con éxito
su objetivo y no complicar el tratamiento definitivo, por lo que es diferente
a las derivaciones requeridas en otras enfermedades 15.
La frecuencia de complicaciones después del TQD en esta serie fue del
40%, en promedio como lo informado en la literatura médica (Cuadro 4);
de igual forma que las complicaciones y la mortalidad 16-24.
Finalmente, debe llamar la atención que en los 46 niños con algún
problema, el 67% se generó antes que recibieran un tratamiento definitivo;
más grave fue que de los 50 pacientes sólo cuatro fueron diagnosticados
antes de los seis meses de evolución y no tuvieron problema antes o después
de su TQD.
Los resultados de este estudio reflejan lo que puede estar sucediendo a nivel
nacional, por lo que invitamos a los médicos a tomar en cuenta esta información
para diseñar estrategias que mejoren la atención de estos pacientes,
para disminuir la edad al diagnóstico y evitar la colostomía en
los casos que así lo permitan.
CONCLUSIONES
Los problemas más frecuentes en niños con EH en nuestro país
ocurren antes de que el niño sea diagnosticado y llegue a recibir tratamiento
correcto. Los más frecuentes son el retraso en el diagnóstico,
los asociados a la colostomía y el diagnóstico equivocado que
genera tratamientos inadecuados e innecesarios.
En un niño con estreñimiento por EH que no se diagnostica, no
se puede intentar su curación. Durante su evolución presentará
deterioro de la función intestinal y complicaciones. El estreñimiento
es un síntoma y no una enfermedad y su estudio correcto y sistemático
logrará un diagnóstico etiológico oportuno.
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PIES DE FIGURAS
Fig. 1. Fístulas rectocutáneas y abscesos después de una
miectomía por abordaje sagital posterior en un paciente con diagnóstico
equivocado de EH "ultracorto".
Fig. 2. Paciente con EH diagnosticado a los 11 años de edad. Presenta
gran distensión abdominal y datos de desnutrición.
CUADRO 1. Problemas de diagnóstico en 50 pacientes con EH

CUADRO 2. Problemas relacionados a la derivación intestinal en 40 pacientes con EH y colostomía primaria

CUADRO 3. Problemas asociados por tipo de tratamiento quirúrgico en 50 pacientes con diagnóstico de EH

CUADRO 4. Frecuencia de complicaciones postoperatorias y mortalidad en pacientes con EH

GINGIVITIS EN ESCOLARES DE NIVEL SOCIOECONÓMICO POBRE. CAMBIOS INDUCIDOS POR LA EDAD
Dr. Eduardo de la Teja Angeles
*
Dra. Diana M. García Dehesa **
Dr. Victor M. López Morteo **
Dr. Pedro Gutiérrez Castrellón ***
Dr. Mauricio Montoro Soto ****
* Jefe del Servicio de Estomatología. INP
** Residentes de Estomatología Pediátrica
*** Jefe del Departamento de Metodología de la Investigación
**** Jefe del Servicio de Salud Bucal. Centro de Salud 2 de Octubre
Correspondencia: Dr. Eduardo de la Teja Angeles. Instituto Nacional de Pediatría. Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. México 04530 D.F.
RESUMEN
La inflamación de la encía o gingivitis corresponde al inicio
de la enfermedad periodontal. Su identificación y diagnóstico
temprano son de suma importancia para el tratamiento odontológico integral.
Se ha observado que el grado de inflamación periodontal se incrementa
con la edad, siendo infrecuente en niños pequeños y en la adolescencia
se observa hasta en un 90% de la población. Este estudio pretende:
a) Describir la frecuencia de gingivitis en escolares de nivel socioeconómico
pobre, b) evaluar las diferencias en frecuencia de la gingivitis por grupos
de edad y c) establecer la concordancia entre observadores para el diagnóstico
de gingivitis. Es un estudio observacional, comparativo, prospectivo y transversal;
se revisaron 94 escolares de ambos sexos (48 niñas y 46 niños),
de seis a 12 años de edad escogidos al azar, de cuatro escuelas primarias
oficiales del área de afluencia al Centro de Salud TIII 2 de Octubre
de la SS, Delegación Iztacalco, D.F. Los escolares se distribuyeron en
seis grupos de edades; se midieron las condiciones gingivales a cada uno, de
acuerdo al índice gingival (IG) de Löe y Silness (1964).
Se encontró que todos los niños tuvieron algún grado de
gingivitis, mismo que se incrementó con la edad. Los cinco primeros grupos
presentaron gingivitis leve (IG 0.1 a 1.0); el último grupo presentó
gingivitis moderada (IG 1.1 a 2.0). No hubo casos de gingivitis severa o grave.
La concordancia entre dos valuadores fue de 75%.
Palabras clave: Gingivitis, concordancia diagnóstica, enfermedad periodontal,
índice gingival.
Acta Pediatr Mex 2000;21:
ABSTRACT
Gums inflammation is the first stage of periodontal disease. Identification
and early diagnosis are essential prior to an integral stomatological treatment.
Periodontal inflammation increses with age. It is not common in children, but
it affects 90% of teenagers.
The object of this study was: a) to evaluate the difference in the incidence
of gingivitis in poor school children; b) to evaluate the difference in the
incidence of gingivitis according to groups of age, and c) to establish the
degree of concordance of diagnosis between observers. This is an observational,
comparative, prospective and transversel study of 94 school children (48 girls
and 46 boys), between 6 and 12 years of age, randomly chosen from four public
elementary schoold. The Health Center TIII 2 de Octubre was the inflow area,
Department of Health, Iztacalco, Mexico City.
Six groups of children were considered according to their age. Their gingival
conditions were measured with Löe and Silness (1964) gingival index (GI).
Every child had some degree of gingivitis which increased with age. The first
five groups showed slight gingivitis (GI 1 to 1.0); theo otrher groups had moderate
gingivitis (GI 1.1 to 2.0). There were no cases of severe gingivitis. Concordance
in the diagnosis between two observers was 75%.
Key words: Gingivitis, concordance diagnosis, periodontal disease, gingival
index.
ANTECEDENTES
La gingivitis es el inicio de la enfermedad periodontal; sus signos clínicos
son enrojecimiento, inflamación y sangrado con trauma mínimo en
el margen cervical de la encía; puede llegar a encontrarse exudado del
fluido gingival 7.
Los estudios paleontológicos demuestran que esta patología existía
2000 años AC y se conoce en casi todas las culturas 1. Actualmente se
le ha dado mayor importancia a la investigación de la enfermedad periodontal,
casi igual que la caries dental 2 y se considera problema de salud pública,
por lo que su identificación y diagnóstico temprano es de suma
importancia para el tratamiento estomatológico integral óptimo.
Los tejidos involucrados en estas enfermedades son muy accesibles al examen
directo por muchos métodos: inspección por luz transmitida o reflejada,
exploración con un instrumento adecuado y palpación 2.
La forma más común de la enfermedad periodontal es la gingivitis
marginal que empieza a una edad temprana. Aunque es infrecuente antes de los
seis años de edad hay estudios que indican que puede encontrarse a los
dos años de edad del 2 al 34% y del 18 al 38% en niños de tres
años. Puolsen y Möller 11 lo corroboraron en un grupo de niños
daneses de tres años de edad. Baden 11, en escolares negros que se encontraban
en un período de dentición mixta en Nashville, Tennessee; halló
que el 25.8% tenían gingivitis. La prevalencia y severidad aumentan gradualmente
hasta la pubertad según Massler 11, examinó un grupo de niños
blancos de los suburbios de Chicago y Filadelfia y observó un incremento
en la severidad de la gingivitis con la edad. Los mismos hallazgos fueron descritos
por Russell en un estudio longitudinal con niños de cinco a 19 años
al igual que Krouger, Lilienthal y cols. En la pubertad, la gingivitis se observa
en alrededor del 90% de los niños 8,9. Pudiera decirse que a los 15 años
de edad, cuatro de cada cinco niños presentan gingivitis. Finalmente,
McCall (1983) 11 y Baer 11 (1974) sugieren que frecuentemente la enfermedad
periodontal destruye la dentición adulta como consecuencia de un proceso
patológico que comenzó antes de la pubertad 6,8-10.
En Latinoamérica existen escasas referencias de medición de las
condiciones gingivales en niños. Mendoza y cols. 3 revisaron 2,540 escolares
de Guadalajara (México) y encontraron alteraciones periodontales en el
7.5%. Peretz y cols. 9 en un estudio longitudinal con 78 niños y adolescentes
de uno a 12 años de edad de una comunidad rural en Israel, hallaron un
alto índice de gingivitis que aumentó con la edad; argumentando
que en las niñas aumentaba por la influencia de los cambios hormonales
9.
En 1964 Löe y Silness 11 describen un método para elaborar un IG
y a la fecha es uno de los más utilizados (se describe posteriormente).
JUSTIFICACIÓN
En estomatología pediátrica, la gingivitis es la segunda enfermedad
más importante y de mayor prevalencia, solamente superada por la caries
dental. Existen diversos estudios a nivel mundial (sobre todo en adultos) y
pocos a nivel nacional que describen a fondo las condiciones gingivales de la
población infantil. En esta etapa, la detección y el tratamiento
oportuno de la gingivitis es reversible y evita complicaciones futuras por la
pérdida prematura de órganos dentarios en la edad adulta, ya que
la gravedad aumenta con la edad.
Es necesario conocer el estado de salud gingival y las necesidades de tratamiento
de la población infantil, para planear y dar seguimiento a los programas
de salud bucal.
OBJETIVOS
Este estudio pretende describir la frecuencia de gingivitis en escolares de
nivel socioeconómico pobre, evaluar las diferencias en frecuencia de
la gingivitis por grupos de edad y secundariamente, establecer la concordancia
entre observadores para el diagnóstico de gingivitis.
Hipótesis
1. La gingivitis se presenta en más del 90% de la población estudiada.
2. Existen diferencias estadísticamente significativas en la frecuencia
de gingivitis conforme aumenta la edad del paciente.
3. La concordancia entre observadores para el diagnóstico de gingivitis
es superior al 60%.
MATERIAL Y MÉTODOS
Estudio observacional, comparativo, prospectivo y transversal.
La población objetivo fueron 94 escolares revisados entre el 15 de abril
y el 15 de junio de 1999, en cuatro escuelas primarias oficiales del área
de afluencia al Centro de Salud TIII 2 de Octubre, SS. Los niños eran
de ambos sexos; sus edades fluctuaron entre seis y 12 años; no padecían
patología sistémica que repercutiera sobre el tejido gingival
(diabetes, histiocitosis, etc.); no utilizaron fármacos que pueden alterar
el estado de salud periodontal (ciclosporina, difenilhidantoína, etc.)
ni estuvieron bajo tratamiento periodontal. Para ser revisados se obtuvo una
carta de consentimiento informado de aceptación de los padres.
Descripción del método.
Los niños se distribuyeron en seis grupos de edad: Grupo1, 74 a 87 meses
(25 pacientes); Grupo II, 88 a 101 meses (seis pacientes); Grupo III, 102 a
115 (27 pacientes); Grupo IV, de 110 a 129 meses (siete pacientes); Grupo V,
de 130 a 143 meses (19 pacientes); Grupo 6, 144 a 157 meses (diez pacientes).
En cada paciente se midieron las condiciones gingivales de acuerdo al índice
gingival (IG) descrito por Löe y Silness en 1964 para valorar la intensidad
de la gingivitis en cuatro áreas alrededor de cada diente que son: La
papila distovestibular, el margen gingival vestibular, la papila mesiovestibular
y la totalidad del margen gingival lingual. Para valorar el potencial de sangrado
de las cuatro unidades gingivales se emplea un instrumento romo (sonda periodontal),
según las siguientes normas:
Indice gingival (IG); 0 = encía normal;
1 = Inflamación leve: se caracteriza por presentar cambio de coloración
leve, edema ligero, sin sangrado a la palpación.
2 = Inflamación moderada: enrojecimiento, edema y brillantez, sangrado
a la palpación.
3 = Inflamación intensa, enrojecimiento marcado y edema, ulceración
y tendencia al sangrado espontáneo.
El IG para cada diente es el total de las calificaciones alrededor del diente
dividido entre 4. La suma de las calificaciones por diente se divide entre el
número de dientes, lo que proporciona el IG individual. Los resultados
numéricos del IG también pueden relacionarse en diversos grados
de gingivitis de la siguiente manera:
Indices gingivales Estado
0.1-1.0 Gingivitis leve
1.1-2.0 Gingivitis moderada
2.1-3.0 Gingivitis intensa
Este índice se seleccionó ya que no es de carácter invasivo,
es mundialmente aceptado y los tejidos son fácilmente accesibles; además
se puede realizar en forma simplificada (sextantes), que considera los siguientes
dientes: 16,55 o 15, 61 o 21, 64 o 24, 36, 75 o 35, 81 o 41 y 84 o 44 donde
si uno de los dientes primarios seleccionados ha exfoliado, se medirá
el sucesor permanente.
Cada paciente se estudió en forma independiente por dos investigadores
principales, para evaluar la concordancia en el diagnóstico y en la severidad
de la gingivitis. Se utilizó espejo bucal plano No. 5, instrumento romo,
guantes, luz natural o lámpara de mano. La información se describió
en el formato de recolección de datos elaborado ex profeso.
ASPECTOS ÉTICOS
El estudio carece de riesgos, ya que la técnica de medición es
simple, reconocida mundialmente; reúne los requisitos de claridad, simplicidad,
facilidad para cuantificar y aceptabilidad; no es prolongado y no es invasivo.
Sobre todo, los tejidos a estudiar son accesibles a la exploración directa
por diversos métodos: inspección por luz transmitida o reflejada,
exploración con un instrumento romo, palpación.
ANÁLISIS ESTADÍSTICO
Se captó la información en una base de datos, Excell para Window.
Se analizó estadísticamente en computadora personal Pentium II,
disco duro de 4 Gigabytes, 64 Mb en RAM a través del paquete estadístico
SPSS versión 8.0 para Windows. Se describieron las variables mediante
medidas de tendencia central y dispersión con cálculo de promedio
± desviación estándar para variables numéricas con
distribución Gaussiana o mediante medianas (Valores min-max), porcentajes
o ambos para variables categóricas o con distribución sesgada.
Se compararon los porcentajes de gingivitis en las diferentes edades mediante
chi cuadrada de Pearson con corrección de Yates. Se efectuó el
análisis de concordancia del diagnóstico emitido por los valuadores
mediante cálculo de Kappa ponderada. Todos los análisis consideran
un i <0.05 como significativo.
RESULTADOS
La edad global de los pacientes fue de 108 ± 24 meses; no hubo diferencias
significativas de edad por sexo (112 ± 23 y 112 ± 24 meses respectivamente,
p 0.99). Los pacientes se clasificaron en seis grupos de edad (Cuadro 1); no
se vieron diferencias estadísticamente significativas en la distribución
por sexo de cada uno de los grupos (x2 1.19, 5 g.l., p0.94).
CUADRO 1
EDAD EN CADA UNO DE LOS GRUPOS
Todos los pacientes tenían cierto grado de gingivitis; se corroboró la hipótesis de que a mayor edad, mayor índice de gingivitis (Cuadros 2 y 3).
CUADRO 2
FRECUENCIA GLOBAL DE GINGIVITIS

CUADRO 3
INDICE DE GINGIVITIS POR GRUPOS DE EDAD

No se observaron
diferencias estadísticamente significativas en los valores del índice
gingival por sexo.
Al analizar la concordancia entre observadores para el diagnóstico de
gingivitis y de su severidad; el índice de correlación entre observadores
fue de 0.75 (Fig. 1).
DISCUSIÓN
En los escolares estudiados se observó un incremento proporcional de
gingivitis con la edad, lo que concuerda con Peretz y cols. 9 en su estudio
longitudinal con 78 niños y adolescentes de uno a 12 años de edad
en una comunidad rural de Israel; hallaron un alto índice de gingivitis,
que aumentó con la edad; en el sexo femenino aumentaba por la influencia
de cambios hormonales. Esto no se reflejó en el presente estudio ya que
no hubo diferencias significativas entre ambos sexos.
Los resultados muestran que la gingivitis empieza en edades muy tempranas y
propicia un proceso patológico de mayor severidad en la edad adulta,
como sugirieron McCall y Baer, en 1938 y 1974 respectivamente: la enfermedad
periodontal de los adultos es consecuencia de un proceso patológico que
comienza antes de la pubertad.
CONCLUSIONES
1. La gingivitis se presentó en el 100% de los escolares evaluados.
2. La gingivitis se inicia en la infancia.
3. La gingivitis se incrementó con la edad.
4. No hubo cambios significativos de la frecuencia de gingivitis en relación
con el sexo.
5. No se observó gingivitis severa en algún grupo de edad.
6. Fue más frecuente la gingivitis leve en la población escolar
en general.
7. La concordancia entre los dos evaluadores fue del 75%.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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11. Puolsen, Möller, Baden, Massler, McCall, Baer,Löe, Silness. Citados
por Piazzini L.
RESECCIÓN INTESTINAL PARA TRATAR LA NECROSIS DEBIDA A INVAGINACIÓN. ESTUDIO DE 21 CASOS
Dr. Juan Carlos Duarte Valencia
*
Dr. Ricardo Sainz Castro *
Dra. Fanny Araceli Ariza Ampudia **
Dr. Guillermo Hernández Peredo Rezk *
Dr. José Antonio Gutiérrez Ureña *
Dra. Rocío Barraza *
* Departamento de Cirugía
Pediátrica. Instituto Nacional de Pediatría
** Departamento de Pediatría Médica. INP
Correspondencia: Dr. Juan Carlos Duarte Valencia. Blvd. Fresnos No. 216 Fracc. Los Pinos, Mexicali, Baja California, México
RESUMEN
Introducción. La necrosis intestinal debida a la invaginación
intestinal ocurre entre 7 a 68% de los casos. Diversos factores se relacionan
con la necesidad de un número elevado de resecciones intestinales por
necrosis.
Material y método. Se presentan 21 pacientes con invaginación
intestinal que requirieron resección intestinal por necrosis. Las variables
de significancia fueron: edad, duración del cuadro, datos clínicos,
nivel del ápex de la invaginación en el colon, obstrucción
intestinal completa y leucocitosis >15,000 mm3/dL.
Resultados. Se estudiaron la edad de los pacientes, el tiempo de evolución,
nivel del ápex de la invaginación intestinal en el colon, la obstrucción
intestinal y el componente ileoileocólico, factores que se relacionan
con la mayor frecuencia de resección intestinal por necrosis.
Conclusión. Conocer el riesgo, los factores que intervienen en la invaginación
intestinal permite tener una guía objetiva para elegir el tratamiento;
en qué casos no debe realizarse la reducción hidrostática
o cuándo se debe llevar a cabo con extrema precaución por el riesgo
de necrosis y perforación de la pared intestinal.
Palabras clave: Invaginación intestinal, necrosis intestinal, obstrucción
intestinal, perforación intestinal, colon.
Acta Pediatr Mex 1999;20:
ABSTRACT
Background. Intestinal necrosis caused by intussusception occurs in 7 to 68%
of the cases; several situations are related to the high incidence of the need
for resection.
Material and method. We present 21 patients with intussusception followed by
necrosis who required intestinal resection. Variables analyzed were age, clinical
features, intussusception type, level of colonic apex, complete intestinal obstruction
and leukocytes >15,000 mm3/dL.
Results. Age, evolution time, the level of colonic apex intussusception, intestinal
obstruction and ileo-ilocolic component are related to the higher incidence
of necrosis and require intestinal resection.
Conclusion. The knowledge of intussusception risk factos is a useful guide for
the type of treatment and to decide in which cases hydrostatic reduction must
no be resorted to or else, when it should be done with extreme caution because
of the high risk of necrosis and perforation.
Key words: Intussusception, intestinal necrosis, apex level, intestinal. resection,
intestinal obstruction.
INTRODUCCIÓN
La resección intestinal por necrosis en la invaginación intestinal
(II) ocurre entre 7 y 68% de los casos; tiene una mortalidad del 10% debido
a perforación intestinal 1. Diversos factores se relacionan con la necesidad
de un alto porcentaje de casos que requieren resección intestinal por
necrosis: edad menor de un año; cuadro clínico con duración
mayor de 48 h; invaginación intestinal con componente ileileocólico;
ausencia de dolor abdominal; evacuaciones con sangre, obstrucción intestinal
completa; nivel del ápex de la II posterior a la flexura esplénica
del colon y leucocitosis mayor de 20,000 mm3/dL con desviación a la izquierda
2-6.
OBJETIVO
Identificar los factores de riesgo de necrosis en la II para tener una guía
objetiva en la elección del tratamiento; para decidir en qué casos
la reducción no quirúrgica de la II debe evitarse o realizarse
con precaución por el riesgo de necrosis y perforación intestinal.
MATERIAL Y MÉTODO
Estudio retrolectivo, transversal, descriptivo, observacional y clínico
de los pacientes con II tratados por el Servicio de Cirugía Pediátrica
del INP de enero de 1990 a mayo de 1999. Unicamente se incluyeron los pacientes
sometidos a resección intestinal por necrosis de la II. Las variables
significativas fueron: edad en meses, duración del cuadro, datos clínicos,
tipo de invaginación, nivel del ápex de la II en el colon, obstrucción
intestinal completa y leucocitosis >15,000 mm3/dL. Los pacientes sometidos
a resección intestinal de la II por necrosis se compararon con los que
requirieron otro tipo de tratamiento: reducción hidrostática,
reducción manual o ambas para resolver la invaginación. El análisis
estadístico se efectuó con el programa EPI INFO versión
6.0 de la OMS. El riesgo de resección intestinal en relación a
los factores de necrosis intestinal se calculó mediante razón
de momios (RM). Se consideró una p significativa <0.05 (ANOVA).
RESULTADOS
Se revisaron 180 expedientes clínicos de los pacientes con II: 21 pacientes
(12%) se trataron con resección intestinal por necrosis intestinal (Fig.
1). El 53.3% (n=96) fueron sometidos a cirugía para la reducción
manual o resección de la II (Fig. 2). Las características clínicas,
el segmento intestinal resecado y el tratamiento se muestran en los cuadros
1 y 2.

El 86% de los pacientes (n=18) tenía evolución mayor de 48 h.
Once pacientes (57%) fueron menores de seis meses de edad, el 90% (n=19) presentó
dolor abdominal; el 100% (n=21) vómitos de contenido gastrobiliar; el
86% (n=18) evacuaciones con sangre; el 86% (n=18) distensión abdominal
y 47% (n=10) masa abdominal palpable. Sólo el 76% (n=16) presentaba la
tríada de dolor abdominal intermitente, intenso, evacuaciones con sangre
y vómito gastrobiliar. En 18 pacientes (86%) hubo obstrucción
intestinal completa: distensión abdominal, hiperresonancia, ausencia
o disminución de la peristalsis; distensión de asas intestinales,
niveles hidroaéreos o ambos en la radiografía simple de abdomen.
Se informó el nivel del ápex de la invaginación en 17 pacientes;
en 10, (58%) se encontraba después de la flexura esplénica del
colon (Fig. 3). El tipo de invaginación y la frecuencia se muestran en
la figura 4; en 10 pacientes (48%) fue ilececocólica, en un caso se presentaron
dos tipos de invaginación. El tratamiento inicial en 20 pacientes (95%)
fue laparotomía primaria, por estar contraindicada la reducción
hidrostática (Fig. 2).

El segmento intestinal
resecado en 13 pacientes fue el íleon terminal y en ocho, además
del íleon terminal, se resecaron la válvula ileocecal, el ciego
y el colon ascendente, todos con necrosis isquémica panmural. En los
casos de invaginación ileoileocólica (n=5), fue posible desinvaginar
por taxis el componente ileocólico; en el componente ileoileal no fue
posible la reducción manual por necrosis y perforación de la pared
intestinal. La longitud del segmento intestinal varió de 7 a 42 cm (Cuadro
2). En 19 pacientes se hizo resección de la invaginación y se
realizó anastomosis intestinal primaria (Cuadro 2). Se efectuó
derivación intestinal en tres pacientes: Un caso (# 6), lactante menor
de tres meses de edad con cuadro clínico de 72 h de evolución,
en el trasoperatorio se observó isquemia y necrosis en parches de los
últimos 100 cm de íleon y válvula ileocecal; se realizó
ileostomía con cierre a los seis meses de edad; en el segundo caso (#16),
recién nacido de cinco días de vida extrauterina con peso de 2.2
kg, que tuvo hipoxia perinatal, había obstrucción intestinal severa
y enfermedad isquémica intestinal con acidosis láctica; se realizó
laparotomía y se encontró invaginación colocólica
del colon ascendente con el colon transverso; el ápex se extendía
hasta el rectosigmoides; se redujo por taxis la invaginación hasta la
flexura esplénica del colon; se realizó resección de la
mitad del colon ascendente y dos tercios del colon transverso y enseguida colostomía
e ileostomía de bocas separadas. El cierre de la derivación intestinal
se realizó a los tres meses de edad. El tercer caso (# 18) era un lactante
de ocho meses de edad con cuadro clínico de 72 h de evolución;
tenía dos invaginaciones en distinto sitio; a nivel de la válvula
ileocecal una invaginación ielocecocólica se redujo con maniobra
de taxis; la segunda, a nivel de íleon distal; no se pudo reducir debido
a necrosis del intussusceptum por lo que se resecaron 28 cm de íleon
distal; se realizó anastomosis intestinal primaria. En las siguientes
72 h aparecieron distensión abdominal, oclusión intestinal e inestabilidad
hemodinámica; fue necesario operar; se halló perforación
intestinal de 1 cm de diámetro en íleon distal a 40 cm de la válvula
ileocecal; se resecaron 14 cm de íleon y se realizó ileostomía
de bocas separadas. Se cerró la ileostomía a los diez meses de
edad.
En cuatro pacientes además de la II se identificó en el trasoperatorio
malrotación intestinal con volvulus, volvulus ileal, pólipo intestinal
asociado a síndrome de Peutz-Jeghers y un divertículo de Meckel
con mucosa gástrica y pancreática ectópica.
En 18 pacientes se administró nutrición parenteral total con duración
de 5 a 25 días; en el postoperatorio, diez fueron tratados en la Unidad
de Terapia Intensiva con estancia de 4 a 70 días.
El análisis estadístico se observa en el cuadro 3. Los factores
que se correlacionaron con mayor riesgo de la necesidad de resección
intestinal fueron: edad menor de seis meses (10.3% vs 5.6%, RM 2.24); duración
del cuadro clínico mayor de 48 h (12.7% vs 4.5%, RM 3.1); nivel del ápex
de la II posterior a la flexura esplénica del colon (17.8% vs 5.5%, RM
3.3, p=0.00371); II con componente ileoileocólico (p=0.02); obstrucción
intestinal completa (p=0.05). No hubo mortalidad por la resección intestinal.
DISCUSIÓN
Los signos de peritonitis (abdomen agudo) y perforación intestinal son
una contraindicación absoluta para la reducción no quirúrgica
de la II, pero no existe consenso en relación a otros factores que propician
la necrosis intestinal. Se revisaron 12 artículos 7 que involucraba a
3,079 niños, de los cuales el 73% fueron sometidos a laparotomía
para la reducción de la II. El 16% requirió resección intestinal
por necrosis intestinal, con una mortalidad del 10% por perforación intestinal.
El número de casos de laparotomía para reducción de la
invaginación, resección intestinal y la mortalidad por ello fueron
menores a lo informado, que ha sido de 53%, 11.6% y 0 respectivamente. Otros
autores 2,-5 mencionan porcentaje de resección intestinal de 14%, 10%,
8%, 12% y 4% respectivamente. No hubo morbilidad y mortalidad asociada debido
a que se mantuvo un óptimo estado hemodinámico y a que se usó
alimentación parenteral.
Reijnen el al 1 informaron que pacientes menores de un año, con duración
del cuadro clínico mayor de 48 h, leucocitosis (15,000 mm3/dL), invaginación
con componente ileoileocólico y las evacuaciones con sangre requirieron
con mayor frecuencia la resección intestinal por necrosis. Las características
clínicas de nuestros pacientes indican que sólo la invaginación
con componente ileoileocólico, la obstrucción intestinal completa
y el nivel del ápex de la II posterior a la flexura esplénica
del colon influyeron en la presentación de necrosis intestinal y que
requirieron resección intestinal. A diferencia de lo señalado
en la literatura médica, la ausencia de dolor abdominal, las evacuaciones
con sangre, el vómito, una masa abdominal palpable y leucocitosis no
fueron factores en este estudio que dieran mayor necesidad de resección
intestinal por necrosis. Aunque la edad y la duración del cuadro clínico
previo a la reducción no tuvieron correlación estadísticamente
significativa con la resección intestinal; en el análisis de razón
de momios, los pacientes menores de seis meses y el cuadro clínico con
duración mayor de 48 h presentaron dos y tres veces más riesgo
respectivamente de requerir resección intestinal por necrosis. La mayoría
de los factores se deben a la isquemia del intussuceptum y del intussuscipiens.
En la presente serie, 86% de los casos fueron tratados con resección
intestinal y anastomosis intestinal primaria; sólo tres casos con evolución
mayor de 72 h, isquemia intestinal proximal a la invaginación y riesgo
de dehiscencia de la anstomosis por isquemia intestinal, fueron tratados con
derivación intestinal.
La II ocurre mucho más frecuentemente entre los seis meses y los dos
años de edad que en cualquier otro período de la vida, pero se
han informado casos en el período neonatal y aun in utero 8. En los últimos
años un 3% de los casos de obstrucción intestinal neonatal se
debe a esta causa. La naturaleza no específica de los síntomas
y signos hacen difícil el diagnóstico y causan un alto porcentaje
de mortalidad. En esta serie sólo hubo un caso (0.5%) de invaginación
intestinal en un neonato.
Los estudios en casos de obstrucción intestinal en el período
neonatal, de la enfermedad isquémica intestinal y de otras entidades
intestinales que causan sangrado rectal, retrasan mucho el diagnóstico.
En un estudio de Zamir y cols. 9 el retraso en el diagnóstico varió
de cuatro días a cuatro semanas. La mayoría de los casos se presenta
en la región de la válvula ileocecal y un tercio de los casos
presentan un punto fijo, a diferencia de lo encontrado en este caso donde se
localizó en el colon ascendente y transverso (colo-cólica) y no
se encontró un punto fijo que provocara la invaginación.
El tratamiento consiste en resecar la invaginación con el intestino isquémico;
rara vez es posible reducir manualmente la invaginación. La excepción
a esta regla es la invaginación no isquémica del yeyuno o el íleon,
sin congestión vascular mesentérica de importancia. En estos casos
la invaginación se reduce fácilmente y el intestino, siendo delgado,
permite palpar un punto fijo intrínseco. Si el intestino se ha necrosado
o perforado, el tratamiento de elección es la enterostomía que
es de gran valor debido al íleo prolongado del intestino proximal que
casi siempre acompaña a la distensión intestinal severa.
En nuestros pacientes no hubo recurrencia de la II. Lo mismo ocurrió
en los casos de Ein et al 10.
CONCLUSIONES
El tratamiento de la invaginación intestinal debe individualizarse en
cada caso y los factores asociados a necrosis intestinal deben ser tomados en
cuenta como una guía para la elección del tratamiento. Indican
además, en qué casos debe realizarse la reducción no quirúrgica
de la II con gran cuidado por el riesgo de perforación intestinal secundaria
a necrosis de la pared intestinal. Los pacientes menores de seis meses con cuadro
clínico prolongado deben ser vigilados en forma más estrecha para
la elección del tratamiento ya que tienen mayor riesgo de requerir una
resección intestinal.
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10. Ein S, Stephen C. Intussusceptions: 354 cases in 10 year. J Pediatr Surg
1971;6:16-27
PIES DE FIGURAS
Fig. 1. Resección
intestinal de invaginación. Invaginación ileoileal.
Fig. 2. Grupo de pacientes según el tratamiento.
Fig. 3. Colon por enema baritado. Apex a nivel del colon sigmoides.
Fig. 4. Frecuencia y tipos de invaginación intestinal.
CUADRO 1
CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS DE LOS PACIENTES CON RESECCIÓN
INTESTINAL POR NECROSIS DE LA INVAGINACIÓN
E= Edad; a= años; m= meses; d= días; T= duración del cuadro clínico; D= dolor abdominal; ES= evacuaciones con sangre; MA= masa abdominal; AS= antes de la flexura esplénica del colon; DS= después de la flexura esplénica del colon; OIC= obstrucción intestinal completa; TI= tipo de invaginación; II= ileoileal; ICC= ileocecocólica; IC= ileocecal; CC= colocólica; IIC= ileoileocólica; X= presente; -= ausente
CUADRO 2
CARACTERÍSTICAS DEL SEGMENTO INTESTINAL RESECADO Y TRATAMIENTO
CUADRO 3
ANÁLISIS ESTADÍSTICO DE LAS VARIABLES ASOCIADAS A NECROSIS INTESTINAL
USO DE UNA FÉRULA DE MATERIAL PLÁSTICO (AQUAPLAST) EN EL POSTOPERATORIO DE LA OTOPLASTIA ESTÉTICA Y EN LOS HEMATOMAS DEL PABELLÓN AURICULAR
Dr. Enrique Azuara Pliego
*
Dr. Galo Rionda Morales **
* Servicio de Otorrinolaringología.
INP. Fundación Clínica Médica Sur
** Servicio de Otorrinolaringología. INP
Correspondencia: Dr. Enrique Azuara Pliego. Instituto Nacional de Pediatría. Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco México 04530 D.F.
RESUMEN
Se describe la técnica de los autores para el uso de férulas sintéticas
(aquaplast) en el postoperatorio de la otoplastia estética como elemento
compresivo y de modelación. Se muestra la utilidad del material "aquaplast"
para el tratamiento de hematomas auriculares postraumáticos. Se presentan
los resultados obtenidos en varios casos clínicos.
Palabras clave: Otoplastia estética, férula sintética,
hematomas postraumáticos, "aquaplast", compresivo.
Acta Pediatr Mex 1999;20:
ABSTRACT
The authors describe their technique in postoperative esthetic otoplasty using
a synthetic splint (aquaplast) as a compressive and modeling element. The usefulness
of "aquaplast" in auricular post-traumatic hematomas treatment and
the results obtained in several cases are described.
Key words: Esthetic otoplasty, aquaplast, post-traumatic hematoma, compressive,
synthetic splint.
ANTECEDENTES
Biedenbach 1 señaló la utilidad del "aquaplast" como
férula compresiva y maleable para el tratamiento del hematoma auricular
traumático; de este método surgió la idea de utilizarlo
en la etapa postquirúrgica inmediata de pacientes operados de otoplastia
estética con la técnica de Azuara 2, que se usa en pacientes con
alteraciones estéticas faciales causadas por la falta de formación
de antihélix.
Los pabellones auriculares "en pantalla" por falta de formación
del antihélix, son una deformidad frecuente que genera gran inconformidad
en el paciente y en los familiares, sobre todo en escolares. Es la malformación
facial que genera la mayor cantidad de motes o apodos y de agresiones por parte
de quienes tienen relación con el afectado, principalmente compañeros
de escuela.
Esta es una malformación estética, sin alteraciones funcionales,
que se hace aparente desde la primera infancia. Frecuentemente los padres recurren
al médico para tratar de mejorar lo antes posible el defecto de su hijo.
Sin embargo, los autores recomiendan su tratamiento quirúrgico de los
seis años de edad en adelante.
El hematoma auricular traumático es una colección de material
hemático y seroso entre el pericondrio y el cartílago. Se presenta
comúnmente en luchadores, boxeadores y alcohólicos. Si no se drena
causa inflamación y neoformación de cartílago y conduce
a una deformidad conocida como oreja "en coliflor". Sin embargo, cuando
la colección de sangre es subcutánea puede no dejar secuelas,
debido a una eficaz absorción del hematoma aun sin drenaje 3,4.
El "aquaplast" es un poliester poroso fácilmente maleable y
moldeable al ponerse en contacto con agua a una temperatura de 160°F; posteriormente
con agua fría, mantiene la forma deseada, colocada en el sitio en que
se aplica.
El tratamiento de los hematomas subpericóndricos de la oreja se ha hecho
con múltiples técnicas de drenaje y aspiración; con incisiones
y resecciones de porciones de cartílago afectado, seguidas de vendajes
compresivos y drenajes al vacío 5-7. Se han utilizado múltiples
materiales para mantener una compresión auricular después del
drenaje. Se ha propuesto el uso de botones, gasas, algodón y diferentes
materiales plásticos 8-10.
La oreja humana inicia su formación en la sexta semana de vida fetal;
entre la octava y la decimosegunda semana se desarrolla rápidamente el
hélix proyectándose hacia delante y por arriba del antihélix,
el cual se encuentra superficialmente desarrollado. Entre la duodécima
y decimosexta semana el antihélix se despliega dando forma definitiva
a la oreja; en es este período cuando la ausencia de este componente
embriológico genera la formación de los pabellones auriculares
"en pantalla" 9,10.
La piel que recubre anteriormente a la oreja es delgada, íntimamente
adherida al pericondrio; la que recubre la cara posterointerna de la oreja es
más gruesa y tiene tejido conectivo. La irrigación está
dada por la arteria temporal superficial y auricular posterior; la inervación
por las vías anterior y posterior del nervio auricular mayor 11-14.
OBJETIVO
Difundir el uso del "aquaplast" para favorecer el buen resultado de
la otoplastia estética, así como para el tratamiento del hematoma
auricular traumático.
MATERIAL Y MÉTODO
Estudio prospectivo, longitudinal, descriptivo en el área clínica
realizado de agosto de 1997 a agosto de 1999 en pacientes con orejas "en
pantalla" en quienes se aplicó "aquaplast" como sistema
compresivo en el postoperatorio inmediato de otoplastia estética por
falta de formación de antihélix y en pacientes con hematoma auricular
postraumático. La férula de "aquaplast" en la otoplastia
estética se empleó después de la operación con técnica
de otoplastia de Azuara 2 y como férula compresiva, para del tratamiento
del hematoma auricular traumático.
Técnica de otoplastia y uso de "aquaplast".
Previa asepsia y antisepsia de ambos pabellones auriculares, se mide el ángulo
auriculomastoideo; se marca con agujas hipodérmicas el sitio donde se
desea realizar la neoformación quirúrgica del antihélix;
las agujas embebidas en azul de metileno se colocan por transfixión;
esto hace un tatuaje provisional en la cara anteroexterna, en el cartílago
y en la cara posterointerna de la oreja; se infiltra subpericóndricamente
xilocaína con epinefrina al 1% (dosis media de 3 mg/kg) en ambas orejas.
Se incide la piel en forma de huso y se diseca el tejido conectivo hasta localizar
los puntos de tatuaje en el cartílago y se incide el mismo 4 mm por detrás
del sitio en el que se desea formar el antihélix. Posteriormente se diseca
subpericóndricamente y se realizan cortes múltiples y multidireccionales
en la cara anteroexterna del cartílago; con esto se logra que se enrolle
el cartílago y forme el antihélix; se colocan dos puntos de fijación
con nylon 5-0 en la cara posterointerna para reforzar el enrollamiento; se realiza
la hemostasia con cauterio bipolar y se sutura la piel posterointerna con nylon
5-0 y puntos separados; se coloca un fragmento de "aquaplast" previamente
moldeado exclusivamente sobre la cara anteroexterna con el fin de mantener la
forma y la compresión durante 72 h del postoperatorio. Es recomendable
el uso de una orejera tipo Rams para dar soporte y protección del campo
quirúrgico durante los siguientes días del postoperatorio; posteriormente
sólo durante las noches por un mes más.
Técnica de Biedenbach para tratamiento de hematoma traumático.
El paciente se coloca sentado para que el cirujano tenga acceso a la cara anteroexterna
y posterointerna de la oreja. Se aplica anestesia local subcutánea en
la región auricular con xilocaína con epinefrina al 1%; se procede
a la asepsia y antisepsia de la región, se drena el hematoma por medio
de la punción y aspiración con jeringa de 10 mL y aguja del número
18. Si no es posible la evacuación completa del hematoma por aspiración,
se hace una pequeña incisión encima del hematoma y se efectúa
descompresión por presión digital hasta lograr el drenaje de la
colección hemática. El "aquaplast" de 1/16 de pulgada
de espesor se corta al tamaño y con la forma del hematoma en la superficie
anteroexterna del pabellón auricular. Las formas de óvalo o riñón
son las que mejor funcionan. Se puede colocar también un pequeño
fragmento de "aquaplast" en la cara posterointerna. Deben ponerse
dos fragmentos de tela no adherente con la misma forma del "aquaplast",
pero que lo rebasen en 1 o 2 mm en su tamaño. El fragmento de "aquaplast"
para la cara anteroexterna se calienta a 160°F hasta que se vuelva transparente;
se le coloca sobre el sitio del hematoma previamente aspirado
El "aquaplast" no causa daño térmico en la superficie
auricular y se vuelve rígido en unos cuantos segundos. De una manera
similar se procede con el fragmento posterior y se suturan con dos o tres puntos
transfictivos de nylon 4-0 con aguja recta que pasará por las perforaciones
del "aquaplast"; se consigue así una compresión uniforme
del sitio del hematoma en forma de emparedado (Figs. 1 A, B, C, y D).
RESULTADOS
Se atendieron 17 pacientes. En 16 se practicó otoplastia estética
bilateral con la técnica descrita y se utilizó "aquaplast"
como férula compresiva postquirúrgica; un paciente se atendió
por hematoma auricular postraumático unilateral con la técnica
de Biedenbach. Fueron once pacientes hombres y seis mujeres; la edad varió
de seis a 32 años.
El efecto compresivo fue eficaz en todos los casos operados de otoplastia estética.
Se consiguió una forma más natural, anatómica y estética
del antihélix; no hubo complicación con el uso de "aquaplast"
colocado sobre la piel. Los resultados estéticos fueron buenos en todos
los casos; el seguimiento postoperatorio fue de tres a siete meses. El caso
del hematoma auricular tuvo buen éxito, sin recurrencias ni complicaciones
tales como la formación de oreja "en coliflor". Se conservaron
la anatomía y estética previa al traumatismo; el resultado es
bueno hasta la fecha con un seguimiento postoperatorio de tres meses.
CONCLUSIONES
El buen resultado de una otoplastia estética depende de una buena técnica
quirúrgica y un adecuado sistema compresivo postquirúrgico que
evita la formación de hematomas postoperatorios. El "aquaplast"
fue el mejor material, para lograrlo por ser maleable y ser fácilmente
accesible.
Para evitar las complicaciones de un hematoma auricular postraumático
son necesarios un drenaje eficaz y la aplicación de un buen sistema compresivo;
los autores han confirmado que el "aquaplast" favorece este resultado.
CUADRO 1


PIES DE FIGURAS
Fig. 1 A. Vista lateral preoperatoria. Se observa la falta de formación
del antihélix.
B. Vista lateral. Setenta y dos horas después de la otoplastia estética
con remodelación del antihélix En la región preauricular
se observa la férula plástica (aquaplast) que se usó.
C. Vista frontal. Postoperatorio a las 72 h.
D. Vista lateral. Resultado postoperatorio a los ocho días.
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FASCIOLIASIS HUMANA CRONICA: INFORME DE UN CASO TRATADO CON TRICLABENDAZOL
DR. RAYMUNDO RODRÍGUEZ HERRERA *
DR. LUIS CARBAJAL RODRIGUEZ**
DR. OSCAR VAZQUEZ TSUJI***
DR. JOSÉ N. REYNÉS MANZUR*
DRA. CORINA A. GARCIA PIÑA****
DRA. ROSALBA BARRIOS FUENTES*
DR. JORGE ZARCO ROMÁN*
DRA. MARTA LUNA FIGUEROA*****
* Médico adscrito al Departamento de Medicina Interna. Instituto Nacional
de Pediatría
** Jefe del Departamento de Medicina Interna. INP
*** Jefe del Departamento de Parasitologia. INP
**** Residente de 3er año de Pediatría. Hospìtal General
Tacuba. ISSSTE
*****Residente de 5º año. Departamento de Médicina Interna.
INP.
Correspondencia: Dr Raymundo Rodríguez Herrera. Instituto Nacional de
Pediatría. Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. México
04530 D.F.
RESUMEN
Introducción. La fascioliasis hepática es una trematodiasis que
cursa con dos periodos, el de invasión (fase hepática ) y el de
estado o fase biliar. El diagnóstico se establece identificando al párasito
o sus huevos o mediante detección de anticuerpos. El tratamiento se hace
con emetina, dehidroemetina, prazicuantel, bitionol o nitazoxanida.
Palabras clave: Fascioliasis, fasciola hepática, trematodiasis, triclabendazol.
Acta Pediatr Mex 1999;20:
ABSTRACT
Introduction. Hepatic fascioliasis is a trematodiasis acquired by the use of
contaminated vegetables or water with metacercariae. The disease has two periods,
the invasive or hepatic stage and the biliary stage. The diagnosis is done demostrating
the parasite or its eggs or with indirect methods detecting antibodies. Treatment
includes the use of drugs such as emetine or dehydroemetin, prazicuantel, bithionol
and nitazoxanida.
A case of hepatic fasciolasis successfully treated with triclabendazol is presented
after the failure of several different drugs.
Key words: fascioliasis, hepatic fasciola, trematodiasis, triclabendazol.
INTRODUCCION.
La fascioliasis es una parasitosis causada por un tremátodo, la fasciola
hepática que habita en vías biliares de animales herbívoros
y frecuentemente del hombre 1; es endémica en áreas donde se cría
ganado ovino y bovino. Ocurre del 5 al 40% en humanos, dependiendo del área
y de la metodología para hacer el diagnóstico 2.
La parasitosis humana se adquiere por ingerir vegetales acuáticos como
el berro y ocasionalmente alfalfa, lechuga o agua contaminados con metacercarias;éstas
llegan al duodeno, se desenquistan y liberan al parásito juvenil; mediante
acción enzimática, éste perfora la pared intestinal y migra
por la pared peritoneal hasta llegar al hígado, atraviesa la cápsula
de Glisson y llega a los conductos biliares (fase hepática). En los conductos
biliares se desarrolla en adulto y deposita huevos dos a cuatro meses después
de iniciada la infección 3.
El período inicial o fase hepática, dura de uno a tres meses después
de la ingestión de las metacercarias; se presenta fiebre, dolor en hipocondrio
derecho, hepatomegalia, marcada eosinofilia e hipergammaglobulinemia; puede
ocurrir hepatitis leve, hemorragia subcapsular severa y necrosis hepática.
Durante esta fase los estudios coproparasitoscópicos en busca de huevos
o parasitos no son útiles ya que estos no producen huevos antes de la
invasión del árbol biliar 4.
En la fase biliar aparecen síntomas como náusea, vómito,
dispepsia biliar, meteorismo, dolor cólico biliar, hepatomegalia, fiebre
y eosinofilia menos marcada que en el período inicial. Puede existir
colangitis o colestasis 4,5. En el 23% de los casos no hay eosinofilia y en
ocasiones sobre todo en adultos el padecimiento puede confundirse con colecistitis
aguda 6.
El diagnóstico se hace cuando se demuestra al parásito o sus huevos
en las heces o bien por la detección de anticuerpos y otros signos de
sensibilización con las técnicas de ELISA, hemaglutinación
indirecta, contrainmunoelectroforesis e inmunoelectroforesis, que tienen alto
grado de sensibilidad y especificidad 7.
El hallazgo de huevos de fasciola hepática en las heces, es el método
de elección, ya que muestra la presencia del parásito y su viabilidad
mediante la incubación y desarrollo de miriacidio dentro de los huevos.
CASO CLÍNICO
Niña de ocho años de edad atendida en el INP en 1993 por hepatoesplenomegalia,
anemia y fiebre. Hábitos higiénicos y dietéticos deficientes.
Padecimiento actual de un año de evolución caracterizado por pérdida
de peso, astenia, adinamia, hiporexia, cefalea, diaforesis frecuente, dolor
abdominal, evacuaciones diarreicas y fiebre persistente de 38.5 º C. Un
médico particular prescribió sulfato ferroso y dieta rica en hierro;
consumió vegetales verdes incluyendo berros. Exploración fisica.
Niña pálida con ligero tinte ictérico conjuntival; cuello
con plétora yugular grado II; precordio ruidos cardiacos rítmicos,
con soplo sistólico grado II; borde hepático a 10-10-11 del borde
costal, de consistencia dura, liso, doloroso a la palpación; bazo a 3
cm debajo del borde costal izquierdo, de consistencia dura. Laboratorio: Biometría
hemática: Hb 4.5 g/dL, Ht 15.6%, reticulocitos 2% y corregidos 0.6%;
VSG 74 mm/h; leucocitos 18,900/mm3, linfocitos 26%, eosinófilos 6% (1.134
totales), plaquetas 580,000/mm3, neutrófilos con granulaciones tóxicas.
Frotis de sangre periférica: hipocromia, anisocitosis y microcitosis.
Ferrocinética: hierro sérico 50 mcg/dL, capacidad total de combinación
410 mcg/dL e índice de saturación del 12%, determinación
de vitamina B 12: 6.1ng/ml (normal 3-17 ng/ml), folatos 968 ng/ml (normal 200-950),
Proteínas totales 7.3 g/dL, albumina 1.5 g/dL, globulina 5.8 g/dL. Glucosa
53 mg/dL, urea 13.5 mg/dL, creatinina 0.3 mg/dL, ácido úrico 3.0
mg/dL, bilirrubinas totales 1.4 mg/dL, bilirrubina directa 0.9 mg/dL e indirecta
0.5 mg/dL. TP 55 segundos, TPT 28.7 segundos, colesterol total 165, TGP 22,
TGO 29. Coproparasitoscópico y estudio microscópico del contenido
duodenal: huevos de fasciola. Contrainmunoelectroforesis (CIEF) para fasciola
hepática positiva +++, hemaglutinación positiva. US abdominal
masa intravesicular pediculada con engrosamiento de las paredes (Fig. 1). Centellografía
hepatoesplénica: hígado crecido; la distribución irregular
del radiocoloide sin evidencia de lesión focal; bazo ligeramente aumentado
de tamaño con captación normal. La TAC abdominal muestra gran
hepatomegalia, vesícula biliar crecida con pared gruesa; con medio de
contraste se observa irregularidad en la densidad del hígado; bazo moderadamente
aumentado de tamaño con imágenes hipodensas y otras de mayor densidad;
vías biliares muy dilatadas; moderada dilatación del colédoco.
Tratamiento. Dehidroemetina 1.5 mg/kg/día, dos transfusiones de paquete
globular, dieta rica en hierro y sulfato ferroso 30 mg/kg/día. Tuvo mejoría
paulatina; desaparecieron la fiebre y la ictericia y disminuyó la hepatomegalia
al décimosegundo día de tratamiento, pero tuvo datos de toxicidad
por la dehidroemetina: bradicardia de 66/min e isquemía subepicárdica
anterior y septal, sin descompensación hemodinámica. Egresó
a los 36 días en buenas condiciones, aunque persistía la eosinofilia
periférica (550 eosinófilos totales); el estudio coproparasitoscópico
aún mostraba huevos de fasciola y CIEF positiva +. A los tres meses de
tratamiento persistían la hepatomegalia y eosinofilia; los coproparasitoscópicos
en serie y el CIEF para fasciola fueron negativos. Durante 1995 evolucionó
bién. En 1996 tuvo cuadros recurrentes de giardiasis. Presentó
nuevamente anemia ferropriva. En agosto de 1997 se detectaron huevos de fasciola
hepática. BH normal, con índices eritrocitarios bajos; CIEF para
fasciola e inmunodifusión, negativas; pruebas de función hepática
normales. US y gammagrama de hígado: hepatomegalia y dilatación
de vías biliares.
Se administró prazicuantel 25 mg/kg/día en tres dosis y luego
nitazoxanida a 7.5 mg/kg/día por siete días, sin respuesta positiva.
Ante la falta de respuesta terapéutica, la dispepsia biliar sugestiva
de colecistitis y persistencia de imagen US de la vesícula biliar sugestiva
de fasciola hepática se realizó colecistectomía. La vesícula
estaba adherida al duodeno; el hígado tenía color blanquecino
en parches. El diagnóstico anatomopatológico de la vesícula
fue de colecistitis aguda y crónica con eosinofilia. Al mes y medio de
operada estuvo asintomática, sin hepatoesplenomegalia; sin embargo, los
coproparasitoscópicos evidenciaron huevos de fasciola hepática.
Recibió nuevo tratamiento de nitaxozanida a 7.5 mg/kg/día por
siete días, en dos ocasiones sin respuesta positiva; se indicó
triclabendazol a dosis de 10 mg/kg/dosis única que a los tres días
dio origen a cefalea frontal leve, dolor abdominal epigástrico moderado,
ardoroso, sin irradiaciones, vómito postprandial tardio de contenido
gástrico y fiebre de 39 º C.
Actualmente la paciente es asintomática; exploración física
normal; coproparasitoscópicos en serie negativos. BH: hemoglobina: 12.9
g%; leucocitos: 10.500/mm3; eosinofilos: 14%, plaquetas: 332,000/mm3. Pruebas
de función hepática normales. US abdominal: discreto aumento de
la ecogenicidad hepatoesplénica de tamaño normal; discreta dilatación
del colédoco.
DISCUSION
El diagnóstico de esta parasitosis en fase hepática se fundamenta
en la triada de fiebre, hepatomegalia dolorosa y eosinofilia, como se hizo en
nuestra paciente en su primer internamiento. Sin embargo, el hallazgo de huevos
de color amarillento, operculados, ovalados, de 130 a 150 micrómetros
de longitud, por 60 micrómetros a 90 micrómetros de ancho, obtenidos
por métodos de Ritchi o sedimentación simple (Fig. 2) o bien por
estudio microscópico de contenido duodenal obtenido mediante cápsula
de Beal, demuestran la participación del parásito en su fase biliar.
La detección de huevos de fasciola hepática en las evacuaciones
es mayor con la técnica de sedimentación que con la técnica
modificada de Teleman que tiene gran sensibilidad 8. En nuestra paciente, tres
meses después del primer tratamiento, los coproparasitoscópicos
con técnica de Ritchi fueron negativos para huevos de fasciola; se detectaron
huevos de fasciola hepática cuatro años después. En este
periodo la paciente era asintomática, sin hepatomegalia y con pruebas
de laboratorio e inmunodiagnóstico normales. En infecciones humanas crónicas
la carga de parásitos es baja, comparado con lo que ocurre en los animales
9, lo que puede explicar que los exámenes de heces fueran negativos por
varios años. Por esta razón, es importante usar técnicas
sensibles y de elevada especificidad.
Los métodos de inmunodiagnóstico demuestran anticuerpos específicos
contra antígenos del parásito adulto. La técnica de ELISA
tiene elevada sensibilidad (100%) y especificidad (97.8%) para anticuerpos contra
antígenos de excreción-secreción de las formas adultas
de fasciola hepática 4,10. Sus niveles pueden permanecer elevados por
muchos años en los individuos activamente infectados 4. En contraste,
los títulos de ELISA disminuyen progresivamente después de un
tratamiento antiparasitario favorable 4,11. Se demostraron anticuerpos contra
fasciola mediante CIEF y hemaglutinación indirecta, lo que estableció
el diagnóstico de certeza.
La respuesta clínica al tratamiento con dehidroemetina fue la desaparición
de la fiebre, de la ictericia, reducción de la hepatomegalia, disminución
inicial y luego normalización de eosinófilos. Los exámenes
coproparasitoscópicos seriados y las pruebas de CIEF y hemaglutinación
indirecta fueron negativos a los tres meses del tratamiento.
La identificación de huevos viables de fasciola hepática, a los
cuatro años después del cuadro inicial, sin que la paciente haya
ingerido vegetales crudos y sin la triada de la fase hepática y pruebas
serológicas negativas, sin evidencia US de masa intravesicular sugieren
que la paciente no sufrió reinfección; tan sólo permaneció
en estadio biliar, que desde el punto de vista inmunopatológico fue un
mecanismo de evasión a la respuesta inmune por parte del parásito.
Este "ocultamiento" físico de fasciola en la luz vesicular
impide el contacto con el sistema linfático y la respuesta inmune es
inadecuada, como sucede otras parasitosis 12.
En nuestro caso la ingestión de berros como tratamiento dietético
para anemia ferropénica fue el antecedente de la parasitosis. De ahí
la importancia de investigar exhaustivamente los antecedentes epidemiológicos.
Fasciola hepática puede causar anemia ferropénica por diversos
mecanismos: una sustancia tóxica liberada por el tremátodo 7,13,14,
una sustancia química 15 la prolina, aminoácido liberado por la
fasciola similar a como la provoca la fasciolosis. En ratas Wistar 16 se implantó
la fasciola intraperitoneal y las observaciones sobre fasciolosis ovina 17 coinciden
en que el descenso de los eritrocitos y de la hemoglobina es mayor cuando el
tremátodo se localiza en los conductos biliares.
El tratamiento de la fasciolosis es difícil porque no siempre es eficaz
y por la toxicidad de los medicamentos 4,18 como la emetina, la dehidroemetina
o la cloroquina y los pacientes deben ser hospitalizados 19-23,25. La dehidroemetina
fue tóxica en nuestra paciente: produjo bradicardia y trastornos electrocardiográficos
de isquemia subepicárdica anterior y septal, desaparecieron al suspenderla.
A pesar de informes favorables, el prazicuantel no ha sido eficaz contra la
fasciola hepática, probablemente debido a su grueso tegumento que impide
la penetración del medicamento 20,24-26. El bitionol se ha recomendado
como medicamento de elección para la fasciolosis desde 1982. La tasa
de curación (50 mg/kg/día en tres dosis en días alternos
por 15 días por un mes) es de 50%. Se utiliza en pocos países,
y no está disponible en la mayoría de países de America
Latina 21-23,25,27,28. Algunos informes señalan 100% de eficacia 27.
El triclabendazol (6-clorine-5 (2-2 diclofenoxi) 2-metil tiobenzimidazol) está
químicamente relacionado a los antihelmínticos benzimidazol-2
carbamato; es activo contra la fasciola y otros tremátodos 20,25; es
fasciolicida para gusanos adultos en los conductos biliares y para larvas inmaduras
que migran al parénquima hepático 19,20. No se conoce su mecanismo
de acción 20,29.
Actúa en 24 horas; inactiva la membrana tegumentaria de los párasitos
e inhibe la liberación de sus enzimas proteolíticas 29,30. La
dosis terapéutica de triclabendazol no produce efectos teratogénicos,
mutagénicos o embriogénicos en ratas, ovejas y bovinos 20,30.
El 95% del medicamento oral se elimina por las heces, 2% por la orina y menos
del 1% por la leche 30. Se tolera bien 18,20.
Nuestra paciente recibio triclabendazol a 10 mg/kg/dosis única y toleró
el medicamento.
Los resultados satisfactorios del triclabendazol con tasa de curación
del 79.2% con dosis única y del 100% con una segunda dosis, la facilidad
de administrar dosis única, y su tolerancia, permiten considerarlo como
medicamento de elección para el tratamiento de la fasciolosis aguda y
crónica 32,33.
En este caso debió operarse por la dispepsia biliar que sugería
colecistitis y por la persistencia de imagen ultrasonográfica vesicular
sugestiva de fasciola hepática y por falta de respuesta a varios esquemas
antiparasitarios, antes de disponer del triclabendazol. Este caso y otros similares
indican que el triclabendazol es eficaz en la fascioliasis crónica.


PIES DE FIGURAS
Fig. 1. Ultrasonido hepático y de vías biliares que muestra masa
intravesicular de aspecto pediculado compatible con parásito adulto de
Fasciola hepatica.
Fig. 2. Huevo de Fasciola hepatica obtenido por estudio coproparasitoscópico
(técnica de Ritchi).
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RESULTADOS DE LA PRUEBA DE PPD EN EL INSTITUTO NACIONAL DE PEDIATRÍA
Dr. Mario Rodríguez
Pinto *
Enf. C. Rosalba Marín Ojeda **
Dra. Patricia Chico Aldama ***
* Jefe del Departamento
de Medicina Comunitaria. Instituto Nacional de Pediatría
** Enfermera del Departamento de Medicina Comunitaria. INP
*** Jefe del Departamento de Investigación en Epidemiología. INP
Correspondencia: Dra. Patricia Chico Aldama. Instituto Nacional de Pediatría.
Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. México 04530 D.F.
RESUMEN
Antecedentes. Hace mucho se ha discutido la eficacia del BCG, pero no existe
una explicación para que ciertos individuos no tengan respuesta inmune
contra la tuberculosis. Por otro lado el diagnóstico den la población
infantil es muy complicado y de alto costo. La prueba para el diagnóstico
de la tuberculosis es el Mantoux; no obstante, es poco usada. Consiste en la
aplicación intradérmica del derivado de proteína purificado
(PPD).
Material y métodos. Se revisaron los resultados de la prueba de PPD en
1,045 niños del Instituto Nacional de Pediatría. Se formaron dos
grupos: uno de mayores de dos años y menores de dos años y otro
de menores de dos años con y sin aplicación previa de BCG.
Resultados. De los 1,045 niños estudiados, 689 habían recibido
BCG; de ellos 186 fueron positivos a la prueba PPD. De los 356 niños
sin BCG 50 fueron positivos. Esta es la población en riesgo por no haber
recibido vacuna BCG y tener PPD positivo y además por tener otros factores
adversos como desnutrición y probable contacto con un adulto con probable
tuberculosis. El análisis de los datos indica que el 22.58% de esta población
representa un grupo de riesgo.
Conclusiones. La prueba de PPD es un método sencillo y de bajo costo
para las instituciones de salud, que da valiosa información para apoyar
el diagnóstico de la enfermedad.
Palabras clave: BCG, tuberculosis, tuberculina, PPD, vacunación.
Acta Pediatr Mex 1999;20:
ABSTRACT
Background. The efficacy of BCG has been disputed for many years. However there
is no well based theory to clarigy why some patients do not present immune response
against tuberculosis. Moreover, the diagnosis in childhood is difficult and
expensive. Mantous is the test for the diagnosis of tuberculosis, although it
is little used. It consists in a subcutaneous administration of pure protein
derived (PPD).
Material and Methods. A total of 1045 children who received the PPD test at
the Instituto Nacional de Pediatría, Mexico were analyzed.. Two groups
were considered: one of children over two years of age and one under two years.
Results. 689 children had received the BCG test, of these 186 were PPD positive.
Of 356 children who did not receive the BCG vaccine, 50 were positive. This
indicates that 22.58% of this population was at a risk.
Conclusions. The PPD test is an easy and inexpensive method to improve the diagnosis
of tuberculosis.
Key words: BCG, tuberculosis, tuberculin, PPD, vaccination.
I. Antecedentes del problema.
Por décadas se ha discutido la eficacia del BCG; han sido numerosas las
explicaciones sobre la variación de los resultados, pero no hay una teoría
bien probada 1-3 del por qué ciertos individuos no seroconvierten.
La prueba de Mantoux para el diagnóstico de la tuberculosis es la aplicación
intradérmica del derivado proteico purificado (PPD) 4. Infortunadamente
una prueba negativa no siempre indica la realidad diagnóstica, ya que
el 10% de adultos y de niños enfermos de tuberculosis tienen anergia
a la tuberculina. Una gran variedad de factores del individuo, como las edades
extremas de la vida (muy corta edad o ancianidad), desnutrición inmunosupresión
por enfermedad o fármacos, infecciones virales como sarampión,
varicela e influenza así como las fases muy avanzadas de la tuberculosis
("anergia final"); también pueden dar reacciones falsas positivas,
individuos con exposición reciente a otras micobacterias o pacientes
"alérgicos" por pruebas repetidas al PPD.
En adultos y niños con riesgo de tuberculosis, una induración
de 5 mm se clasifica como positiva 4 según la mayoría de los expertos.
En niños que han recibido la vacuna BCG la reacción cutánea
medía entre 9 y 19 mm.
Otros autores estiman que la reacción que mide entre 10 y 15 mm es poco
usual después de la vacuna BCG 4. Liffchitz opina que aproximadamente
50% de los niños que reciben la vacuna BCG muy pronto después
de nacer, son tuberculina negativos a los seis meses de vida y casi todos persisten
negativos un año después 5-9. La interpretación de la prueba
de Mantoux en individuos que recibieron esta vacuna pueden complicarse por el
fenómeno de hipersensibilidad cutánea; ésta aumenta con
las pruebas repetidas en personas sensibilizadas al antígeno tuberculoso.
La repetición del PPD en períodos cortos (menos de un año)
produce algunas veces una aparente seroconversión al bacilo o a la vacuna
y sólo se trata de una respuesta inmunoalérgica al PPD.
Se dice que una reacción de más de 10 mm en individuos previamente
vacunados, indica frecuentemente una infección por Micobacterium tuberculosis,
especialmente si el individuo vive en comunidades de alto riesgo.
Hay quienes consideran que la prueba positiva es indicadora de infección
tuberculosa cuando: 1) la reacción crece con respecto a una anterior
a un año. 2) El individuo al que se aplica el PPD tiene contacto con
un paciente con tuberculosis activa. 3) El individuo corresponde a un grupo
de alto riesgo. 4) Se vive en una comunidad donde la tuberculosis es de alta
prevalencia. 5) Ha pasado mucho tiempo después de la vacunación
y la prueba ha crecido.
II. Criterio sobre la respuesta a la aplicación intradérmica del
PPD.
Tamaño de la induración que determina la positividad del PPD:
>5 mm >10 mm >15
mm
1. Contacto con enfermo de tuberculosis Grupos de alto riesgo Sin factores de
riesgo
2. Placa de tórax anormal
3. HIV u otra inmunodeficiencia
4. Cuadro clínico sugerente de Tb
Plotkin SA, Moetimer EA. Vaccines. WB Saunders Co. USA 1994;p446
III. Criterios sobre grupos
de riesgo para adquirir tuberculosis.
A) Grupos de riesgo en países tecnológicamente avanzados:
1. Riesgo incrementado por exposición a un adulto infectado.
2. Extranjero procedente de país con alta prevalencia.
3. Pobreza e indigencia especialmente en residentes urbanos drogadictos, en
especial de uso intravenoso
4. Reclusos.
5. Aislados en casa de salud.
6. Personas de la calle sin hogar.
7. Trabajadores de salud en lugares de alto riesgo.
8. Niños en estrecho contacto con los individuos antes descritos.
9. Personas con infecciones por HIV.
10. Enfermos con diabetes mellitus, silicosis, cáncer y gastrectomía.
11. Personas bajo tratamiento inmunosupresor y desnutridos.
12. Niños pequeños y ancianos
B) En hospitales como el nuestro (INP) deben considerarse de alto riesgo, además
de los indicadores antes mencionados:
1. A los niños de grupos marginados.
2. Niños de la calle.
3. Niños con síndrome de maltrato infantil (SNM).
4. Niños de comunidades suburbanas en pobreza extrema.
5. Niños de comunidades rurales en pobreza extrema.
6. Niños que viven en hacinamiento (urbano, suburbano o rural).
7. Niños con enfermedades como malformaciones congénitas mayores,
múltiples enfermedades genéticamente determinadas, enfermedades
del sistema nervioso central.
8. Pacientes con enfermedades repetitivas, crónicas o ambas, del aparato
respiratorio inferior.
9. Niños que consumen leche de establo sin certificación.
10. Niños menores de 10 años con PPD positivo no vacunados.
11. Niños vacunados con PPD negativo de 2 y 5 UI después de seis
meses de la vacuna al nacimiento o de seis semanas en vacunaciones posteriores.
12. Niños con antecedentes heredofamiliares positivos para la predisposición
a la tuberculosis en alguna de sus formas, especialmente gemelo con tuberculosis
pulmonar (TBP).
13. Pacientes atendidos o en contacto con personal en el que se demostró
TBP activa.
IV. Objetivos inmediatos de la revisión.
Esta revisión de los resultados de la aplicación del PPD en el
INP, ha tenido como finalidad hacer sólo un análisis preliminar
de datos analizados retrospectivamente, para conocer de manera muy gruesa, cuáles
han sido los resultados del PPD en pacientes de diferentes edades, sexo y diagnóstico,
muchos de los cuales habían sido vacunados en algún momento de
su vida.
Como se puede ver en esta revisión preliminar falta mucho por hacer metodológicamente
para que intencionalmente y de acuerdo al método científico pueda
lograrse un análisis concluyente del problema.
Se quiso solamente ver qué se tiene hasta el momento y qué debe
hacerse prospectivamente, para fundamentar el estudio del PPD en nuestro medio;
por lo tanto, éstos sólo son resultados preliminares.
V. Método de la revisión preliminar.
Del registro diario de la aplicación del PPD en nuestro hospital, tanto
en pacientes ambulatorios del servicio de medicina preventiva, en pacientes
interesados para quienes se solicitó la prueba por razones diagnósticas
y pacientes a quienes se pidió estudio de Combe, se tomaron los datos
de registro, edad, fecha de aplicación del PPD, antecedentes o no de
vacunación con BCG. No se contó con el dato de fecha de vacunación,
la edad de vacunación, el lugar donde se vacunó o la institución
donde se realizó la vacunación. Tampoco se pudo precisar el sitio
anatómico donde se hizo la inoculación, la dosis, el tiempo de
preparado del liofilizado ni si hubo reacción local o no en el sitio
de la inoculación. No se registró el tiempo que duró la
reacción local de la vacuna. Se registró el resultado del PPD.
Se interpreta como positiva, toda prueba que a las 72 horas de aplicación
del PPD, causa induración cutánea de 5 mm o más.
Los datos se anotaron en hojas tubulares especiales con las cuales se hizo la
captura en un programa de cómputo Excel versión 1994, en el que
se hizo el análisis de correlación con los resultados siguientes:
VI. Resultados.
1. Total de casos revisados 1,045.
2. Recibieron vacunas BCG en algún momento antes de la aplicación
del PPD en el Instituto, 689 pacientes.
3. Nunca recibieron BCG antes, 356 pacientes.
4. En los 1,045 pacientes a quienes se aplic&oacu