REPERCUSIONES DEL TABAQUISMO DURANTE EL EMBARAZO
Al comprender
mejor los riesgos que implica para el feto, el hábito de fumar de la
madre durante el embarazo y el ambiente con humo de cigarro, debería
ser una razón suficiente para motivar a la sociedad y sobre todo a la
mujer para no exponerse al humo del cigarro, ni a fumar.
El tabaquismo en las mujeres en edad reproductiva se estima que actualmente
es del 29% a pesar de la evidencia médica sobre sus efectos dañinos.
El hábito de fumar en la madre es una causa importante y previsiible
de daño y muerte fetal y se relaciona con el 10% de todas las muertes
en niños pequeños. También se relaciona con aumento del
síndrome de muerte súbita, neumonía y otras enfermedades
respiratorias en los niños pequeños.
Los factores que se relacionan con el hábito de fumar se han dividido
en tres categorías: social, psicológica y farmacológica.
El fumar está socialmente aceptado en muchos lugares e inclusive es propiciado
por los padres, hermanos o amigos, profesores en las escuelas, universidades
así como por la edad y la condición social. La mayoría
de las mujeres que fuman empiezan a hacerlo durante la adolescencia, generalmente
por la influencia del medio en el que se desenvuelven.
Desde el punto de vista psicológico, el hábito de fumar está
relacionado con un sentido diferente del placer. Es más probable que
las mujeres fumen para contrarrestar sus sentimientos de enojo y ansiedad, que
para recibir una estimulación o relajación.
La adicción farmacológica es el resultado de las propiedades fuertemente
adictivas de la nicotina. El cerebro recibe rápidos niveles elevados
de nicotina en cada inhalación de humo. La vida media de la nicotina
en el cerebro es aproximadamente de cinco minutos; se presentan síntomas
de deprivación de nicotina entre 90 y 120 minutos después del
último cigarrillo: ansiedad al tabaco, enojo, dificultad para concentrarse,
disminución de la frecuencia cardiaca, insomnio, irritabilidad, inquietud,
aumento del apetito y estado de animo disfórico o deprimido y se incrementa
en las primeras 24 horas de que se suspendió.
El humo del cigarro contiene más de 2,500 sustancias químicas,
muchas de ellas tóxicas. La nicotina y el monóxido de carbono
contribuyen de manera directa en la hipoxia fetal. La nicotina ocasiona vasoconstricción
periférica y uterina, lo que se produce vasoespasmo temporal mientras
se fuma y con se reduce el riego sanguíneo uteroplacentario. Por otra
parte el monóxido de carbono se une a la hemoglobina para producir carboxihemoglobina,
lo cual disminuye la capacidad del aporte de oxígeno de la hemoglobina
materna al tejido fetal.
El hábito de fumar aumenta el riesgo de aborto espontáneo, de
prematurez y de peso bajo al nacer. En promedio, los productos a término
(con gestación mayor de 37 semanas) de madres que fuman, pesan 150 a
300 g menos al nacimiento que los de madres que no fuman. El hábito de
fumar ocasiona o contribuye en 21 a 39% de todas las causas de bajo peso al
nacer. El riesgo de síndrome de muerte súbita en niños
pequeños es dos veces más elevado entre los nacidos de mujeres
que fumaron durante el embarazo.
En resumen, el hábito de fumar en la embarazada tiene muchos efectos
dañinos de tipo agudo y consecuencias a largo plazo para la mujer y para
su hijo. Los efectos dañinos incluyen desprendimiento prematuro de placenta,
prematurez, bajo peso al nacer y síndrome de muerte súbita.
Es importante que los médicos exhorten a todas sus pacientes a dejar
de fumar especialmente durante el embarazo, así como apoyar las medidas
para abandonar este hábito.
Dr. Raymundo Rodríguez
Herrera
Médico Adscrito al Departamento de Medicina Interna. INP
****
PREVALENCIA DE ANTICUERPOS IgG CONTRA HELICOBACTER PYLORI EN TRES GRUPOS DE POBLACIÓN PEDIÁTRICA
Dr. Jaime Ramírez
Mayans *
Dra. Flora Zárate Mondragón **
Dr. Roberto Cervantes Bustamante **
Dr. Norberto Mata Rivera **
Dra. Cristina Sosa de Martínez ***
Dra. Vilma Martínez Medina ****
QFB Natividad Navarrete Delgadillo *****
Dra. Sandra Rivas Silva ****
* Jefe de la División
de Medicina. Jefe del Servicio de Gastroenterología y Nutrición.
Instituto Nacional de Pediatría
** Médico Adscrito al Servicio de Gastroenterología y Nutrición.
INP
*** Departamento de Investigación Médica. INP
**** R V. Servicio de Gastroenterología y Nutrición. INP
***** Departamento de Virología. INP
Correspondencia: Dr. Jaime Ramírez Mayans. Instituto Nacional de Pediatría. Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. México 04530 D.F. Tel. 606 49 81 Fax. 606 49 81 (pedir tono)
RESUMEN
Objetivo. Comparar la frecuencia de Helicobacter pylori en tres diferentes poblaciones
pediátricas.
Diseño del estudio. Estudio prospectivo, descriptivo, transversal y observacional,
en el Servicio de Gastroenterología y Nutrición del Instituto
Nacional de Pediatría.
Material y Métodos. Se investigaron tres grupos: I. Niños sanos,
II. Niños de casa cuna y III. Niños desnutridos; con edades comprendidas
entre seis meses y cinco años. A todos se les tomaron 3 cc de sangre
para determinar la presencia de IgG contra Helicobacter pylori. La información
se describió gráfica y numéricamente; se contrastó
mediante prueba de Ji cuadrada con un a de 0.05 y dos colas.
Resultados. En los grupos I, 33 de 127; II, 64 de 100 y III, 12 de 37 había
anticuerpos contra Helicobacter pylori. Al contrastar su presencia entre los
tres grupos, se encontraron diferencias estadísticamente significativas
(Ji cuadrada {g.l.=2} =34.8 p=0.00001) debido a que en el grupo II la proporción
de anticuerpos positivos fue de 64% a diferencia de lo observado en los otros
dos grupos.
Discusión. En nuestro país la infección por Helicobacter
pylori se adquiere en edades tempranas. La mayor frecuenica en el grupo II podría
explicarse por ser una sobrepoblación cerrada.
Palabras clave: Helicobacter pylori, anticuerpos HP, IgG, sobrepoblación.
Acta Pediatr Mex 1999;20:
ABSTRACT
Objective. To campare the prevalence of IgG antibodies to Helicobacter pylori
in three different Mexican children population.
Study design. Descriptive, cross sectional and observational study at the Department
of Gastroenterology and Nutrition in the Instituto Nacional de Pediatría.
Material and Methods. Group I (n=127) healthy children; II (n=100) healthy children
from a Mexican orphanage and III (n=37) severely malnourished children (Waterlow
classification). Age ranged from six months to five years in each group. 3 cc
of blood were taken and an immunocomb test (Organic Lab) was done.
Results. 33/127 were positive in group I, 64/100 in group II and 12/37 in group
III (Chi-square {df=2} =34.8 p=0.00001).
Conclusions. This study showed an early acquisition of Helicobacter pylori in
our population. Higjher prevalence in children from the orphanage could be explained
by the overcrowding seen in this institution.
Key words: Helicobacter pylori, HP antibodies, IgG, overcrowding.
INTRODUCCIÓN
La infección por Helicobacter pylori (HP) es probablemente la infección
bacteriana crónica más común en el mundo. Se estima que
entre el 50 y 80% de la población mundial se encuentra afectada 1 y la
frecuencia es mayor en países en desarrollo. Factores como el hacinamiento
y la pobreza han sido inculpados con la tasa elevada de infección en
estos países 2. La infección ocurre a edades muy tempranas. En
países desarrollados, la frecuencia de infección en la población
menor de 30 años es del 10%. En países en desarrollo la frecuencia
llega a ser entre 45 y 90% en la población menor de 10 años 3-5.
Las vías de transmisión, así como otros aspectos de la
epidemiología de esta infección, son difíciles de investigar.
Se acepta que el procedimiento de diagnóstico por excelencia es la identificación
morfológica de la bacteria en biopsias de la mucosa gástrica tomadas
durante un estudio endoscópico. Los procedimientos de diagnóstico
no invasivos tales como la determinación de IgG en el suero se considera
el ideal para fines de estudios de investigación epidemiológica
6-10.
El objetivo del presente estudio fue conocer y comparar la frecuencia de HP
en tres grupos diferentes de población infantil y sus diferencias.
MATERIAL Y MÉTODOS
Se realizó un estudio descriptivo, transversal y observacional 11 en
tres diferentes grupos de población infantil.
El estudio se llevó a cabo en el Departamento de Gastroenterología
y Nutrición del INP. El protocolo fue aprobado por los comités
de Investigación y Etica.
Se obtuvo el consentimiento escrito de los padres o tutores de obtener una muestra
de 3 cc de sangre para investigar la presencia de IgG contra HP (IgG test Immunocomb
II, Orgaenic Lab).
Primer Grupo: niños sanos sin evidencia de enfermedad gastrointestinal,
bien nutridos, con edades entre seis meses y cinco años, que acudieron
para una intervención quirúrgica menor electiva, entre noviembre
y diciembre de 1997.
Segundo Grupo: niños sanos de una casa cuna de la ciudad de México,
sin evidencia de enfermedad, con edades comprendidas entre seis meses y cinco
años en quienes la muestra se tomó durante procedimientos de estudio
de control habitual.
Tercer Grupo: niños con desnutrición de segundo y tercer grado,
de edades comprendidas entre ocho meses a cinco años atendidos en el
Departamento de Gastroenterología y Nutrición, en quienes se tomó
la muestra durante su hospitalización.
La información se describió gráfica y numéricamente,
mediante medidas de tendencia central y de dispersión en función
de la escala de medición de las variables involucradas. La información
se contrastó mediante prueba de Ji cuadrada con un a de 0.05 y dos colas.
RESULTADOS
La distribución por edad y sexo y el resultado de la determinación
de IgG contra HP se muestran en la tabla 1. Al contrastar la positividad vs
la negatividad de anticuerpos contra HP entre los tres grupos se encontraron
diferencias estadísticamente significativas (Ji cuadrada {g.l.=2} = 34.8
p=0.00001) debido a que en el grupo II la porporción de anticuerpos positivos
fue del 64% a diferencia de las proporciones observadas en los otros dos grupos.
DISCUSIÓN
La frecuencia encontrada en el grupo de niños sanos fue menor (26%) a
lo descrito en otros países en vías de desarrollo como Chile,
70% 12, Nigeria, 58% 13, Tailandia y Sudáfrica, 60% 14-16. En cambio,
en el grupo de niños sanos de casa cuna, fue de 64%. Esto se podría
explicar por ser una comunidad cerrada, es decir, que existe un contacto estrecho
entre los niños con la posibilidad de una mayor transmisión. Cabe
señalar que al investigar la tendencia lineal de la frecuencia en la
edad en este grupo mediante la prueba de Ji cuadrada de Pearson, se encontraron
diferencias estadísticamente significativas, lo que no se presentó
en los otros dos grupos.
Es importante señalar que en el grupo I y II las muestras se tomaron
a partir de los seis meses de edad con la finalidad de evitar falsas positivas
por la transmisión de anticuerpos maternos.
La proporción encontrada en el grupo de desnutridos fue de 12 en 37,
menor que el grupo de casa cuna. Esto podría explicarse en base a que
el desnutrido presenta una alteración en su respuesta inmune y por ende
una disminución en la producción de anticuerpos, por lo que probablemente
en estos niños, dentro de los estudios no invasivos el ideal sería
la prueba de urea marcada en aire exhalado.
Los resultados de este estudio ponen de manifiesto la presencia de anticuerpos
contra HP desde edades muy tempranas en nuestro país y la importancia
de este resultado está en el hecho aceptado de que a menor edad de infección
por HP, menor es la producción de acidez gástrica y por ende menor
posibilidad de desarrollar úlcera duodenal; en cambio, hay mayor probabilidad
de cáncer gástrico. En nuestro país esta neoplasia ocupa
el quinto lugar dentro de todas las neoplasias y el primero entre las del aparato
gastrointestinal.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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CUADRO 1
FRECUENCIA DE ANTICUERPOS CONTRA Helicobacter pylori EN TRES GRUPOS DE POBLACIÓN PEDIÁTRICA
Edad (meses) Niños
sanos Niños casa cuna Niños desnutridos
n = 127 n = 100 n = 37
<11 9/25 10/25 9/25
12-23 3/25 12/20 3/9
24-35 6/25 14/19 0/1
36-47 8/26 15/18 0/1
48-59 7/26 13/18 0/1
*****
ESTUDIO DE SEROTIPOS DE Escherichia coli EN NIÑOS VERACRUZANOS CON DIARREA AGUDA
Dr. Miguel J. Betancourt
S. *
Dra. Beatriz Pérez Méndez **
* Unidad de Terapia
Intensiva Pediátrica. Hospital de Especialidades No. 14 del Centro Médico
Nacional Adolfo Ruiz Cortínez. IMSS, Veracruz
** Pasante de la Facultad de Bioanálisis. Universidad Veracruzana
Correspondencia: Dr. Miguel J. Betancourt S. Corregidora No. 38, Col. Centro. C.P. 91660 Zempoala, Veracruz
RESUMEN
Antecedentes. La diarrea aguda persiste como una de las causas más frecuentes
de enfermedad en los países subdesarrollados sobre todo en la población
infantil.
Material y Método. Se estudiaron 533 niños menores de cinco años
de edad con diarrea aguda infecciosa. Se aisló Escherichia coli de las
evacuaciones y se clasificaron las muestras por serotipos en el Instituto Nacional
de Diagnóstico y Referencia Epidemiológica.
Resultados. La edad promedio fue de 1.5 años en igual proporción
en niños y niñas. De los 533 cultivos resultaron 434 positivos;
55.4% de los serotipos con capacidad patógena corresponden a Escherichia
coli enterotoxigénica y sólo 3.4% a la variedad verotoxigénica.
Conclusiones. El control de estos problemas requiere mayores conocimientos no
sólo en el área epidemiológica sino también bioquímica,
así como una acción social coherente, ya que se asocian a múltiples
y complejos aspectos relacionados con el subdesarrollo económico y cultural..
Palabras clave: Escherichia coli, diarrea aguda, serotipos, epidemiología,
bioquímica.
Acta Pediatr Mex 1999;20:
ABSTRACT
Background. Acute diarrhea remains one of the most frequent causes of illness
in underdeveloped countries especially in children. Escherichia coli is an important
causal agent. The knowledge of its biological and epidemiology is important
for its handling.
Material and Method. Five hundred and thirty three children under five years
of age with acute infectious diarrhea from 42 municipalities of the state of
Veracruz were studied. Escherichia coli was isolated from the stools. They were
classified by their serotypes in the Instituto Nacional de Diagnóstico
y Referencia Epidemilógica.
Results. Mean age was 1.5 years with equal sex distribution. Positive cultures
were found in 434 of 533 (55.4%) of enterotoxigenic E. coli serotypes; 3.4%
belonged to the verotoxigenic variety.
Conclusions. The control of these problems requires a better understanding of
the epidemiologic and the biochemical aspects. These are related to multiple
and complex elements of low economic and cultural development.
Key words: Escherichia coli, acute diarrhea, serotypes, epidemilogy, biochemistry.
INTRODUCCIÓN
Las enfermedades gastrointestinales suelen expresarse con mayor frecuencia como
diarrea. En México a pesar de lo extensamente estudiadas continúan
siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad fundamentalmente
en los niños 1.
A las características biológicas de los microorganismos causales
de la diarrea infecciosa habrá que agregar los factores socioeconómicos
y de educación higiénica. En las dos últimas décadas
en nuestro país las diarreas infecciosas han presentado una tendencia
hacia la disminución 2. En 1984 se implantó el Programa Nacional
de Rehidratación Oral. Para 1988 este problema ocupaba el duodécimo
lugar en tasa de mortalidad: 83 defunciones por cada 1,000 casos 3. La prevención
como objetivo fundamental en nuestro medio continúa siendo una meta difícil
de alcanzar, debido a las dificultades inherentes al subdesarrollo social 3.
Esto requiere estudios epidemiológicos complejos y mejor estructurados
así como una comprensión más clara de las características
de los agentes causales de enfermedad diarreica.
Las diarreas infecciosas agudas en México se manifiestan como un síndrome
cuya etiología se debe a los agentes virales, bacterianos, parasitarios
y menos frecuentemente micóticos 4,5. El rotavirus es la causa más
frecuente del problema que incluso se ve en países desarrollados 6,7.
Sin embargo, Escherichia coli se presenta en proporciones de frecuencia y prevalencia
muy cercanas a las virales.
Escherichia coli fue identificada por Theodor Escherich en 1885. A la bacteria
se le ha clasificado de acuerdo a su estructura antigénica por serogrupos
múltiples como los del grupo "O" termoestables (somáticos),
los "K" termolábiles (capsulares) y los "H" o flagelares
8. También se le ha clasificado de acuerdo a su patogenicidad como Escherichia
coli enteropatógena (ECEP), enterotoxigénica (ECET), enteroinvasiva
(ECEI), de adherencia (ECAD), enteroagregativa (ECEA) y enterohemorrágica
(ECEH), también llamada verotoxigénica (ECVT) o productora de
verotoxina (ECPV) 9.
El mecanismo por el que la Escherichia coli actúa como patógena
es la producción de diversas enterotoxinas como la termolábil
(LT) que es semejante a la toxina colérica aunque 100 veces menos potente;
la termoestable (ST) que se subdivide en Sta (ST-1) que activa la guanilatociclasa
de las células intestinales y provoca una reacción secretora y
la STb (ST-II) cuyo mecanismo de acción se desconoce. También
produce citotoxinas llamadas verotoxinas (VT) sobre todo la cepa de Escherichia
coli O 157:H7 8,10. Estas verotoxinas se clasifican en VT-1 y VT-2. Recientemente
se ha señalado la existencia de una verotoxina más conocida como
VT-2v.
El objetivo del presente estudio es dar a conocer algunos aspectos epidemiológicos
de la Escherichia coli y sus serotipos, como agentes causales de diarrea infecciosa
aguda en niños menores de cinco años de edad en diferentes municipios
del estado de Veracruz.
MATERIAL Y MÉTODOS
Entre octubre de 1995 y agosto de 1996, se estudiaron 533 niños de cinco
años de edad o menos de diferentes municipios del estado de Veracruz
con diagnóstico clínico de diarrea infecciosa aguda definida como
un incremento en el número de evacuaciones al día con una disminución
variable de su consistencia habitual. Se confirmó el origen infeccioso
bacteriano clínica y paraclínicamente. Las muestras de materia
fecal se obtuvieron con hisopos y se sembraron en medios de Cary-Blair; cada
muestra fue inoculada por estría cruzada en placas con Tergitol 7 e incubadas
durante 24 h en estufa de cultivo a 37°C. Se identificaron cinco colonias
de Escherichia coli fermentadoras de lactosa que se resembraron e incubaron
por 24 h a 37°C en tubos para pruebas bioquímicas diferenciales:
1) Agar de hierro de Kligler, 2) Agar hierro-lisina, 3) Citrato de Simmons,
4) medio MIO, 5) caldo de urea y 6) caldo de malonato.
Las cepas de Escherichia coli bioquímicamente reconocidas fueron resembradas
del tubo de Kligler a placas con agar de MacConkey e incubadas a 37°C por
24 h más, para confirmar la autenticidad de Escherichia coli. Posteriormente
se enviaron al INDRE en tubos de 12 x 75 con base de agar sangre sin sangre
(BAB) inclinados, sellados con parafina para ser reconocidos por sus características
bioquímicas como Escherichia coli y genotípicamente por medio
de la reacción de polimerasa en cadena (PCR) para identificar a las cepas
productoras de verotoxina 11.
En una tabla se concentraron todas las muestras por orden de aparición;
se anotaron la edad, el sexo, la población y el municipio de origen,
así como el serotipo de Escherichia coli informado por el INDRE. Para
su valoración estadística se utilizaron medidas de tendencia central
y de dispersión 12.
RESULTADOS
Se estudiaron 533 niños con límite de edad entre un día
y cinco años, (promedio de 1.5 años ± 1.25 años),
provenientes de 42 municipios del estado (20.3% de 207 municipios totales) quienes
siendo reconocidos portadores de diarrea aguda infecciosa tuvieron coprocultivos
positivos para Escherichia coli. No hubo diferencia de acuerdo al sexo. En la
cuenta de población y viviendas de 1995 del INEGI, los municipios estudiados
censaron una población de 2,018,344 habitantes (29.95% de 6,737,324 habitantes
totales del estado), en los cuales el 13.11% tiene cinco años o menos
de edad (264,659 niños). Destaca la zona centro del estado con 15 municipios
y una población de 914,888 habitantes (45.32% de la población
estudiada), donde fueron captados 434 cultivos positivos para algún serotipo
de Escherichia coli (81,41% de los 533 casos) y en el área conurbada
de los municipios de Veracruz y Boca del Río que por sí solos
aportan 53.65% de los casos. De los cinco serotipos de E. coli, 71.49% correspondieron
a estirpes patógenas (381 de 533) y el 28.5% no patógenas (Tabla
1). Entre los serotipos capaces de producir enfermedad predominó la variedad
enterotoxigénica con 211 cultivos positivos (55.38%); sólo 13
de los 381 (3.42%) fue la variedad productora de verotoxina (Tabla 2).
La distribución de los serotipos por zonas se presenta en la Tabla 3.
En ella se puede apreciar que el serotipo más frecuentemente aislado
fue Escherichia coli enterotoxigénica.
DISCUSIÓN
La diarrea es una de las causas principales de morbilidad y mortalidad en países
en desarrollo 9,13. El interés mostrado por la Organización Mundial
de la Salud (OMS), así como las diferentes medidas tomadas para su manejo
ha favorecido una reducción importante en la tasa de mortalidad en niños
menores de cinco años 3; a pesar de este descenso, las infecciones intestinales
no han dejado de ser un problema importante para los niños. La hipótesis
postulada sobre la reducción de las complicaciones de las infecciones
intestinales se basa en el programa de rehidratación oral, recomendaciones
sobre la alimentación, promoción de la lactancia materna, mejores
prácticas de destete, disponibilidad de agua potable, saneamiento del
medio, higiene personal y ambiental, inmunizaciones contra enfermedades virales
14; pero se ve obstaculizada por las características culturales y creencias
folklóricas propias de nuestros países en desarrollo 13; lo que
se vuelve preocupante si consideramos que alrededor del 70 al 75% de la población
mundial vive en países en desarrollo, donde se informan aproximadamente
1,700 millones de episodios diarreicos en niños menores de cinco años
9.
En 1991 en América Latina la causa principal del síndrome diarreico
son las infecciones virales por rotavirus y entre las bacterianas, las causadas
por E. coli, de las que el 40% corresponde al serotipo enteropatógena
y sólo 3% a la productora de verotoxina.
La variedad enteroadhesiva se presenta en 35% de los niños mexicanos
y en 11% la productora de verotoxina; en el presente estudio encontramos la
enterotoxigénica como la causa más importante y sólo 2.43%
para la productora de verotoxina, lo que es similar al estudio de Prado en América
Latina 15.
En su distribución encontramos la similitud de una constante demográfica
en nuestro país donde la mayor densidad de población se concentra
en las grandes ciudades como ocurre en el estado, precisamente en la zona centro
que corresponde a los municipios conurbados de Veracruz y Boca del Río;
ahí se encuentra el mayor porcentaje (53.65%) de cultivos positivos a
E. coli del serotipo enterotoxigénica y el número más importante
de la variedad productora de verotoxina se encontró en las zonas norte
y sierra norte (29.18%), a pesar de ser un área menos poblada pero también
con menos servicios de urbanización y sanidad.
CONCLUSIÓN
Siendo México parte de los países en desarrollo, tiene semejanza
con el resto de América Latina en tasa de presentación de casos
anuales de diarrea infecciosa; en que la principal causa es de origen viral
y que de las bacterianas, las causadas por E. coli son sumamente frecuentes.
También es similar en la frecuencia de los serotipos enterotoxigénica
y productora de verotoxina. La persistencia de este problema en los albores
del nuevo milenio se asocia a múltiples y complejos motivos relacionados
con el subdesarrollo económico y cultural.
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CUADRO 1
SEROTIPOS DE Escherichia coli ENCONTRADOS
Serotipos Cultivos
positivos %
E. coli no patógenas 152 28.5
E. coli patógenas 381 71.5
Total 533 100
CUADRO 2
SEROTIPOS DE Escherichai coli PATÓGENA
Serotipo Cultivos
positivos %
Enterotoxigénica 211 25.2
Enteroinvasiva 96 55.4
Enteropatógena 61 16.0
Productora de verotoxina 13 3.4
Total 381 100
CUADRO 3
DISTRIBUCIÓN DE LOS CINCO SEROTIPOS DE Escherichia coli EN LAS CINCO ZONAS ESTUDIADAS
E C E I E C E
T E C E P E C P V E C No P
ZONA No / % No / % No / % No / % No / %
CENTRO 77 / 80.20 168 / 79.62 47 / 77.04 9 / 69.23 124 / 81.57
NORTE 0 / 00 2 / 0.94 0 / 00 1 / 7.69 1 / 0.65
SUR 3 / 3.12 8 / 3.79 5 / 8.19 0 / 00 4 / 2.63
SIERRA NORTE 5 / 5.20 21 / 9.95 6 / 9.83 2 / 15.38 14 / 9.21
SIERRA ORIENTE 11 / 11.48 12 / 5.70 3 / 4.94 1 / 7.70 9 / 5.94
TOTAL 96 / 100 211 / 100 61 / 100 13 / 100 152 / 100
E C E I = Escherichia
coli enteroinvasiva
E C E T = '' '' enterotoxigénica
E C E P = '' '' enteropatógena
E C P V = '' '' productora de verotoxina
E C No P = Escherichai coli no patógena
*****
RENAL FUNCTIONAL RESERVE AFTER MEAT MEAL IN CHILDREN RECIPIENTS OF KIDNEY TRANSPLANT
Gaspar Rodríguez Mendoza MD *
Irene Maulén Radován MD **
Samuel Zaltzman Girshevich MD *
* Department of
Nephrology. Instituto Nacional de Pediatría
** Medical Research Division
Reprint requests: Dra. Irene Maulén Radován. División de
Investigación. Instituto Nacional de Pediatría. Insurgentes Sur
3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. México 04530 D.F. Phone: (525) 606
97 38. Fax: (525) 606 94 55
ABSTRACT
Objective. To evaluate the renal function reserve after a meat meal in renal
transplanted children, and normal control children.
Design. Prospective, comparative.
Setting. Department of Nephrology, Instituto Nacional de Pediatría, México.
Patients. 17 renal allograft recipients children with good renal graft function,
>3 months renal transplant follow-up, and eighteen controls; who signed written
informed consent.
Maneuver. Glomerular filtration rate measured by creatinine clearance, in basal
conditions and after acute ingestion of 2 g/kg/body weight of protein, as cooked
beef at 1, 2 and 5 hours after the meal. RFR was calculated in mL/min/1.73 m2
as percent of resting GFR.
Results. Basal Scr in umole/L (x ± SD) was significantly higher in transplanted
patients, i.e. 91.5 ± 25.2, than in the control group, i.e. 65.6 ±
16.6 (p<0.001), GFR after meat meal in transplanted children and in control
group was significantly higher than the baseline GFR (p<0.1). The resting
GFR was (x ± DS) 75 ± 17% of the maximal filtration capacity in
transplanted; and 62 ± 10.5% in the control group. Test GFR at 1 and
2 hours were statistically different between groups, higher in controls than
in transplanted patients, but it was similar at 5 hours. Maximal filtration
capacity in the transplanted group was significantly lower than in the control
group, (x ± SD) in mL/min/1.73 m2 102.7 ± 35.7 vs 138.1 ±
38.8; p<0.01. We documented that transplanted children have a renal functional
reserve above baseline GFR 5-54 months after transplantation (x ± SD)
42 ± 40.6%, similar to control group 65.8 ± 32% (p=0.06). The
percentage RFR plotted against basal GFR had no correlation, but against maximal
GFR it showed a significant correlation in transplanted children as well as
in the control group.
Key words: Renal functional reserve, meat meal test, kidney tranplanted children.
INTRODUCTION
Healthy kidneys have the capacity to increase their resting functional level
under a variety of stimuli. Acute protein loading given either as a meat meal
or the intravenous administration of aminoacids, induces renal vasodilation
resulting in an increased glomerular filtration rate (GFR) and effective RPF
1-6. The maximal GFR obtainable represents the filtration capacity of the organ
achieved by the work of nephrons at their upper functional capacity 2. Acute
studies in healthy subjects have shown a mean maximal filtration capacity of
157 ± 13 mL/min/1.73 m2, and in a single healthy kidney, of 83 ±
4 mL/min/1.73 m2 due to a reduction by one half of the normal kidney mass 7.
The difference between resting GFR and filtration capacity is the renal functional
reserve (RFR). Conceptually, RFR represents the potential of the kidney to increase
GFR from a baseline or resting value to its maximal capacity 7. Bosch et al
postulated that resting GFR does not reflect the functional or anatomic status
of the renal parenchyma, and is significantly influenced by diet, while the
filtration capacity is a reproducible measurement, independent of protein intake,
which varies as the severity of the disease increases 8. In renal insufficiency
the recruitment of the renal reserve could compensate for the loss of functioning
renal mass 8.
The filtration capacity and the RFR depend highly on the methodology used to
compute clearance, the nature of the stimulus, etc. Molina et al studied RFR
in 260 healthy children aged 6 to 16 years using Ccr following an oral protein
load. They found the RFR (x ± SD) at 60.2 ± 2.5 mL/min/1.73 m2
or 68.9% above resting GFR 9. De santo et al, in 40 healthy children ages 5
to 18 years report a RFR after oral protein load using Cin at 20 ± 1.13
mL/min/1.73 m2 and using Ccr in 26.9 ± 3.7 mL/min/1.73 m2 or 25% above
resting GFR 10. Shokeir et al studied the RFR in 40 children recipients of kidney
transplant compared with 112 adults using an infusion of dopamine and one labelled
radioisotope aminoacid; the values in children were significantly lower (6 ±
5 mL/min/1.73 m2 vs 11 ± mL/min/1.73 m2, p<0.001) 11.
It has been considered that renal reserve measurements, through assessment of
GFR after acute protein loading could be used clinically to unmask the presence
or the severity of underlying renal disease and to give information on the prognosis
of renal disease 11.
The purpose of this paper is to evaluate the RFR after a meat meal in transplanted
children who were considered to have a normal functioning graft according to
their serum creatinine (Scr) and a normal urinalysis.
MATERIAL AND METHODS
The studies were done at the Department of Nephrology, Instituto Nacional de
Pediatría, Mexico, from September 1995 to January 1996. Seventeen kidney
transplanted children, 12 girls and 5 boys, aged (x ± SD) 13.1 ±
3.6 years and eighteen controls, 11 girls and 7 boys of similar ages were enrolled;
they fulfilled the following criteria: 1) >3 months of renal transplant (for
the transplanted group); 2)Scr <97.2 umole/L during the previous three months;
3) absence of hidroelectrolyte disturbance; 4) absence of a systemic infection.
The study protocol was approved by the Ethics and Research Committee of the
Instituto Nacional de Pediatría. Written consent was obtained from the
parents and the children.
After ten days diet, with ingestion of 1 g/kg/day of protein, the Ccr was measured
at 24, 4 and 1 hour prior to the test, in every patient. The mean values obtained
were considered the resting GFR. The day of the test, patients were given oral
hydration, 20 mL/kg of water or water with sugar 5 g/dL in one hour; they were
subsequently given 2 g/kg/body weight of protein, as cooked beef, eaten over
a 35 minute period. Urine was collected during the first, the second and from
the second to the fifth hour after the meal. Two spontaneous voidings were obtained
at the end of each period. Blood samples were collected for plasma creatinine
measurements at the beginning of each urine collection period and at the fifth
hour. Scr and urine creatinine (Ucr) were measured with Jaffe's reaction and
the volume/minute urine was used for calculation of the GFR. Creatinine clearance
was measured and considered as a glomerular filtration rate test, 1, 2 and 5,
in mL/kg/1.73 m2 (TGFR 1, 2, 5).
The statistical analysis was done in a hard disk IBM-compatible personal computer,
on D-Base and the EP16 program. Exploratory analyses of data included univariate
descriptive statistics for all crude and computed variables initially and presented
by mean and standard deviation for continuous variables, number of patients
and percentage for categorical variables by groups.
RFR 1, 2, 5 was calculated substracting TGFR 1, 2 or 5 to the rest GFR in mL/min/1.73
m2. The highest of three measurements of TGFR of each child, was considered
as the maximal filtration capacity (mGFR). To calculate the percentage measurements
of renal functional reserve, the RFR in mL/min/1.73 was expressed as the percentage
of resting GFR.
Comparison of resting GFR, TGFR 1, 2, 5, RFR 1, 2, 5 by groups, and in the transplanted
groups by time of the transplant (> or < 1 year), was done by the Student
T test in the case of normally distributed residuals, and by the Kruskall Wallis
method for non Gaussian distribution for continuous variables, and by chi-square
analyses for categorical variables.
To detect a correlation between TGFR and RFR and resting GFR, Pearson moment
to time linear correlations were performed between the maximal filtration capacity
or RFR and rest GFR.
RESULTS
Admission characteristics of the patients by study group are shown in table
1. Basal Scr in umole/L (x ± SD) was significantly higher in transplanted
patients, i.e. 91.5 ± 25.2, than in the control group, i.e. 65.6 ±
16.6 (p<0.001). The Scr did not change following the ingestion of proteins.
The basal urinary creatinine excretion was similar in both groups.
Resting GFR, TGFR 1, 2, 5, RFR 1, 2, 5 in mL/min/1.73 m2 are shown in table
2 by study groups. Resting GFR were lower in transplanted children than in the
control group, but no statistically significant difference was detected.
Resting GFR increases after the meat meal were statistically significant in
both groups; i.e. 67 to 93 mL/min/1.73 (p<0.01) in the transplanted troup
(median), and 78.5 to 131 mL/min/1.73 (p<0.001) in the control group. The
resting GFR was (x ± SD) 75 ± 17% of the maximal filtration capacity
in transplanted children; and 62 ± 10.5% in the control group.
Test GFR at 1 and 2 hours were statistically different in both groups, i.e.higher
in controls than in transplanted patients, but at 5 hours it was similar. In
the control group, TGFR reached a peak at 60 min, but in the transplanted group,
GRF assessed at 60, 120 and 300 min it showed a plateau level.
Maximal filtration capacity in the transplanted group was significantly lower
than in the control group, (x ± SD) in mL/min/1.73 m2 102.7 ±
35.7 vs 138.1 ± 38.8; p<0.01.
The renal functional reserve in transplanted children was significantly lower
than in the control group (x ± SD) in mL/min/1.73 m2, 28.7 ± 29.1
vs 53.8 ± 25.1, p<0.01. The RFR expressed as the percentage of resting
GFR in the transplanted group was similar to the control group: (x ±
SD) 42 ± 40.6 vs 65.8 ± 32, p=0.06.
Twelve of the transplanted children 1,3-10,12-15 showed m TGFR up to 80 mL/min/1.73
m2, and five children 2,6,11,16,17 had lower levels; but the renal functional
reserve was similar in both.
The percentage RFR plotted against basal GFR had no correlation, in transplanted
(r2=.09NS) nor in control chidren (r2=0.05NS). Maximal GFR plotted against RFR
showed a significant correlation in transplanted children (L1-0.98, -0.87; r=-0.095;
p<0.01) and also in the control group (C1-0.99, -0.93; p<0.01).
Nine transplanted chidren were studied at less than one year from transplant
and eight children, over one year. Resting GFR, TFGR 1, 2, 5 and RFR 1, 2, and
5 were similar in both groups.
DISCUSSION
This study refers to the RFR in children recipients of an adult kidney transplant.
Assessments of GFR and RFR after acute protein loading measurements in renal
transplanted children are scarce; They have been done in order to unmask the
presence or the severity of underlying renal disease and to give information
on the prognosis of the graft. Maximal renal filtration measurement after a
meat meal, has been considered a suitable method to recruit renal reserve in
normal chidren and in those with chronic renal failure 12.
In the present study, the same as in previous reports 9,10 in healthy individuals,
the GFR in transplanted and control chidren increased gradually after acute
ingestion of proteins. In the control group, GFR and RFR increased and reached
their peak at 60 min, in the transplanted group, while TGFR showed a plateau
level. This may be of some importance since it has been reported that there
are differences between children and adults; however there are no criteria for
the analysis of the response to a meat meal in children recipients of an adult
kidney transplant.
In this study the GFR after a meat meal in transplanted children and in a control
group was significantly higher than the baseline GFR. This result is consistent
with the concept that the GFR is not a fixed function 7. Bosch et al reported
a wide variation of creatinine clearance concentration in normal subjects when
their diets had different protein content, therefore creatinine clearance is
dependent on diet 13. The ingestion of a protein load increases effective renal
plasma flows, and GFR increases in proportion to its increment 14. However these
results are different from the renal response to protein loading of children
with a single kidney studied by Tufro et al, who showed no significant GFR changes
from baseline levels 15.
In this study the maximal filtration capacity in transplanted children was significantly
lower than in the control group. Bosch et al proved that maximal GFR in one
helathy kidney, is one half of the maximal GFR of individuals with two kidneys,
probably due to the fact that it is only one half of the renal mass. In patients
with renal disease maximal filtration capacity has been proposed as a good indicator
of renal damage and it decreases in proportion to the extent of injury to the
kidney.
Twelve of our 17 transplanted children, showed normal maximal GFR for one kidney
similar to the report by Bosch et al in adults, and also according with results
for a single kidney in healthy children 13; therefore they can be considered
as having a healthey kidney graft. On the other hand, five transplanted children
showed a maximal GFR under 80 mL/min/1.73 m2 which may be considered as a damaged
renal graft.
We have documented that our transplant reciepient children have a renal functional
reserve 5-54 months after transplantation of approximately 42% above the baseline
GFR. Moreover the percentage of RFR was similar to that of control patients
and it is not reduced in proportion to baseline GFR reduction. Transplanted
patients with lower than normal maximal filtration capacity also exhibit renal
reserve. The present study confirms the findings reported for adults where renal
functional reserve is present in healthy, transplanted and in renal insufficiency
patients.
We conclude that renal functional reserve tested with a meat meal is not decreased
in transplanted children, hence this parameter cannot be used to predict the
presence or absence of graft damage.
REFERENCES
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Alving AS, Dern RJ, Landowne M. The influence of dietary protein intake on specific
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1986;29:870-4
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in health and renal disease in school age children. Kidney Int 1988;34:809-16
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and adult renal transplant recipients and their living donors. Transplantation
1994;58:1171-5
12. De Santo NG, Capasso G, Anastasio P, Coppola S, Castellino P, Lama G, Bellini
L. The renal hemodynamic response following a meat meal in children with chronic
renal failure and healthy controls. Nephron 1990;56:136-42
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young and elderly subjects and in patients with renal disease. J Am Soc Nephrol
1991;2:856-65
14. Bosch JP, Lauer A, Glabman S. Renal hemodynamic changes in humans: Response
to protein loading in normal and diseased kidneys. Am J Med 1986;81:809-15
15. Tufro A, Arrizurieta E, Repetto H, Dieguez SM, Picon A. Renal response to
a protein meal in children with single kidney. Clin Nephrol 1990;34:17-21
*****
Enfermedad de Hirschsprung. Factores que influyen en la evolución postoperatoria
Dr. Luis de la Torre Mondragón*
Dra. Cecilia Ridaura Sanz**
Dr. Pedro Gutiérrez Castrellón***
* Departamento de Cirugía
** Departamento de Patología
*** Investigación
Correspondencia: Dr. Luis de la Torre M. Instituto Nacional de Pediatría. Insurgentes Sur 3700-C, Col. Insurgentes Cuicuilco México D.F. 04530
RESUMEN
Introducción: Hasta un 80% de pacientes con enfermedad de Hirschsprung
tiene mala evolución postoperatoria. La técnica quirúrgica,
la longitud del segmento agangliónico y la histología del segmento
descendido son los factores "inculpados" en este problema.
Objetivo: Evaluar estos factores en nuestros pacientes operados por enfermedad
de Hirschsprung.
Material y método: Revisamos 47 expedientes de pacientes operados por
enfermedad de Hirschsprung. Analizamos la evolución postoperatoria de
acuerdo al tipo de enfermedad de Hirschsprung, técnica quirúrgica
empleada y la histología del segmento descendido.
Resultados: Quince pacientes evolucionaron mal. Los tipos de enfermedad de Hirschsprung
fueron: seis ultracortos, uno corto, 28 clásicos, ocho largos y cuatro
totales. Las técnicas quirúrgicas utilizadas fueron: Duhamel 23,
Soave 12, Swenson dos, Lester-Martin tres, miectomías seis e ileoproctoanastomosis
uno. La histología del segmento descendido fue anormal en 12. Ningún
factor analizado tuvo correlación ni significancia estadística
con la evolución.
Discusión: El presente estudio no encontró sustento científico
para explicar la mala evolución de los pacientes operados con enfermedad
de Hirschsprung en base a las alteraciones histológicas, técnica
o al tipo de EH. Por lo anterior y en acuerdo con lo referido en la literatura
médica, se hace necesario realizar estudios prospectivos con un diseño
diferente a los reportados a la fecha para definir esta problemática.
Palabras clave: Enfermedad de Hirschsprung, ileoproctoanastomosis, segmento
agangliónico, miectomías, segmento descendido.
Acta Pediatr Mex 1999;20:
ABSTRACT
Introduction: Up to 80% of the patients with Hirschsprung's disease have a poor
postoperative outcome. The surgical technique, the length of aganglionic segment
and the histology of the colon pull-through have been blamed for this problem.
Objective: to evaluate these factors in our patients operated for Hirschsprung's
disease.
Material y methods: 47 clinical charts of patients operated for Hirschsprung's
disease were reviewed. The postoperative outcome was analyzed according to the
type of Hirschsprung disease, the surgical technique and the histology of the
colon pull-through.
Results: 15 patients had a poor outcome. The types of Hirschsprung's disease
were: 6 ultrashort, 1 short, 28 classic, 8 long and 4 total. The surgical techniques
used were: Duhamel 23, Soave 12, Swenson 2, Lester-Martin 3, myectomy 6, and
ileoproctoanastomosis 1. The histology of the colon pulled-through were abnormal
in 12 cases. None analyzed factor had correlation neither statistical significance
on postoperative outcome.
Discussion: This study did not show any scientific support to explain the poor
outcome of patients operated for Hirschsprung's disease based on histological
alterations, surgical techniques or type of Hirschsprung's disease. According
to the present study and the current medical literature, it is necessary to
undertake prospective studies to solve this problem.
Key words: Hirschsprung's disease, ileoproctoanastomosis, aganglionic segment,
myectomy, pulled-through segment.
INTRODUCCIÓN
Importantes avances se han generado en el estudio y tratamiento de la aganglionosis
de colon desde la descripción clásica sobre esta enfermedad en
1888 por Harald Hirschsprung1.
Desde 1948 cuando Swenson y Bill establecieron los principios del tratamiento
quirúrgico de la enfermedad de Hirschsprung (EH), se han propuesto distintas
técnicas. Las más utilizadas en la actualidad son: proctocolectomía
con coloanoanastomosis terminoterminal (Swenson); colectomía con coloproctoanastomosis
terminolateral (Duhamel); colectomía con coloanoanastomosis endorrectal
terminoterminal (Soave-Boley) y esta última pero sin anastomosis primaria
(Soave).
En 1971 se pensaba que la EH era una enfermedad de tipo "todo o nada"
y que el colon agangliónico era precedido necesariamente por un intestino
normal. Meier-Ruge modificó esta teoría al informar otras alteraciones
histológicas distintas a la aganglionosis en pacientes con signos y síntomas
iguales a la EH; más aún, halló en algunos casos estas
malformaciones del sistema nervioso enteral (SNE) en la zona proximal de los
segmentos agangliónicos.2
En la actualidad, a pesar de estos conocimientos y de importantes avances en
la genética y biología molecular de esta enfermedad, no existe
ninguna serie informada en la literatura de pacientes operados por EH con 100%
de buenos resultados. Llama la atención la variación tan amplia
de malos resultados que va del 3 al 80%.3-17 Este hecho se ha explicado en base
a distintos factores: la técnica quirúrgica, la longitud del segmento
agangliónico y en los últimos años las malformaciones del
SNE, consideradas factor de gran relevancia "responsable" del resultado
funcional postoperatorio.
El presente estudio tiene como objetivos conocer el estado funcional postoperatorio
de los pacientes operados en el Instituto Nacional de Pediatría por EH,
e identificar los factores predictivos de una mala evolución.
MATERIAL Y MÉTODO
Se revisaron los expedientes clínicos de todos los pacientes operados
por enfermedad de Hirschsprung en el Instituto Nacional de Pediatría
de 1985 a 1997. Se incluyeron en el estudio pacientes con seguimiento postoperatorio
mínimo de 6 meses, con evaluación de su función intestinal
y con material histopatológico adecuado del segmento descendido para
una nueva revisión histopatológica. Se analizaron la edad al inicio
de los síntomas, edad al diagnóstico, edad al momento de la operación,
tiempo de seguimiento postoperatorio y el género. En cada paciente se
analizaron: (1) la evolución postoperatoria, (2) el tipo de EH de acuerdo
a la longitud del segmento agangliónico, (3) la técnica quirúrgica
utilizada y (4) la histología del segmento descendido.
Se definió evolución buena cuando los pacientes tuvieron evacuaciones
espontáneas y sin manchado y evolución mala, a la constipación
(necesidad de laxante, enema o ambos para lograr una evacuación) o la
incontinencia (incapacidad para retener las evacuaciones y necesidad de medicamentos,
enema o ambos para mantenerse limpio).
El informe histopatológico del segmento intestinal descendido se efectuó
por un solo observador que desconocía el cuadro clínico utilizando
las laminillas de las biopsias originales teñidas con hematoxilina y
eosina. Los informes se dividieron en: (1) normogangliónico, (2) agangliónico,
(3) hipergangliónico, (presencia de más de 20 neuronas por plexo
mientérico en más de un plexo examinado), (4) hipogangliónico,
(plexos irregulares con cuerpos neuronales ocasionales), y (5) displasia, (hiperganglionosis
con neuronas gigantes y distribuidas en forma anómala).
En los casos previamente diagnosticados como EH ultracorto en los que se realizó
miectomía, la histología se clasificó como: (1) normal
y (2) anormal, en base a la presencia de troncos nerviosos tortuosos e hipertróficos
sugestivos de EH.
Se efectuó análisis estadístico de los resultados a través
del paquete SPSS versión 7.5. Se calcularon las medidas de tendencia
central y dispersión y se efectuó un análisis univariado
para confrontar las variables independientes (tipo, técnica e histología)
contra la variable dependiente (evolución) utilizando la prueba de Chi-cuadrada
de Pearson; para este último, a fin de hacer una muestra homogénea
y comparable, sólo se incluyeron los pacientes tratados con colectomía
del segmento agangliónico y descenso de colon; se excluyeron los casos
con diagnóstico de Hirschsprung ultracorto y total.
RESULTADOS
Hubo 47 pacientes, 32 niños y 15 niñas. Las variables epidemiológicas
de la totalidad del grupo estudiado se describen en el cuadro 1; 37 fueron tratados
con colectomía y descenso y 10 recibieron un tratamiento diferente. En
el grupo de pacientes tratados con colectomía y descenso, los tipos de
EH fueron: uno corto, 28 clásicos y ocho largos. La técnica de
descenso utilizada en este grupo fue Duhamel en 23 pacientes, Soave-Boley en
12 y Swenson en dos. La histología del segmento descendido fue normal
en 31 pacientes y anormal en seis (tres hiperganglionosis, uno agangliónico,
uno hipogangliónico y uno displasia neuronal intestinal). La evolución
fue buena en 30 (82%) y mala en siete (18%). En los 10 pacientes tratados en
forma distinta al grupo anterior, los tipos de EH fueron: seis ultracorto tratados
con miectomía, y cuatro totales de los cuáles tres se operaron
con la técnica de Lester-Martin y en uno se realizó una ileoproctoanastomosis.
La histología de las miectomías fue normal en un caso y anormal
en cinco, en los de EH total fue normal en tres e hipogangliónico en
uno. La evolución fue buena en dos (20%) y mala en ocho (80%).
La evolución postoperatoria, fue buena en 32 (69%) y mala en 15 pacientes
(ocho con constipación y siete incontinentes).
El análisis de chi cuadrada no demostró diferencia estadísticamente
significativa en la evolución postoperatoria de acuerdo a el tipo de
EH, la técnica quirúrgica y la histología (cuadro 2,3 y
4).
DISCUSIÓN
A pesar de grandes avances en distintas áreas sobre la EH, sigue habiendo
pacientes que en el postoperatorio, presentan constipación, incontinencia
o enterocolitis. La frecuencia de estas complicaciones va del 3 al 80% según
la series revisadas (cuadro 5). Se han señalado varios factores responsables
de dicha evolución.
Uno y en el que muchos estamos de acuerdo acerca, es la longitud del segmento
agangliónico. En nuestra serie, tres de cuatro pacientes con EH total
y cinco de seis con EH ultracorto tuvieron mal resultado postoperatorio; fueron
los tipos de EH con peores resultados. Las series que incluyen estas variantes,
informan malos resultados que van del 23 al 80%, y al no considerarlas, señalan
menos del 19% de malos resultados, como en nuestro análisis, que disminuyó
el porcentaje de malos resultados de 31 a 18% (Cuadro 5). Solamente difieren
de lo anterior las series de García y cols.13 y Heij y cols.16 que mencionan
44 y 71% de malos resultados aún excluyendo los casos ultracortos y totales.
La aganglionosis total es de difícil manejo; la EH de segmento ultracorto
es de diagnóstico controvertido y en ambos, el tratamiento quirúrgico
difiere radicalmente de los otros tipos de EH.
En nuestra serie al contrastar la evolución con las aganglionosis de
segmento corto, clásico y largo no hubo significancia estadística
(p 0.15), pero la mitad de los pacientes con aganglionosis de segmento largo
tuvieron evolución desfavorable (Cuadro 2).
El segundo factor inculpado que aún es cuestionado por muchos, es el
tipo de descenso. En el INP se han realizado los tres más comunes y por
distintos cirujanos, y en nuestra serie revisada, no hallamos diferencia estadística
sobre la evolución. Al igual que distintos autores, y sin considerar
los pacientes con EH total, el porcentaje de malos resultados esta alrededor
del 10%. No hubo diferencia entre las técnicas, salvo las series de García
y cols13 y Heij y cols.16 que utilizaron la técnica de Duhamel y tuvieron
44 y 71% de malos resultados respectivamente (Cuadro 5).
Kleinhaus y cols.3 realizaron una encuesta a los miembros de la Academia Americana
de Pediatría y hallaron 10% de malos resultados al incluir todas las
técnicas: 3% con la de Soave-Boley, 7% con la de Duhamel, 17% con la
de Soave y 18% con la de Swenson. En Japón, Ikeda y cols.7 informaron
resultados similares (Cuadro 5). La amplia variabilidad de malos resultados
en base al tipo de descenso, puede explicarse por lo reproducible de cada técnica
y la habilidad de cada cirujano, Así, Swenson obtuvo 10% de malos resultados
en su experiencia 6 y 7% en su estudio multinacional4. Soave 8 informó
12% de malos resultados en sus pacientes.
El tercer factor y el más controvertifo es el referente a las alteraciones
del SNE asociadas a la aganglionosis. En 1992 Meier-Ruge estudió las
biopsias de recto de 773 pacientes con sospecha clínica de EH, y encontró
en 358 (46%) alguna malformación del SNE; de éstos, en 187 (52.2%)
confirmó la aganglionosis, y encontró que 64 (34%) tenían
asociada displasia neuronal intestinal proximal a la zona agangliónica.
Este estudio sólo describe la frecuencia y las características
histólogas de estas alteraciones, sin relacionar estos hallazgos con
el comportamiento clínico; sin embargo, este estudio fue contundente
en demostrar la coexistencia de aganglionosis con alguna alteración del
SNE.2
En nuestro estudio encontramos esta asociación en siete de los 37 casos
descendidos (16%) y en contra de lo propuesto por otros, cinco corresponden
a pacientes sin complicaciones postoperatorias.
En la actualidad nadie duda de la existencia de esta asociación (aganglionosis-DNI),
sin embargo, demostrar o definir su participación en la mala evolución
de pacientes operados por EH ha sido muy discutido y la mayoría de los
trabajos que apoyan esta situación presentan sesgos en su diseño.
Por citar los más importantes: Moore 18 (1994) señala que de 115
pacientes operados, 24 (20%) tuvieron mala evolución. Al estudiar la
histología de los segmentos descendidos, encontró cuatro agangliónicos,
nueve con DNI, 1 ganglioneuromatosis y dos normales, lo que no permite sustentar
completamente la relación aganglionosis-DNI con la mala evolución.
Además, este estudio sólo incluyó a 16 pacientes constipados,
ocho incontinentes y 91 con buena evolución. Kobayashi 19 (1995), en
31 pacientes observó 14 (45%) con mala evolución; de éstos,
encontró DNI en el segmento descendido en diez e histología normal
en cuatro. Al igual que en el estudio previo no informa sobre la histología
de los 17 pacientes que evolucionaron bien y no explica los cuatro con mala
evolución e histología normal. Banani 20 (1996) informa que de
215 pacientes, 20 (9.3%) evolucionaron con síntomas de obstrucción,
por lo que fueron sometidos a una miectomía anorrectal posterior; mejoraron
nueve y los 11 restantes fueron reoperados de un segundo descenso; 11 tenían
DNI. Al igual que en los estudios previos no se conoce la histología
de los nueve que respondieron a la miectomía y de los 195 que evolucionaron
bien.
Otro estudio que intenta demostrar que las alteraciones del SNE son las responsable
del resultado postoperatorio y que sí incluye a los pacientes con buena
evolución, es el de García y cols.13 (1997); de 90 pacientes operados
con la técnica de Duhamel sólo incluyó en su análisis
a 48 que no tuvieron estenosis de la anastomosis, e informó que 21 (43%)
evolucionaron mal. Al estudiar la histología del segmento descendido
encontraron 38 (79%) normales y diez (21%) con alguna alteración histológica,
pero no aclaran la situación de 11 que tenían histología
normal y mala evolución, lo que sugiere que otro u otros factores influyeron
en este resultado ya que al parecer eliminaron el "factor técnica".
Al no incluir en su estudio a 42 pacientes con problemas de la operación
tampoco informaron la histología respectiva.
CONCLUSIONES
De lo anterior concluimos que:
1. La aganglionosis total y el Hirschsprung ultracorto son factores que influyen
en la evolución postoperatoria. La aganglionosis de segmento corto, clásico
y largo, no han influido en la evolución postoperatoria.
2. Cualquier técnica adecuada, bien ejecutada, tendrá éxito
en aproximadamente un 90% de los pacientes. Siempre existirá el factor
humano (cirujano) como posible causa que influya en el resultado final.
3. No hay duda de la existencia de las alteraciones histológicas del
SNE, sin embargo, con estos antecedentes no es posible valorar su significado
funcional, el comportamiento clínico de los casos asociados con aganglionosis
y su participación en el resultado final. Por este motivo es aventurado
normar conductas terapéuticas orientadas para estos casos.
4. Cualquier técnica adecuada, bien ejecutada tendrá buenos resultados,
sin considerar los pacientes con EH de segmento total o ultracorto; éste
último no está bien definido y conocido. Queda un 10% de pacientes
con malos resultados, que son el grupo problema.
Para resolver estas incógnitas se requiere diseñar estudios prospectivos
y controlados con evaluación histopatológica tipo doble ciego;
con criterios homogéneos para definir estas entidades, probablemente
con técnicas histológicas especiales. Se requiere además,
establecer definiciones claras y objetivas de lo que es mala evolución:
constipación, incontinencia, enterocolitis, etc., en donde se incluya
también a los pacientes con buena evolución y se evalúen
otras variables: tipo de EH, técnica utilizada, cirujano, edad al momento
de la operación, morbilidad preoperatoria, etc. que pueden influir en
el resultado final, ya que todos los estudios a la fecha son retrospectivos
o carecen de esta metodología.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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hypertrophie des Colons. Jahrb Kinderh 1888;27:1-7.
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of surgical failure in Hirschsprung's disease: A new modality for surgical management.
J Pediatr Surg 1996;31:572-4.
CUADRO 1
RESULTADO DEL ANÁLISIS DEMOGRÁFICO DE 47 PACIENTES OPERADOS POR ENFERMEDAD DE HIRSCHSPRUNG
Edad Límite
Moda Mediana Media D.E.
Inicio síntomas 1d-3a 1d 1d 2m 7m
Al diagnóstico 2d-14a 6m 15m 2a-9m 3a-5m
A la operación 45d-14a 5m 2ª 3a-9m 3a-9m
Seguimiento 6m-12a 15m 16m 2a-4m 2a-4m
CUADRO 2
EVOLUCIÓN POSTOPERATORIA DE 37 PACIENTES CON ENFERMEDAD DE HIRSCHSPRUNG DE ACUERDO A LA HISTOLOGÍA DEL COLON DESCENDIDO
Buena Mala Total
HISTOLOGÍA
Normal 25 6 31
Agangliónico 1 - 1
Hipogangliónico 1 - 1
Displasia - 1 1
Hipergangliónico 3 - 3
Total 30 7 37
X2= 7.63 gl= 8 p= 0.46
CUADRO 3
EVOLUCIÓN POSTOPERATORIA DE 37 PACIENTES CON ENFERMEDAD DE HIRSCHSPRUNG DE ACUERDO A LA LONGITUD DEL SEGMENTO AGANGLIÓNICO
Buena Mala Total
TIPO
Corto 1 - 1
Clásico 25 3 28
Largo 4 4 8
Total 30 7 37
X2= 6.58 gl= 4 p= 0.15
CUADRO 4
EVOLUCIÓN POSTOPERATORIA DE 37 PACIENTES CON ENFERMEDAD DE HIRSCHSPRUNG DE ACUERDO AL PROCEDIMIENTO QUIRÚRGICO
Buena Mala Total
TÉCNICA
Duhamel 18 5 23
Soave 10 2 12
Swenson 2 - 2
Total 30 7 37
X2= 1.69 gl= 4 p= 0.79
CUADRO 5
Porcentaje de pacientes con enfermedad de Hirschsprung con mala evolución
postoperatoria
Kleinhaus3 1979
USA s/HT Soave-Boley 3
Kleinhaus3 1979 USA s/HT Duhamel 7
Sherman4 1989 USA y Europa s/HT Swenson 7
Poon Man5 1995 Korea s/HT Duhamel 10
Kleinhaus3 1979 USA s/HT Varias 10
Swenson6 1975 Chicago s/HT Swenson 10
Ikeda6 1984 Japón s/HT Duhamel 10
Soave7 1985 Italia s/HT Soave 12
Ikeda7 1984 Japón s/HT Soave-Boley 12
Ikeda7 1984 Japón s/HT Varias 13
Kleinhaus3 1979 USA s/HT Soave 17
INP* 1998 México s/HT Varias 18
Kleinhaus3 1979 USA s/HT Swenson 18
Johnson9 1994 Utha c/HT Varias 23
Moore10 1996 Sudáfrica c/HT Varias 25
Ikeda7 1984 Japón s/HT Soave 25
Ikeda7 1984 Japón s/HT Swenson 27
Joseph11 1988 Singapur c/HT Soave-Boley 30
INP* 1998 México c/HT Varias 31 Rescorla12 1992 Indiana c/HT Duhamel
42
García13 1997 México s/HT Duhamel 44
Holschneider9 1982 Alemania c/HT Varias 46
Tariq14 1991 Londres c/HT Soave-Boley 48
Shono15 1994 Australia c/HT Varias 51
Heij16 1995 Holanda s/HT Duhamel 71
Catto-Smith17 1995 Australia c/HT Varias 80
s/HT. sin incluir pacientes con Hisrschsprung total
c/HT. inlcuye pacientes con Hirschsprung total
*datos del presente
estudio
*****
LA REVISTA CIENTÍFICA EN MEDICINA
(I de V)
1.1. Aspectos Históricos
1.2. Las revistas médicas
1.3. Necesidades de información en Medicina
* Dra. Ma. Cristina Sosa de Martínez @
* M. en C. José Luis Pablos Hach
** Ma. Cristina Martínez Sosa
* División
de Investigación, Instituto Nacional de Pediatría, S.S.
** Control de Arbitraje. Revista Ingeniería, Investigación y Tecnología,
Universidad Nacional Autónoma de México
@ Beca Conacyt No 86532. Maestría en Metodología de la Ciencia.
PESTyC. Instituto Politécnico Nacional
Correspondencia: Dra. Ma. Cristina Martínez. Apdo. Postal 101-51 Instituto Nacional de Pediatría. Col. Insurgentes Cuicuilco 04531 México, D.F. correo electrónico: mcmtz@cenids.ssa.gob.mx
RESUMEN
La presente serie de artículos tiene como finalidad describir aspectos
relevantes sobre las revistas médicas: 1. Sus antecedentes históricos;
2. Algunas características de dos sistemas de recuperación de
información en medicina: Index Medicus y Current Contents. 3. Las Normas
de Vancouver, es decir, los Requisitos Uniformes para Preparar los Manuscritos
que se Proponen para Publicación en Revistas Biomédicas, 4. El
procesamiento de un manuscrito desde que se recibe por una revista hasta su
publicación, incluyendo algunos detalles sobre la revisión por
pares. 5. Las características de diversos tipos de artículos:
artículos originales, informes breves, artículos de revisión,
artículos descriptivos, editoriales, cartas. 6. Algunos enfoques para
la evaluación de un artículo científico.
En el primer artículo, se describen algunos antecedentes históricos
de las revistas científicas y posteriormente de las revistas médicas,
así como de los inicios de la revisión por pares. Se habla de
las necesidades de información del clínico, los estudios realizados
al respecto y sus hallazgos, así como del papel desempeñado por
las revistas médicas.
Palabras clave: Revistas médicas, revisión por pares, fuentes
de información médica.
Acta Pediatr Mex 1999;20:
ABSTRACT
The purpose of this series of articles is to describe some relevant topics about
medical journals: 1. Historical backgrouns. 2. Some characteristics of medical
databases: Index Medicus and Current Contents, in particular. 3. Vancouver Norms
for Submitting Manuscripts to a Biomedical Journal. 4. The processing of a manuscript
from its reception by the journal to its publication including some interesting
features concerning peer review. 5. The characteristics of different types of
articles: original articles, brief reports, review articles, descriptive articles,
editorials, letters. 6. Some of the different approaches for the evaluation
of the quality of a scientific article.
In the first article, some historical antecedents of scientific journals and
of medical journals are described, as well as the beginnings of peer review.
How the information needs of clinicians have been studied and their findings,
and the role medical journals play as sources of information.
Key words: Medical journals, peer review, sources of medical information.
I. LA REVISTA
CIENTÍFICA EN MEDICINA
1.1 Antecedentes
Lock 1, quien fuera editor de la revista British Medical Journal señala
que las revistas científicas empezaron a publicarse en el siglo XVII.
La primera de ellas, Journal de Sçavans, se publicó en París
en 1665; unos cuantos meses después, en Inglaterra apareció la
revista Philosophical Transactions of the Royal Society. Arndt 2 considera que:
"la publicación de revistas científicas es en sí misma
revolucionaria ya que comunica unidades discretas de conocimiento, en mucho
menor tiempo que el que requeriría hacerlo a través de un libro".
La cantidad de revistas científicas aumenta rápidamente: a principios
del siglo XIX existían 100; en 1900, 10,000, cantidad que entre 1900
y 1940, se duplica cada 10 años. Después de 1940, se duplicó
cada 15 años. En 1992, había más de 100,000 revistas científicas,
de las cuales, una cuarta parte correspondían al área biomédica.
Se estima que se agregan a la literatura biomédica dos millones de artículos
cada año 2.
Lock 1 señala que las revistas médicas de mayor prestigio se establecen
a principios del siglo XIX. Inicialmente, aparecen como revistas médicas
generales, entre otras, Transactions of the Medical Society of London, ahora
conocida como Journal of the Royal Society of Medicine (1810), New England Journal
of Medicine (N Engl J Med) (1812), Lancet (1823); Gazette des Hôpitaux
y Midland Medical and Surgical Reporter (ahora Br Med J), en 1828. Posteriormente,
surgen las revistas médicas de especialidad, como Annales d'Hygiene (1828),
Archiv für Anatomie (1834) y Pharmaceutical Journal (1841).
En las primeras décadas del presente siglo, se establece una distinción
entre las revistas científicas generales y las médicas, aunque
en ambas se sigue el estilo periodístico: hay noticias, opiniones, se
nombran corresponsales por área geográfica y por especialidades.
Las revistas médicas reflejan lo que sucede en las diversas disciplinas
médicas: se fragmentan continuamente en especialidades y éstas
a su vez, en nuevas subespecialidades. Por ejemplo, una revista científica
puede pasar por cinco etapas, de revista general a revista médica general,
a revista general de especialidad (por ejemplo, de pediatría), a revista
de una especialidad particular (por ejemplo, de cirugía pediátrica)
y finalmente, a revista de subespecialidad (por ejemplo, de cirugía pediátrica
urológica). De tal manera las revistas de especialidad, tales como cardiología
y neurología, se convierten en las revistas generales de su disciplina.
Más aún, aquéllas que inicialmente publican sólo
artículos originales, adoptan el patrón de las revistas médicas
generales, es decir, contienen artículos educativos: editoriales y artículos
de revisión, comentarios: cartas al editor y miscelánea, entre
los que se encuentran, noticias, política médica, revisiones de
libros, así como artículos originales de investigación
1.
En la actualidad, para decidir qué artículos seleccionar casi
todos los editores recurren a la revisión por pares*. En sus inicios,
esta práctica se remonta al siglo XVII, aunque según Burnham 3,
no se conoce su evolución. Si bien se considera que la revisión
por pares tiene su inicio en 1672 con el "Comité de Artículos"
de la Real Sociedad de Londres, veinte años antes, la Sociedad Real de
Edimburgo ya había establecido un comité editorial 4.
Burnham 3, señala que cuando empiezan las revistas médicas, generalmente
el editor no recurre a la revisión por pares porque como no cuenta con
suficientes artículos para cada número de la revista, copia de
otras revistas artículos que considera sobresalientes, o bien, escribe
la mayor parte del material. Más aún, en el siglo XIX en Estados
Unidos de Norteamérica, ante la carencia de artículos, los
* Entiéndese por par, el experto que no forma parte del equipo editorial,
a quien se le envía un manuscrito para su revisión.
editores de revistas médicas pagaban los manuscritos a sus autores. En
1828, el editor fundador de la revista Am J Med Sci anuncia que "los artículos
seleccionados para publicación serán muy bien pagados" 5.
Tampoco se recurre a la revisión por pares cuando surgen revistas que
fungen como órganos oficiales de asociaciones científicas, porque
su director es un profesor universitario.
Después de la Primera Guerra Mundial, el editor se ve forzado, cada vez
con mayor frecuencia a recurrir a la revisión por pares por dos factores
que operan independientemente, aunque en forma simultánea:
1. La especialización creciente en la medicina y
2. La recepción de mayor cantidad de manuscritos de los que se pueden
publicar en la revista.
En la actualidad, se ha invertido definitivamente la balanza: los editores de
las revistas médicas de prestigio no solamente no pagan por los manuscritos
que reciben, pese a que ciertas revistas de "circulación controlada",
conocidas en el argot editorial como "desechables", lo hacen a manera
de incentivo, sino que hay autores que están dispuestos a pagar para
que sus artículos sean publicados en revistas médicas de prestigio
6. Asimismo, ante los beneficios académicos y la posibilidad de lograr
financiamientos para sus proyectos, los autores se han visto en la necesidad
de aceptar lineamientos estrictos para evitar publicar dos o más veces
el mismo material o parte de éste (publicación redundante), así
como ceder a la revista los derechos de autor 7, 8.
1.2. Las revistas médicas
La comunicación entre los científicos puede ser informal o formal.
En el primer caso, los científicos intercambian información mediante
cartas, durante juntas, en seminarios o en visitas a laboratorios; en el segundo,
se hace mediante la publicación de artículos en revistas científicas,
lo que permite contar con un registro tangible.
Según Lundberg 9, editor de la revista Journal of the American Medical
Association (JAMA), cuando un grupo de profesionales con interés común
en un campo biomédico, en un área geográfica reúne
500 a 1,000 individuos, se forma una organización y una de sus primeras
actividades es la publicación de una revista.
Las revistas primarias de investigación son aquellas que publican investigaciones
originales. El proceso de publicación permite conocer, debatir y verificar
las investigaciones 10. En las revistas se conserva un registro permanente de
aquéllas, sin el cual cuesta trabajo imaginar cómo podría
progresar la ciencia 11.
Lundberg 11 señala que entre las funciones de una revista científica
por se encuentra proporcionar: 1º Un medio eficiente de comunicación
entre investigadores, 2º un foro de discusión, 3º una identidad
a un autor individual, un grupo profesional, un departamento o división
en alguna disciplina o a una institución académica, 4º validación
académica externa, 5º un filtro para los resultados de investigación
y otros escritos, 6º una forma de atrapar a los deshonestos al publicar
sus mentiras, 7º enseñanzas sobre ética, 8º enseñanza
a los autores sobre cómo escribir, 9º educación para los
lectores, 10º información al público sobre aspectos médicos
relevantes, mediante la difusión que realizan los medios de comunicación
de los artículos científicos, etcétera.
El citado autor considera que se juzga la calidad de una revista médica
mediante la cantidad de manuscritos que recibe; su tasa de aceptación;
el tiempo que transcurre hasta la publicación del artículo; la
publicación de correcciones; las cartas de los lectores; su circulación;
cantidad de lectores; ingresos y fuente de los mismos; citas en el Índice
de Citas en Ciencia (Science Citation Index); opinión de lectores, de
autores, del comité editorial; proceso de revisión por pares;
cobertura por los medios de comunicación, etc. Respecto a la calidad
del artículo, en revistas como JAMA, se evalúa si el material
es original; los datos válidos; las conclusiones razonables y justificadas
por los datos; la información, importante; de interés médico
y si la redacción es clara o susceptible de mejorarse 12.
Stephen Lock 13, señala que la meta de las revistas médicas debe
de ser "informar, instruir, comentar y si es posible, entretener".
El financiamiento de las publicaciones biomédicas generalmente proviene
de cuatro fuentes 9: 1. Pagos de los miembros de la sociedad que la patrocina.
Por lo tanto, son enviadas automáticamente a sus miembros, como sucede
con las revistas JAMA y Br Med J 14. 2. Subscripciones pagadas por aquellos
que no son miembros, instituciones, escuelas y bibliotecas. Tal es el caso de
las revistas N Engl J Med y Lancet. 3. Ingresos por anuncios (sobre productos
o clasificados) y 4. Cobros a los autores por el procesamiento del manuscrito
o por la página y el color. S. Fletcher y R. Fletcher 14, quienes fueron
editores de la revista Annals of Internal Medicine, señalan otro grupo:
aquéllas que son enviadas sin costo alguno a los médicos, las
cuales se sostienen mediante anuncios de la industria farmacéutica.
Quienes publican dichas revistas tienen la responsabilidad de conseguir un nivel
realista de ingreso, que responda a los costos de publicación y que sea
considerado apropiado por la organización. Estos costos consisten principalmente
en papel, impresión, producción, envío, circulación,
estudios de mercado, promoción, ventas de anuncios y actividades editoriales.
Tanto los ingresos como los costos pueden ser muy variables 9.
El auditorio de las revistas generales con mayor circulación está
compuesto por clínicos en el ejercicio de su profesión, aunque
también hay investigadores, como se puede apreciar por su elevado índice
de citas. En cambio, hay revistas con menor tirada que se ubican en campos altamente
especializados y están dirigidas principalmente a investigadores 15.
Las revistas científicas en medicina cubren diversas necesidades, como
proporcionar nueva información, nuevos conceptos, revisiones sobre tratamientos
o métodos diagnósticos, ejercicios didácticos, así
como una visión de la vida y cultura en la medicina 16. También
ayudan a los investigadores a mejorar sus oportunidades de promoción
y de lograr ayudas financieras. La calidad, como la cantidad de artículos
publicados, determina el éxito en los medios académicos 14.
M. Angell 17, editora ejecutiva de la revista N Engl J Med, señala que
las presiones que reciben los investigadores para publicar, ocasionadas porque
su promoción académica y seguridad financiera están muy
ligadas a la cantidad de sus publicaciones, se reflejan en las revistas médicas
en el hecho de que se realizan estudios triviales que producen resultados rápidos,
se informan hallazgos en pequeñas partes o bien aparecen en diversas
revistas cuando cabrían en una sola publicación y que se conceden
autorías no justificadas, muchas veces de tipo honorífico, lo
que genera muchos problemas en las revistas científicas médicas.
En países en vías de desarrollo las condiciones difieren de las
de los países industrializados. Algunos estudios realizados sobre la
productividad de aquellos países, señalan que, a la escasa cantidad
de artículos enviados a revistas científicas internacionales se
añade el elevado porcentaje de rechazo, debido principalmente a la escasa
actualización de la bibliografía utilizada 18.
Es un hecho que los autores mexicanos prefieren publicar sus experiencias o
resultados de investigaciones en revistas del extranjero, porque ello les reditúa
en imagen, curriculum y en algunos casos, significa un ascenso académico
que puede traducirse en mejores ingresos económicos 19.
Los artículos científicos de biomedicina publicados en revistas
mexicanas generalmente tienen dos características: están escritos
en español y son evaluados por comités editoriales nacionales.
El Comité Editorial de la Revista de Investigación Clínica
20 hace notar la actitud malinchista que prevalece en el ambiente, sobre el
desafortunado rechazo de lo publicado en México, ya que: "parecería
que esto automáticamente las descalifica como revistas internacionales
[...] que todo lo publicado en el extranjero sí es internacional y su
calidad está garantizada por este hecho. Más aún, con frecuencia
no se les considera una publicación científica válida o
en el mejor de los casos, se les otorga una calificación inferior a la
de las publicaciones en revistas extranjeras, en el proceso de evaluar la productividad
de los investigadores de las instituciones mexicanas del sector salud o de educación
superior. Posiblemente las razones más importantes de dicha actitud son
dos: a) todas las revistas mexicanas son malas porque sus comités editoriales
no funcionan y b) su impacto, medido por el número de citas es muy pobre".
1.3. Necesidades de información en Medicina: Papel de las revistas médicas
Como se verá a continuación, se han realizado diversos estudios
para conocer la forma en la que los médicos actualizan sus conocimientos,
a dónde acuden como su fuente principal de información, así
como algunos aspectos sobre el papel que en esto desempeñan las revistas
médicas, entre los que destacan el tiempo que suelen dedicar a su lectura
y el que tardan los conocimientos en incorporarse a la práctica clínica.
Stinson y cols. 21, para indagar cuál es la fuente de información
para actualizar sus conocimientos, aplicaron una encuesta a 402 profesionales
del área de la salud seleccionados al azar. En los hallazgos de su estudio,
se aprecia una variación en las respuestas en función del tipo
de práctica clínica, especialidad, sitio y tamaño del lugar
en donde ejerce y edad del profesionista. A pesar de ello, se halló que
la fuente más comúnmente empleada es la de las revistas médicas
a cuya lectura dedican 5 h mensuales. Cabe señalar que en orden decreciente,
dichas revistas provienen de la biblioteca particular del profesionista, son
artículos médicos no solicitados o bien, son revistas que obtiene
en la biblioteca de su sitio de trabajo. La segunda fuente de información
es la consulta a colegas.
A fin de tratar de acercarse más a lo que sucede en la práctica
clínica, Covell 22, estudió los requerimientos de información
de 47 médicos durante media jornada laboral. Observó que los médicos
recurren, con más frecuencia en forma estadísticamente significativa,
a fuentes impresas tales como textos, revistas e información sobre fármacos,
que a consultas a colegas u otros profesionales de la salud.
Haynes y cols. 23, emplean como modelo lo que sucede en una búsqueda
de información para resolver un problema clínico de actualidad
en el momento del estudio (determinar cuál es el riesgo de contagio del
personal que labora en un hospital respecto al síndrome de inmunodeficiencia
adquirida). Para ello comparan diversos métodos para obtener la información
más reciente y de mayor calidad.
En primer lugar recurren a textos de medicina general, así como de especialidad.
Al no encontrar información actualizada, señalan que el atraso
en su información es debido a que un texto en inglés sale a la
venta dos años después de haber sido escrito. Wyatt 24, confirma
lo anterior y calcula que pueden transcurrir quince años antes de que
incluyan los avances importantes habidos en el área. Más aún,
cuando investiga el porcentaje de aseveraciones respaldadas mediante cita(s)
bibliográfica(s), en dos textos clásicos de Medicina Interna intitulados:
Oxford Textbook of Medicine y Harrison's Principles of Internal Medicine, encuentra
que en ambos textos, solamente están sustentados mediante referencias
bibliográficas el 1% de los detalles médicos (términos
nuevos, relaciones, expresiones de certeza y referencias cruzadas) y que menos
del 10% de los aspectos médicos contenidos en el texto es localizable
mediante el índice.
Haynes y cols. 23, tampoco encuentran información actualizada en la colección
de reimpresos del médico, la consulta a colegas, ni en los últimos
números de revistas médicas. Cuando consultan la base de datos
de citas de Medicina, denominada Index Medicus y en particular, al realizar
la consulta en línea mediante Medline, obtienen la información
que requerían.
Stross y Harlan 25, investigan la difusión de los conocimientos médicos
en la práctica clínica en Estados Unidos. Utilizan a manera de
un modelo, los resultados de un estudio multicéntrico sobre un problema
clínico relevante (fotocoagulación en retinopatía diabética)
publicado 18 meses antes en Am J Ophtalmol, que también había
sido mencionado en un artículo breve por JAMA y en una carta en el N
Engl J Med. Solamente 28% de los 137 médicos generales y 46% de los internistas
participantes en el estudio tenían conocimiento sobre el citado trabajo.
También encuentran que dichos profesionales dedican aproximadamente 150
h anuales a la lectura de revistas médicas.
Roland y Kirkpatrick 26, analizan el tiempo transcurrido desde la concepción
del artículo hasta su eventual publicación en 103 artículos
publicados por diferentes autores de la Clínica Mayo. Determinan que
los artículos sobre investigaciones básicas y clínicas
tardan en promedio, cuatro años; los informes sobre un caso, dos; las
revisiones de la literatura, tres. Entre la generación de la idea, la
realización de la investigación y la redacción del artículo,
transcurre 75% del tiempo. A petición de la revista, 38% de los artículos
sufren una revisión; 7%, dos revisiones y 15% de los artículos
son rechazados. Cuando el artículo rechazado se envía a una nueva
revista, el tiempo se alarga en 4.7 meses.
J. Williamson y cols 27, realizan una encuesta para determinar qué tanto
perciben como problemas respecto al volumen de información, un grupo
de clínicos (internistas, pediatras médicos generales y gíneco-obstetras)
y de líderes de opinión (líderes de asociaciones científicas
y miembros de los consejos de certificación y editorial más respetados
dentro de sus especialidades). En particular, se les pregunta cuáles
son sus necesidades de información, cómo las satisfacen y cómo
evalúan la calidad científica de la información que obtienen.
Encuentran que ambos grupos consideran a los artículos de revisión
como los que mejor les permiten identificar sus necesidades de información.
Cuando requieren información, menos de uno de cada tres clínicos
la busca por sí mismo y dos de cada tres, consideran que el volumen de
la literatura es inmanejable. Finalmente, nueve de cada diez de los profesionales
participantes en el estudio evalúan el valor científico de la
literatura en función de su propia experiencia y entre 21 y 41% de los
clínicos y 59% de los líderes de opinión, lo hace examinando
la metodología empleada o los aspectos estadísticos.
Sievert y cols. 28, tratan de determinar qué factores, además
de la relevancia, influyen en el clínico para elegir determinado artículo.
Para ello entrevistan a 17 profesionales de la salud de cinco especialidades
que trabajan en un ambiente académico y les solicitan que califiquen
la importancia que consideran que tienen 42 características. Encuentran
que las diez con mayor puntuación son: 1. El diseño válido;
2. un ensayo clínico controlado; 3. el estudio prospectivo; 4. el autor
muy conocido en el área; 5. el tamaño de muestra grande; 6. publicado
en una revista con revisión por pares; 7. un estudio que presente lineamientos
de práctica clínica; 8. estudio con seguimiento a largo plazo;
9. información detallada sobre diagnóstico y tratamiento y finalmente,
10. un artículo de revisión. En la segunda parte del estudio,
cuando tratan de determinar cuáles de dichas características es
posible conocer en la búsqueda de la literatura realizada mediante Medline,
encuentran que no hay información respecto a la primera, ni a la cuarta
características mencionadas.
Tratando de profundizar en lo anterior, se busca conocer en qué parte
del artículo se basan los médicos y en cuál los bibliotecarios
para seleccionar artículos clínicos en sus búsquedas de
la literatura médica mediante Medline, Kuller y cols. 29, estudian una
muestra de 280 médicos residentes norteamericanos y otra de 308 bibliotecarios.
Hallaron que hubo semejanzas entre ambos grupos; en particular, los médicos
basan su selección en los siguientes factores: título del artículo
(79%), resumen (51%), título de la revista (36%) y aplicabilidad clínica
(29%).
Siguiendo otro enfoque, Colglazier 30, investiga si el uso de la literatura
en la biblioteca, está relacionado con la actividad clínica diaria
y encuentra una relación significativa, mediante regresión múltiple.
Por otra parte, Lederberg 31, señala a la publicación electrónica
como una de las posibles soluciones al problema de seleccionar de entre toda
la literatura científica aquellos artículos relevantes para el
investigador, ya que permite, mediante algoritmos de búsqueda cada vez
más refinados, localizar información altamente específica
32. Entre sus ventajas se encuentra el que permite registrar, guardar y mantener
accesibles todas las respuestas obtenidas, sean artículos, notas, comentarios,
ligas a otros sitios y se disminuye el tiempo transcurrido entre el envío
del manuscrito y su publicación.
También permite una notable cantidad de intercambios de opinión
entre lectores, editores y autores de los artículos publicados electrónicamente.
Este tipo de publicación facilita la comunicación de críticas,
sugerencias, refutaciones, etc. El artículo podrá ser revisado
y corregido, y cualquiera que lo lea tiempo después, podrá leer
también las respuestas y comentarios que ha recibido 33.
Chang y cols 34, llegan al extremo de sugerir reemplazar la revista tradicional
con un servidor con información global, a fin de poder presentar los
hallazgos, así como actualizarlos en cuestión de días,
en lugar de años. Dichos autores consideran que colocar y actualizar
constantemente la literatura de revisión en Internet, es el primer paso
para transformar el sistema tradicional de revistas en un sistema dinámico
de comunicación de investigación y de actualización.
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ALOPECIAS EN LA INFANCIA
Dra. Dolores Macías Crúz *
* Servicio de Dermatología Pediátrica. Servicios Médicos Municipales, Tijuana BC.
Correspondencia: Dra. Dolores Macías Crúz. Guadalupe Victoria No. 51-104 Esq. Javier Mina, Zona Río, Tijuana, Baja California. C.P. 22320
RESUMEN
La pérdida del pelo tiene un impacto severo en niños, adolescentes
y sus padres. Las causas más frecuentes en pediatría ambulatoria
son la alopecia areata, las provocadas por trauma, como tracción, presión,
tricotilomanía, tiñas o fisiológicas como el efluvio telógeno
neonatal. Se presenta una revisión del tema.
Palabras clave: Alopecias, tracción, tricotilomanía, tiñas,
efluvio telógeno neonatal.
Acta Pediatr Mex 1999;20:
ABSTRACT
Although hair is of minimal functional benefit to man, the physiological effects
of disturbances of hair growth are frequently a source of great concern in chilfren,
adolescents and theis parents. The most common in pediatrics are alopecia areata,
traumatic alopecia such as traction, friction, trichotilomania, tineas and physiologic
i.e. neonatal telogen effluvium. We review the main features.
Key words: Alopecia, traction, trichotilomania, tineas, neonatal telogen effluvium.
A pesar de que
el pelo en el ser humano no tiene un papel funcional tan importante como en
otros integrantes del género animal, la pérdida del mismo tiene
un impacto psicológico severo en niños, adolescentes y sus familiares.
El pelo es una proteína, producto de los folículos pilosos, los
cuales están distribuidos por todo el cuerpo excepto en palmas, plantas,
labios y el glande del pene.
En el feto humano la formación del pelo se inicia en la octava semana
de vida. Este crecimiento continúa durante el embarazo. Existen datos
que hacen pensar que algunos pelos o vellos se pierden durante la gestación
y al momento del nacimiento.
Efluvio telógeno del recién nacido. El crecimiento del pelo se
caracteriza por tres períodos bien definidos: anágeno, catágeno
y telógeno. El primero es el período activo de crecimiento, el
segundo es un período corto de degeneración parcial y en el período
restante o telógeno se produce la caída del pelo.
En un alto porcentaje de recién nacidos se presenta caída de pelo
durante las primeras semanas de vida que puede considerarse fisiológica
y se le conoce como efluvio telógeno del recién nacido; se debe
a que el pelo neonatal pasa rápidamente del período anágeno
(en el que se encuentran todos los pelos al nacimiento) al telógeno.
Se puede presentar súbitamente o en forma tan gradual que pase inadvertido.
El reemplazo total se alcanza aproximadamente a la edad de seis meses.
Existen situaciones patológicas en las que se presenta caída del
pelo; las hay congénitas como la aplasia cutis, acrodermatitis enterohepática,
enfermedad de Leiner, síndrome de Rothhmund-Thomson, displasias ectodérmicas
hereditarias y otras más raras aún. Las adquiridas son más
comunes en la práctica diaria y son en las que profundizaremos un poco,
haciendo una breve revisión.
Alopecia areata. Tiene una frecuencia de 17.2 por 100,000 1. Puede presentarse
en cualquier edad, incluso en la infancia (20%) 2.
La causa se desconoce, pero hay evidencia reciente de que puede tratarse de
un problema de componente autoinmune 1-3, por la interrelación observada
con enfermedades de ese tipo como la de Hashimoto, anemia perniciosa, vitiligo,
diabetes, atopia; después de un procedimiento con anestesia prolongada,
como en intervenciones cardiovasculares, probablemente por falta de cambios
de posición durante la cirugía 4,5.
Clínicamente se manifiesta por la aparición de una o más
placas, aisladas o confluentes, redondas u ovales bien definidas de alopecia.
La piel cabelluda de las áreas afectadas se observa lisa, brillante,
sin pelos en su interior; el pelo en la periferia se desprende fácilmente
y la raíz toma forma de signo de admiración. Generalmente afecta
la piel cabelluda, pero puede aparecer en barba, bigote, vello axilar, púbico,
cejas, pestañas o cualquier área pilosa del cuerpo. En cerca del
46% de los casos tienen alteraciones de las uñas 6.
El diagnóstico generalmente es clínico y para el tratamiento se
emplean substancias irritantes solas o bajo la forma combinada como esteroides,
dinitroclorobenceno. En Italia se ha utilizado la inmunoterapia con ácido
escuárico del dibutilester con buenos resultados. En México no
hay experiencia sobre esto 8,9. En casos persistentes en los cuales la terapéutica
tópica no da resultados, se puede recurrir a expansores tisulares 7.
Alopecia traumática. Este tipo de dermatosis resulta de la extracción
violenta del pelo o de romper el eje del mismo por fricción o por cualquier
otro trauma.
Una causa común de alopecia traumática incluye presión,
como la observada en el occipucio de los lactantes por la posición para
descansar en decúbito dorsal; en quemaduras eléctricas o térmicas;
por masaje repetido vigoroso; en lesiones severas con esfacelo de la piel cabelluda
y avulsión.
Alopecia por tracción. Se caracteriza por áreas ovales o lineares
de pérdida de pelo en los márgenes de la línea del pelo
o diseminado a través de la piel cabelluda, dependiendo del tipo de tracción
o de trauma. Puede ocurrir en niñas que acostumbran jalar el pelo con
ligas, broches, etc. para peinarse o aquellas que utilizan tubos para rizar
el cabello o aparatos eléctricos.
Tricotilomanía. Es una forma autolimitada de alopecia por tracción
provocada, consciente o inconscientemente. Puede presentarse en niños
o adultos jóvenes de ambos sexos, es más común en niños
entre los cuatro y 10 años de edad y en adolescentes. La piel cabelluda
es el sitio más comúnmente afectado, pero puede aparecer en cejas
y pestañas.
El hábito es practicado al leer, escribir o ver televisión. A
veces se asocia con otros malos hábitos como morderse la uñas
o succionarse el pulgar. Problemas emocionales profundos se presentan sólo
en un 5%.
Generalmente tiene inicio insidioso; se presenta como un área linear
o rectangular con pérdida parcial del pelo. El área afectada es
una sola, a menudo frontotemporal, frontal o frontoparietal. Pueden formar parches
mal definidos con pelos de diferentes tamaños en su interior y el pelo
en la periferia de la placa se observa sano.
El diagnóstico es clínico y la mayoría de las veces lo
corrobora la maestra, los padres o el psicólogo. El diagnóstico
diferencial con alopecia areata se consigue analizando la configuración
peculiar, los pelos cortos y de diferentes tamaños y en ocasiones por
la confesión del propio paciente.
La diferenciación con tiña capitis requiere examen co