VIGILANCIA NEUROFISIOLÓGICA TRANSQUIRÚRGICA
Dr. Miguel Angel Collado Corona *
* Investigador Asociado "C". Instituto Nacional de Pediatría
Los cirujanos
cuentan actualmente con diferentes técnicas neurofisiológicas
para vigilar la integridad neurológica central, periférica o ambas,
de sus pacientes en la sala de operaciones, durante procedimientos quirúrgicos
de los llamados "ciegos" o de alto riesgo. Estos recursos se han utilizado
desde 1970 en centros especializados de alto nivel, pero hasta la década
de los 80 se hizo accesible en las comunidades médicas generales. En
nuestro país, esto ocurrió a mitad de esa década. El Instituto
Nacional de Pediatría fue el pionero en el desarrollo y utilización
de las diferentes modalidades de esas técnicas en pediatría.
Las técnicas utilizadas durante la vigilancia neurofisiológica
transquirúrgica (VNT), son varias: el electroencefalograma (EEG), los
potenciales provocados multimodales (PPMM) con estímulos de tipo auditivo
y somatosensorial, la electromiografía (EMG), la estimulación
magnética transcortical (EMT). También existen algunas técnicas
especiales de estimulación directa sobre nervios periféricos y
registro distal o la electrocorticografía (ECG) por medio de un "arnés"
o de una malla de electrodos colocados directamente sobre la corteza cerebral
y que permiten el registro del EEG y los potenciales provocados (PE). La automatización
digital permite además el despliegue "en línea" de la
cartografía cerebral o "mapeo" del EEG y los PE generados por
las células del sistema nervioso incluyendo los axones, las arborizaciones
dendríticas y los cuerpos celulares de las neuronas.
La VNT más frecuentemente utilizada es el registro del EEG y los potenciales
provocados somatosensoriales (PPSS) de nervio mediano durante la endarterectomía
carotídea 2 los cuales permiten detectar cambios tempranos de la actividad
cortical desde el momento de la manipulación durante la asepsia y antisepsia
del cuello, hasta la oclusión arterial para la liberación de una
placa de ateroma. Esto facilita la toma de decisiones como la suspensión
del pinzamiento y la aplicación o no de un "puente"; ha demostrado
su utilidad en la detección temprana de actividad irritativa focal continua,
cuyo manejo inmediato evita posibles complicaciones postoperatorias. En pediatría
esta modalidad se emplea invariablemente en cirugía cardiopulmonar con
hipotermia. Su uso está muy difundido en centros de alta especialidad
en Norteamérica 3,5.
Los PPSS permiten vigilar el estado que guardan la médula espinal y las
vías largas durante procedimientos quirúrgicos tales como la corrección
de la escoliosis con colocación de barras; para tratamiento de tumores
espinales, malformaciones artriovenosas, así como durante el pinzamiento
aórtico y en los procedimientos radiológicos invasivos como la
angiografía y la embolización terapéutica. En patologías
que comprometen el cuello, como la espondilosis y la fractura de apófisis
odontoides entre otros, el uso de PPSS evita un daño potencial irreversible.
El procedimiento consiste en la estimulación de nervios periféricos
de las extremidades superiores e inferiores con técnicas no invasivas
por electrodos de superficie o bien, de acuerdo al problema, con técnicas
invasivas colocando electrodos especiales en el área quirúrgica,
en el ligamento interespinoso, dentro de la apófisis espinosa, en el
espacio epidural o en ambos. Los PP pueden usarse también en la vigilancia
quirúrgica de nervios periféricos, para la remosión de
neuromas y otras lesiones nerviosas distales y en combinación con la
EMG permiten la preservación de nervios íntegros vecinos a una
lesión potencialmente resecable en forma total, como los tumores de parótida
en que se evita posible daño al VII par craneal.
Los potenciales provocados auditivos del tallo cerebral (PPATC) permiten la
evaluación objetiva del sistema del lemnisco lateral por la estimulación
sonora y constituyen junto con los PPSS, que evalúan lemnisco medio,
la mejor alternativa para la vigilancia operatoria de la patología de
la fosa posterior 6 como la descompresión microvascular de nervios craneanos,
los neurinomas del acústico, los aneurismas vertebrobasilares y la exploración
de tumores de IV ventrículo o del cerebelo. En la cirugía de oído,
recientemente se han incorporado las emisiones otoacústicas como una
herramienta más de protección.
Los potenciales provocados visuales (PPV) son probablemente los menos usados,
ya que ofrecen algunas dificultades técnicas para la aplicación
del estímulo y su utilidad clínica se limita a patologías
como aneurismas y tumores situados cerca del quiasma óptico. Se han utilizado
también durante operaciones en la corteza calcarina y para la identificación
de nervio óptico y quiasma cuando éstos se encuentran incluidos
en lesiones tumorales 1.
La EMT de reciente incorporación, permite valorar la vía corticoespinal
y la exploración de la vía motora en médula espinal 4;
la vigilancia de nervios periféricos o de difícil acceso con las
técnicas habituales. En cualquier caso se recomienda el uso adicional
del resto de los recursos descritos. Esta nueva técnica no invasiva que
comienza a sustituir a la estimulación eléctrica cortical, requiere
una comunicación muy estrecha con el anestesiólogo, ya que la
respuesta facilitadora sólo se obtiene con agentes anestésicos
como la ketamina y el ethomidato y se recomienda el uso de estímulos
magnéticos pares (de 1 a 2 ms). Utilizada en combinación con los
PPSS, proporciona una información más completa al equipo quirúrgico
y permite la identificación oportuna de cambios que podrían ocasionar
secuelas graves e irreversibles a los pacientes. Es importante mencionar que
el Instituto Nacional de Pediatría cuenta con esta técnica de
vanguardia mundial desde hace varios años.
Como se ve, la neurofisiología clínica moderna tiene importantes
recursos de apoyo diagnóstico que pueden ser aplicados en la sala de
operaciones previa discusión de cada caso, en especial para la planeación
del estudio; permite obtener registros basales preoperatorios, que darán
información objetiva, rápida y confiable de las vías estudiadas,
lo que redundará en beneficio del paciente evitando lesiones invalidantes
definitivas. El equipo interdisciplinario que participa en su manejo, mejorará
las técnicas empleadas; el país y las instituciones médicas
evitarán el elevado costo económico que representa la invalidez
y rehabilitación integral de las secuelas.
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ENFERMEDAD ÁCIDO PÉPTICA Y HELICOBACTER PYLORI EN PEDIATRÍA
Jaime A. Ramírez Mayans *
Sandra Rivas Silva *
Roberto Cervantes Bustamante *
Norberto Mata Rivera *
Flora Zárate Mondragón *
* Servicio de Gastroenterología y Nutrición, Instituto Nacional
de Pediatría
Correspondencia: Dr. Jaime Ramírez Mayans. Instituto Nacional de Pediatría.
Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. C.P. 04530 México
D.F.
RESUMEN
Antecedentes. Helicobacter pylori coloniza el estómago del ser humano,
especialmente durante la infancia. Sin embargo, no todas las cepas cuentan con
la misma patogenicidad; existen importantes diferencias en virulencia y producción
de síntomas.
Objetivos. Revisión de los conceptos actuales de la infección
por Helicobacter pylori en niños.
Material y Métodos. La experiencia adquirida en el instituto más
revisión de artículos en la literatura médica.
Resultados. La infección por Helicobacter pylori se correlaciona con
el estado socioeconómico y las condiciones higiénicas, lo que
causa alta prevalencia en niños de países en vías de desarrollo.
Los métodos de diagnóstico no permiten separar las cepas más
virulentas (Tipo 1) de las menos virulentas (Tipo II). Las cepas Tipo 1 elevan
el riesgo para enfermedad ulcerosa y cáncer gástrico. En niños
la manifestación principal es el dolor abdominal recurrente cuando hay
enfermedad péptica asociada. Actualmente no existe consenso sobre a quienes
y cómo tratar los niños infectados.
Conclusión. H. pylori se asocia a enfermedad ácido-péptica
en niños y su principal manifestación es el dolor abdominal recurrente
El tratamiento incluye inhibidores en la producción de ácido y
el uso de dos antibióticos
Palabras clave: Helicobacter pylori, enfermedad ulcerosa, enfermedad ácido
péptica, dolor abdominal.
Acta Pediatr Mex 1998;19:
SUMMARY
Backgronnd. Helicobacter pylori colonizes the human stomach, especially during
childhood. However, Helicobacter pylori strains have different virulence which
probably accounts for different clinical symptoms
Aim. To review current concepts of Helicobacter pylori infection in children.
Methods. Experience acquired in the Instituto Nacional de Pediatría and
review of the literature.
Results. H. pylori infection is contingent upon soctoeconomic conditions and
hygienic circumstances; this results in a high prevalence in chldren of developing
countries. Screening methods are unable to separate the more virulent (Type
1) from the less virulent (Type II). Type1 strains are associated with an increased
risk for peptic ulcer disease and gastric cancer. Recurrent abdominal pain is
the major complaint associated with peptic disease. At the present time a consensus
has not been reached on which and how to treat infected children.
Conclusions. H. pylori causes peptic disease in clilidren The major symptom
is recurrent abdominal pain. Treatment includes two antibictics and acid inhibition.
Key words: Helicobacter pylori, ulcer disease, peptic disease, abdominal pain.
INTRODUCCION
Hasta hace algunos años en pediatría se creía que la causa
más común de dolor abdominal recurrente (DAR) en niños
era de origen psicológico. Las evidencias actuales señalan que
el Helicobacter pylori (HP) juega un papel etiológico importante en la
enfermedad ácido péptica tanto en niños como en adultos.
La infección por HP es la infección bacteriana crónica,
de distribución mundial más frecuente en el ser humano, causante
de úlcera duodenal, úlcera gástrica, gastritis aguda y
crónica, cáncer gástrico y linfoma gástrico (MALT)
1
Existen múltiples métodos para el diagnóstico de HP y el
estándar de oro sigue siendo la identificación histológica
y el cultivo del microorganismo.
El objetivo de este trabajo es revisar los conceptos actuales sobre esta patología
en niños.
CARACTERÍSTICAS
BACTERIOLÓGICAS
El HP es un bacilo micoaerofílico, gram negativo, espiral, de 2.5 a 4
micras de largo y de 0.5 a 1 micras de ancho. Su cubierta es lisa; consta de
4 a 6 flagelos unipolares en sus extremos. Tiene gran predilección por
las uniones epiteliales apretadas que son ricas en urea y hem 2.
El HP crece en agar con 1 a 15%. de sangre o suero de Requiere una concentración
de O2 entre 2 y 8% y CO2 del 7%. Crece sólo en medios con pH de 6.6 a
8.4 y entre 33 y 40.5°C. En cultivos prolongados con exposición a
oxígeno puede aparecer como coco gram negativo. 2,3
Inicialmente se describieron dos especies a este género: pylori y mustelae,
hasta el momento se han identificado más de diez especies. 2
Una de las características más importantes del HP es que produce
grandes cantidades de la enzima ureasa, que tiene un peso molecular de 600,000
con un punto isoeléctrico de 5.93; es activa con pH entre cuatro y diez
con un óptimo de 8. Se han descrito dos subunidades denominadas A y B
con un peso molecular de 33,000 y 66,000 kDa. El HP produce otras enzimas como
la catalasa, fosfolipasa, proteasas y oxidasas. Posee hemaglutininas y otros
componentes que explican su patogenicidad. 4
EPIDEMIOLOGÍA
La infección por HP es muy frecuente, particularmente en los países
en vías de desarrollo donde la prevalencia varía del 80 al 100%..
En los países industrializados la prevalencia del HP en la infancia es
del 10%, pero puede llegar a 30 o 40% en niños de los grupos socioeconómicos
más bajos. En Francia, en niños menores de 10 años, existe
una prevalencia del 3.5% y en Estados Unidos del 5%. La infección se
adquiere en la infancia y persiste a lo largo de toda la vida. 5-7
La prevalencia de HP es inversamente proporcional al estado socioeconómico
8. Se acepta que su mayor o menor frecuencia se relaciona directamente a los
patrones de vida 9,10. Fiedoreck y cols., en EE.UU. encontraron una prevalencia
del 31% con predominio en población negra con una relación de
2:1. También observaron una clara relación con el ingreso económico:
per capita mayor prevalencia en aquellos que menos ingresos perciben 11,12.
Megraud F y coIs. encontraron una prevalencia del 46 y 55% en Argelia y Costa
de Marfil respectivamente. En niños chilenos por arriba de los cinco
años la prevalencia es de un 70%, en contraste en niños de Finlandia,
fue del 6% 13,14.
Se ha demostrado que la prevalencia del HP aumenta con la edad. En México
en un estudio realizado en 100 niños de una casa cuna se encontró
una prevalencia de 44% para el primer año de vida, que aumentó
significativamente con la edad para llegar al 80% a los cinco años. Este
estudio permite establecer que la densidad de población en un hogar es
un factor determinante para la adquisición de esta bacteria 15.
La ruta de transmisión es un tema de controversia. La evidencia circunstancial
indica que la contaminación directa de persona a persona es la vía
de transmisión mas probable. Esto puede ocurrir a través de la
ruta fécal-oral, oral-oral o gastro-oral. En apoyo a la vía fecal-oral
está el hecho de que se ha cultivado el HP en las heces de personas infectadas.
Además la infección es más frecuente en ambientes con higiene
defectuosa como casas con hacinamiento, instituciones con niños pequeños
e instituciones para enfermos mentales 16-18. La vía oral-oral se apoya
en la recuperación del DNA del HP de saliva y de la placa dentaria de
infectados y en raras ocasiones cultivos de la boca 19,20. La vía gastro-oral
se basa en la transmisión iatrogénica de la bacteria documentada
en los servicios de endoscopia. 21
Las fuentes ambientales de infección se están investigando. Al
parecer el origen de la infección se encuentra en aguas y alimentos contaminados,
según estudios realizados en Perú y Chile donde se aisló
la bacteria en fuentes de agua y en vegetales 22,23. Se ha aislado el HP de
gatos domésticos y se ha demostrado transmisión a través
de estos animales (zoonosis). Este tema aun es controvertido 24.
PATOGENIA
Una gran cantidad de personas se infectan con el HP; sin embargo, solo una pequeña
proporción desarrolla complicaciones. Esto indica que hay factores del
huésped y el organismo que modulan el riesgo de desarrollar la enfermedad.
Los factores patogénicos relacionados con la bacteria incluyen:
a) Motilidad: Los flagelos del HP le confieren gran movilidad lo que le permite
introducirse rápidamente en la capa de moco del estómago, Los
genes Fla A y Fla B se han identificado como reguladores de los flagelos, y
las cepas que carecen de ellos son incapaces de colonizar 4,17.
b) Ureasa: Es una enzima que se encuentra en la membrana celular y es excretada
activamente al medio que lo rodea. Esta enzima desdobla urea en amonio y C02.
De esta forma neutraliza el ácido gástrico, lo cual sube el pH
hasta 6 o 7 en los alrededores del microorganismo y de esta forma lo protege
del ambiente ácido hostil del estómago hasta que pueda alcanzar
el pH neutro bajo la capa de moco. Una vez alcanzado el moco gástrico
el daño a la mucosa inducido por la ureasa que también tiene propiedades
citotóxicas y por el amonio, provee a la bacteria con los nutrientes
necesarios y el ambiente adecuado para su adhesión y crecimiento. Esta
enzima es capaz de estimular la respuesta humoral específica (IgG e IgA),
la quimiotaxis de monocitos y neutrófilos y activar las funciones de
los
macrófagos 4,17,25.
c) Citotoxinas: Aproximadamente el 50% de las cepas de HP producen una citotoxina
vacuolizante, factor importante en la inducción de la enfermedad. Esta
tiene un efecto citopático sobre los cultivos celulares, crea vacuolas
en las células epiteliales y ulceración mucosa superficial en
estudios animales. El 100% de las cepas de HP tienen el gen Vac A pero sólo
un 50% secretan la citotoxina activa. Todas las cepas productoras de Vac A tienen
un gen denominado Cag A el cual codifica una proteína de igual denominación,
cuya función se desconoce aunque su presencia se correlaciona con la
producción de citotoxina vacuolizante, capaz de estimular la secreción
de interleucina 8 (IL-8) y de generar una respuesta humoral específica.
Las cepas Cag-A positivas (Tipo 1) y Cag-A negativas (Tipo II) difieren considerablemente
en la capacidad de producir enfermedad. Las cepas Cag-A y Vac-A positivas están
asociadas con alto riesgo de causar úlcera duodenal, gastritis atrófica
y cáncer gástrico. Se ha observado que los niños infectados
con cepas Cag-A positivas tienen úlcera duodenal con más frecuencia
y la gastritis tiene más actividad. Recientemente se han identificado
dos genes estrechamente asociados, denominados picB y picC con capacidad de
"promover la inducción de citokinas" en el huésped 25,26.
d) Producción de enzimas: El HP produce un número de enzimas causantes
de la ruptura de la capa de moco gástrico y los fosfolípidos de
la capa que cubre las células epiteliales gástricas; éstas
incluyen entre otras a la fosfolipasa A2 y la fosfolipasa C. Otros mecanismos
bacterianos favorecen la virulencia y patogenicidad: producción de mucinasa,
fosfatasa alcalina, fosfatasa ácida, gammaglutamil transpeptidasa, proteasas,
lipasas, etc. Todos probablemente contribuyen al mantenimiento del HP. Las enzimas
catalasa y superóxido dismutasa protegen a la bacteria de los metabolitos
tóxicos, producto de procesos oxidativos de defensa de los macrófagos
y neutrófilos 17,25.
Los factores del huésped que participan en la patogenia son:
a) Respuesta inmunológica: La infección por HP en la mucosa gástrica
desencadena una respuesta humoral y celular es incapaz de eliminar la bacteria,
la cual persiste toda la vida a pesar del infiltrado inflamatorio que aparece
en la mucosa y de la producción de anticuerpos 17,25.
b) Alteraciones en la función gástrica: La infección aguda
produce un período de hipoclorhidria que propicia la colonización
por el HP. La infección se acompaña de niveles elevados de gastrina
tanto basales como tras la estimulación y disminución de los niveles
de somatostanina. Esto es secundario a la disminución en las células
D en el antro del estómago. Por lo tanto la infección eleva los
niveles basales de ácido estimulados por gastrina. Esto conlleva a una
lluvia ácida en el duodeno y promueve la metaplasia gástrica y
la formación de úlcera duodenal 17,27.
En realidad los mecanismos por los cuales el HP produce gastritis y en algunos
paciente úlcera o cáncer no se conocen bien. Probablemente son
numerosos los factores interrelacionados que provocan la lesión; algunos
son inmunológicos y otros estarían directamente implicados en
la alteración de los mecanismos protectores de la integridad de la mucosa.
CUADRO CLÍNICO
La gastritis por HP, en ausencia de úlcera duodenal, no tiene síntomas
específicos. Muchos estudios han relacionado la gastritis por HP con
dolor abdominal recurrente, que mejora con el tratamiento. Sin embargo, otros
estudios no han podido demostrar esta relación. En un estudio realizado
por nosotros, el 50% de los niños con DAR tuvieron gastritis y de estos
el 64% se asociaron a HP. Otros síntomas que se pueden presentar son
vómitos, epigastralgia, sangrado de tubo digestivo alto manifestado por
hematemesis, melena o ambos y menos frecuentemente pirosis 28-30.
El diagnóstico diferencial debe hacerse con otras causas de DAR como
duodenitis por Giardia lamblia, esofagitis por reflujo gastroesofágico,
gastritis medicamentosa, otras parasitosis, etc.
ENFERMEDAD EXTRAINTESTINAL
Se ha investigado la posible implicación del HP en enfermedades no gastrointestinales,
tales corno detención en el crecimiento, cardiopatía coronaria,
diabetes mellitus, urticaria recurrente, enfermedad autoinmune tiroidea, púrpura
de Henoch-Schonlein, síndrome de Sjögren y fenómeno de Raynaud,
así como alopecia areata asociada agastritis atrófica y anemia
perniciosa. Vaira y cols. estudiaron tres poblaciones pediátricas: niños
normales, diabéticos e hipotróficos. Encontraron una prevalencia
similar entre los tres grupos sin diferencias estadísticas significativas.
Se requieren más estudios para apoyar o descartar estas teorías
31,32.
DIAGNÓSTICO
Pruebas invasívas
Endoscopia. No existe una imagen patognomónica de la infección
por HP; sin embargo, una imagen reticular, granular fina, a nivel del antro
es muy sugestiva de gastritis por Helicobacter pylori. El estudio debe de hacerse
con un endoscopio y pinzas perfectamente esterilizados. Deben tomarse como mínimo
tres muestras de mucasa del antro gástrico y una de fondo. De las tres
muestras, una es para la prueba de ureasa rápida y las otras para la
identificación histológica y cultivo. Las muestras de antro deberán
tomarse de diferentes sitios para tener más posibilidad de aislar la
bacteria 33,34.
Histología. El Helicobacter pylori se identifica en biopsias teñidas
con hematoxilina-eosina. Se requiere cierta experiencia para identificarlo ya
que su distribución no es uniforme. Se pueden utilizar las tinciones
de Warthin-Starry y Giemsa en muestras dudosas con las que la sensibilidad y
especificidad aumentan. Puede haber falsos negativos, particularmente cuando
ha habido inhibición de la producción de ácido por el uso
de medicamentos como bloqueadores H2. Otra causa es la distribución de
la bacteria en parches.
Los cambios histológicos más importantes son los de una gastritis
antral folicular; sin embargo, los cambios pueden ser mínimos. En niños
se encuentran células inflamatorias plasmáticas y linfocitos,
así como algunos polimorfonucleares; a diferencia del adulto, la inflamación
es superficial y la localización panmucosa sólo se encuentra en
pocos casos 35.
Además de una metaplasia gástrica en pacientes con úlcera
duodenal, hay un aumento importante de las glándulas de Brunner como
respuesta al aumento de secreción ácida. El desarrollo de úlcera
duodenal debido al HP requiere la existencia de metaplasia gástrica;
pero en niños, esta relación es poco usual 36.
Prueba de Ureasa Rápida. Para esta prueba se utiliza la capacidad de
producir ureasa del HP. El medio contiene urea, un indicador de color de pH
(rojo fenol), un buffer y un agente bacteriostático para suprimir contaminantes
que contengan ureasa, Se coloca una biopsia de mucosa gástrica en el
medio; si la bacteria está presente se desdoblará la urea y se
produce un cambio de pH manifestado por cambio de color en el medio. La sensibilidad
y especificidad son casi del 90%. Es barata, rápida y no requiere una
preparación especial. La mayoría de las pruebas son positivas
después de una hora 34. Schruder y cols. demostraron que la prueba tiene
baja especificidad cuando se lee después de 24 h de iniciada, y se obtienen
falsas positivas debido a la presencia de otros organismos productores de ureasa,
especialmente estreptococos y estafilococos puede ser común 37.
Cultivo. Es un método muy especifico pero poco sensible; la distribución
heterogénea de la bacteria en el estómago y su baja densidad podrían
ser factores responsables de error. 34. Veenendaal y cols. demostraron que el
transporte rápido de la biopsia al laboratorio (menos de 2 h) en solución
salina mantenida a temperatura ambiente, es tan confiable como el uso de medios
especiales de transporte 38. Para aumentar la sensibilidad y especificidad de
este estudio se requiere la toma correcta de las muestras por endoscopia. Las
colonias se caracterizan por ser ureasa, oxidasa y catalasa positivas. Son pequeñas
y traslúcidas, de aproximadamente 1 mm de diámetro. Este método
se utiliza cuando se requiere conocer la sensibilidad de la bacteria a los antibióticos
34.
Reacción de Polimerasa en Cadena. La sensibilidad de esta reacción
fue del 94% cuando se comparó con el estudio histológico. Peek
y cols. encontraron una sensibilidad del 96%, con una especificidad del 100%.
Actualmente la prueba de RPC se puede llevar a cabo en suero, en saliva y en
heces. Es un método diagnóstico que requiere equipos costosos
profesionales muy especializados. Es una técnica utilizada más
con fines de investigación que como parte sistemática en el diagnóstico
de HP 39.
Pruebas no invasivas
Serología. La determinación del IgG en niños es útil,
con costo razonable y no es agresivo. En pacientes no tratados la respuesta
186 es estable por muchos años. Seis meses después del tratamiento
los niveles de anticuerpos disminuyen en un 50%, lo que es bastante sensible
y específico de erradicación 4.
En un estudio realizado en el INP para determinar anticuerpos en niños
con dolor abdominal recurrente, se comparó con un grupo asintomático;
la determinación de anticuerpos IgG fue del 57% en los infantes con dolor
abdominal recurrente y sólo del 5% en el grupo control. La prueba correlacionó
perfectamente con el estudio histológico 40.
Prueba de Aliento con Urea marcada. Es una prueba ideal para el diagnóstico
de infección y para el control de la erradicación. Se basa en
la gran capacidad del HP para desdoblar la urea en amonio y CO2. En esta prueba
el Carbono 13 o Carbono 14 formará parte del C02 y presentará
un incremento sobre el valor basal superior a 6 por min, a los treinta minutos
de la ingesta de la urea marcada con el C13 o C14. Ambas pruebas tienen una
alta sensibilidad (90-90%) con especificidades en los mismos niveles, en comparación
con otros medios diagnósticos. Tiene la ventaja de detectar niveles bajos
de HP. Actualmente se prefiere la prueba con C13 por ser menos radioactiva.
Se le considera el estándar de oro para determinar erradicación
41,42.
TRATAMIENTO
La infección por HP es curable con el uso de antibióticos. No
existe acuerdo unánime sobre a quienes y con qué tratar la infección.
Los ensayos terapéuticos en niños son escasos y las series cortas.
Por ello una gran parte de las pautas para tratar niños se basan en estudios
de adultos.
El consenso de los Institutos Nacionales de Salud (en Estados Unidos de Norteamérica)
en 1997 para adultos recomienda tratar a los pacientes con enfermedad ulcerosa,
linfoma gástrico tipo MALT, gastritis con cambios inflamatorios severos,
antecedente de resección gástrica por úlcera o cáncer,
historia familiar de cáncer y algunos casos de dispepsia funcional. En
niños aun no existe consenso 43.
La infección es difícil de curar y no se ha encontrado el agente
antimicrobiano ideal ni una combinación que garantice la erradicación
en el 100%. Los fármacos más utilizados son: 44
a. Sales de bismuto. Actúan directamente sobre la bacteria alterando
la membrana, impidiendo la adhesión e inhibiendo la actividad enzimática.
La dosis utilizada es de 480 mg/l.73 m2 superficie corporal en tres dosis.
b. Amoxicilina. Su acción bactericida, alcanza altas concentraciones
en la mucosa gástrica, es más activa en pH. neutro y el HP no
desarrolla resistencia.
c. Nitroimidazoles: El metronidazol y el tinidazol se han utilizado ampliamente;
son bactericidas por inhibición del DNA bacteriano. Su principal inconveniente
es el desarrollo de resistencias. En nuestro medio no se recomiendan estos antibióticos
puesto que se han demostrado resistencias elevadas 45.
d. Claritromicina. Es un macrólido que altera la síntesis de proteínas
bacterianas, estable en medio ácido y con menor frecuencia de resistencias.
e. Tetraciclina. Tiene el inconveniente de producir alteraciones dentales en
niños menores de diez años, por lo cual no se recomienda su uso
en ellos.
f. Omeprazol. Suprime la secreción ácida y tiene efecto antibacteriano
directo.
La monoterapia tiene poca eficacia, con erradicación del 25%. Los regímenes
con doble terapia antibiótica dan tasas de erradicación entre
42 y 87%. Actualmente se recomiendan esquemas de triple terapia, incluyendo
al omeprazol como antibacteriano; omeprazol más dos antibióticos
44,46.
En un estudio realizado por nosotros se logró un 70% de erradicación
con la combinación de amoxicilina (30 mg/k/día), ranitidina (3
mg/k/día) y subsalicilato de bismuto (1 mg/k/dosis); este último
por un mes y el antibiótico por dos semanas 47. Utilizando un esquema
con subsalicilato de bismuto (1 mg/k/dosis), claritromicina (15mg/kg/día)
y ranitidina (3 mg/k/día) se logró erradicación en el 63.7%
48.
Los esquemas utilizados en el Servicio de Gastroenterología y Nutrición
del INP son:
1. Ranitidina por un mes, subsalicilato de bismuto por un mes, amoxicilina y
claritromicina a las dosis mencionadas por dos semanas.
2. Omeprazol, amoxicilina, claritrornicina por 14 días. Con estos esquemas
se han obtenido tasas de erradicación del 90% 49.
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¿ES EL REFLUJO GASTROESOFÁGICO DEL ADULTO, EL MISMO PADECIMIENTO QUE SE INICIA EN LA INFANCIA? ESTUDIO ESTADÍSTICO?
Dr. Francisco Beltrán Brown ***
Dr. Fernando Villegas Alvarez **
Dr. Jaime Catalán L. *
Dr. J.A. Menéndez *
Dr. Jaime Calderón *
Dr. M. Himmelman S. *
Dr. A. Bierzwinski *
* Hospital ABC
** Instituto Nacional de Pediatría
*** Academia Nacional de Medicina. Hospital ABC
Correspondencia: Dr. Francisco Beltrán Brown. Nueva York No. 32 11º
piso. Col. Nápoles México D.F. Tel: 536 20 20
RESUMEN
El reflujo gastroesofágico es muy frecuente en los niños. La gran
mayoría de ellos, mejora notablemente a los dieciocho meses de edad.
En un 10%, persisten los síntomas y se presentan complicaciones severas;
de este grupo, se indica la cirugía antirreflujo en un 2%. En el adulto
también es un padecimiento de elevada frecuencia y las complicaciones
son comunes.
Estos hechos y el que la cirugía antirreflujo, efectuada a cualquier
edad que corrija los defectos anatómicos congénitos de la unión
gastroesofágica dé excelentes resultados en un 90% de los casos,
nos permite pensar en que pudiera tratarse del mismo padecimiento en ambos grupos
de edad. De ser así, será de gran utilidad establecer medidas
preventivas desde que se hace el diagnóstico, documentarlo para que no
se olvide y facilitar el seguimiento del paciente a largo plazo.
Para conocer si esta hipótesis puede fundamentarse, realizamos una encuesta
por grupos de edad en la zona metropolitana de la Ciudad de México.
Palabras clave: Reflujo gastroesofágico, cirugía antirreflujo,
defectos anatómicos.
Palabras clave: Reflujo gastroesofágico, cirugía antirreflujo,
defectos anatómicos, complicaciones.
Acta Pediatr Mex
1999;20:
ABSTRACT
Gastroesophageal reflux is a common problem in children. Most of them improve
spontaneously around the age of 18 monts. Ten percent of the children continue
to suffer this problem and may develop serious complications. In this group,
tow percent of the patients require antireflux surgery. Adults are also frequently
afflicted with this disease and their complications.
This information and the fact that antireflux surgery performed at any age,
which corrects congenital anatomic defects in the gastroesophagic union with
excellent results in 90% of the cases, leads us to believe that this disease
is the same in children as in adults. If so, it would be very useful to implement
preventive measures from the moment of diagnosis and to document it lest it
be forgotten; this would facilitate the long-term follow up of the patients.
To acertain whether this hypothesis is valid, we undertook a survey by age groups
in the metropolitan area of Mexico City.
Key words: Gastroesophageal reflux, antireflux surgery, anatomic defects, complications.
ANTECEDENTES
En nuestro medio el reflujo gastroesofágico (RGE) se ha tratado quirúrgicamente
desde los años 50. En 1956 en una sesión de la Academia Americana
de Pediatría en EE.UU. se presentaron 89 casos de hernia hiatal (actualmente
RGE) tratados quirúrgicamente. Llamó la atención el poco
conocimiento que se tenía en ese país sobre el tema, que en cambio,
era bien conocido en Inglaterra y en España.
En 1969 se publicó el libro Cirugía Pediátrica; en el capítulo
de hernia hiatal con reflujo se analizaron 321 casos y 70 estenosis esofágicas,
tratadas y controladoa en la Clínica de Esófago del Hospital Infantil
de México 1. En este capítulo se refieren las anomalías
anatómicas que ocasionan las alteraciones fisiopatológicas que
siguen vigentes. Aún no se mencionaba la relajación transitoria
del esfínter esofágico inferior al que actualmente se da gran
importancia en el RGE del adulto, pero que en el niño no ha sido estudiado
en forma completa 2.
La técnica quirúrgica que ahí se expone, es la desarrollada
por Allison 3 en el adulto que se tomó del Instituto Nacional de la Nutrición
"Salvador Zubirán". Sus principios siguen vigentes y se basan
en la corrección de los defectos anatómicos: disección
del esófago inferior y tracción descendente de 2 a 4 cm hasta
hacerlo intraabdominal; cierre de los pilares del hiato, reconstrucción
de la membrana frenoesofágica y del ángulo de His. En los últimos
50 casos se agregaron la funduplicación de 270º tipo Nissen. Se
practicaba gastrostomía en todo menor de un año de edad, con lo
que se obtenía mejor postoperatorio. En los casos severos se realizaba
sección troncular del vago y miotomía del píloro. Los resultados
fueron excelentes en 85 a 90%.
Los informes sobre la frecuencia del RGE en el adulto y la técnica quirúrgica
que aprovechamos, despertaron nuestra curiosidad y nos animó durante
años a efectuar interrogatorios como los que se hacían sistemáticamente
en los niños, familiares y amistades, sobre el antecedente y sintomatología
de RGE o sobre su presencia actual, tanto en niños como en adultos. Se
concluyó, en base a relatos informales, que dos a tres de cada diez personas
padecían el problema.
En informes recientes se ha señalado la dificultad de admitir que el
RGE en el niño, desaparezca completamente; se le considera como un padecimiento
crónico con recidivas 3,4. Esto es indudable en los casos moderados y
severos cuya sintomatología persiste y ocasiona graves complicaciones.
El problema es el grupo mayor de un 90% de niños que aparentemente curan
y constituyen el lado "oscuro" ya que su futuro respecto al RGE se
desconoce.
Como estudios preliminares se efectuaron encuestas sencillas por interrogatorio
escrito a los familiares de un centro escolar y en la consulta de pediatras;
el resultado fue semejante: frecuencia de 24.1% en el niño y 26.8% en
el adulto 6.
Como ampliación de los estudios anteriores, se efectuó una encuesta
en la zona metropolitana de la Ciudad de México en diferentes grupos
de edades, representantes de las etapas básicas de la vida. Se presentan
resultados de acuerdo a diferentes parámetros estadísticos.
MATERIALES Y MÉTODOS
De acuerdo a lo expuesto, se decidió probar por métodos estadísticos
si nuestras sospechas se presentaban en población abierta y de qué
magnitud eran. Por muestreo aleatorio simple y asumiendo que la población
sujeta a estudio se distribuye normalmente, se utilizaron métodos de
inferencia estadística con el contraste de hipótesis de proporciones
para muestras grandes; distribución X y el estadístico Z para
Pruebas de Hipótesis para distribuciones normales. Se hicieron interrogatorios
estructurados para encuestadores adiestrados, para un grupo de 1,800 individuos.
Esta cifra fue el tamaño de la muestra para una distribución normal
y de acuerdo a las características anotadas. El estudio se realizó
en la zona conurbada del D.F. de mayo a agosto de 1997.
La muestra se dividió en grupos de edades en individuos con antecedentes
de RGE y sintomatología actual que nos interesó analizar. En las
tablas I y II se ven los encuestados por grupos de edad. No hubo predominio
de un sexo.
El primer grupo fue de niños menores de cinco años, diseñado
así por ser el resultado de los datos obtenidos de la familia. Aunque
en la gran mayoría de los casos, la sintomatología desaparece
a los dos años de edad, por la historia natural de la enfermedad, se
trató de no dar rigidez a los parámetros. Se dio prioridad a la
confiabilidad de los resultados obtenidos.
La tabla III muestra el porcentaje de RGE. Se advierte una curva con cifra inicial
alta que desciende en el niño mayor y en el adolescente para ascender
en el adulto y la tercera edad.
En la tabla IV se anotan las complicaciones descritas por los encuestados; predominan
las gastroesofágicas. Las complicaciones pulmonares como bronquitis de
repetición, síndrome asmático y antecedentes neumónicos
fueron más frecuentes que las complicaciones respiratorias altas: otitis,
sinusitis, laringitis crónicas o de repetición 7.
La tabla V se refiere a adultos y tercera edad sobre factores de riesgo conocidos
que influyen en la reaparición o incremento de los síntomas de
RGE. No se ve diferencia ostensible, únicamente hay un aumento notorio
en la columna 5, que se refiere a la ingestión. Esta tabla señala
la necesidad de que los factores de riesgo se adviertan en el núcleo
familiar desde que se hace el diagnóstico por discreto que sea el RGE,
ya que es probable que aunque haya mejoría aparente a los 18 meses de
edad, el paciente sea vulnerable si los factores de riesgo actúan posteriormente
en forma intensa y persistente.
En la tabla VI se observa que entre 11 y 15% de los familiares directos de los
enfermos de RGE también padecen RGE, lo que significa que el factor genético
está presente como en la mayoría de los defectos congénitos.
La tabla VII señala las escasas medidas preventivas que la familia toma
en la actualidad: en el 33% de los casos emplea medicamentos posiblemente por
influencia de la propaganda comercial.
La tabla VIII resume el contraste de hipótesis e indica un rechazo en
la prueba 1, es decir, la mayoría de los niños menores de cinco
años que presentan RGE no lo señalan después de esta edad
por curación aparente, hasta la adolescencia. Después se aceptan
al tomar cifras sin diferencia estadística, adolescentes, adultos y aún
más en la tercera edad. Son diferentes las pruebas 6 y 7, adolescentes
con adultos y con tercera edad, lo que se explica por la actitud del adolescente
que minimiza sus molestias y no concede importancia a los síntomas o
bien, por su actitud rebelde llega a negarlas.
DISCUSIÓN
El RGE es un padecimiento congénito muy frecuente en el lactante y en
el adulto. En el primero la frecuencia es de un 24% aproximadamente con un aumento
muy discreto en los adultos y en la tercera edad.
El 90% de los casos, catalogados clínicamente como leves, mejoran o curan
aparentemente a los 18 meses por la historia natural del padecimiento. En el
76% los recién nacidos no presentan síntomas como regurgitación
o vómito, lo que significa que esos síntomas no son normales.
El 10% de los niños con RGE, moderado o severo 6, continúa con
síntomas persistentes: vómito y desnutrición con mejorías
y recaídas. Un 2% presenta complicaciones severas como estenosis esofágica,
padecimientos respiratorios altos y bajos, asma no alérgica, etc. 7.
En el adulto la frecuencia es semejante, con síntomas básicos
como agruras, acedías, dolor preesternal, disfagia ocasional. Es un padecimiento
crónico que responde al tratamiento médico pero con recaídas
frecuentes.
Especulando con las cifras descritas, se debe sospechar que en una población
de 95 millones de habitantes en la República Mexicana, puede haber más
de 20 millones de individuos con RGE. De éstos, el 10%, es decir, 2 millones
son casos moderados o severos que requieren control médico constante
y unos 40 mil casos (2% aproximadamente) deben someterse a cirugía.
La cirugía antirreflujo, con diversas técnicas, se efectúa
en todas las edades bajo principios similares para corregir los defectos anatómicos
en la unión gastroesofágica y realizar funduplicación.
Estas intervenciones logran una mejoría de por vida de 85 a 90% 8.
En la población encuestada, 1,800 interrogatorios divididos en cinco
grupos de edad, se vio que los síntomas de RGE antes de los cinco años
de edad fueron un antecedente importante en el 24.8% de los casos; su frecuencia
disminuyó de los cinco años a la adolescencia, etapas en las que
es posible la adaptación del organismo ya que su maduración es
discutible; o bien los síntomas en la mayoría de los pacientes
son discretos, no los inquietan o hasta los niegan.
A partir de estas edades, reaparecen los síntomas como pirosis y dolor
preesternal; aumentan ligeramente en la tercera edad y se agregan complicaciones
respiratorias y alteraciones de la vida cotidiana que obligan a no cenar; a
dormir en posición semisentada; a evitar alimentos con irritantes, etc.
Además se sugiere medicación constante. La intensidad de la sintomatología
se relaciona a factores de riesgo señalados en la tabla y que aumentan
en la tercera edad en la cual aún no se estudian otras complicaciones
como cáncer de la laringe, esófago y pulmón en los que
el RGE puede ser coadyuvante.
Los cálculos que se presentan permiten sugerir que este padecimiento,
por sus complicaciones, por los costos en medicamentos y por su cronicidad es
un problema de Salud Pública aún no evaluado cabalmente.
CONCLUSIONES
En la muestra analizada, las cifras de frecuencia de RGE en el menor de cinco
años y el adulto no tienen diferencia significativa.
La desaparición de los síntomas en los casos leves de RGE que
son el grupo más numeroso, en 90% es sólo aparente, ya que los
defectos anatómicos en la unión gastroesofágica son congénitos.
Si los defectos son de poca magnitud, es probable que el organismo se adapte
a su disfunción por años.
Hay problemas no dilucidados como el retardo en vaciamiento gástrico
y la hipersecreción ácida que se estima en un 20% de los casos
con RGE. Es posible que adquieran un papel importante en edades posteriores,
cuando se agrega la relajación transitoria del EEI, cuando en el adulto
influyen factores hormonales, neurológicos y estrés que en el
niño no son demostrados como causa importante de RGE.
Los factores de riesgo conocidos en edades mayores como la alimentación
irritante, frecuente en nuestro medio; la costumbre muy generalizada de alimentación
abundante por la noche; la ingestión de chocolate, café, etc.;
el tabaquismo, el alcoholismo, la falta de ejercicio y probablemente el estrés,
actúan como condicionantes en la reaparición o aumento de la sintomatología.
Se desprende de lo anterior la necesidad de un estudio a largo plazo de este
problema de salud pública y las modificaciones que sobre su evolución,
diagnóstico, manejo y sobre todo el control de las complicaciones que
ocasiona que llegan a ser graves. Para lograrlo, se proponen estrategias básicas
que se resumen en la forma siguiente:
1. Constituir una sociedad antirreflujo (SARGE) que establezca y oriente sobre
las acciones a seguir.
2. Implementar como obligatorio, sea como anexo o por inscripción junto
a otros problemas congénitos, que se documenten en la Cartilla Nacional
de Vacunación, con objetivos principales:
a) Agregarla desde que se hace el diagnóstico.
b) Señalar las medidas preventivas fundamentales a seguir por el paciente
y su familia.
c) Evitar que se olvide del padecimiento y su documentación.
d) Agregar el antecedente de RGE en toda historia clínica, en cualquier
especialidad y en todas las edades.
e) Difundir los avances de los estudios sobre este padecimiento.
f) En el 10% de los enfermos calificados como moderados o severos, hacer del
conocimiento de la familia e instituciones, las ventajas del tratamiento quirúrgico
sobre el tratamiento médico prolongado y costoso en las personas jóvenes.
g) Agregar como estudio necesario, la disección y encuentros de la zona
gastroesofágica en estudios postmortem.
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TABLA 1
POBLACIÓN ENCUESTADA POR GRUPO DE EDAD Y SEXO *
Edad Hombres Mujeres
Total
Niños < 5 años 173 187 360
Niños > 5 años 145 215 360
Adolescentes 202 158 360
Adultos 178 182 360
III Edad 129 231 360
TOTAL 827 973 1800
* Zona Metropolitana de la Ciudad de México, 1998
TABLA 2
POBLACIÓN ENCUESTADA POR GRUPO DE EDAD Y SEXO *
%
Edad Hombres Mujeres
Total
Niños < 5 años 48.1 51.9 100
Niños > 5 años 40.3 59.7 100
Adolescentes 56.1 43.9 100
Adultos 49.4 50.6 100
III Edad 35.9 64.1 100
Total 44.9 55.1 100
* Zona Metropolitana de la Ciudad de México, 1998
TABLA 3
ENCUESTADOS SOBRE
RGE *
%
Edad Con RGE Sin
RGE Total
Niños < 5 años 24.8 75.2 100
Niños > 5 años 14.5 85.5 100
Adolescentes 20.5 79.5 100
Adultos 26.4 73.9 100
III Edad 28.3 71.7 100
Total 22.9 77.1 100
* Zona Metropolitana de la Ciudad de México, 1998
TABLA 4
PACIENTES CON RGE
Y ALGUNAS COMPLICACIONES
%
Edad 1 2 3 Total
Niños < 5 años 31.3 45.9 22.8 100
Niños > 5 años 26.2 49.7 24.1 100
Adolescentes 50.2 20.3 29.5 100
Adultos 64.7 16.5 18.8 100
III Edad 59.3 23.4 17.3 100
Total 51.4 26.4 22.2 100
1. Complicaciones
gastrointestinales.
2. Complicaciones pulmonares bajas.
3. Complicaciones respiratorias altas.
TABLA 5
ADULTOS Y III EDAD CON RGE Y FACTORES DE RIESGO *
1 2 3 4 5
Edad % % % % %
Adultos 34.6 46.8 27.4 38.9 76.4
III Edad 30.3 44.2 21.8 36.5 73.5
Total 32.6 45.5 24.6 37.7 74.9
1. Tabaquismo
2. Sobrepeso
3. Alcoholismo
4. Comida irritante
5. Café
TABLA 6
NIÑOS Y
ADOLESCENTES CON RGE QUE TIENEN FAMILIARES QUE PADECEN RGE*
%
Edad Padre Madre
Ninguno Total
Niños 15.6 7.2 77.2 100
Adolescentes 13.3 19.2 67.5 100
Total 14.8 11.2 74.0 100
TABLA 7
MEDIDAS PREVENTIVAS
PARA EL RGE EN ENCUESTADOS *
%
Edad 1 2 3 4 5
Total
Niños < 5 años 20.0 14.5 7.3 0 58.2 100
Niños > 5 años 22.2 11.1 8.3 0 58.4 100
Adolescentes 28.1 15.6 9.8 46.5 0 100
Adultos 52.7 7.3 14.5 9.1 16.4 100
III Edad 38.4 9.2 23.1 9.2 20.1 100
Total 33.7 11.1 13.6 10.7 30.9 100
1. Medicamentos
2. Inclinación de la cama
3. Dieta especial
4. No cenar
5. Nada
TABLA 8
CONTRASTE DE HIPÓTESIS *
TABLA COMPARATIVA
Prueba I II II
IV V
1 N1 = N2 N1 = N2 3.51 2.58 Rechazo
2 N1 = A1 N1 = A1 1.38 2.58 Acepto
3 N1 = A2 N1 = A2 .49 2.58 Acepto
4 N1 = A3 N1 = A3 1.06 2.58 Acepto
5 N2 = A1 N2 = A1 2.13 2.58 Acepto
6 N2 = A2 N2 = A2 4.00 2.58 Rechazo
7 N2 = A3 N2 = A3 4.57 2.58 Rechazo
8 A1 = A2 A1 = A2 1.87 2.58 Acepto
9 A1 = A3 A1 = A3 2.44 2.58 Acepto
10 A2 = A3 A2 = A3 .57 2.58 Acepto
I. Hipótesis
nula
II. Hipótesis alternativa
III. Valor del estadístico de la distribución normal, "Z"
IV. Nivel de confianza de la distribución normal al 99%
V. Resultado
N1 = Proporción de niños menores de 5 años con RGE
N2 = Proporción de niños mayores de 5 años con RGE
A1 = Proporción de adolescentes con RGE
A2 = Proporción de adultos con RGE
A3 = Proporción de III edad con RGE
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USOS DE LA DIPIRONA EN NIÑOS
Dr. Armando Garduño Espinosa *
Dr. Luis Heshiki Nakandakari *
Dr. José Luis Gutiérrez García **
Dr. Andrés de la Rosa Mendoza *
* Instituto Nacional de Pediatría
** Clínica del Dolor, Hospital General de México
Correspondencia: Dr. Armando Garduño Espinosa. Instituto Nacional de Pediatría. Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. México D.F. 04530. Tel y Fax: 606 40 74 606 00 02 ext. 184
RESUMEN
El dolor y la fiebre son manifestaciones clínicas freuentes en niños
que requieren atención expedita. La dipirona o metamizol es una droga
utilizada comúnmente para este fin, cuyo uso ha sido objeto de controversia
por sus posibles efectos indeseables. En este trabajo se analiza su comportamiento
farmacológico, aplicaciones clínicas y los límites de seguridad,
que permiten concluir recomendándola como una alternativa terapéutica
eficaz y de bajo riesgo para el control de la fiebre y el dolor en los niños.
Palabras clave: Dipirona, dolor, analgésico, fiebre, efectos indeseables.
Acta Pediatr Mex 1999;20:
ABSTRACT
Pain and fever are common clinical manifestations in children who require prompt
attention. Dipyrone or metamizol is a frequently used drug for this purpose.
Its use has been subject to controversy because of its possible undesirable
side effects. This paper discusses its pharmacological behavior, its clinical
application and the range of safety. It is concluded that it is a safe drug
and an effective alternate low risk medication for fever and pain control in
children.
Key words: Dipyrone, pain, analgesic, fever, undesirable effects.
INTRODUCCIÓN
El dolor, la fiebre o ambos, son síntomas frecuentes en los padecimientos
de niños que demandan prontitud y esmero en su atención. El paracetamol,
el ácido acetilsalicílico y la dipirona son los fármacos
más comúnmente utilizados y los tres son equivalentes en eficacia
aunque difieran en su estructura bioquímica y en la farmacodinamia. En
la mayoría de los casos la elevación térmica corporal es
ligera, de corta duración, de origen viral y sólo precisa emplear
medios físicos para controlarla; sin embargo, es importante hacer énfasis
que el dolor y la fiebre son manifestaciones clínicas que pueden ser
signos de alarma e importantes datos para el diagnóstico aunque no constituyen
entidades específicas. El dolor puede suprimirse con fármacos
sintomáticos, pero siempre es preferible hacer el diagnóstico
de la enfermedad causal antes de dar el tratamiento específico. Posteriormente
estaría justificado el tratamiento sintomático. Este mismo principio
se aplica para el control de la fiebre 1.
La dipirona es un metano sulfonato derivado de la aminopirina y su origen data
de 1820, cuando se aisló la quinina como ingrediente activo de la corteza
del árbol de la quina. Sin embargo, ya los incas lo empleaban siglos
antes como antipirético en forma de polvo. En 1920, Blackmühl sintetizó
la dipirona y se introdujo en el mercado al año siguiente. Desde esta
época se ha reconocido su capacidad analgésica, antipirética,
antiespasmódica y en menor grado antiinflamatoria 1.
Las indicaciones principales para su uso son el dolor moderado a intenso, sobre
todo el asociado a espasmo del músculo liso o cólico que afecta
los sistemas gastrointestinal, urinario y biliar; así como la fiebre
refractaria a otros fármacos. Se usa extensamente en la mayor parte del
mundo y su consumo se calcula en más de 10 toneladas por año,
a excepción de Suecia y EE.UU., países en los que está
proscrita por el riesgo de reacciones adversas, principalmente agranulocitosis
2,3.
FARMACODINAMIA
Se ha sugerido que la dipirona o metamizol como se conoce actualmente, tiene
acción central al disminuir la transmisión del estímulo
nociceptivo en el tallo cerebral y las descargas de las neuronas medulares que
se generan después de la inflamación articular 4. En 1971 se propuso
el mecanismo de acción de los antiinflamatorios no esteroides (AINES)
a través de la inhibición de la síntesis de prostaglandinas
mediado por la inhibición de la ciclooxigenasa (COX- o Pgh2 sintetasa);
hoy se conoce que existen dos isoformas la COX-1 y la COX-2 4,5. La ciclooxigenasa
primero oxida el ácido araquidónico a prostaglandina G2 (PGE2)
y la PGE2 a PGH2.
Las prostaglandinas son importantes mediadores de la inflamación e incrementan
la permeabilidad capilar y la migración leucocitaria; estos agentes producen
edema, rubor, dolor y también elevan la temperatura 1.
La COX-1 tiene claras funciones fisiológicas: su activación inicia
la producción de prostaciclina que, liberada por el endotelio, es antitrombogénica
y citroprotectora para la mucosa gástrica. Además regula el flujo
sanguíneo renal y la tasa de filtración glomerular. La COX-2 descubierta
hace seis años, es producida por numerosas células a través
de estímulos proinflamatorios y citocinas; esto sugiere que las acciones
antiinflamatorias y analgésicas de los AINES son debidas a inhibición
de la COX-2, sin producir efectos indeseables sobre el estómago y el
riñón, debidos a la inhibición de la COX-1 4,5.
La importancia de este descubrimiento, ha dado luz sobre las diferencias farmacológicas
entre las dos enzimas; la aspirina, el ibuprofen, la indometacina y el piroxicam
tienen mayor potencia para inhibir la COX-1 y menos para COX-2 y causan mayor
daño sobre el estómago 4; las drogas con alta potencia para inhibir
la COX-2/COX-1 tienen potente actividad analgésica, antiinflamatoria
o ambas con pocos efectos indeseables sobre estómago y riñón.
Por estas razones, es posible que el paracetamol y la dipirona pertenezcan a
este grupo. La identificación de inhibidores selectivos para la COX-1
y la COX-2 abre la posibilidad de avanzar en la terapéutica del dolor
y la inflamación 4.
La dipirona y sus metabolitos no se acumulan en el tejido inflamado, como lo
hacen otros AINES, sino que inhiben la producción de prostaglandinas
en forma sistémica 4. La dipirona disminuye la excitabilidad del músculo
liso, base de su acción espasmolítica; asimismo, se ha sugerido
que disminuye la síntesis de interleucina-6 (pirógeno endógeno)
6.
FARMACOCINÉTICA
La dipiriona es típicamente una prodroga, rápidamente hidrolizada
en el jugo gástrico a 4-metilaminoantipirina (4-MAA), que se absorbe
inmediatamente; tiene una biodisponibilidad de 85% después de la administración
oral de tabletas y en 1.2 a 2 h alcanza máximas concentraciones sistémicas.
La 4-MAA se metaboliza posteriormente con una vida media de 2.6 a 3.5 horas,
a 4-formil aminoantipirina (4-FAA) y a 4-aminoantipirina (4-AA), la cual es
acetilada a 4-acetilaminoantipirina (4-AAA) por la N-acetil-transferasa en 3.8
a 5.5 horas. La excreción urinaria de los cuatro metabolitos representa
alrededor del 60% de la dosis administrada de dipirona. La unión a proteínas
de los cuatro metabolitos es menor al 60% 4,7,8.
En estudios en voluntarios sanos después de la administración
oral e intravenosa, se excretó en las primeras 24 horas el 68% de la
oral y 95% de la IV; después de la administración IV la excreción
urinaria es superior, ya que la porción no modificada de la dipirona
pasa al riñón donde ya no es metabolizada, sino eliminada 4,7.
Al evaluar la biodisponibilidad de las tabletas, gotas, supositorios y la inyección
IM en estudios de voluntarios sanos los resultados han revelado que la biodisponibilidad
de la tableta fue de 85%, de las gotas, 89%, de los supositorios, 54% y de la
inyección IM, 87% 4,7.
Los factores que pueden influir sobre la farmacocinética son:
a) Variaciones individuales en la acetilación de 4-AA y 4-AAA.
b) La edad, ya que los niños eliminan más rápidamente los
metabolitos que los adultos por su mayor capacidad de biotransformación.
En los ancianos la vida media de la 4-MAA es mayor que en los adultos jóvenes.
c) Durante la lactancia, se detectan los metabolitos en la leche materna en
las primeras 48 horas.
d) En la insuficiencia renal la vida media es más prolongada, por lo
que en estos casos la administración repetida del fármaco obliga
a que su dosificación sea cuidadosa.
e) En pacientes con hepatopatías crónicas se ha observado una
acentuada reducción de la excreción de metabolitos.
f) No existe interferencia con los alimentos ni interacciones importantes con
otros fármacos.
No es recomendable para niños menores de tres meses o menores de cinco
kg de peso, hasta que se cuente con estudios controlados que garanticen la seguridad
en este grupo de edad.
SEGURIDAD
El empleo de dipirona ha provocado debates por la posibilidad de que cause agranulocitosis;
por este motivo fue retirada del mercado en EE.UU. y en Suecia. En los años
60 en los EE.UU. se consideraba el riesgo de 0.7 a 0.8% en los pacientes que
consumieron el fármaco. Este riesgo fue valorado posteriormente a través
del Estudio Internacional de Agranulocitosis, que además valoró
el riesgo de anemia aplástica. En esta investigación que se inició
en 1978 y terminó en 1984, participaron investigadores de España,
Bulgaria, Hungría, Israel, Suecia, Italia y fueron controlados por la
Unidad de Epidemiología de la Escuela de Medicina de la Universidad de
Boston. En este estudio, "Estudio Boston", participaron un Comité
Internacional de Hematólogos y una Junta Consultiva Honoraria Internacional.
En un total de 22.3 millones de personas, incluyendo todas las causas posibles
de agranulocitosis, la frecuencia de ésta fue de 0.5 por millón.
En Suecia, donde no se consume dipirona desde 1978, fue superior a la media
de otros países con alto consumo del fármaco. El riesgo de agranulocitosis
por dipirona fue de 0.6 casos por millón y el riesgo potencial de muerte
de 1:10,000,000 de consumidores. No se encontró asociación entre
anemia aplástica y dipirona, pero sí 21 casos de agranulocitosis
por el uso de otros fármacos. Se concluyó que el riesgo de agranulocitosis
por dipirona es muy reducido y está muy lejos de las estimaciones originales
de 0.7 a 0.8%. En Brasil, Hamerschlak y cols. hallaron agranulocitosis en 0.44
a 0.82 casos por millón de habitantes por año 2,4,9,10,11.
No hay suficientes estudios para recomendar su uso en menores de tres meses.
González y Garduño no han detectado efectos indeseables con el
uso de dipirona en niños postoperados, incluso recién nacidos;
sin embargo, estos estudios fueron retrospectivos y no controlados, por lo que
se requieren investigaciones adicionales que garanticen plena validez científica
para su uso en esas edades 12,13
USOS CLÍNICOS
La prescripción de dipirona es aporpiada por tiempo corto para tratar
el dolor agudo y la fiebre elevada. Como analgésico puede ser útil
en cefaleas, traumatismos, postoperatorios, color cólico y asociado a
opioides en niños con cáncer. La vía oral es la ideal por
su amplia biodisponibilidad, pero en casos de dolor agudo intenso que requiera
alivio inmediato, es preferible la vía endovenosa. Es útil para
el manejo del dolor cólico intenso y ofrece algunas ventajas sobre los
opioides, ya que éstos aumentan el tono del músculo liso con espasmo
del esfínter de Oddi, la vesícula biliar y las vías urinarias
1,4,14.
En el caso de administración repetida debe ser vigilada la cuenta de
leucocitos. Heimpel y Kewitz 15 han informado que la depresión de la
médula ósea detectada oportunamente, es temporal y reversible
al descontinuar el tratamiento.
DOSIFICACIÓN
Edad Dosis
4-6 meses 45-110 mg c/8h
7-12 meses 65-150 mg c/8h
2 años 90-180 mg c/8h
3 años 100-200 mg c/8h
4-5 años 130-300 mg c/8h
6-8 años 185-370 mg c/8h
>12 años 250-500 mg c/8h
Ref. 1 La dosis promedio es de 10-15 mg/kg c/8h
Cuando la dipirona
se asocia a morfina en el postoperatorio, se ha observado disminución
en el consumo del narcótico y mínimos efectos indeseables 16.
De Araujo y cols. informan adecuada eficacia en el tratamiento de crisis de
células drepanocíticas 17.
EFECTOS INDESEABLES
Son raros y las reacciones adversas más importantes son la agranulocitosis
y el choque anafiláctico, aunque la frecuencia de este último
se desconoce. Pueden ocurrir alteraciones cutáneas como urticaria y excepcionalmente
cuadros de necrosis epidérmica tóxica (un caso por millón
de usuarios). En una serie de 23 casos de sobredosis de dipirona en adultos,
se observó dolor abdominal, vómitos, vértigo y rara vez
somnolencia 18. Se han referido episodios de hipotensión después
de la inyección endovenosa rápida y sin diluir, debida a vasodilatación
y relajación del músculo liso vascular arteriolar. La hipotensión
puede presentarse en cualquier momento, desde el momento de la inyección
hasta seis horas después de su aplicación. Se recomienda diluirla
y administrarla lentamente, aproximadamente en cinco minutos, para evitar esta
complicación. La hipotensión puede ceder espontáneamente
o bien con una perfusión rápida de fluidos endovenosos. Otro efecto
indeseable es la hipotermia de la cual hay escasos informes. El paracetamol
y la dipirona no producen alteraciones ácido-pépticas, ya que
su molécula no posee estructura acídica y no inhibe la producción
de prostaglandinas a nivel de la mucosa gástrica.
CONCLUSIÓN
La dipirona o metamizol es un fármaco analgésico, espasmolítico
y antipirético eficaz, de bajo costo, con un índice terapéutico
alto y bajo riesgo. Es bien tolerado por los niños y constituye un magnífico
recurso para el alivio del dolor y la fiebre, utilizado por corto tiempo. Sin
embargo, se requieren más investigaciones para su uso en niños
menores de tres meses para garantizar la seguridad del fármaco.
Este fármaco se utiliza ampliamente en la mayor parte del mundo desde
hace varias décadas para el control de la fiebre y el dolor. Tiene amplio
margen de seguridad, similar al del paracetamol. En general es bien tolerado
por los niños. El control de la fiebre no siempre requiere el uso de
fármacos, por lo que se deben emplear con prudencia y sólo con
indicaciones precisas.
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AVANCES Y TENDENCIAS EN EL TRATAMIENTO DE LAS QUEMADURAS PEDIÁTRICAS
Dr. Juan P. Barret *
Dr. David N. Herndon **
* Plastic and Reconstructive Fellow. University of Texas. Medical Branch. Senior
Burn Fellow. Shriners Burns Hospital
** Chief of Staff. Shriners Burns Hospital. Professor of Surgery. University
of Texas. Medical Branch
RESUMEN
La supervivencia de los niños con quemaduras ha mejorado en los últimos
años. En 1952 una quemadura del 50% de la superficie corporal total tenía
mortalidad del 50%. Hoy en día, la mitad de los pacientes afectados de
quemaduras superiores a un 90% sobreviven. El inicio temprano de la resucitación
es fundamental para prevenir muertes por choque hipovolémico. La heparina,
la N-acetil cisteína y el albuterol, junto con la ventilación
percusiva de alta frecuencia han mejorado el pronóstico de la lesión
por inhalación de humo. El propranolol, la hormona de crecimiento y el
factor de crecimiento tipo insulina pueden modular la respuesta hipermetabólica
de la quemadura que, en muchas ocasiones, lleva a la pérdida de la composición
corporal, inmunosupresión y retraso del crecimiento. Finalmente, el factor
que más ha mejorado la supervivencia de estos pacientes es la escisión
temprana o inmediata de la quemadura y la cobertura con auto/homoinjertos. Se
están investigando nuevos sustitutos cutáneos que con los queratinocitos
autólogos cultivados, son la esperanza en quemaduras masivas.
Palabras clave: Quemaduras, inhalación de humo, escisión temprana,
ventilación percusiva, hormona de crecimiento, factor de crecimiento.
Acta Pediatr Mex 1999;20:
ABSTRACT
Survival of pediatric burns has improved over the last years. In 1952, a 50%
total body surface area burn had a mortality rate of 50%. Today, half of the
patients affected of burns over 90% of body surface survive. Early resuscitation
is paramount to prevent burn shock. Heparin, N-acetyl cysteine and albuterol,
along with the high frrequency percussive ventilation have improved the survival
of smoke inhalation injury.
Propranolol, growth hormone and insulin-like growth factor modulate the hypermetabolic
response after the injury, which, may often lead to loss of the normal body
composition, immunosupression and delay in growth. Finally, the factor that
has made the biggest impact in burn survival is early excision and closure of
the burn wound with auto/homografts. Clinical research is being carried on with
new skin substitutes, which, besides cultured epidermal autografts, are the
hope for massive burns.
Key words: Burns, smoke inhalation, early excision, high frequency percussive
ventilation, growth hormone, IGF BP3, Integra, AlloDerm.
RESUCITACIÓN
Se han descrito y recomendado por varios autores diferentes fórmulas
para la resucitación de los pacientes quemados (Cuadro 2). Todas se basan
en la superficie corporal total del paciente y en la superficie quemada, por
lo que es fundamental una valoración inicial correcta de la extensión
afectada. La fórmula usada en nuestro hospital en pacientes pediátricos
(Cuadro 3) está basada en el área en metros cuadrados; a esto
se añaden los requerimientos básicos de los pacientes, administrando
suero glucosado al 5% en niños menores de dos años, ya que pueden
desarrollar hipoglucemia aguda en muy poco tiempo.
Estas fórmulas no son más que una guía, ya que el objetivo
es conseguir un paciente estable, lúcido, sin edema, con diuresis horaria
de 1 cc/kg/hora en niños o 0.5 cc/kg/hora en adultos (la fórmula
usada en estos últimos es la de Parkland). Una diuresis superior a las
citadas indica una resucitación excesiva e incrementa el edema por aumento
de fluidos administrados. Por el contrario, una diuresis inferior indica un
fallo de la resucitación y potencia el choque hipovolémico y la
insuficiencia renal.
En la fase de reanimación es fundamental la colocación de una
sonda nasogástrica y duodenal. En todo tipo de quemaduras se puede iniciar
la nutrición enteral inmediatamente tras el accidente, lo que previene
el íleo gástrico y mantiene la integridad de la mucosa intestinal.
En pacientes con quemaduras menores a un 15% del área total de superficie
corporal (ATSC) la resucitación puede realizarse de forma oral, mientras
que en las mayores, la nutrición se inicia inmediatamente y se aumenta
de forma gradual, lo que permite disminuir los aportes intravenosos a medida
que aumenta el aporte enteral. Respecto a la albúmina, no es recomendable
usar coloides en las primeras ocho horas postquemadura pues podría aumentar
el edema. Después de este período, su uso disminuye las necesidades
de fluidos. De cualquier modo, sea cual sea la fórmula utilizada, el
impacto en la disminución de la mortalidad se debe al inicio temprano
de la resucitación; los pacientes en quienes se retrasa su inicio, presentan
el doble de mortalidad.
Se deben introducir sondas intravenosas de gran calibre al paciente, en el lugar
del accidente. Si no hay lugares accesibles, se debe considerar la vía
intraósea. En pacientes que no responden a la infusión de fluidos
y los bolos (10 cc/kg en niños) y no recuperan la presión arterial,
hay que sospechar otras lesiones asociadas que no hayan sido identificadas en
el examen clínico inicial (Fig. 1).
La primera causa de tétanos en los Estados Unidos de Norteamérica
son las quemaduras. Hay que conocer la historia de inmunizaciones previas del
paciente y si hay dudas o no se conoce este dato, se debe dar una nueva dosis
de toxoide tetánico o antitoxina.
La piel de las quemaduras químicas debe ser irrigada con gran cantidad
de agua. El sumergir la zona afectada no es suficiente y además, puede
provocar la extensión del agente químico a zonas de piel no expuestas.
Actualmente, las únicas quemaduras químicas que merecen atención
especial son las causadas por ácido fluorhídrico y por disolventes
orgánicos y derivados del petróleo. En las quemaduras causadas
por ácido fluorihídrico, hay que controlar los niveles de calcio
y vigilar al paciente continuamente con ECG. Este tipo de agentes químicos
causan quelación del calcio, por lo que es fundamental la atención
a las alteraciones en la conducción cardiaca. Una quemadura del 10% del
ATSC puede causar la muerte por hipocalcemia aguda. En estas circunstancias
está indicado el tratamiento con calcio intraarterial. En cuanto a las
quemaduras por disolventes orgánicos y derivados del petróleo,
hay que recordar que pueden ser absorbidos por el organismo y provocar lesión
hepática y renal.
En quemaduras de espesor completo que afecten circunferencialmente a extremidades
o al tórax, hay que vigilar los pulsos. En nuestra experiencia la manera
más confiable, rápida y reproducible es la monitorización
con Doppler. Si el pulso disminuye progresivamente o si desaparece, se debe
liberar la presión cortando quirúrgicamente la escara (escarotomía).
No obstante, previamente debe asegurarse que el paciente tiene buena presión
y no se encuentra en choque hipovolémico.
Control de la infección.
La frecuencia de infección, sepsis y neumonía en pacientes quemados
ha ido disminuyendo y ya no es la primera causa de mortalidad. Esta mejoría
en el control de la infección se debe al uso de agentes antimicrobianos
tópicos dos veces al día como la sulfadiazina, el nitrato de plata,
la mafemida y la solución de Dakin. En quemaduras de segundo grado, la
sulfadiazina argéntica es el tratamiento de elección, mientras
que en las de tercer grado el acetato de mafemida sigue siendo un agente muy
eficaz. En escaras infectadas, si no es posible la escisión quirúrgica,
el acetato de mafemida es el tratamiento de elección, ya que penetra
la escara. El resto de agentes, a excepción de la sulfadiazina de cerio,
no comercializada en EE.UU. sólo actúan en superficie. En zonas
injertadas o con tejido de granulación que muestren signos de infección
superficial, tanto la solución de nitrato de plata como la solución
de hipoclorito de sodio al 0.25% son muy eficaces.
Los antimicrobianos sistémicos sólo deben darse como profilaxis
perioperatoria y ante una infección documentada, ya que su uso indiscriminado
no previene la infección y aumenta la frecuencia de microorganismos multiresistentes.
Una buena higiene de la quemadura y cambio de agentes tópicos, al menos
dos veces al día, son más eficaces. No obstante, en niños
menores de dos años, se debe administrar un antimicrobiano sistémico
para prevenir la infección por estreptococo beta hemolítico.
Es recomendable realizar cultivos de superficie en el momento del ingreso y
biopsias cuantitativas de la quemadura, al menos una vez a la semana, para tener
un control microbiológico de los pacientes. Un cultivo cuantitativo superior
a 100,000 colonias por gramo de tejido propicia la sepsis por quemadura. Asimismo,
es importante realizar cultivos de heces, de aspirado gástrico y de aspirado
traqueal. La frecuencia de tromboflebitis supurativa ha disminuido gracias al
cambio de los catéteres venosos centrales cada tres días. El primer
cambio se realiza cambiando el catéter sobre la guía y el siguiente,
colocando un catéter nuevo en otro sitio. Las quemaduras son escindidas
tempranamente y cubiertas con autoinjertos u homoinjertos; con este método
se ha conseguido también la reducción de la carga bacteriana en
las heridas. Las quemaduras son inspeccionadas a diario y cualquier zona de
aspecto sospechoso se debe estudiar con biopsia. La aparición de organismos
que invaden tejidos viables es indicación para realizar un desbridamiento
quirúrgico de la zona.
Inmediatamente tras la quemadura y durante las intervenciones quirúrgicas
se produce intensa vasoconstricción visceral sistémica, a nivel
mesentérico. En estados de inmunosupresión, como en las quemaduras
severas, es fácil que penetren los microorganismos a través de
la pared intestinal, que llegan más tarde a los ganglios linfáticos
mesentéricos y se diseminan a todo el organismo. Es la llamada translocación
bacteriana intestinal. Si este proceso no es detenido a tiempo, el paciente
cae en un estado de sepsis. Es una de las razones por las que sugerimos antibióticos
de amplio espectro perioperatoriamente, adecuados a las posibilidades de cada
centro. Este mismo proceso de isquemia mesentérica y translocación
bacteriana intestinal frecuentemente conduce a diferentes estados de íleo
gastrointestinal. Este factor es muy importante, ya que uno de los primeros
signos y muchas veces el único, del inicio de un episodio séptico
es la intolerancia a la nutrición enteral. Esta se presenta con aumento
progresivo de los residuos gástricos o con diarrea severa.
Actualmente, hay diversos estudios en fase de investigación básica
y clínica. La descontaminación selectiva de la vía intestinal
está siendo estudiada para prevenir la contaminación de las heridas
por flora fecal y también como moduladora de la translocación
bacteriana intestinal. Diferentes anticuerpos bloqueadores de la endotoxina
bacteriana se han mostrado activos en el laboratorio en la prevención
de la sepsis por gram negativos. También se ha empleado tratamiento con
citoquinas para revertir la inmunosupresión de los pacientes quemados,
pero son necesarias nuevas investigaciones clínicas en este aspecto.
Soporte de la respuesta hipermetabólica.
Esta es una faceta del tratamiento de las quemaduras en que ha habido grandes
avances en la última década. El dolor, el tromboxano y la cascada
de citoquinas hacen que la temperatura de los pacientes ascienda a 38.5°C,
temperatura considerada "normal" en pacientes quemados. Todos estos
estímulos hacen que el hipotálamo libere catecolaminas y hormonas
de estrés, lo que a su vez, acelera el metabolismo proteico, de los triglicéridos
y de los carbohidratos. A medida que pasa el tiempo, los pacientes pierden peso
(alrededor de un 20%) y presentan balance nitrogenado negativo: el cortisol,
las catecolaminas, el glucagon, la vasopresina y la insulina se elevan. Todo
ello es causa de catabolismo proteico, de disminución de la síntesis
de la albúmina, de la actina y de la miosina. Asimismo, la grasa periférica
desaparece y el hígado se va infiltrando con ella, lo que disminuye su
capacidad de síntesis proteica y su función inmune y de depuración
de microorganismos procedentes de la circulación portal (Fig. 2).
Generalmente nutrimos a los pacientes con gran cantidad de calorías (Cuadro
4) a pesar de lo cual se pierde la composición corporal normal y la síntesis
de albúmina; por el contrario, aumenta la producción de proteínas
de fase aguda. La mejor vía de nutrición es la enteral. En un
estudio aleatorio demostramos que la nutrición parenteral incrementa
la mortalidad de estos pacientes, al aumentar la infiltración grasa del
hígado y promover, aún más, la inmunodepresión de
los pacientes. Los niños quemados también presentan gran pérdida
de masa muscular y ósea, con retraso del crecimiento que puede durar
más de dos años después de la quemadura. Diferentes modalidades
de terapias tanto en humanos como en el laboratorio, han sido eficaces para
controlar o modular la respuesta hipermetabólica de las quemaduras. El
mantener la temperatura del paciente en 38.5°C, disminuyendo la entrada
y salida de personal en la habitación del paciente; el uso de mantas
térmicas y paneles térmicos son medidas que pueden disminuir el
gasto metabólico del 100% sobre el basal a tan sólo el 20%. El
propranolol, que bloquea el efecto de las catecolaminas también ha sido
eficaz para controlar el gasto metabólico. El tratamiento va dirigido
a disminuir la frecuencia cardiaca en un 20%. También se ha empleado
la hormona de crecimiento recombinante humana (rhGH) a dosis de 0.2 mg/kg/día.
Con su administración continuada se estimula la síntesis de albúmina,
disminuye el tiempo de curación de zonas donantes en dos días
y aumenta el ritmo de síntesis proteica periférica; en esta forma
los pacientes se recuperan antes y no presentan una respuesta hipermetabólica
tan acentuada. La hormona de crecimiento también es útil para
reducir la estancia hospitalaria, al mejorar la cicatrización de las
heridas: la lámina basal es mucho más gruesa, ya que la cantidad
de lámina y el colágeno tipo IV y VII están aumentados.
El único problema de la hormona de crecimiento, además de su elevado
precio, es que produce hiperglucemia y aumenta los requerimientos de insulina.
No obstante, en estudios prospectivos, la insulina por sí misma se ha
mostrado activa también como moduladora de la respuesta hipermetabólica
sin producir hipoglicemia grave, por lo que la administración conjunta
de rhGH e insulina puede ser benéfica.
En la actualidad se cree que la rhGH actúa estimulando la producción
del factor de crecimiento tipo insuloina (IGF-1), previamente llamado somatomedina.
Su acción estimula la división celular en las células epiteliales
y la síntesis proteica en las células musculares. Esto nos ha
llevado a estudiar el efecto de IGF-1 unido a la proteína ligante número
3 (IGFBP3) en pacientes quemados. Se trata también de un producto recombinante
con el mismo costo que rhGH. La administración única de IGF-1
produce gran aumento de síntesis proteica, pero los pacientes presentan
hipoglucemia. La administración de rhGH junto a IGF-1 produce mejor efecto
que la administración de rhGH aislada, mientras que la administración
de IGF-1/IGFBP3 da los mismos resultados que la administración conjunta
de los dos agentes. La proteína ligante transporta el IGF-1 al lugar
de acción, evitando la hipoglucemia. Todos estos agentes no sólo
han demostrado una mejoría de la curación de las heridas, sino
que promueven la integridad de la mucosa intestinal, previniendo úlceras
y la translocación bacteriana intestinal.
Tratamiento de la lesión debida a la inhalación de humos.
La lesión por inhalación de humos es la primera causa de muerte
en las quemaduras. Inmediatamente después de la quemadura, disminuye
la relación ventilación/perfusión. No obstante, una vez
superada la fase de reanimación, existe un período de uno a cinco
días en que las radiografías de tórax y las gasometrías
son normales. Tras este período y en pacientes con severa inhalación
de humos, aparece a los cinco a siete días una insuficiencia respiratoria
aguda con aumento neurovascular de la permeabilidad que permite la acumulación
de fluido en el pulmón. Los materiales de combustión inhalados
durante la quemadura destruyen el epitelio ciliado y causan la acumulación
de una masa de detritos celulares, fluidos y fibrinógeno en los alvéolos.
Esta serie de procesos lleva a la formación de atelectasias, enfisema,
acúmulo de leucocitos y enzimas proteolíticas y finalmente neumonía.
Asimismo, durante la lesión inicial, se produce liberación masiva
de citoquinas activadas que, a través de la elevada circulación
bronquial, alcanzan los alvéolos, lesionando a los neumocitos y agravando
así la insuficiencia respiratoria. Las sustancias químicas que
se han identificado como responsables de ese daño epitelial son tripsina,
elastasa, beta glucoronidasa, radicales libres y tromboxano. Los pacientes que
sobreviven a esta severa lesión lo hacen con diferentes grados de enfermedad
restrictiva pulmonar residual debido a la fibrosis. Muchos de los pacientes
que no pueden mantener una ventilación correcta por sí mismos
requieren ventilación mecánica. En muchos casos es necesario emplear
altas presiones para expandir los pulmones, por lo que el daño químico
de la lesión por inhalación de humos, se suma el barotrauma producido
para mantener niveles de oxigenación compatibles con la vida.
El tratamiento actual en nuestra institución comprende la extubación
temprana de las víctimas por inhalación de humos. Tratamos la
congestión de la vía aérea superior con adrenalina racémica
en aerosol y lidocaína, lo que reduce el flujo sanguíneo en esta
porción de la vía aérea. El protocolo del tratamiento de
la lesión por inhalación pulmonar comprende la administración
de heparina, albuterol y N-acetil cisteína en aerosol cada cuatro horas,
dando cada medicamento aislado, de modo que a todas horas los pacientes reciben
una dosis de uno de los tratamientos. Este tratamiento ha disminuido de manera
significativa la mortalidad de la lesión por inhalación. En los
pacientes que requieren soporte ventilatorio, es fundamental buscar siempre
los menores parámetros para mantener una buena respiración. En
pacientes con lesiones severas se requiere ventilación percutoria de
alta frecuencia. Se consigue así disminuir la presión máxima
inspiratoria al administrar el volumen en pequeñas alícuotas durante
el ciclo respiratorio. Si los pacientes necesitan una FiO2 muy alta para mantener
una buena PaO2, se puede aumentar el pulso percutorio en este modo de ventilación.
En pacientes muy graves, también es útil la ventilación
con una relación inversa, 2:1, en la que el tiempo inspiratorio se aumenta
para facilitar el intercambio gaseoso. Por último, se han mostrado eficaces
las técnicas de hipercapnia permisiva, siempre manteniendo un pH superior
a 7.3 (Cuadro 5).
Escisión temprana de las quemaduras.
El avance en el tratamiento moderno de las quemaduras que más impacto
ha producido en la mejoría de la supervivencia es la escisión
con cierre temprano de las heridas. El tratamiento estándar de las lesiones
superficiales de segundo grado sigue siendo la aplicación de sulfadiazina
argéntica dos veces al día. No obstante, las quemaduras de segundo
grado menores a un 30% del ASCT se tratan en nuestra institución con
aplicación de sustitutos cutáneos temporales biológicamente
inactivos, como la piel porcina o el Biobrane®. Estas técnicas calman
el dolor asociado a estas lesiones casi inmediatamente. Los pacientes tratados
de esta manera pueden ser dados de alta del hospital al día siguiente,
con el máximo confort.
En las quemaduras masivas de segundo grado, el tratamiento de elección
que los autores creen indicado es la escisión superficial de la escara
de piel quemada en el quirófano y la aplicación de homoinjertos.
Esto evita las curas diarias dolorosas con agentes tópicos. Los pacientes
tratados de esta manera no presentan sepsis ni desarrollan íleo después
de la quemadura; hemos conseguido disminuir drásticamente la mortalidad
en este tipo de lesiones. Los homoinjertos se dejan en las heridas hasta que
se regenera la epidermis del paciente, momento en que se desecan y desprenden.
Un bajo porcentaje de los homoinjertos son vascularizados como si se tratase
de autoinjertos. La mayoría de las ocasiones las células epiteliales
del donante son reemplazadas por células del paciente, por lo que rara
vez pequeñas zonas son rechazadas y requieren ser autoinjertadas. La
razón por la que no usamos piel porcina o Biobrane® en estas quemaduras
severas de segundo grado es que los pacientes pueden desarrollar, por debajo
de esta piel sustituta, infecciones rápidamente progresivas cuando se
cubre más del 30% del cuerpo.
En las quemaduras profundas de segundo grado y de tercer grado siempre es necesaria
la escisión de la piel quemada y la cobertura con autoinjertos. Gran
parte de la reducción de la mortalidad en las quemaduras se debe a la
escisión temprana de la escara eliminando la piel quemada hasta el tejido
sano que tenga sangrado y cubriendo éstos con autoinjertos inmediatamente
después de la quemadura. Se consigue así reducir el sangrado intraoperatorio
(tan sólo 0.5 cc por centímetro cuadrado escindido) y al haber
resecado todo el tejido no viable, disminuye considerablemente el riesgo de
sepsis. En quemaduras con suficientes zonas donadoras (habitualmente menores
a un 30% del ATSC) se escinde la piel quemada y las heridas se cubren con autoinjertos
que, siempre que sea factible, deben ser injertos laminares no expandidos. En
quemaduras severas, usamos injertos expandidos a excepción de zonas de
gran importancia estética. Las tasa de expansión de 1 a 4 (los
injertos se hacen con un dermatomo especial) son cubiertas con homoinjertos.
El resto de las lesiones que han sido escindidas, pero que no pueden ser cubiertas
con autoinjertos, son injertadas con homoinjertos. Tras esta primera operación,
los pacientes son intervenidos semanalmente hasta que todas sus heridas han
sanado.
Se han desarrollado nuevos sustitutos dérmicos y sustitutos cutáneos
en los últimos años. Actualmente estamos realizando estudios prospectivos
para comparar su utilidad respecto a nuestro estándar, el homoinjerto.
Uno de ellos se basa en el uso de Integra®, un sustituto bilaminar, compuesto
por una lámina exterior de hule de silicona (Silastic®) y una interior
de colágeno y condroitin sulfato como sustituto dérmico. Integra®
permite cubrir grandes extensiones de herida escindida. Pasadas tres semanas,
la lámina de Silastic® se levanta y el lecho vascularizado está
en condiciones de recibir autoinjertos superfinos. Su beneficio es tener una
herida escindida y cubierta; esto permite cubrir grandes extensiones posteriormente
con injertos que dejan zonas donantes que sanan rápidamente. Su costo
en los EE.UU. es superior al de los homoinjertos.
El segundo sustituto comercializado recientemente es Alloderm®, una homodermis
obtenida de piel de donantes. Los homoinjertos son tratados con tripsina para
disolver los queratinocitos y dejar únicamente la dermis que es liofilizada.
Alloderm® puede ser usado para aumentar la cantidad de dermis en la zona
escindida; se puede colocar sobre ella un autoinjerto superfino. Los resultados
de las investigaciones actuales deberán demostrar si su uso previene
contracturas y mejora la calidad de las cicatrices.
Por último, la técnica de cultivo de queratinocitos autólogos
ha permitido la supervivencia de pacientes con quemaduras de tercer grado en
más de un 95% del ATSC. La técnica consiste en la toma de una
pequeña biopsia de piel normal y el crecimiento de las células
en el laboratorio. En tres semanas se consigue obtener suficientes células
cultivadas para cubrir todo el cuerpo de un paciente. Su aplicación es
muy cara y todavía no se ha conseguido un sustituto dérmico duradero
para mejorar la fragilidad que presentan estas células durante los años
siguientes.
En resumen, la supervivencia de las quemaduras masivas de niños ha mejorado
en la última década. Gracias a los avances en cuidados intensivos
y en la biotecnología, hoy en día ya no hay quemadura que pueda
considerarse absolutamente letal. Todas las quemaduras en los niños deben
tratarse, ya que la supervivencia es mucho mejor que en los pacientes adultos.
Nuevas y prometedoras técnicas darán un nuevo horizonte de esperanza
a los pacientes quemados. Entre ellas se encuentran el tratamiento a largo plazo
con hormona de crecimiento, el IGFBP3 y los nuevos sustitutos cutáneos.
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Surg 1988;208:313-20
CUADRO 1
PORCENTAJE DE MORTALIDAD
EN QUEMADURAS DE NIÑOS
Quemadura <20% 20-40% 41-60% >60%
1980-1986 0% # = 1003 1% # = 283 8% # = 124 32% # = 114
1987-1996 0% # = 945 0.5% # = 367 5% # = 191 17% # = 145
CUADRO 2
ESTIMACIÓN DE LA RESUCITACIÓN EN LAS PRIMERAS 24 HORAS PARA UN HOMBRE DE 70 kg CON QUEMADURAS DE 40% DEL ATSC
Fórmula
de Evans Fórmula de Brooke Fórmula de Parkland
Total 24 h=70 mL Total 48 h=12400 mL Orina 30-50 mL/h Total 24 h=7000 mL Total
48 h=12400 mL Orina 30-50 mL/h Total 24 h=11200 mL Total 48 h=14000 mL Orina
30-50 mL/h
Coloides 1 mL/kg/% (2800 mL) 0.5 mL/kg/% (1400mL) Nada
Cristaloides 1 mL/kg/% (2800 mL) 1.5 mL/kg/% (4200mL) 4 mL/kg/% (11200mL)
Agua libre. Dextrosa 5% 200 mL 2000 mL Nada
CUADRO 3
FÓRMULA
DE SBH-GALVESTON PARA LA RESUCITACIÓN DE QUEMADURAS EN NIÑOS
Primeras 24 horas 500 mL/m2 superficie quemada 200 mL/m2 superficie corporal
total (½ primeras 8 h, ½ siguientes 16 h)
Siguientes 24 horas 3750 mL/m2 superficie quemada 1500 mL/m2 superficie corporal
total
CUADRO 4
PROTOCOLO DE NUTRICIÓN
ENTERAL DEL SHRINERS BURNS HOSPITAL, GALVESTON
0-12 meses 2100 kcal/m2 superficie corporal total 1000 kcal/m2 superficie quemada
1-12 años 1800 kcal/m2 superficie corporal total 1300 kcal/m2 superficie
quemada
>12 años 1500 kcal/m2 superficie corporal total 1500 kcal/m2 superficie
quemada
CUADRO 5
TRATAMIENTO DE
LA INHALACIÓN DE HUMOS
Tratamiento básico
§ Oxigenoterapia
§ Extubación temprana
§ Adrenalina racémica en aerosol
§ Lidocaína en aerosol
§ Albuterol + N-acetil cistéina + Heparina
Tratamiento avanzado
§ Broncoscopia terapéutica
§ Percusión y vibración torácica
§ Posicionamiento torácico
Soporte ventilatorio
§ Modos convencionales en lesiones poco severas
§ Ventilación percusiva de alta frecuencia
§ Hipercapnia permisiva
§ Relación invertida
****
INMUNOLOGÍA Y EPILEPSIA EN PEDIATRÍA
Dr. Guillermo Dávila Gutiérrez *
Dra. Laura Flores Dinorín **
Dr. Roberto A. Sanromán Tovar *
* Médico
Adscrito al Servicio de Neurología. Instituto Nacional de Pediatría
** Jefe del Servicio de Neurología. INP
Correspondencia: Dr. Guillermo Dávila Gutiérrez. Instituto Nacional
de Pediatría. Insurgentes Sur 3700 C. Col. Insurgentes Cuicuilco. C.P.
04530 México, D.F.
RESUMEN
Introducción. El conocimiento de las interacciones entre el sistema inmune,
neurológico y endócrino dentro de un contexto del medio ambiente,
influido por factores genéticos, permite conocer y complementar en forma
más profunda los mecanismos fisiopatológicos en pacientes que
desarrollan epilepsia de difícil control.
Material y Métodos. Se revisaron los aspectos inmunológicos en
varios tipos de epilepsia: parcial, generalizada, en los síndromes de
Lennox Gastaut, de West, de Landau Kleffnner, en la encefalitis de Rasmussen
y las posibles alterantivas de tratamiento a base de inmunoterapia.
Resultados. Se encontró que el efecto antiepiléptico de la IgG
podía ser por un efecto directo sobre las inmunoglobulinas en el cerebro;
por un mecanismo que libere linfocinas o que el efecto sólo ocurre en
individuos genéticamente determinados.
Conclusión. El estudio de la neuroinmunología y de la neuroinmunomodulación
abre un nuevo camino para investigar los aspectos fisiopatológicos de
la epilepsia.
Palabras clave: Epilepsia, inmunología, inmunoglobulinas, síndromes
de Lennox Gastaut, de West, de Landau Kleffner, encefalitis de Rasmussen.
Acta Pediatr Mex 1999;20:
ABSTRACT
Background. The knowledge of the interactions between immunological, neurological
and endocrine systems within an environment on the basis of genetical factors
gives us a better insight of the physiopathological mechanisms involved in patients
with epilepsy of difficult control.
Material and Methods. We reviewed the immunological aspects in several types
of epilepsy: focal, general, in Lennox Gastaut syndrome, West syndrome, Landau
Kleffnner syndrome, Rasmussen's encephalitis and their possible treatment based
on immunotherapy.
Results. The antiepileptic therapy with IgG was probably due to the direct effect
on the brain immunoglobulins, by way of a mec