PRINCIPAL


LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA PROVOCA EL ESTRECHAMIENTO DE VENAS Y ARTERIAS EN PERSONAS SANAS, SEGÚN ESTUDIO.

Entorno Médico, 11 de Marzo de 2002.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Michigan en Ann Arbor --Estados Unidos-- y de la Universidad de Toronto en Canadá, han demostrado que la contaminación atmosférica afecta negativamente a los conductos sanguíneos en las personas sanas, provocando el estrechamiento de venas y arterias.

En un estudio que publica la última edición de la revista -Circulation: Journal of the American Heart Association-, los científicos sometieron a 25 voluntarios sanos a elevadas concentraciones de partículas, además de ozono, durante dos horas.

Tras la exposición, los conductos sanguíneos de estas personas se habían contraído entre un 2 y un 4 por ciento como promedio. Se observó que los conductos sanguíneos de estas personas no se contraían cuando éstas respiraban aire limpio, sin partículas y sin ozono.

Los autores del presente estudio señalan que, pese a que existen abundantes datos que indican que la contaminación del aire tiene relación con efectos adversos respiratorios y cardiovasculares, no se entiende aún como se da esta relación fisiológicamente.

Los nuevos hallazgos indican una de las posibles razones de que el índice de ataques cardiacos y de otras afecciones cardiovasculares aumenten con la contaminación en las personas con sensibilidad cardiaca o de los conductos sanguíneos.

Estudios anteriores habían indicado que las personas con aterosclerosis tienden a reaccionar con un estrechamiento de venas y arterias mayor de lo normal en respuesta a ciertas hormonas en el organismo. Esto, según los investigadores, podría también pasar con la contaminación atmosférica.

Las finísimas partículas en suspensión en el aire suelen proceder de combustibles de coches, generación eléctrica y otros procesos industriales. El ozono y materiales adicionales se crean cuando el sol interacciona con estas emisiones contaminantes.

En contraste con las partículas mayores, las partículas menores de 2,5 micrometros, se quedan atrapadas en las vías respiratorias superiores con cada inhalación. Estas finas partículas viajan hasta los alveolos, donde pueden afectar al resto del sistema cardiovascular al impactar inversamente a la sangre que circula.

Incluso, según los autores del estudio, es posible que estas partículas entren directamente en la sangre.

Fuente: Europa Press