
BUSCAN
RETARDAR LA DEGENERACIÓN CARDIOVASCULAR POR LESIONES A LA MÉDULA
ESPINAL.
Entorno Médico, 23 de enero del 2002.
Entre las complicaciones que con más frecuencia se presentan
en las personas que han sufrido una lesión a la médula
espinal, están las dificultades cardiovasculares, entre las que
se podría mencionar la disreflexia autónoma, una mayor
predisposición de cardiopatía isquémica y el infarto
al miocardio.
Por lo que en el laboratorio cardiovascular del Departamento de Farmacobiología
del Cinvestav, mediante procesos experimentales en animales, se tratan
de explicar los mecanismos fisiológicos y farmacológicos
que se producen o se alteran después de una lesión a diferentes
niveles de la médula espinal.
De este modo se investiga con herramientas farmacológicas el
detener o retardar el fenómeno de degeneración o daño
que alterará la rehabilitación de estos pacientes a nivel
cardiovascular, ya que pocas lesiones resultan en limitación
física tan severa y prolongada como la ocasionada por el daño
a la médula espinal.
Además de las manifestaciones clínicas que se producen
a corto plazo, están aquellas que resultan como secuelas: parálisis
y pérdida de sensibilidad, principalmente de los miembros inferiores
-paraplejia- o de las cuatro extremidades -cuadriplejia-.
Adicionalmente se presentan alteraciones sistémicas y metabólicas
que ponen en peligro la vida, retrasan la rehabilitación y pueden
interferir con la terapia farmacológica, asimismo se presentan
trastornos de la función del sistema cardiovascular, gastrointestinal,
renal, endocrino e inmune a corto y a largo plazo.
El impacto personal, familiar y socioeconómico que ocasiona
este tipo de lesión es muy alto. De acuerdo con estudios epidemiológicos,
la población más afectada es la de jóvenes en etapa
formativa o productiva, ya que la incidencia que se presenta es de 37
por ciento en accidentes de trabajo o domésticos, en deportes
20.5 por ciento, asaltos a mano armada 6.5 por ciento, y en accidentes
automovilísticos representa 36 por ciento. Estos datos fueron
tomados de un estudio practicado en Gran Bretaña durante los
años de 1993-1995, reflejando que la incidencia de lesiones es
más alta a nivel cervical -44 por ciento-, seguido del torácico
-41 por ciento- y de 15 por ciento a nivel lumbar.
En México no contamos con estadísticas al respecto. En
Estados Unidos se calcula que cada año se suman aproximadamente
2 mil casos nuevos y se calcula que viven alrededor de 60 mil con este
problema. En cuanto al impacto económico, se estimó que
el costo de por vida en la sociedad estadunidense, por concepto de hospitalizaciones,
modificaciones a la casa, medicamentos, aditamentos para suplir limitaciones
y otros servicios, incluyendo personal de apoyo, para una persona representativa
con paraplejia completa iniciada a la edad de 33 años es de 500
mil dólares, mientras que para una persona con cuadriplejia -parálisis
de las cuatro extremidades: brazos y piernas- iniciada a la edad de
27 años es de un millón de dólares.
Aun cuando no contemos con un estudio en el que se refleje la incidencia
en nuestro país de este tipo de lesiones, el conocer algún
amigo, familiar o vecino que ha sufrido un accidente y por consecuencia
un aislamiento de la vida social y familiar, y por otro lado que nuestras
autoridades tomen medidas para tratar de insertar nuevamente a estas
personas a la vida diaria -transporte con acceso adecuado, rampas en
la vía pública así como en los establecimientos-
nos da idea de la importancia de este problema en nuestra sociedad y
el costo que representa.
La disreflexia autónoma es una complicación importante
en los pacientes con lesión traumática alta de la médula
espinal que se inicia en 1 a 3 meses posteriores a la lesión.
Se caracteriza por episodios transitorios de hipertensión arterial
que son desencadenados con mayor frecuencia por dilatación vesical
o rectal y por otros estímulos de naturaleza diversa.
Cuando el episodio hipertensivo es de intensidad moderada afecta fundamentalmente
la calidad de vida del paciente, sin embargo, se han reportado casos
en los cuales el nivel de presión arterial alcanza valores altos
ocasionando alteraciones cardiovasculares, entre ellas, la hemorragia
de vasos cerebrales, que puede agravar el estado del paciente y en ocasiones
producir la muerte.
Se ha puesto énfasis a través del tiempo en cómo
reinsertar a estos sujetos a una vida cotidiana normal con técnicas
de rehabilitación, sin embargo, la búsqueda de las explicaciones
de sus alteraciones funcionales ha cobrado más importancia en
los últimos años, así como la investigación
de un tratamiento farmacológico adecuado desde las primeras horas
de sufrir una lesión que repercutirá en una pronta rehabilitación,
que permita disminuir las secuelas que se presentan a corto y a largo
plazos.
Redacción: Miriam Yunuén Granados
Fuente: La Jornada. La autora es investigadora del Departamento de Farmacobiología
del Cinvestav-IPN