
LA
PRESIÓN ARTERIAL NORMAL-ALTA PROGRESA A HTA EN UNOS 4 AÑOS
Entorno Médico, 19 de noviembre de 2001.
Un estudio que se publicó el sábado en -The Lancet- muestra
que los sujetos con una presión arterial de normal a alta pueden
progresar a hipertensión en un plazo de cuatro años. Dicha
progresión aumenta de forma significativa con la edad y cuando
se eleva el peso.
El equipo de Ramanchandran S. Vasan, del Instituto Nacional de Sangre,
Corazón y Pulmón, de Estados Unidos, e investigador del
estudio Framingham, sugiere que la presión arterial debe monitorizarse
todos los años en dicho grupo de sujetos y si es posible cada
dos años en las personas normotensas.
Los pacientes con la presión arterial óptima -menos de
120/80 mm Hg-, normal -120-129/ 80-84 mm Hg- y normal-alta -130-139/
85-89 mm Hg- pueden progresar a hipertensión -140-90 mm Hg- a
lo largo de su vida.
Los investigadores quisieron establecer cuál era la mejor frecuencia
para recoger la presión arterial y determinar la evolución
de dicho parámetro. Por eso, se repitieron las mediciones en
los individuos del estudio Framingham que presentaron cifras superiores
a 140/90 mm Hg. Se recogieron los datos de 4.200 hombres y de 5.645
mujeres con una media de edad de 52 años, procedentes del periodo
de estudio de entre 1978 y 1994.
Se analizó tanto la incidencia de hipertensión como el
tratamiento antihipertensivo y los determinantes de la patología.
Cerca del 5 por ciento de los participantes con presión arterial
óptima, el 18 por ciento con normal y el 37 por ciento con normal-alta
con una edad inferior a los 65 años progresó a hipertensión
en un periodo de cuatro años. Las tasas de progresión
de la presión arterial correspondiente a los cuatro años
en los pacientes mayores de 65 años fueron de 16, 26 y 50 por
ciento, respectivamente. La obesidad y el aumento de peso contribuyeron
a esta progresión. Un aumento del 5 por ciento del peso se asociaba
a un 20-30 por ciento de incremento en las cifras de hipertensión.
En un editorial que también se publica en -The Lancet-, Sven-Olof
Isacsson, de la Universidad de Lund, en Suecia, comenta que, como ya
se conocen las características claves que influyen en el desarrollo
de hipertensión, las futuras investigaciones deberían
centrarse en los mecanismos implicados en el incremento de la presión
arterial y su transición a hipertensión. Además,
se debe adecuar la información obtenida en las distintas investigaciones
para que se puedan aplicar a la población general.
Otros de los puntos deberían centrarse en la prevención
de los hábitos de vida insanos en la infancia y en la adolescencia,
en el papel de la actividad física en el retraso de la aparición
de la hipertensión y en las estrategias de incorporación
de actividades preventivas en las consultas de atención primaria.
Un nuevo fármaco, denominado ranolazina, reafirma la capacidad
del corazón para quemar la glucosa, lo que puede aliviar la angina,
según ha puesto de manifiesto Bernard R. Chaitman, de la Universidad
de Saint Louis, en la LXXIV Reunión Anual de la Asociación
Americana del Corazón, que ha tenido lugar en Anaheim, California.
Se trata de una nueva clase de fármacos, los inhibidores pFox,
desarrollados por CV Therapeutics, en Palo Alto, California. Los investigadores
han observado que interfiriendo el acceso de los ácidos grasos
se incrementa el consumo de glucosa, con lo que se requiere menos oxígeno
para quemar. Se trata de un proceso importante cuando aparecen los ataques
cardiacos.
Fuente: DM