
El
empleo del magnesio intravenoso inmediatamente después del infarto
de miocardio mejora su evolución.
Hasta
el momento, se han publicado diversos estudios valorando el efecto de
la administración de magnesio intravenoso en la evolución
del infarto agudo de miocardio, con resultados controvertidos, quizás
por la influencia de variables como el momento de la administración
y la dosis del aporte de este ión.
Recientemente
se ha publicado en el American Heart Journal un artículo que
describe un estudio doble ciego llevado a cabo para valorar el efecto
de la perfusión intravenosa de magnesio en pacientes que habían
sufrido un infarto agudo de miocardio.Para ello, se crearon dos grupos
de pacientes con esta patología, de 50 individuos cada uno, administrándose
suero con dextrosa en el grupo placebo y una solución de 15 g
de magnesio intravenoso a lo largo de un periodo de 48 horas (12 g el
primer día y 3 el segundo), iniciándose esta pauta como
máximo dos horas después del ingreso.Los dos grupos se
formaron de forma aleatoria, comprobándose posteriormente una
gran homogeneidad al comparar los factores de riesgo cardiovascular
presentados por los miembros de ambos.
Las
conclusiones fueron estadísticamente significativas, evidenciándose,
en primer lugar, unas cifras de magnesio sérico inferiores en
los pacientes con infarto agudo de miocardio que en un grupo control
con voluntarios sanos, diferencias que desaparecen posteriormente en
el grupo al que se administró magnesio intravenoso.
Por
otro lado, comparando los dos grupos de pacientes con infarto de miocardio,
se observó, en el grupo ensayo (sometido a la administración
de magnesio), menor incidencia de arritmias (8% frente a 34%) y muerte
(4% frente a 20%).