Virus del Nilo

INFORMACIÓN GENERAL

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El virus del Nilo Occidental es una infección viral transmitida por un mosquito que puede causar inflamación del cerebro. La relación del virus fue determinada en Egipto en 1950 en donde comenzó a conocerse a causa de una meningoencefalitis severa que sufrieron unos ancianos durante un brote registrado en Israel en 1957. En Egipto y en Francia, la enfermedad del virus del Nilo se registró en caballos por primera ocasión a principios de los años 60. El primer registro epidémico, sucedió en Israel en 1950-1954 y en 1957. La epidemia más grande y desastrosa que se haya registrado, aconteció al sur de África en 1974, donde se reportaron más de 3,000 casos clínicos.

El inicio del brote más grande que se conoce fue en la década de los 90’s, en Europa, precisamente en Rumanía en el año de 1996, en donde se reportaron 500 casos clínicos, con una tasa de mortandad de aproximadamente el 10%. A fines de octubre de 1999, el virus del Nilo Occidental se identificó como resultado de un brote de encefalitis en el estado de New York. Esta fue la primera vez que se registraron los casos como virus del Nilo en Estados Unidos. La infección se manifestó como una encefalitis en humanos y caballos y ha sido considerada por la comunidad científica como un importante evento en la historia evolutiva del virus. Este virus ha sido reportado en África, Europa, Medio Oriente, Oeste y Centro de Asia, Oceanía (subtipo Kunjin) y más recientemente en Norteamérica. Los últimos brotes
registrados en humanos han acontecido en Argelia (1994), Rumanía (1996-1997), República Checa (1997) y Estados Unidos (1999).

¿Qué lo provoca y cómo se contrae?

El virus del Nilo Occidental o del Oeste del Nilo esta dado por un virus de la familia Flaviviridae. Este fue aislado en principio en una mujer en estado febril del Distrito de Uganda al Oeste del Nilo, en 1937. Los agentes ambientales como, las inundaciones, las lluvias intensas y las altas temperaturas contribuyen al incremento de las poblaciones de mosquitos vectores lo que conlleva como resultado el inicio de los brotes.

Cabe mencionar que el mosquito culex pone sus huevos en aguas estancadas alrededor de las casas y de hecho pueden desarrollarse en cualquier agua estancada por más de cuatro días. Así mismo los mosquitos culex son más activos entre el crepúsculo y la aurora cuando el aire está más calmado.

Sin embargo, es posible que estén presentes en cualquier momento del día. El Virus del Nilo Occidental se contrae a través de picaduras de mosquitos que se han expuesto al virus por haberse alimentado a través de aves infectadas (principalmente cuervos). La transmisión se produce durante la picadura, aún cuando en estos momentos, la efectividad en su transmisión es bastante baja. El virus no se transmite de persona a persona, ya que el humano es su huésped final y nunca se han dado casos de transmisión directa de las aves a los seres humanos.

El agente transmisor fundamentalmente es el mosquito ornitofílico Culex que se infecta al alimentarse de sangre procedente de un portador infectado, ya sean las aves o el hombre (solo los mosquitos hembras pican para conseguir alimento de sangre para sus huevos en cría). El mismo mosquito no se contamina con el virus pero puede infectar a su próxima fuente de alimentación.

Estos insectos constituyen la línea primaria para la propagación en la entidad y por lo general la fuente de los brotes. Hasta la fecha no existen evidencias de que una persona se infecte del virus debido a la manipulación de aves vivas o muertas. Sin embargo, es recomendable evitar el contacto con éstas u otros animales muertos cuando no se usen guantes o algún otro medio de protección.

El virus del Nilo o del Oeste del Nilo, ha surgido nuevamente en los últimos años en algunas de las zonas templadas en Europa, Norteamérica, y se teme que también ahora en México, representando una amenaza a la salud pública, la salud equina y la salud de las aves. Hasta el día de hoy, la manifestación más grave de la infección por este virus, es una encefalitis por lo general, letal en humanos y en caballos, así como también en ciertas aves, tanto domésticas, como salvajes. La reaparición del virus Occidental o del Oeste del Nilo en Estados Unidos, constituye un problema que nos preocupa considerablemente, debido a que este podría propagarse y radicarse en toda América Central y Sudamérica, como resultado de la fuerte migración de aves infectadas.

SÍNTOMAS

La infección en el humano es usualmente asintomática (no presenta ningún síntoma) o con manifestaciones parecidas a las de la influenza. Las primeras suceden rápidamente, por lo general en un plazo de 3 a 6 días aunque el período de incubación llega a extenderse hasta por 15 días. Estos síntomas incluyen fiebre de moderada a alta, fatiga, conjuntivitis, náuseas, dolor abdominal y toráxico, cefalea, diarreas, amigdalitis severa y complicaciones respiratorias. En la mitad de los casos aproximadamente ocurre una erupción roseolar que se extiende del tronco a las extremidades y la cabeza. En algunos pacientes la infección resulta severa y letal.

Esta incluye mielitis anterior, hepatoesplenomegalia, hepatitis, pancreatitis, miocarditis, meningitis aséptica y encefalitis. Este virus se identificó en 1999 en New York, a través de la experiencia con un grupo de pacientes que en su mayoría presentaron rigidez de nuca, vómitos, convulsiones, confusión, temblores de las extremidades, paresia y coma. Aproximadamente el 15% de las infestaciones de carácter agudo por Virus del Oeste del Nilo llevan al paciente a la muerte o a un daño neurológico permanente. Muchos se recuperan completamente y no ven en esta enfermedad un gran peligro para la salud. La muerte ocurre típicamente entre el 3 - 15% de los casos, sin embargo, el promedio de epidemia hacia este punto indica una tasa de mortalidad exactamente por encima del 10%.

Las personas con alto riesgo para la infección aguda y de morir son los ancianos, los niños y aquellos con un sistema inmunológico bajo o comprometido como los pacientes de VIH o los que reciben quimioterapia.

DIAGNÓSTICO

Para obtener un resultado correcto de la presencia del virus en los seres humanos se requieren pruebas de diagnóstico especializadas y la disponibilidad de laboratorios que puedan proveer el soporte de laboratorio mínimo. Los laboratorios de salud estatales, veterinarios y de referencia, deben contar con locales de bioseguridad a nivel 3 con la capacidad para conducir exámenes que identifiquen anticuerpos de flavivirus específicos.

Con el propósito de proporcionar los exámenes iniciales en muestras tanto en animales como en humanos es conveniente establecer las pruebas de
inmunoensayos vinculadas a los anticuerpos IgM y IgG (ELISA). Es conveniente que se desarrollen y hagan disponibles en los laboratorios locales la captura de antígenos ELISA para detectar el Virus del Oeste del Nilo y otros arbovirus en pools de mosquitos. Un aspecto muy importante es que los laboratorios de referencia y de salud pública deben emplear inmunohistoquímica para detectar el virus en tejidos de autopsia.

TRATAMIENTOS Y RECOMENDACIONES

La encefalitis del Virus del Oeste del Nilo y otras afecciones resultante de la infección son enfermedades virales, por consecuencia, los antibióticos no son un tratamiento efectivo. Se lleva a cabo un tratamiento sintomático o de mantenimiento para cada paciente, dirigido fundamentalmente a la inflamación cerebral y a la pérdida de la frecuencia respiratoria. Actualmente no han sido desarrollados antivirales eficaces y no se cuenta con una vacuna comercialmente disponible contra la entidad.

Prevención y Vigilancia: La mejor forma para prevenir el Virus del Nilo Occidental es mediante el establecimiento de campañas de fumigación con el
objetivo de eliminar las poblaciones de mosquitos infectados, por ser estos los vectores de mayor prevalencia en la transmisión del virus al hombre.

Las estrategias de control contra los mosquitos incluyen la vigilancia y el estudio de los mosquitos, la fumigación aérea y en tierra. Estas tácticas reducen y controlan a estos transmisores y constituyen la mejor acción cuando tienen lugar cambios alterables en el ambiente como, las temporadas de lluvias, las inundaciones y el incremento inusual de las temperaturas, situación que contribuyen rápidamente al incremento de las poblaciones de mosquitos transmisores del virus. Una forma efectiva y económica para controlar a los mosquitos es mediante la reducción de las fuentes de larvas a través de programas de control y disminución local que monitoreen poblaciones de mosquitos e inicien controles después de ocurrida la transmisión de la enfermedad. Estos programas también pueden emplearse como la primera línea de la respuesta de emergencia para contrarrestar la enfermedad si ésta ha sido detectada en humanos o animales domésticos. El hombre puede reducir el riesgo de ser picado por algún mosquito. En principio es conveniente permanecer al amanecer, la caída de la tarde y al anochecer en lugares bajo techo y en donde no penetren fácilmente los insectos, pues estos son los horarios típicos de alimentación de los mosquitos. Si es necesario salir, debe cubrirse la piel completamente tanto como sea posible y las áreas del cuerpo que queden expuestas deben ser
tratadas con repelente contra insectos. Como una precaución extra se deben fumigar con repelente las ropas, ya que los mosquitos pueden picar a través de éstas. Debemos señalar que las áreas de alto riesgo son aquellas con clima templado, en las cuales las poblaciones de mosquitos pueden proliferar, así como aquellas zonas cercanas a donde se depositan chatarras u objetos inservibles, lugares propicios para la acumulación de agua.

Los grupos de riesgo en humanos incluyen a los niños pequeños, los adultos mayores y aquellas personas inmunodeprimidas, como son los seropositivos por VIH, los que reciben quimioterapia o aquellos que convalecen por alguna otra enfermedad.

CONSEJOS PRACTICOS PARA EL CONTROL DEL MOSQUITO CULEX.

- Reduzca o elimine toda agua estancada: deshágase de las latas, embaces
plásticos etc.
- Elimine todos los neumáticos viejos.
- Perfore los embaces recicables en el fondo.
- Mantenga limpios los drenajes de las azoteas.
- Mantenga secas las piscinas plásticas y las carretillas cuando no estén en uso.
- Cambie el agua en los baños de pájaros u otros animales.
- Limpie las piscinas y saunas con cloro caliente.

USO DE DEET

El DEET es un producto químico N-Ndiethyl-m-toluamide y es un repelente que
puede reducir el riesgo de las mordeduras del mosquito. Este producto deberá de ser usado con precaución:
- Manténgalos fuera del alcance de los niños.
- No aplique directamente el DEET a los niños, primeramente aplíquelo en sus manos y después póngaselo al niño.
- Al aplicar DEET, evite la cara y las manos del niño.
- Evite el uso prolongado y excesivo del DEET.
- Aplíquelo solamente en la piel expuesta.


Dr. Gustavo Castillo R. Ced. Prof. 1256736

Referencias

1. CDC. Division of Vector-Borne Infectious Diseases. West Nile Virus

2. West Nilo Virus.

3. West Nilo Virus.

4. Hubálek, Z. and Halouzka, J. West Nile Fever–a Reemerging Mosquito-Borne Viral Disease in Europe. Emerging Infections Diseases 5 (5); sept-oct; 1999.

5. Guidelines for Surveillance, Prevention, and Control of West Nile Virus Infection -- United States. Morbility Mortality Weekly Report 49(02), 21January; 2000.

6. West Nile-like Virus in the United States.

7. Beneson, A. S., editor. Manual para el control de enfermedades transmisibles. 16ª ed. – Washintong D.C.: OPS, 1997 (Publicación Científica No. 564). – p.46.

8. West Nile Encephalitis: CDC answers your questions about West Nile Encephalitis

9. Rappole, J. H. Migratory Birds and Spread of West Nile Virus in the Western Hemisphere. Emerging Infections Diseases 6 (4) jul-agost; 2000.

*Licenciada en Información Científico-Técnica. UATS Nacional